冒険旅行: Viajaré hasta el fin del mundo en busca de aventuras. - Capítulo 18
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- Capítulo 18 - 18 Capítulo 6 – Por tu bienestar – 01
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18: Capítulo 6 – Por tu bienestar – 0.1 18: Capítulo 6 – Por tu bienestar – 0.1 ———-あなたの福祉のために———- [Kazumiki] «No recuerdo cuándo fue la última vez que me sentí agradecido con lo que tenía… No tengo prácticamente nada conmigo, pero, pese a todo, he conocido a personas que demostraron un enorme valor como individuos… Sus historias, personalidades, su trato para conmigo… Lizth me contó acerca de sus verdaderos motivos para preocuparse por mí; pero eso no me enojó ni me hizo pensar que era egoísta, solo pensé… en la gran persona que era y en lo mucho que pudo haber estado sufriendo sola desde entonces.
Ella decidió cambiar; aquello que la reprimía, que la volvía difícil de tratar, fue reemplazado por la sencillez, amabilidad y carisma gracias a Rein, y ahora, quiero ser yo el que haga eso por los demás… Sin embargo… aunque quiera hacerlo… no sé en dónde me encuentro en este momento… …» La niebla crecía más y más, bloqueando la visión del exestudiante por culpa de la densidad que adquiría el ambiente… Comenzó a caminar entre la niebla, observando cómo, con cada paso que daba, aquello que bloqueaba su vista a la altura de sus pies se iba disipando… mostrando pequeñas cosas en el suelo, desde bolsas de basura hasta las bases de pilares de concreto… … Pero estos… eran postes de luz… [Kazumiki] «Estoy… vagando sin rumbo aparente… ¿Dónde estoy?
¿Qué estoy haciendo aquí?
Mi cuerpo no me responde… Me estoy moviendo solo, sin querer hacerlo… Mi ropa… no parece el uniforme desgarrado que debería llevar conmigo… Entonces… ¿Qué llevo puesto?
¿Por qué no puedo ver nada que no sean mis manos?
Esto… Esto no es el nuevo mundo… Esto es asfalto… esas son bolsas de basura y… esos son postes de luz… Estoy en… ¿Mi mundo?
¿Cómo regresé?
¿Esos sujetos me trajeron de vuelta?
De ser así… ¿Por qué no puedo ver nada…?
No puedo… pensar correctamente, pero sé que… estoy yendo a algún lugar… alguno que… conozco…» [Kazumiki] «La niebla dejó ver algo metálico… eran… ¿Barandas?
Barandas de metal… ¿Alguna escalera de mano?
No; es la baranda de una escalera que llevaba a algún piso superior… Mis pies se elevaban con cada paso; estaba subiendo las escaleras hacia algún lugar… El sonido del metal comenzó a aparecer con cada paso que daba; era leve, como si mis oídos estuvieran tapados… ¿Por qué sigo viendo esto?
Es como si no fuera yo mismo, como si algo más estuviera moviendo mi cuerpo… ¿Por qué me movería entre la niebla?
¿Por qué mi cuerpo sabe a dónde está yendo, pero yo no?» Al terminar de subir las escaleras, giró hacia su izquierda para tomar un camino; continuó solo para volver a girar hacia su izquierda y seguir un nuevo pasillo aún más cubierto por la niebla… A su derecha pudo apreciar lo que parecía ser una baranda, pero no la misma de antes; esta estaba cubierta bajo el tubo de metal, como si fuera… ¿Un balcón?
De pronto, el joven se detuvo y giró hacia su izquierda una vez más, estando frente a una puerta con un número borroso, incapaz de leerse y saber cuál era… Escuchó un sonido extraño, como si la tela se frotara contra el metal; de pronto, su mano comenzó a aparecer en la niebla, con una llave; el cerrojo fue abierto… y con él… la puerta… … … [Kazumiki] «Me desperté de pronto, estaba en la habitación en la que Lizth me había dejado quedarme… Tuve un sueño que no logro recordar… Me levanté de la cama y miré por la ventana, siendo cegado por el sol que ya estaba saliendo a lo lejos, pero que su brillo era tan intenso que incluso parecía ser mediodía en plena madrugada…» [Kazumiki] ¿Qué estaba…?
N-No, no… ¿Qué hora es?
Tengo que ir con Gord… El joven miró a todas partes en su habitación, notando un reloj en la pared, que antes no estaba, marcando la hora exacta: 7:03 de la mañana… El joven pensó un momento respecto a la presencia del reloj, pues, hasta donde él conocía y había leído, en la época en la que aparentemente se encuentra ese mundo, no deberían existir ese tipo de relojes, sino únicamente relojes de arena o de sol… De inmediato pensó en por qué sabía eso… en porqué de pronto recordó algo así, pero sin darle mucha importancia, salió de la habitación tomando su llave y se fue por el mismo camino que tomó la mañana anterior, para salir del tercer piso.
La puerta junto a las escaleras estaba cerrada, por lo que la tocó, pensando que alguien podría estar dentro.
Esta se abrió, revelando a Lizth, quien tenía una tela húmeda en la mano… [Lizth] Ah, buenos días… Pasa, me tomas justo a tiempo para abrir el primer piso… [Kazumiki] Buenos días.
¿No…?
¿No estaban conectados?
[Lizth] ¿Los tres pisos?
No, al segundo piso se accede por el lateral, como hiciste para venir, y para el tercero tienes que subir las escaleras que están en la entrada al segundo; el primero está básicamente aislado, además de ser por donde salgo a mi casa.
[Kazumiki] ¿La casa detrás de la posada es la tuya?
[Lizth] Así es; yo no vivo aquí en realidad… Aunque a veces duermo en la cocina porque estoy tan cansada que no me dan las fuerzas para irme a mi casa… [Kazumiki] N-No creo que debas dormir en la cocina… … Pero bueno, ya has hecho esto, así que sabrás cómo cuidarte… Pero, por cierto, vi un… (Supongo que también los llaman reloj aquí…) ¿Reloj…?
En mi habitación… [Lizth] ¿A qué viene ese tono?
Sí, lo puse en la pared anoche mientras estabas comiendo con los demás; seguro no lo viste por lo cansado que estabas.
Por cierto, creo que no te lo dije, pero el tercer piso está siendo reorganizado; no se solía usar porque no muchos viajeros venían y porque tenemos más posadas en el pueblo, pero desde que yo me comencé a hacer cargo, comenzaron a venir muchos más… [Kazumiki] Ah… Ya veo… (Me hago una idea del por qué…) (Seguro que lo hacen por lo encantadora que es).
Bueno, si necesitas ayuda con eso, solo avísame.
De todas maneras, tengo que irme; volveré lo más rápido que pueda.
[Lizth] ¿Irte?
¿A dónde?
[Kazumiki] Gord quería que vaya a verlo lo más temprano que pueda.
[Lizth] Bueno, es bastante temprano… ¿No quieres desayunar primero?
[Kazumiki] No te preocupes, ayer comí tanto que no siento hambre alguna… Volveré en cuanto sepa qué es lo que necesita decirme.
[Lizth] Está bien entonces… Que te vaya bien… Sonrió gentilmente… [Kazumiki] Sí… Nos vemos.
Respondió con la mano… El joven, con una sonrisa, salió de la posada y comenzó a caminar por el pueblo; en su caminata, varios de los aldeanos lo saludaban al reconocerlo por los rumores de su llegada y el reciente escándalo de cómo regresaron, tanto él como el jefe leñador del pueblo, heridos de gravedad tras vencer a un alfa.
Pronto, Kazumiki llegó a la tienda de Gord, volviendo a apreciar la enorme espada tallada en madera de la fachada; en el plano de la misma, había garabatos extraños imposibles de leer para el joven, siendo muy seguramente el idioma de aquel mundo.
Al entrar a la tienda, observó cómo el lugar estaba prácticamente vacío dada la hora actual; se acercó al mostrador, el cual estaba en la esquina opuesta a la entrada.
Al llegar ahí, no encontró a Gord, pero sí notó una campanilla en la mesa, la cual tocó.
Mientras esperaba a que aquel hombre lo escuchara, se dispuso a ver el lugar, admirando varias espadas, escudos, hachas, picos y demás herramientas en los exhibidores del centro y los de las paredes.
El rechinido de una puerta se escuchó detrás del joven, por lo que se dio la vuelta, viendo así a Gord, quien se estaba rascando el cuello mientras se acercaba al mostrador; al ver a Kazumiki, se apoyó con ambos brazos en el mostrador y lo miró directamente.
[Gord] Veo que no olvidaste lo que te pedí… Es bueno saber que tienes algo de memoria.
Como siempre, su tono seguía siendo duro, pero había un ligero cambio… [Kazumiki] No podía faltar… ¿Y bien?
¿Qué quería decirme?
[Gord] Primero… Suspiró y se tronó el cuello… No completaste el encargo que te había pedido… Aún me quedan catorce árboles por talar para Reith… [Kazumiki] Y-yo… Lo siento, ya sabe lo que pasó, así que… [Gord] Sí, sí… De todas maneras, ya no importa, yo mismo lo haré.
Quería que vinieras porque los soldados querían tu ayuda para limpiar el bosque; dieron otra ronda y se dieron cuenta de que muchos lobos decidieron quedarse, pero están dispersos y les están dando caza por sectores… [Kazumiki] ¿Mi ayuda?
No, no… Debí preguntar esto antes, pero… Siquiera, ¿de dónde salieron tantos soldados?
Hasta ahora solo vi a uno cuando llegué… [Gord] La mitad de ellos escoltó al alcalde del pueblo hacia la capital; la otra mitad se quedó y se dispersó por Greerand, así que es normal que solo te hayas encontrado con uno o pocos… Llegaron justo a tiempo para recibirlos a ti y a Gord… De todas formas, el hecho de no encontrarte con ninguno hace que o hayas tenido mucha suerte o hayas tenido muy mala suerte… [Kazumiki] Suena divertido si lo pones así.
[Gord] Divertido o no, el caso es que quieren que tú formes parte del equipo de exterminio… [Kazumiki] No es por sonar codicioso, pero… ¿Involucra algún pago?
Preguntó con los hombros encogidos… Quisiera poder pagar las cosas que debo… [Gord] Supuse que dirías eso; sí, involucra pago… Por cada lobo que mates y entregues el cadáver al equipo, te darán tres monedas de cobre; aunque creo que te dan una extra si lo llevas directamente a la tienda de Reil… La verdad, no lo recuerdo… [Kazumiki] ¿Reil?
No conozco ese nombre.
[Gord] ¿No lo conoces ni a él ni a su tienda?
Ayer pasamos justo frente a ella mientras íbamos a la posada de Lizth, aunque estaba cerrada.
De todas maneras, para que te hagas una idea, es el hermano mayor de Reith.
[Kazumiki] ¿En serio?
No sabía que tuviera un hermano… Y sobre lo de su tienda, pues no, pero es que llegué al pueblo hace tres días… De hecho, es mi tercer día aquí, así que… Aunque, ahora que lo pienso, pasaron tantas cosas que de verdad creí que llevo aquí al menos cinco días ya… [Gord] De todas maneras, luego puedes preguntar por su tienda al equipo de exterminio… [Kazumiki] ¡E-En ese caso iré enseguida!
El joven se dispuso a irse, cuando Gord lo detuvo golpeando el mostrador de madera donde se encontraba apoyado.
El joven se dio la vuelta, confundido, solo para que Gord suspire y se levante.
El hombre salió de detrás del mostrador y se paró frente al joven, mirándolo desde arriba, pues la diferencia de estatura era considerable… [Gord] Pensé sobre lo que me pediste cuando apenas nos conocimos; créeme que de verdad no quisiera hacer esto, pero dada tu suerte para ponerte en peligro y el hecho de que hayas sobrevivido a eso… Voy a entrenarte… Su mirada estaba decidida, segura de sí y también… afligida… Pero habló… Por tu bienestar… … … ———-Continuará———
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