ʟᴀ ᴍɪꜱɪóɴ ᴅᴇ ᴄᴜᴘɪᴅᴏ ᴅᴇ ʟᴀ ᴍᴀꜰɪᴀ || ʙʟ || ᴏʀɪɢɪɴᴀʟ - Capítulo 23
- Inicio
- Todas las novelas
- ʟᴀ ᴍɪꜱɪóɴ ᴅᴇ ᴄᴜᴘɪᴅᴏ ᴅᴇ ʟᴀ ᴍᴀꜰɪᴀ || ʙʟ || ᴏʀɪɢɪɴᴀʟ
- Capítulo 23 - 23 Capítulo 19
Tamaño de Fuente
Tipo de Fuente
Color de Fondo
23: Capítulo 19 23: Capítulo 19 Capítulo 19 Kai La mañana amaneció más luminosa de lo normal, o al menos así lo sentía.
Noah, que desde que abrió los ojos no paraba de dar vueltas por la casa.
Lo escuchaba tararear mientras abría cajones, cerraba puertas y revolvía su mochila por tercera vez.
—¿Noah…?
—dije asomándome desde la puerta, medio adormilado—.
¿Qué hora es?
—Hola, son las seis y media iré al Rincón del Expresso —respondió con una sonrisa tan grande que me hizo olvidar cualquier rastro de sueño—.
Tengo que ir a ver cómo van tus hombres.
—Iré contigo —No, no es necesario que vengas conmigo.
—Almeno déjame llevarte allí.
—Está bien.
Entones vístete rápido.
Iré a darle el desayuno a Timi.
Se aceró a mí.
Me beso, quiso separarse, pero no lo permití, lo tomé de la cintura y lo pegué a mí para abrazarlo.
El rio, pero me devolvió el abrazo con más fuerza.
Me miró con esos ojos miel y tomé su cara con ambas manos.
Lo besé en la frente, su nariz, sus mejillas, sus ojos y sus labios.
Noah hizo lo mismo.
Y nos separamos sin ganas de hacerlo.
Noah era seguido por Timi que movía la cola por el desayuno.
Me metí a bañar.
Analizando como había yo cambiado en tan solo unos meses con Noah.
Como me he vuelto más cariñoso, más auténtico, más detallista.
Y la verdad estaba orgulloso de mi mismo.
Salí.
Hoy había junta de accionistas.
Me quedé quieto pensando en que perfumé ponerme.
Noah apareció atrás mío, y me abrazó.
Empujó su cabeza por debajo de mi brazo, con la intención de que lo abrazara.
Y así lo hice.
Miró los perfumes y se dio cuenta de cuál era el problema.
Tomó uno que era más acido —Este me gusta más.
—¿El perfume o yo?
—Ambos.
El perfume combina perfecto contigo.
Bese su cabeza y bajamos las escaleras.
En la puerta de la casa Timi movía la cola como si esperara que lo llevemos también.
—Lo siento, hoy debes quedarte.
—Dijo Noah mientras acariciaba la cabeza del cachorro.
—No hagas muchas travesuras mientras no estamos.
Salimos dejando al pequeño dentro de casa.
Y nos pusimos en marcha a la cafetería.
Noah iba feliz mirando el paisaje de vez en cuando.
Estacioné el auto fuera de la cafetería y nos despedimos dándonos un beso cariñoso.
—Te amo nos vemos más tarde.
—Yo también te amo.
No se si podré venir a recogerte temprano hoy.
Tengo una reunión importante y espero que no se demoren mucho.
Pero prometo avisarte.
—Ok, pero avísame cualquier cosa, pero… no pelees, si está tu padre no lo golpees.
Haz caso a lo que te dice el abuelo.
Si quieres hacer algo que sea cuando él esté acabado.
—Usas las mismas palabras del abuelo no es justo.
—Tonto —Me besó y salió del auto.
Estaba por arrancar, pero vi a Noah despedirme con la mano.
Me puse en marcha a la oficina.
Pensando en cómo deshacerme de mi padre.
No dejaría pasar lo que le hizo a Noah.
No me importan las palabras ni del abuelo ni de Noah.
Llegue a la oficina.
Uno de mis empleados abrió la puerta del auto, salí y le di la llave para que lo estacione.
Al entrar a la sala escanee el lugar en busca de la repulsiva cara de mi padre.
Estaba allí, sentido y los inversionistas, mi abuelo, me senté y comenzamos la reunión.
—Hemos recibido todos los informes del presidente Kim y ha malversado nuestro dinero.
Ha causado más deudas y problemas al no saber controlar a sus prestatarios.
La mayoría de ellos no han pagado ni el diez por ciento de sus deudas.
También nos informaron que los paquetes a Estados Unidos y a Rusia han llegado incompletos de lo que prometimos —Mencionó uno de los principales inversionistas.
Se le notaba el disgusto.
—Eso… eso no es verdad —mi padre lo decía con la voz en desespero y enojo, supongo que de ser atrapado.
—¡Los retrasos en los envíos los proveedores son los responsables, todos lo saben!
Los inversionistas mantenían miradas de desagrado.
El silencio se extendió por la sala —Por favor deje de mentir Sr.
Kim, tenemos todas las pruebas —Dijo nuestro abogado.
Mi padre solo pudo bajar la cabeza con cara de disgusto, sabía que estaría enterrado en poco tiempo.
—Concuerdo con el inversionista Miller.
Mi padre, el presidente Kim, ha generado más complicaciones operativas que beneficios financieros para la organización.
Esta situación podría derivar en tensiones con nuestros socios estratégicos y poner en riesgo alianzas clave.
En el contexto actual del alza del dólar, una pérdida de dichas alianzas representaría un impacto económico significativo —Dije tranquilamente.
Ignorando la cara de desesperación de mi padre.
—¡Kai!
—la voz de mi padre sonó por la sal, era amarga y llena de odio —Padre —Respondí con venganza en mis ojos.
—Tu, tu, —Me señalaba con el dedo— Tu no tienes idea en lo que te estás metiendo.
—Y tú, solo sabes esconder la cola, como el perro que eres.
Sus ojos llenos de furia me miraban.
—Tú, maldito desgraciado, ¡no estarías aquí si no fuera por mí!
¡El puesto que tienes es por mí!
—Su voz sonó pesada.
—Te equivocas, estoy aquí por mi madre y por mis méritos.
Vi sus puños apretarse.
Verlo así era gratificante para mí.
Un paso más para mi venganza.
—La interrupción de las relaciones con nuestros principales mercados podría traducirse en una disminución sustancial de ingresos, y el proceso de recuperación para alcanzar los niveles de rentabilidad proyectados para este año podría extenderse para más de quince años —Soltó mi abuelo con tranquilidad calculada.
Para evitar que la situación escale.
Pero sus ojos había deleite, deleite de ver a mi padre comenzar a romperse.
—Señor Kim —Mi padre miró a mi abuelo.
—Usted planeo esto verdad.
—No lo hice —Respondió el abuelo mirándolo directamente— Pero, todos aquí hemos visto que has cometido innumerables errores.
Y la organización lo está pagando.
—Yo mejoré la organización desde que me casé con su estúpida hija.
—Gritó mi padre golpeando la mesa.
—Primero, siempre fuiste poco para mi hija.
Y segundo de que sirvió si tú mismo estas destruyendo todo lo que según tu mejoraste —Ladeo el abuelo.
Con furia mi padre me señaló.
—¿Esto era lo que querías Kai?
¿Quitarme MI PUESTO?…
Ya entiendo es una venganza por el barista ¿Verdad?
—Es verdad, pero también te equivocas padre, mi otra intención es proteger la organización de ti.
—Entonces propongo que el actual presidente Kim, debería ser destituido inmediatamente, y debería ser remplazado por el vicepresidente Kim Seo-Kai, que ha mostrado más control y ha ofrecido mejores resultados —Dijo otro de los accionistas.
Los demás asintieron de acuerdo con las palabras.
—Vaya… Así que lo lograste, hijo —La forma en la que escupió hijo fue glorioso para mí, aunque fue en tono de sarcasmo y asco.
—Felicidades.
Has ganado, por ahora Arrojó con mucha fuerza todos los documentos que tenía en su puesto y se levantó.
—Disfrútalo mientras puedas.
Ya te darás cuenta que no hay nada más peligroso que un hombre al que le arrebatan todo.
Esto no ha terminado.
Salió azotando la puerta.
Los accionistas solo negaron con la cabeza y continuaron como si mi padre nunca hubiera estado presente.
—Continuemos con otros temas.
—Soltó suspirando otro inversionista.
—Y creo que el compromiso que tiene con la hija del presidente Volkov podría ser una gran oportunidad para fortalecer la unión —Hablo el presidente Miller.
—De eso quería hablar.
¿No hay alguna otra forma de fortalecer la alianza que no sea casándome con su hija?
—Pregunte reteniendo mi desesperación.
—Podría ser… Talvez si hablas con el presidente y llegas a un acuerdo de ganancias podrías fortalecerlo.
Ahora tu eres el nuevo presidente.
Tienes que hacer lo que sea mejor para la compañía —Dijo otro inversionista.
—Entiendo… —¿Qué planea hacer presidente Kim?
—Entonces mañana viajaré a Rusia para solucionar esto.
Por ahora esta reunión está finalizada.
Muchas gracias a todos por venir hoy —Me levanté y salí de la sala de reuniones.
Y fui a mi oficina.
En la oficina suspiré sarcásticamente alegre.
Porque estaba sintiendo un poco de victoria, habían destituido a mi padre.
Per sentía que desataría una pelea.
Dejé eso de lado.
Tenía otras cosas mucho más urgentes que atender y preparar.
Compré mis boletos de ida y vuelta a Rusia.
Y comencé con la redacción de varios planes para la reunión de mañana.
Tenía que finalizar mi compromiso con Lyra para poder avanzar con Noah y a la vez no tenía que causar problemas a la organización.
Saqué mi teléfono y mandé un mensaje a Noah.
—Hola Noah.
¿Cómo va todo por ahí?, espero que tranquilo, cualquier cosa dímelo.
Y por favor perdóname no podré ir a casa contigo.
Tengo que quedarme hasta tarde solucionando varios problemas y una cosa más.
Podrías por favor ver si ya está seco el traje azul que puse a lavar ayer.
—Hola Kai.
Va todo tranquilo, aunque tus hombres asustan un poco los clientes, pero se están adaptando bien.
Y entiendo por favor toma agua y no te desgastes mucho.
Cuando llegue a casa te aviso si ya está seco, si no lo está lo volveré a meter a secar.
Avísame cuando estés por llegar a casa te estaré esperando con la comida hecha.
—Muchas gracias.
Y tú avísame cuando ya estés en casa.
Espero ansioso por tu comida… Y tenemos que hablar de algo importante.
—Ok.
Entonces te espero.
Adiós, te amo.
—Adiós, te amo.
Apagué el teléfono con una sonrisa imaginando la cara de Noah al decir “Te amo”.
Y me puse manos a la obra.
Pasó la mañana y tipo tres de la tarde me llegó el mensaje que tanto estuve esperando.
—Amor ya llegué a casa, tu traje está totalmente seco, lo plancharé por ti.
Por cierto, si puedes traer pan, Timi e subió a la mesa y se comió lo que había.
Te amo, ven con cuidado.
Leer esos mensajes que mostraban una cercanía llenaban mi corazón.
—Me alegra que ya estés en casa.
Gracias por planchar mi traje.
Pasaré por la panadería antes de ir a casa.
Yo también te amo.
Y sin darme cuenta la noche cayó antes de lo esperado.
Miré el reloj que marca diez para las diez.
Ya era hora de volver a casa.
Volví a casa con los contratos ya listos.
Y tal como lo prometí pasé primero por la panadería y compré el pan favorito de Noah.
Cuando abrí la puerta y una pequeña bola de pelo me esperaba en la puerta con una cola que parecía tener vida propia.
Se abalanzó sobre mí y lo acaricié con cariño.
Noah reía y tomó con cuidado mis cosas.
Y entramos, la comida ya estaba servida a en la mesa.
—Huele delicioso.
—Kai dijiste que teníamos que hablar.
¿Qué sucede?
—Dijo mientras comíamos.
—Suspiré—.
En la madrugada tendré que viajar.
Iré a Rusia.
Hoy fui nombrado como presidente de la organización y tengo que encontrar una forma de fortalecer la alianza para poder finalizar mi compromiso —Le tomé la mano sobre la mesa—.
Prometo que estaré aquí en una semana.
—Está bien es inevitable.
Solo prométeme que no dejarás que te lastimen… Y termina con tu compromiso… arreglador…por favor.
Asentí feliz de escuchar que se preocupa por mí.
Después de comer Arreglamos los platos sucios.
Noah sacó los postres experimentales que practicó en la cafetería y me interrogaba acerca del sabor.
Pareciendo un científico examinando a sus experimentos.
También sacó una cajita.
Su sonrisa era tan brillante.
Lo abrí y lo que vi hizo que me detenga en seco y mi corazón se llene de ternura.
Era una pequeña corbatita café con el nombre de Timi.
Lo tomé.
—¿Y esto?
—Mandé a hacer esta corbata para Timi, creo que ya es hora de llevarlo conmigo a la cafetería.
Y todos sabrán que es un buen perro y puede que también atraiga más clientes con niños y perros —Dijo super emocionado, casi saltando estando sentado.
Yo solo soltaba risitas.
Subimos al cuarto él me ayudo a empacar una maleta para una semana.
Era la primera vez que estaríamos separados por tanto tiempo.
—Tienes que prometerme en serio que te cuidarás estando en Rusia, no bajarás ni un minuto la guardia.
Si algo pasa te defenderás.
—No tienes de que preocuparte, estaré bien y no estaré solo.
Noah se calmó un poco y continuamos armando la maleta, pero la intención de Timi no era ayudar.
De hecho, el saltaba sobre la maleta y sacaba mi ropa, la sacudía llenándolo de su saliva y lo único que podíamos hacer era resignarnos y meter ropa nueva.
Timi por fin se durmió.
Ya era hora, después de tanta travesura era normal.
Me hubiera preocupado si continuara con tanta energía.
Al final nos acostamos en la cama, debajo de las sábanas se podía sentir como nuestros cuerpos no querían estar separados, nuestras respiraciones estaban entrelazadas y nuestros latidos sonaban a la par.
Nuestro pequeño Timi acostado en nuestros pies.
La noche pacífica nos rodeaba, resguardando nuestros sueños.
Me desperté antes que mi alarma para evitar que suene y despierte a Noah.
Eran las dos, mi vuelo sale a las tres y media.
Bese los labios de Noah, extrañaría esos labios.
Noah abrió un poco los ojos y correspondió mi beso.
—Ve con cuidado mi amor.
Besé su frente y el volvió a quedar dormido.
Bajé a la cocina, le dejé algo rápido y agua en la cafetera para cando se despierte se prepare su café.
Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com