ʟᴀ ᴍɪꜱɪóɴ ᴅᴇ ᴄᴜᴘɪᴅᴏ ᴅᴇ ʟᴀ ᴍᴀꜰɪᴀ || ʙʟ || ᴏʀɪɢɪɴᴀʟ - Capítulo 62
- Inicio
- ʟᴀ ᴍɪꜱɪóɴ ᴅᴇ ᴄᴜᴘɪᴅᴏ ᴅᴇ ʟᴀ ᴍᴀꜰɪᴀ || ʙʟ || ᴏʀɪɢɪɴᴀʟ
- Capítulo 62 - Capítulo 62: Capítulo 57
Tamaño de Fuente
Tipo de Fuente
Color de Fondo
Capítulo 62: Capítulo 57
Capítulo 57
Noah
—¡Este árbol no cabe! —grité desde la sala mientras los veía forcejear.
—¡Claro que cabe! Solo hay que… —Kai empujó con fuerza—… hacerle espacio.
Timi, por su parte, había decidido que tenía nuevos juguetes. Corría por toda la sala, arrastrando el cable de luces como si fuera una serpiente que tenía que aniquilar.
—¡Timi, no! —corrí tras él—. Eso no es un monstruo, ¡Timi suéltalo!
Mochi y Daifuku no querían quedarse atrás. Los vi trepar las cajas de adornos, revolviendo todo con sus patitas, lanzando lazos, esferas y cintas por todo el suelo.
Kai dejó el árbol en su sitio, se acercó y me rodeó la cintura por detrás, pegando su mentón a mi hombro. Reí mientras giraba y le daba un beso rápido en los labios.
—Me alegra que ya te hayas animado.
Reí —Kai, todavía no hemos elegido la temática del árbol. ¿Qué colores ponemos? —Cambie de tema.
El abuelo bufó.
—Hijos, el árbol es verde. Pónganle lo que quieran.
—Rojo y plata —dijo Kai sin dudar.
—¿Por qué?
—Plata porque es el color de tus ojos cuando la luz les pega de lado. —me sonrió de forma traviesa—. Y me encanta cómo se ven.
Mis mejillas se encendieron. El abuelo chasqueó la lengua.
—Dios, si siguen así, voy a buscarme una insulina industrial.
Nos pusimos manos a la obra. Kai colgaba las luces altas mientras yo me encargaba de las esferas y cintas.
—¡Las medias navideñas! —corrí hacia la caja y saqué las seis que había comprado, con los nombres de todos bordados.
Kai vino tras de mí.
—Se ven perfectos.
—Lo es, Noah. Y sabes qué es lo mejor… —me giró para mirarme a los ojos—. Es que el próximo año, habrá una media extra.
El abuelo tosió teatralmente.
—Y la siguiente Navidad, dos más. ¡Hijos, hagan una fila de medias! ¡Voy a ser el abuelo más jodidamente ocupado del mundo!
Las cajas de bombillos y las cintas aún estaban esparcidas por la sala, pero eso no era lo importante. No cuando la idea que me rondaba en la cabeza era clara como el cristal. Me senté en la mesa del comedor, con una hoja y un cuaderno en la mano, mientras los miraba fijamente a ambos.
—Nada de regalos mediocres, ¿me escucharon? —dije con tono severo, levantando una ceja.
Kai y el abuelo se miraron, como si evaluaran qué tan serio iba en mis palabras.
—¿Qué propones, amor? —preguntó Kai, apoyando su mentón en su mano, esa sonrisa de “ya sé que tienes un plan” dibujada en sus labios.
—Como lo dije en el centro comercial, whisky.
El abuelo chasqueó la lengua, aprobando.
—Así me gusta, hijo. El whisky es elegante.
—Tenemos que pensar en un sabor especial —añadió Kai, escribiendo en la hoja.
Los dejé a solas, y fui a la cocina. Hoy solo celebrábamos tener un árbol de Navidad.
Y ahora estábamos a dos días de Navidad.
Cuando terminé, limpié mis manos y salí de la cocina.
Lo que vi me hizo detenerme en seco, recostado en el marco de la puerta, incapaz de contener la risa.
Kai y el abuelo, sentados, en extremos opuestos de la mesa, pero parecían espejos: ambos recostados en sus sillas, brazos cruzados, con la misma mueca de concentración en la cara, asintiendo levemente a lo que el otro decía. Eran como gemelos de generaciones distintas.
—Me gusta el whisky canadiense —decía Kai, golpeando suavemente el cuaderno con el bolígrafo.
—Pero podemos probar el japones, sería más tradicional —respondía el abuelo.
Kai soltó un leve “me gusta eso”. El abuelo asintió, satisfecho.
—Ustedes dos… —solté la carcajada, llamando su atención—. Se nota que son familia. Son igualitos. Si les pongo un espejo entre ustedes, se ponen a pelear por quién es el reflejo.
Ambos me miraron extrañados.
—¿Y?, ¿Cuándo piensan contarlos? La junta de accionistas es mañana en la noche.
Ambos parpadearon. Yo solo sacudía mi cabeza en negación.
Kai sacó su teléfono y llamó a su hombre más confiable.
—Necesito que consigas whisky edición Dalmore 2005, para los invitados, saquen la información de la lista de los asistentes de la reunión. Los quiero para antes de la reunión —Después solo colgó.
—Listo ya está arreglado, estarán listos para mañana en la noche —Asintió el abuelo.
Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com