Leer Novelas
  • Completado
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
Avanzado
Iniciar sesión Registrarse
  • Completado
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
  • Configuración de usuario
Iniciar sesión Registrarse
Anterior
Siguiente

ʟᴀ ᴍɪꜱɪóɴ ᴅᴇ ᴄᴜᴘɪᴅᴏ ᴅᴇ ʟᴀ ᴍᴀꜰɪᴀ || ʙʟ || ᴏʀɪɢɪɴᴀʟ - Capítulo 24

  1. Inicio
  2. Todas las novelas
  3. ʟᴀ ᴍɪꜱɪóɴ ᴅᴇ ᴄᴜᴘɪᴅᴏ ᴅᴇ ʟᴀ ᴍᴀꜰɪᴀ || ʙʟ || ᴏʀɪɢɪɴᴀʟ
  4. Capítulo 24 - 24 Capítulo 20
Anterior
Siguiente
Tamaño de Fuente
Tipo de Fuente
Color de Fondo

24: Capítulo 20 24: Capítulo 20 Capítulo 20 Noah La mañana inició con el sol filtrándose entre las cortinas.

Estiré mi brazo en busca de Kai, pero no lo encontré.

Me incorporé sentándome.

—Es cierto Kai tenía que viajar a Rusia.

Me froté los ojos para volver a la realidad.

Me levanté y bajé al primer piso.

Para mi sorpresa Timi estaba comiendo un hueso que de seguro Kai le compró.

Fui a la cocina y había un desayuno ya preparado era un sándwich de jamón y queso y en la cafetera agua caliente lista para preparar café instantáneo.

Había una nota.

—No quise irme sin despedirme, pero tampoco quería despertarte.

Así que te dejo hecho el desayuno.

Llámame cuando despiertes, no te preocupes por la hora, esperaré tu llamada.

Reí al leer la nota.

Mientras preparaba el café lo llamé.

—Buenos días príncipe durmiente —Dijo desde el otro lado.

—Buena tardes señor presidente.

—¿Recién te levantas?

—Si, de hecho, gracias por el desayuno, lo estoy comiendo justo ahora.

Y tú ¿Ya almorzaste?

—Me alegra que te haya gustado y si justo ahora estoy almorzado.

—… Te extraño, se que solo vamos unas horas separados.

Una risa desde el otro lado—.

Yo también te extraño mucho.

Pero no te preocupes haremos llamadas cada vez que me extrañes y quieras hablar… Perdón tengo que irme.

Te llamaré después.

—Está bien, cuídate por favor.

Adiós.

—Adiós, te amo.

—Yo más.

El resto de la semana pasó tranquilo.

Entre ir al veterinario con Timi, más las reacciones a las vacunas, le dio fiebre, vomito, estuve muy preocupado por mi pequeño, pero se recuperó pronto.

Iba seguido al Rincón del Expresso, después de todo en casa no había nadie, llevaba a Timi conmigo.

En la cafetería junto a los hombres de Kai, atendía a los clientes y modificaba mis recetas para cuando Kai volverá, solo imaginar su cara al probarlos hacia que se me forme una sonrisa.

La distancia era significativa, pero hacíamos llamadas tres veces al día, me contaba como iba con su negociación, o que el presidente estaba a punto de aceptar el fin del compromiso con su hija.

Lo cuál era un alivio para ambos.

Le contaba como iba mi día, los clientes que trataban de pasarse de listos, pero sus hombres controlaban la situación.

O incluso había veces en las que con tal de oír su respiración me bastaba.

Sin darnos cuenta la semana pasó rápido.

Esa mañana me levanté a limpiar la casa, saqué la aspiradora y recorrí cada cuarto con precisión.

Saqué a Timi al patio, el entendió que tenía que ser un baño rápido así que no hizo ninguna travesura, se dejó bañar, secar y cepillar.

Se acostó en su camita esperando a Kai.

Yo por mi parte me fui a bañar rápido, me puse su camiseta y unos pantalones.

Corrí a la cocina donde comencé a preparar uno de mis postres nuevos.

Y entonces sonó la perta abriéndose.

Timi corrió ladrando y saltando a la puerta.

Me miré al espejo, arreglé mi cabello y corrí a la entrada.

Kai tenía varias bolsas en sus manos, en cuanto me vio las dejó caer y corrió hacia mí.

Me levantó entre sus brazos y me abrazó fuerte.

Correspondí ese abrazo que tanto había anhelado.

Nos separamos y me besó acariciando mi mejilla con cariño.

Su otra mano en mi cintura.

Mis dos manos rodearon su cuello.

Sin querer separarnos, ni por falta de aliento.

El momento era hermoso, pero Timi salto sobre nosotros, nos separamos.

Entre risas Kai sacó un hueso para Timi, el lo tomó y fue a su camita.

—Esa ropa hace que te veas tentador para mí —Dijo mirándome de pies a cabeza.

—No seas tonto —Me tapé la cara.

—Te traje regalos que podrían gustarte.

—No era necesario, solo quería que tú volvieras.

Rio un poco y fue a tomar las bolsas que había traído y noté que el olía algo en el aire, comenzó a seguirlo, pero me interpuse en el medio.

—Prohibido entrar hasta que te llame, ¿entendido?

—le advertí, cruzándome de brazos en el umbral de la cocina.

—¿Ni siquiera para robar un poquito de masa?, porque huele a vainilla —preguntó, alzando la ceja.

—Especialmente para eso no.

Tú lo probarás al final, señor impaciente.

—Esto es tortura emocional, acabo de volver y ya me estas prohibiendo cosas —replicó, retrocediendo dramáticamente hacia el sofá.

Timi, que había presenciado la escena desde su lugar favorito junto a la ventana, fue donde Kai y puso sus patitas en mis rodillas, como si lo consolara.

—Lo sé, Timi.

Nosotros, los relegados a la sala, sufrimos en silencio.

Reí—.

Pueden quejarse todo lo que quieran, pero cuando prueben esto… me darán las gracias.

—¡Timi, te necesito!

—llamé de pronto, era hora de su vitamina.

Timi, mi pequeño, corrió hacia mí moviendo la cola a toda velocidad.

—¿Me estás reemplazando por un husky?

—gritó desde la sala.

—Es que Timi no roba masa cruda, además es hora de sus vitaminas.

Me descuidé un segundo para buscar su vitamina y Timi comenzó con sus tiernas travesuras de cachorro.

—¡Timi, eso no era tuyo!

—reía—.

¡Kai ayúdame, Timi está ensuciando la cocina!

—¡Te lo mereces!

—gritó de vuelta.

Al rato, aparecí en la sala, con una sonrisa traviesa y un poco embarrado de crema pastelera de limpiar el desastre de Timi.

—Ven, pero solo si prometes cerrar los ojos.

Obedeció.

Dejándose llevar de la mano, confiaba cien por ciento en mí guía.

Pero era notorio el olor a vainilla y caramelo.

—Ahora sí, abre los ojos.

Delante, sobre la mesa, había un pastel pequeño, sencillo pero perfecto.

Estaba cubierto de crema casera, con trozos de frutas frescas formando un corazón en la parte superior.

Pero lo mejor no era el postre.

Era la forma en que Kai lo miraba, como si acabara de recibir algo sagrado.

—Es la primera receta que inventé pensando en ti —dije, un poco nervioso.

—Eres imposible… —susurró.

—Bien, Timi, tú serás el primer crítico culinario —dije, partiendo un trocito especial para él, sin azúcar.

Timi lo devoró en segundos, y luego se sentó con su mejor expresión de “más, por favor”.

—Creo que tienes aprobación canina —dijo riendo.

—Me alegra que le gusté, solo falta tu aprobación —Lo miré a los ojos.

Y el finalmente probó una cucharada más del pastel, yo esperaba expectante su moción.

—Está perfecto.

Me sonroje, solo esperaba un esta bueno o un buen trabajo, pero eso, no me lo esperaba.

—¿Sabes?

—dije acercándome—.

Soñé muchas veces con tener a alguien que me mirara como tú me miras ahora.

—Entonces prepárate, porque voy a pedirte postres hasta el último día de mi vida.

Y te miraré así incluso después de muertos.

—Perfecto, tendrás todos los postres que desees —susurré feliz.

Sonreíamos mientras Timi ladraba, exigiendo que la fiesta de dulces continuara.

Desempacamos los regalos de Kai y la mayoría eran juegos de consola.

Me emocioné mucho y corrí a la sala, el me siguió e instaló las consolas y controles.

Luego sacó los juguetes de Timi y él los recibió encantado moviendo su colita y revolcándose en cada juguete.

El resto de la tarde la pasamos conversando.

—El abuelo dijo que te comportaste en la reunión a pesar de que tu padre estaba presente.

—Desde cuando hablas con el abuelo.

Además, te hice caso, si quiero que el desgraciado sufra primero tengo que dejarlo sin nada.

—¿Y?

¿Cómo te fue tu reunión en Rusia?

—Logré abrir cadenas comerciales y lo más importante logré cancelar el compromiso, ahora si soy todo tuyo —Dijo Kai enterrando su cabeza en mi cuello.

—Me alegra que sea así.

—Extrañe tu olor, tu sonrisa y… tu cuerpo.

—Me sonroje—.

Yo también te extrañé.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

Anterior
Siguiente
  • Inicio
  • Acerca de
  • Contacto
  • Política de privacidad

© 2025 LeerNovelas. Todos los derechos reservados

Iniciar sesión

¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

Registrarse

Regístrate en este sitio.

Iniciar sesión | ¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

¿Perdiste tu contraseña?

Por favor, introduce tu nombre de usuario o dirección de correo electrónico. Recibirás un enlace para crear una nueva contraseña por correo electrónico.

← Volver aLeer Novelas

Reportar capítulo