冒険旅行: Viajaré hasta el fin del mundo en busca de aventuras. - Capítulo 33
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- Capítulo 33 - 33 Capítulo 11 – Un día más – 01
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33: Capítulo 11 – Un día más – 0.1 33: Capítulo 11 – Un día más – 0.1 ———-もう一日———- Un leve golpeteo contra el cristal provocó que un joven abriera los ojos; aquel joven fue Kazumiki.
Él se había despertado de golpe tras escuchar un constante sonido, como de algo intentando entrar por su ventana a pesar de estar cerrada… Al levantarse, notó cómo una cola peluda se asomó por el cristal de la ventana… Sin mediar palabra alguna, sus pupilas se encogieron velozmente, solo para levantarse y correr directo hacia la ventana, como desesperado, como triste, como furioso… como… habiendo visto algo conocido en este mundo incierto… Sus palmas chocaron contra la ventana, su mirada se movía erráticamente intentando encontrar algo detrás del vidrio; de pronto, el sonido de acero pesado golpeando el suelo de su habitación resonó en las paredes y le hizo regresar a la realidad… Al darse cuenta de que se encontraba levantado, de pie frente a la ventana sin saber el porqué, retrocedió y se rascó suavemente la cabeza mientras el brillo del cerza se relejaba en su espada.
[Kazumiki] ¿Qué… hago de pie?
¿Habré… tenido un sueño?
Pensó un momento, pero, sin darle muchas vueltas al asunto, llegó hasta su cama donde se sentó y bostezó… Miró hacia su mesa, viendo el saco de cuero donde estaban sus monedas, faltando exactamente 6 monedas de plata; además, ahora había 7 de cobre.
[Kazumiki] No gasté demasiado… Pero bueno, creo que debería encargarme de ahorrar lo más posible para no preocuparme por el dinero cuando inicie mi viaje; por ahora debería pagarle a Lizth por el día de hoy.
(Ahora que lo recuerdo…) (Ella dijo, cuando nos conocimos, que me diría su edad cuando pague por una noche) Con un último bostezo, Kazumiki se levantó y cargó el saco de cuero; pensó durante un momento en si tomarlo como tal y llevárselo, o solo tomar algunas monedas y salir.
Tras pensar un poco, recordó algo que hasta ahora había ignorado, pese a ser aquello que le había dado la bienvenida: Su sistema de menú.
Enseguida juntó los dedos índice y medio, deslizándolos hacia abajo para chocar contra su pulgar, haciendo aparecer al menú.
Revisó sus estadísticas, dándose cuenta de que había subido mínimamente de peso, de 65.3 a 65.9… El joven se miró a sí mismo, agradecido de que su genética le impida engordar tan fácilmente; pensó detenidamente sobre su condición física, llegando a la conclusión de que debería ponerle mayor empeño a su entrenamiento si quería pelear con criaturas más fuertes que solo lobos.
Dejando el tema de lado en su cabeza, pensó que podría guardar sus cosas en el inventario y, de esa manera, no tendría que ir a la posada cuando quiera tomar algo; pese a no tener mucho, miró hacia el pie de su cama, observando su uniforme doblado.
Se acercó a él y lo levantó, recordando vagamente su rutina anterior, ir y venir de clases a casa, pero, además, recordó que solía trabajar; trabajaba mucho para poder pagar algo, pero no sabía el qué… En ninguno de sus recuerdos aparecían sus padres, lo cual le hacía preguntarse por qué.
[Kazumiki] (Siento… siento que olvidé algo que acabo de recordar… pero no sé lo que es…) Se quedó un rato anonadado, dándole vueltas al asunto, pero tras abofetear su rostro, pensó en otra cosa.
Con su uniforme en mano, y el menú aún flotando frente a él, pensó en cómo guardarlo; recordó que, la última vez que guardó algo en su inventario, lo hizo por instinto.
Rememorando cómo lo hizo, puso su uniforme sobre el menú en el aire y este mismo fue absorbido, solo para desaparecer una vez que no quedaba rastro del mismo sobre el menú.
[Kazumiki] ¿Ya… ya está?
¿Dónde se guardó?
Navegó por las categorías de su inventario, notando que su uniforme se había guardado en la sección de equipamiento, y que todo el conjunto contaba como uno solo.
Siguiendo lo antes hecho, tomó su saco de cuero con el dinero y lo guardó también, encontrándolo en la sección de tesoros, pero guardado de forma distinta; sus monedas de plata y cobre se almacenaron de forma individual, cada uno en una casilla propia con la cantidad en otra casilla pequeña junto a ellas.
[Kazumiki] Bueno, ahora sí estoy listo para salir… Elevó sus brazos, estirándose.
Primero tengo que ir a entrenar con Gord, luego ir al bosque para hablar con el equipo de exterminio y, por último, ir con Reith para talar árboles… Creo que estaré un poco ocupado… Con una sonrisa, salió de su habitación y siguió su camino… No puedo esperar para llegar a bañarme en la noche… Con eso en mente, el joven comenzó con su día… su quinto día… Hizo todo lo que dijo, entrenó, cazó y trabajó… El primer día cazó 4 lobos y taló 3 árboles, el segundo 3 y 3; y el tercero 2 y 4.
Así, llegó el cuarto día, y a su vez, el octavo día desde su llegada a ese mundo… Tras una semana de estar en este mundo, ya se había acostumbrado a su nueva vida y cada día era una nueva aventura, por más pequeña que fuera.
Hablaba con Lizth, entrenaba con Gord, se fortalecía cazando lobos, ganaba dinero talando árboles; su vida, aunque aún ajena a sus recuerdos, ahora se había vuelto un poco más completa… El cerza comenzaba a descender; Kazumiki estaba sentado en una cama, con una enredadera envolviendo su brazo.
El joven levantó la mirada y observó a Drawis, quien sonreía mientras le curaba el brazo, pero pese a su semblante, aún se notaba su enorme cansancio por sus ojeras que lo distinguían.
Las lianas en el brazo de Kazumiki comenzaron a desenredarse, desapareciendo poco a poco y convirtiéndose en nada más que esferas diminutas de un verde cálido que se perdieron en poco tiempo.
[Kazumiki] Gracias, Drawis, lamento que me hayas tenido que curar otra vez… Hoy logré matar a 4 lobos… ¿Cuánto va a ser?
[Drawis] Esta vez te voy a cobrar una moneda de plata, una.
[Kazumiki] ¿Q-Qué?
¿En serio?
Pero las últimas veces me cobrabas en monedas de cobre.
[Drawis] Kazumiki, viniste a mí con un enorme zarpazo de lobo que casi abarcaba todo tu antebrazo… ¿Esperas que te recompense con un precio estándar?
[Kazumiki] ¿Es… en serio?
[Drawis] Mira, quisiera ser amable contigo, pero no puedo si sigues lastimándote de esta manera; entiendo que quieras ser más fuerte y por eso hayas accedido a cazar a los lobos cercanos, pero deberías reconsiderar dejar de hacerlo.
[Kazumiki] Pero yo… [Drawis] Sabes que Lizth se va a preocupar, y sabes muy bien que vienes a verme a mí para que ella no se entere… [Kazumiki] Tampoco es para tanto.
[Drawis] Puede que no, pero debes priorizar lo que otros piensen de ti, no en lo general, sino en lo específico.
[Kazumiki] ¿Qué…?
¿A qué te refieres?
[Drawis] Escucha… ¿Crees que es fácil para las personas preocuparse por alguien que se la pasa lastimándose?
Muchas veces creemos que los demás piensan que somos capaces de lograr grandes cosas, pero no sabemos si realmente piensan que estamos bien con eso o que estamos haciéndolo porque realmente sabemos lo que hacemos.
[Drawis] Lo que trato de decirte es que pienses más en lo que dirá Lizth, en lo que querría ella para ti… ¿Crees que ella estaría feliz al saber que cada vez que te enfrentas a lobos, terminas lastimado de esta forma?
Ella piensa que eres alguien increíble por todo el esfuerzo que le pones; no hagas que deje de pensarlo… [Kazumiki] … … Tienes razón; lo siento, yo… a veces simplemente sigo siendo idiota.
[Drawis] No te preocupes por eso, solo ten en cuenta lo que te dije.
Ahora, después puedes pagarme; por ahora ve, seguro tienes cosas que hacer.
[Kazumiki] S-Sí, tienes razón.
Con aquellas palabras en mente, se bajó de la cama y caminó hasta la puerta.
Nos vemos, Drawis.
El elfo se despidió con la mano y observó la del joven desaparecer por la puerta; estando solo, suspiró y se levantó solo para caminar, llenando de ruido la habitación.
Se acercó a la ventana y apreció un momento el paisaje… … sonriendo… Kazumiki, ya estando afuera, vagó por el camino de piedra del pueblo, llegando al campamento del equipo de leñadores; su mente se deslizaba por las palabras que le había dicho Drawis, cuando sin darse cuenta, tropezó con un tronco en el suelo y su superficie recibió de lleno su rostro… El joven soltó un quejido de dolor, resintiéndose con la mano en su nariz, intentando sentir si se había hecho un daño grave o solamente un golpe leve.
Al levantar la mirada, vio que lo saludaban varios troncos puestos en medio del camino, donde antes no se encontraban… Su mirada logró apreciar la vista hacia el campamento, chocando la misma con dos figuras que podía reconocer… Reith y Reil estaban parados frente a frente… Reith era dominado por una mirada cabizbaja que denotaba su profunda aflicción por un tema que para el joven era desconocido; por otro lado, Reil fulminaba ferozmente a su hermano menor con una mirada que atravesaba el alma de Reith, pues eran cuchillas frías de un rostro indiferente y, sin embargo, lleno de odio… Kazumiki no entendía el motivo, pero su garganta se cerraba ante la presión que la atmósfera había adquirido tan de repente… Sus pasos se entorpecieron, provocando el desprendimiento de los troncos con los que antes había tropezado; por pura costumbre y nada más, el joven saltó hacia su costado, impulsándose en sus manos para rodar fuera de la embestida de los objetos inanimados que eran aquellos troncos… Su movimiento se detuvo, pero el ruido bastó para que Reil girara la mirada, aún con su expresión indiferente; Reith, por su parte, se sorprendió ante la llegada del joven, de quien normalmente se le hubiera esperado una hora después.
[Reith] ¿Kazumiki?
[Kazumiki] Eh… H-Hola, Reith… ¿Estoy interrumpiendo algo?
[Reil] Tch… Se dio la vuelta por completo, observando al joven… Nada, yo ya me voy… Sus pisadas dejaban marcas en la tierra, su presencia irradiaba el enojo en su ser, sus manos tensas mostraban el deseo de descargar sentimientos negativos en alguien… Sin que Kazumiki pudiera darse cuenta de en qué momento pasó, Reil ya se había alejado lo suficiente para desaparecer entre las personas del pueblo, quienes desperdigaban su alegría pacífica yendo de un lado a otro… Reith suspiró, con un alivio inédito que, lejos de calmar al joven, solo generó más dudas.
[Kazumiki] ¿Pasa… pasa algo?
[Reith] No… Kazumiki… no pasa nada.
[Kazumiki] ¿Seguro?
Parecía que ustede- [Reith] No es nada, Kazumiki… Vamos, ya que estás aquí puedes terminar una hora antes… Seguro que quieres terminar pronto… otro día más… … … ———-Continuará———-
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