Leer Novelas
  • Completado
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
Avanzado
Iniciar sesión Registrarse
  • Completado
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
  • Configuración de usuario
Iniciar sesión Registrarse
Anterior
Siguiente

ʟᴀ ᴍɪꜱɪóɴ ᴅᴇ ᴄᴜᴘɪᴅᴏ ᴅᴇ ʟᴀ ᴍᴀꜰɪᴀ || ʙʟ || ᴏʀɪɢɪɴᴀʟ - Capítulo 37

  1. Inicio
  2. Todas las novelas
  3. ʟᴀ ᴍɪꜱɪóɴ ᴅᴇ ᴄᴜᴘɪᴅᴏ ᴅᴇ ʟᴀ ᴍᴀꜰɪᴀ || ʙʟ || ᴏʀɪɢɪɴᴀʟ
  4. Capítulo 37 - 37 Capítulo 32 Parte II
Anterior
Siguiente
Tamaño de Fuente
Tipo de Fuente
Color de Fondo

37: Capítulo 32 Parte II 37: Capítulo 32 Parte II ⚠⚠ Cuando el auto se detuvo, el viento helado se coló por la puerta abierta, cortándome la piel como cuchillas.

El aire denso, el olor a metal, a pólvora vieja, a traiciones que aún respiraban en esas paredes.

Me sacaron a empujones, arrastrando mis pies entre la nieve ennegrecida por el aceite.

No me importaba el dolor en mis costillas, ni las quemaduras en las muñecas.

Solo quería ver a Kai.

Solo necesitaba una mirada.

Lo bajaban del otro auto, sus ojos inyectados en sangre, pero con esa expresión… que nunca le había visto.

Una mezcla de rabia contenida y de protección salvaje.

Sus labios se movieron, inaudibles, pero yo entendí.

—Noah.

Mi nombre en su boca fue suficiente para que mi corazón volviera a latir.

Intenté acercarme, pero las manos que me sujetaban me obligaron a caer de rodillas.

Vi cómo también lo empujaban a él, haciéndolo caer a mi lado.

Fue entonces cuando escuchamos esa risa.

Esa maldita risa.

—Vaya, vaya… qué hermoso cuadro familiar.

—dijo un hombre mayor.

El hombre estaba sentado en una silla metálica, rodeado de hombres armados.

Todo en él gritaba poder podrido, uno que no se limpiaba con dinero ni con balas.

—Déjalos en paz —gruñó Kai, erguido, desafiándolo aún con la cara golpeada—.

Tu problema es conmigo, no con ellos.

Te daré el acuerdo que quieras.

El hombre rio.

Una risa lenta, burlona, venenosa.

—¿Tu creías que firmando un acuerdo te librarías?, pues adivina tu estúpido padre vino a verte, para destruirte y nosotros tomaríamos el lugar de jefes en la organización.

Pero para eso teníamos que destruir tu punto débil —dijo con desdén—.

Y este —me señaló con asco— este es tu punto débil.

Un golpe brutal en la cara me sacó de la conversación.

La sangre me llenó la boca, pero no solté ni un quejido.

No le daría el gusto.

Los peludos gruñeron desde su transportín.

El hombre gruñó disgustado y se levantó acercándose a ellos.

Una estúpida y desagradable sonrisa apareció en su rostro, pateó el transportín, logrando la reacción de mis niños.

Su lloriqueo resonó por toda la sala.

—Déjalos idiota.

—Gruñí.

—No te acerques a ellos.

—Gruñó Kai con más fuerza.

El hombre nos miró triunfante, encontró nuestro punto débil.

Se agachó, abrió el transportín, los niños gruñeron, Tempu se lazó sobre el para defender a sus hermanos.

Pero… el hombre lo tomó y cerró la reja.

La sangre abandonó mi cara y mi corazón fue a mi estómago.

Miré a Kai quien tenía mí misma expresión.

El hombre se paró frente a nosotros con Tempu en la mano.

—¡Bájalo, te daré todo lo que quieras, la organización, la droga, el dinero!

¡TODO!

Pero bájalo por favor.

—Por si no te has dado cuenta ya lo tengo todo Kai.

O al menos lo tendré después de tú caída.

Todos rieron fuerte por las palabras de aquel desgraciado.

—¡BÁJALO POR FAVOR!

—Grite con el corazón en las manos al ver a Tempu retorciéndose.

—¡Pequeño desgraciado no te atrevas a hablarle así al jefe!

—Me pateo en la cabeza uno de los hombres.

—¡Oye tú, no lo toques!

—Gruñó Kai en tono de jefe.

—¡Kai creo que aún no entiendes quién manda aquí!

—Solo déjalos ir.

Si quieres solucionar algo hazlo conmigo.

Te lo ruego.

—Lo solucionaré contigo, este simple barista y estos bastardos.

Apareció Lyra de las sombras.

—Esto pasa por haberme humillado Kai.

Rompiste nuestro compromiso para irte con un maldito barista que lo único que puede darte es café.

Yo pude poner el mundo a tus pies.

Pero lo peor fue cuando la noticia llegó a los idiotas de la organización.

Todos me humillaron y dudaron de mi control.

—Bien si lo que quieres es que me case contigo ¡Lo haré!

Solo déjalos ir Lyra.

Ellos no están metidos en nada de esto.

—Kai debiste pensarlo antes.

La humillación no es algo que se resuelva fácil.

—Dime como quieres que me humille.

Así estaremos a mano.

—Tengo varias ideas mi amor.

Pero la venganza sabe mucho mejor que simplemente humillarte.

Y la mejor venganza es la que te dejará roto de por vida.

El silencio se propagó por el lugar.

—Dime Kai a quien debo matar primero para romperte… Probemos con el pequeño Noah.

—Me apuntó con la pistola y Kai saltó en seguida, pero sin moverse estaba sujetado por tres hombres.

Pero yo ni me moví, solo la miré a los ojos a lo que ella hizo una mueca y me golpeó con el arma provocando que la sangre corra por mi cara.

—Tengo una mejor idea, matar a Noah sería divertido, pero quiero que te rompas de a poco Kai.

Quiero que agonices por dentro y tengo una mejor idea.

Verdad padre.

—Lo último dijo mirando a su padre con una sonrisa podría.

El jefe sonrió a las palabras de Lyra.

Además, en sus ojos había una chispa de satisfacción por la situación.

Él entendió a lo que se refería Lyra.

Así que sacó su arma y… le disparó a Tempu, que aún lo tenía preso en sus brazos.

Para después reírse al ver la cara de Kai y mía.

Las lágrimas brotaron de mis ojos, mi pecho dolía con fuerza, mi sangre hervía y mi cuerpo temblaba ansiosamente con sollozos.

Kai a mi lado con ojos llenos de lágrimas y su mandíbula tensa.

Y los lloriqueos de mis niños a poca distancia nuestra.

Con una sonrisa de gloria, tiró el pequeño cuerpo de Tempu frente a nosotros.

—Ya saben que pasará si no se comportan adecuadamente.

—Rio arrogantemente.

—Idiota.

—Susurre con la voz rota, pero todos lo escucharon —A esto me refería con verte roto de a poco Kai.

—Dijo Lyra como víbora.

Nos arrastraron hasta un gran salón, de esos que en algún momento pudieron haber albergado reuniones de negocios.

Una mesa larga, cubierta por un mantel blanco, copas de cristal y platos de porcelana.

Un banquete.

Pero para nosotros, solo era una trampa.

Nos obligaron a sentarnos frente a frente, con un festín ridículo delante.

Caviar, vino, carnes.

Pero la comida era solo decoración en un escenario de tortura psicológica.

No me atrevía a levantar la vista.

Cada vez que lo hacía, veía a Lyra sonriendo como si estuviera ganando un juego macabro.

Sus hombres rondaban como sombras, vigilando cada movimiento.

—Coman.

—dijo el padre de Lyra con frialdad.

Ni Kai ni yo tocamos nada.

El nudo en la garganta era demasiado grande como para siquiera pensar en tragar.

Su pie buscó el mío bajo la mesa.

Un roce.

Un toque mudo de esperanza y consuelo.

El ambiente era tan denso que dolía respirar.

No éramos más que dos títeres siendo arrastrados en un teatro de poder.

Pero en ese silencio, en esa tensión, había algo más fuerte.

Horas pasaron en ese maldito salón.

Lyra se acercó a Kai en varias ocasiones, acariciándole el mentón como si fuera de su propiedad.

Pero él ni siquiera la miraba.

Solo tenía ojos para mí y lo afirmó manteniendo su mirada en mis ojos.

Provocando la ira de Lyra.

Susurró algo inaudible al oído de Kai, algo que lo hizo tensarse de tal manera que pensé que iba a romper las cadenas con las manos desnudas.

Me miró.

Y aunque su expresión estaba tallada en piedra, sus ojos me gritaban desesperación.

“Perdóname.” Lyra se acercó, lo jaló por el cuello de la camisa, acarició los labios de Kai con una mano y lo besó.

Kai hacia muecas con sus ojos.

Yo solo podía apartar la mirada con un peso sobre mi pecho.

Sabía que él no quería, pero sabíamos que en estas circunstancias no podíamos hacer nuestra voluntad.

El padre de Lyra reía por el momento, como si fuera lo más gracioso del mundo.

—Hija bésalo con más intensidad, es todo tuyo no tienes de que preocuparte, nadie te lo quitará.

—Escupió con sus ojos fijos en mí.

Lyra chillaba victoriosamente, mientras Kai escupía y se limpiaba los labios con su hombro.

Lyra trató de volver a besarlo, pero él desvió la cara.

Ella mostró una mirada de desaprobación, miró a sus hombres y sin decir palabra sus hombres aparecieron con el cuerpo de Tempu y la jaula de los peludos.

Pusieron la jaula junto a la mesa y alado tiraron a Tempu, como señal de guerra.

Una advertencia a nuestras negaciones.

Kai buscó mi mirada mientras sus piernas apretaban mi pierna con fuerza.

Sus ojos gritaban disculpas, pero yo en ningún momento lo culpaba.

Lyra se levantó de su silla y se sentó en las piernas de Kai pasando sus brazos por su cuello y mirándome burlonamente.

Solo pude agachar la cabeza, no quería poner mis sentimientos sobre la vida de mis animalitos.

Mientras hagamos caso ellos seguirán vivos…

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

Anterior
Siguiente
  • Inicio
  • Acerca de
  • Contacto
  • Política de privacidad

© 2025 LeerNovelas. Todos los derechos reservados

Iniciar sesión

¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

Registrarse

Regístrate en este sitio.

Iniciar sesión | ¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

¿Perdiste tu contraseña?

Por favor, introduce tu nombre de usuario o dirección de correo electrónico. Recibirás un enlace para crear una nueva contraseña por correo electrónico.

← Volver aLeer Novelas

Reportar capítulo