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冒険旅行: Viajaré hasta el fin del mundo en busca de aventuras. - Capítulo 24

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  4. Capítulo 24 - 24 Capítulo 8 – Y uno cayó – 01
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24: Capítulo 8 – Y uno cayó – 0.1 24: Capítulo 8 – Y uno cayó – 0.1 ———-そして一つが堕ちた———- La luz de la luna, acompañada por la de los faroles de las calles, iluminaba a Kazumiki, quien caminaba de regreso a la posada de Lizth; ahora vestía ropa diferente a la de siempre, pues Gord le regaló ropa suya que ya no le quedaba, pues estuvo guardada durante un tiempo… Esa misma ropa, que constaba de una camisa de tela negra más unos pantalones cafés; los últimos iban acompañados de un tahalí negro en la correa.

Su espada estaba finalmente sujeta a su cintura sin necesidad de tomarla él mismo.

En los brazos del joven, su uniforme era cargado por él mientras lo miraba con un toque de añoranza… [Kazumiki] Hoy… Hoy acaba mi tercer día aquí, en este otro mundo… No pensé realmente lo fácil que sería acostumbrarme, pero… Creo que se debe más a que no recuerdo mucho de mi vida allá… Mientras murmuraba esas palabras, algunas personas lo miraban pasar, sin darle mucha importancia en realidad; mientras caminaba, casi tropieza por pisar mal, pero en lugar de avergonzarse, rió con inocencia y diversión, para así seguir su camino.

[Kazumiki] No lo pensé mucho porque… siento que sería malo sugestionarme de esa manera, pero, dado que no recuerdo a mis padres, o amigos, o a nadie en realidad… Suspiró… No puedo sentirme atado al mundo de donde vengo.

Por fin llegó a la taberna, la cual, como siempre, estaba hasta arriba de algunos pueblerinos y uno que otro viajero.

El joven no lo tomó en cuenta y fue a hablar con Lizth, quien se encontraba sirviendo tazas de madera; durante su conversación, el joven aprovechó para agradecerle el haberle llevado comida mientras él estuvo todo el día entrenando con Gord, a lo cual Lizth denegó, pues lo hizo de corazón sin buscar su agradecimiento en sí.

Tras notar que Lizth estaba ocupada, Kazumiki no la molestó más y se disculpó para despedirse con un cálido… “Buenas noches”, yendo a su habitación y acostándose en la cama, admirando la luz de la noche entrando por su ventana cuyas cortinas no estaban cerradas.

Por otra parte, Gord, en su propio hogar, estaba sentado sobre su gran cama, sosteniendo su espada… La miró con detenimiento, admirando cómo reflejaba el brillo de la noche sobre su hoja verde marina; mientras la miraba, sus recuerdos sobre el pasado comenzaban a volver a su mente, habiendo sido llamados por él mismo hace poco… [Gord] Pierd… Tras pronunciar su nombre, su cabeza se centró en recordar cosas del pasado… [Gord] «Mi mente regresó al momento en el cual Pierd se había lanzado contra uno de los dragones… Logró herir bastante el ala izquierda del dragón que ya se estaba acercando a nosotros; al verlo, pensé rápido y corrí tanto como pude, subiendo uno de los picos rocosos y sujetándome por poco a las garras de la pata trasera del dragón, escalando para así llegar a su espalda.» [Gord] «Tras subir a la espalda del dragón, alcancé a Pierd, quien terminó por perder el equilibrio y se quedó colgando de una de las escamas del dragón.

Me dispuse a ayudarlo cuando vi a otro dragón volar directo hacia él; salté, empujando a Pierd y logrando evitar que el choque de los dragones nos aplastara… Terminamos por deslizarnos sobre la superficie de uno de los picos rocosos, llegando en pocos segundos al suelo.

Caí de pie, pero Pierd, por su parte, terminó rodando hasta caer.

Lo ayudé a levantarse y me lo llevé de ahí.

Mis demás alumnos estaban esquivando a los dragones, mientras yo me escondí con Pierd entre unas rocas, soltando mi espada de acero para darle una bofetada.» [Gord] ¡Permití que nos siguieras, pero no tenías por qué unirte a la pelea!

[Pierd] ¿U-usted sabía que yo los estaba siguiendo?

[Gord] ¡No soy capitán por solo hacer malabares con un trozo de acero, mocoso!

¡¿Por qué te lanzaste de esa manera?!

¡Aún no estás listo!

[Pierd] Llevamos entrenando meses.

¡Ya me enseñó muchas posturas dentro de su estilo!

¡Estoy seguro de que puedo con esto!

[Gord] ¡Contra un jodido minotauro tal vez, pero no contra bestias que quintuplican tu tamaño!

[Pierd] ¡Son solo lagartos gigantes!

Estoy seguro… ¡Estoy seguro de que, si uso posturas como la del ave de caza, drachenross e incluso la postura básica, puedo hacerlo!

[Gord] ¡Esas cosas no son seres inteligentes!

¡Ni siquiera son dragones reales!

¡Actúan por instinto y a duras penas saben coordinarse para atacar!

[Pierd] Eso… ¿Eso no es algo bueno?

[Gord] ¡Claro que no!

¡Si saben pensar, tú puedes saber qué pensarán por cómo se mueven!

¡Si actúan por instinto, no podrás predecir lo que harán!

¡Los movimientos de las bestias dentro de estas estructuras no siguen un patrón o una táctica, solo la intención de matar al oponente, aunque mueran ellos también!

[Pierd] Sí, claro… Respondió con incredulidad y confianza… [Gord] Guardó silencio, su rostro lo decía todo; después suspiró… Mira, solo mantente al margen; yo los mataré… Diles a todos tus compañeros que se esco- [Gord] «Mientras le intentaba hacer entrar en razón, las rocas en las cuales estábamos escondidos temblaron; muchas de ellas comenzaron a caer y tuvimos que salir corriendo.

Durante nuestra carrera, el polvo se levantó con fuerza y nos nubló la vista por completo; la nube árida que nos bloqueaba la visión se disipó… y pude ver lo que provocó el movimiento de hace unos segundos…» [Gord] «Frente a nosotros, uno de los dragones estaba derribado sobre las rocas; sus alas tenían varias espadas incrustadas.

Rugió con fuerza y sacudió sus alas cuanto pudo, mandando a volar las espadas a todas direcciones; uno de mis alumnos se encontraba retrocediendo, dándole la espalda al dragón… Mientras él corría, una de las espadas que salieron disparadas fue directa hacia él, chocando con fuerza en su armadura; el impacto fue tan potente que hizo vibrar sus huesos, desestabilizándolo y haciendo que cayera al suelo, parcialmente paralizado.

Mis alumnos lo auxiliaron enseguida y corrieron con él sobre sus hombros para esconderlo.

Los otros dos dragones sobrevolaban el campo, esperando para atacar en cuanto el dragón en el suelo termine su pelea.

Pierd estaba molesto, pues se dio la vuelta e intentó correr hacia el dragón en el suelo, pero lo detuve sujetando con fuerza su brazo.» [Gord] Con voz autoritaria.

Ni se te ocurra… (¿Por qué no se activó el hechizo de su armadura?) (Mierda… tal vez está defectuosa…) [Pierd] ¡Si no lo matamos rápido, seguirá lastimando a los demás!

¡Con su estilo podemos vencerlo, estoy seguro!

[Gord] Por muy fuerte que sea, tengo que proteger a mis alumnos; no voy a ir a pelear de frente sin asegurarme de que estén bie- [Gord] «Una enorme sombra creció sobre nosotros, acercándose cada vez más… La enorme cola de la bestia intentó aplastarnos, pero empujé con fuerza a Pierd para que reaccionara y así ambos saltamos hacia atrás en direcciones opuestas.

Pierd no hizo caso a mis advertencias y saltó hacia la cola del dragón, corriendo sobre ella en busca de un punto sin escamas, su cuello.» [Gord] Tch… Niño idiota… [Gord] «No me quedó de otra más que seguirlo.

Mientras corríamos sobre la cola del dragón, los otros dos que sobrevolaban el campo de batalla comenzaron a crear círculos mágicos por todas partes, liberando una ráfaga de piedras puntiagudas, estalactitas, dirigidas hacia nosotros.

Esquivamos tantas como pudimos, pero era complicado por culpa de la superficie irregular en la que estábamos.

El dragón sobre el que estábamos rugió, pues los ataques también lo estaban impactando a él… pero esto no detuvo a sus compañeros… En la superficie, mis alumnos salieron de sus escondites cuidadosamente, corriendo en todas direcciones, esquivando la lluvia de estalactitas que caía sobre ellos… Todo con el fin de permitir que nos enfoquemos solo en un dragón…» [Gord] «El dragón se elevó y chocó contra las paredes rocosas, intentando aplastarnos contra ellas.

Pierd vio que nos acercábamos a las rocas, por lo que escaló con rapidez hasta lo más alto del cuerpo del dragón, donde saltó al aire evitando el impacto y cayendo; yo, quien me encontraba corriendo de la zona del impacto sobre el cuerpo del dragón, corrí para atraparlo, sujetando su mano.

Con fuerza, lo impulsé de nuevo hacia arriba y tuvimos que trepar por las escamas del dragón, quien ahora intentaba volver a repetir su método para deshacerse de nosotros.» [Gord] ¡Niño!

¡Iré a su cuello, tú intenta encontrar un punto perforable en la conexión de sus alas a la espalda!

¡No dejes que vuele, lo llevaremos a tierra!

[Pierd] ¡Creí que no quería que peleara con estas cosas!

[Gord] ¡Sigo sin quererlo!

¡Pero si no lo matamos, no podré regañarte después!

[Gord] «Aquella pelea… fue de las últimas que disfruté en realidad.

Había algo en el acto de luchar que… me hacía sentir vivo y poderoso; pero creo que no eran más que estupideces de mi edad…» [Gord] «El dragón repitió su jugada, pero sostuve con mis dientes el mango de mi espada y escalé apoyándome únicamente de las escamas, las cuales sobresalían ligeramente, dándome un espacio donde mis dedos pudieran sostenerse.

El impacto fue tan fuerte que me hizo perder el agarre de una de mis manos, haciendo que por poco cayera; sin embargo, seguí escalando debajo de su cuello.

Gracias a la textura dura y áspera de sus escamas, mis manos no se resbalaban, lo que me permitía mantenerme seguro de no caer.» [Gord] «Fue cuestión de segundos; soporté choques uno tras otro, sin rendirme ni desistir.

Logré llegar a la zona sin escamas de su cuello: la más vulnerable.

Los dragones tienen una piel dura y áspera debajo de sus escamas, y se puede evidenciar dado que no las poseen en la región ventral.

Habiendo llegado a ella, noté cómo el dragón se comenzaba a elevar de forma vertical, lo cual me permitió sujetarme con mayor firmeza a sus escamas, tanto con los dedos de la mano izquierda como con las puntas de mis pies.

Tomando mi espada de mi boca, con la mano libre, apuñalé tan fuerte como pude a su cuello, haciendo que me cayera su sangre en el rostro al sacar mi espada.» [Gord] «El dragón rugió, lo cual tomé como una señal para bajarme lo más rápido posible.

Nos elevábamos cada vez más, pero aún no sobrepasábamos las formaciones rocosas en forma de picos, por lo que me lancé a la más cercana con la esperanza de usar mi espada para deslizarme sobre la superficie.

Lo logré, pero durante el descenso, y como debí haber supuesto, mi hombro se descolocó ante el choque continuo de mi espada contra las rocas… Habiendo llegado al suelo, miré hacia la bestia, quien dejó de elevarse; en ese instante recordé que Pierd seguía ahí arriba, pero grande fue mi sorpresa al verlo parado a mi lado, mirando al dragón junto conmigo…» [Gord] ¡¿Q-Qué haces aquí abajo?!

¡Creí que seguías…!

[Pierd] Me bajé antes de que comenzara a ascender, pero no sin antes dejarle un regalito en ambas alas… [Gord] «Una fuerte explosión generó un estruendo en nuestros tímpanos… Humo salía desde la base de las alas del dragón, haciendo que este… comenzara a caer» [Pierd] Je… Le apuntó con la espada… Y uno cayó… … … ———-Continuará———-

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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