冒険旅行: Viajaré hasta el fin del mundo en busca de aventuras. - Capítulo 37
- Inicio
- Todas las novelas
- 冒険旅行: Viajaré hasta el fin del mundo en busca de aventuras.
- Capítulo 37 - 37 Capítulo 12 – Compartir una parte de mí para ti
Tamaño de Fuente
Tipo de Fuente
Color de Fondo
37: Capítulo 12 – Compartir una parte de mí, para ti – 0.2 37: Capítulo 12 – Compartir una parte de mí, para ti – 0.2 ———-私の一部を君へ———- El cerzo y cerza giraban en el cielo… una, otra, otra, otra… y otra vez… … Aquella rutina que el joven Kazumiki ya se había impuesto se alargó durante 5 días más… El cerzo creció en el horizonte una vez más, marcando así el amanecer del decimotercer día desde su prematuro cambio drástico en su vida… desde su llegada a K’horsleid… Sin previo aviso… la madera que protegía la habitación del joven resonó gentilmente, pero a su vez, de forma constante… Detrás de la puerta, una voz femenina, dulce, se escuchó hablar con calma… [Lizth] Kazumiki… Buenos días… Despierta, ya son las cinco de la mañana… Hey… Despierta… Kazumiki abrió sus ojos con lentitud, acostumbrándose a la tenue luz que se filtraba en su habitación gracias a las cortinas recién instaladas sobre su ventana… Sus pies se deslizaron fuera de las delgadas sábanas que lo arropaban y sus manos la alejaban de su cuerpo para poder librarse de su cálida atadura… Con un estiramiento lánguido, se puso de pie y se tambaleó hasta la puerta, provocando su rechinar y dejando la vista libre para ser recibida por la presencia encantadora de la dueña de aquella posada… [Lizth] No sé para qué me pediste que te despierte a esta hora si ibas a estar medio dormido… [Kazumiki] Hmm… Buenos… Cubriéndose la boca, bostezó… días… Gracias por despertarme… Con aquel agradecimiento, Kazumiki se dejó guiar por su propio cuerpo directo hacia su cama, donde se sentó y se puso los zapatos; además, buscó su tahalí y se lo colocó en el cinturón, estando listo para salir una vez que tomó su espada apoyada junto a su mesa de noche… [Lizth] No hay de qué.
Sonrió… Sí me permites preguntar, ¿puedo saber a dónde tienes que ir o qué tienes que hacer tan temprano?
[Kazumiki] Tengo que ir a cierto lugar… Sonrió por igual… Quisiera contarte, pero por ahora es un secreto.
[Lizth] ¿Un secreto?
Mmm… Bueno, entonces no insistiré; pero prométeme que no te lastimarás… ¿Está claro?
Su sonrisa inicial fue sustituida por una mirada seria.
[Kazumiki] Jeje… Vaciló, sin dar respuesta.
[Lizth] ¡¿Está claro?!
Reafirmo, con las manos en la cintura e inclinándose, elevando su tono y notándose hablar en serio.
[Kazumiki] ¡S-sí, señora!
Q-Quiero decir… ¡Sí, Lizth!
[Lizth] Con una sonrisa, se levantó correctamente y se cruzó de brazos.
Bien, entonces puedes ir; vuelve a tiempo para desayunar.
[Kazumiki] Por supuesto… Vuelvo pronto.
Con esa respuesta, Kazumiki emprendió rumbo hacia el exterior de la posada; Lizth, con una sonrisa encantadora, elevó sus brazos para estirarse y reanudar su día desde temprano… El joven, ya fuera de la posada, miró a sus alrededores y vio una silueta familiar muy a lo lejos; el joven ya sabía quién era, por lo que se preparó para emprender carrera hacia aquel avistamiento… Pocos minutos pasó corriendo para poder finalmente alcanzar el lugar donde pude apreciar a aquel a quien estaba buscando… Por fin pudo volver a encontrar a aquella silueta, ahora alejándose del pueblo a un paso considerablemente apresurado… Un alivio escapó de los labios del joven gracias a un suspiro, emprendiendo su caminata para intentar alcanzar a aquella silueta que, bajo la luz del cerzo, se distinguía como la espalda de Reith… [Kazumiki] (Si no me acerco demasiado, no podrá verme…) (Espero que no eche a correr de pronto y tenga que seguirlo… porque de verdad no quiero correr ahora mismo).
[Kazumiki] «Desde que… pasó aquello entre Reith y Reil, el primero siempre estuvo callado al respecto; a veces intentaba preguntar indirectamente, pero no me respondía en realidad… Desde ese día estuvimos algo… tensos, debo decir.
Estuve esperando durante varios días hasta hoy, un viernes si fuera en mi mundo; estoy siguiendo la pista de Reith, quien parece aún no haberme notado, pero no estoy seguro de cómo reaccionaría si lo hiciera.
Mientras continuaba siguiéndolo, pensé en reordenar mis pensamientos, los cuales se habían dispersado dado mi reciente despertar.» [Kazumiki] «Tras hablar con Miral en aquella ocasión de noche, parece que su relación con el padre Patrick se ha fortalecido más de lo que ya estaba, pues ella siempre permanecía junto a él y se ofrecía a ayudar en todo con mucha mayor efusividad que antes… A veces pienso que fue gracias a mí, pero en realidad, no sé por qué pensaría eso… No es como si pudiera hacer la diferencia para la vida de alguien en realidad…» [Kazumiki] «También, la última vez que hablé con Patrick, me entregó la recompensa por matar al Oso de la Medianoche; me entregó un total de 120 monedas de plata, una cantidad algo menor dadas las condiciones del cadáver y el peligro que representaba para el pueblo… El día siempre gastaba 3 monedas de plata y cinco de cobre para alimento tres veces al día, y ganaba un suelo irregular de un mínimo de 3 monedas de plata y 6 de cobre por talar árboles y matar 2 lobos como mínimo cada día… No me tomé el tiempo para calcular lo que había gastado y cómo lo había hecho, por lo que, mientras seguía caminando, abrí mi inventario para confirmar que poseía ahora 72 monedas de cobre y 274 monedas de plata… Fuera de eso, mis otras secciones del inventario se mantuvieron igual…» [Kazumiki] (Mis ahorros está-…) Sin darse cuenta por haberse encontrado vagando en sus pensamientos, ya había perdido de vista a Reith… Kazumiki miró a todas partes, intentando percibir alguna posible pista acerca del paradero de aquel a quien estaba siguiéndole el paso; sin embargo, tenía ya un plan de antemano por si un caso de este estilo llegara a suceder… [Kazumiki] No te me vas a escapar… me vas a contar lo que te preocupa y vamos a ser todos amigos.
(No sé por qué digo estas cosas…) Apresurando el paso, el joven logró abarcar bastante terreno en aquella planicie a la que se habían alejado; las enormes rocas a sus alrededores le indicaban naturalmente el camino que debía seguir y, a su vez, el que ya había seguido la primera vez que exploró la zona, previo al día actual… [Kazumiki] Si no le hubiera pedido a Patrick que me enseñara el camino a la cueva, tendría que esperar otra semana más para poder encontrar a Reith… Aquel joven se movía como alguien acostumbrado a vagar por su propia habitación; su memoria, aunque ignorante de su pasado, era realmente buena para memorizar lugares que ha visto.
Al poco tiempo, se había adentrado en una zona rocosa, una zona que poco a poco se elevaba y perdía vegetación; allí, frente a Kazumiki, la entrada a una cueva, casi sellada por un desprendimiento de rocas, estaba dándole la bienvenida.
El exterior estaba abandonado; los restos de herramientas, casas de madera, equipo de minería y ropas estaban esparcidas por el suelo, como si hubieran dejado el lugar sin más… [Kazumiki] La última vez que entré, tenía menos miedo por estar acompañado de Patrick… Pero ahora… … … [Kazumiki] «Tenía mis dudas sobre si entrar directamente, pero dado que ya había venido antes, decidí entrar sin más… Según Patrick, esta era una mina de extracción de un mineral llamado vrenimite… Según dijo, se le buscaba por su resistencia y uso en armas, principalmente en puñales o cuchillos.
Pero de pronto comenzaron a suceder fenómenos inexplicables: Derrumbamientos, el bloqueo repentino de zonas, herramientas desaparecían, el personal desaparecía… Un día y de la nada, todo se vino abajo y la entrada quedó bloqueada; según me dijo también, la entrada por donde pude acceder fue abierta por alguien a quien desconocen… Ya nadie se atreve a entrar a esta cueva, pero por alguna razón, Reith no deja de hacerlo desde hace un tiempo… Pensé que podría ser por la Vrenimite que podría quedar dentro, pero cuando vine, no había ni rastro de ella en lo superficial de la cueva…» [Kazumiki] (Patrick no me quiso llevar exactamente a donde debería ir… pero según él, solo debo seguir el camino principal hasta encontrar a Reith…) El joven, aún indeciso, se adentró en la cueva sosteniendo firmemente su espada en mano; sus pasos eran silenciosos, pero temblaban dejando ver su titubeo a seguir avanzando sin saber exactamente en dónde estaba Reith… Para su fortuna, lo vió entrar a un pasadizo rocoso a lo lejos; aliviado, el joven apresuró el paso, evitando que sus pasos resonaran más de lo debido… La cueva era iluminada por un tenue brillo azul; el rastro inapagable de la Vrenimite que alguna vez estuvo por montones en todas partes era aquello que no permitía la llegada de la oscuridad en el interior del lugar… El joven continuó su camino, siguiendo así a Reith, quien aún era ignorante de su presencia.
Al poco tiempo, llegaron a una zona amplia, pero carente de alma… Lo único que llenaba aquella zona eran las formaciones rocosas que se elevaban o descendían, pero algo más había allí… Reith se posaba con pacifismo, su cuerpo estaba sobre sus rodillas, y su presencia solo desprendía una intensa melancolía por algo frente a sus ojos.
Allí, solamente alumbrados por la tenue luz de una vela que se fusionaba con el brillo de la misma cueva, dos tumbas eran iluminadas… Reith dócilmente posó varias flores sobre ambas tumbas, dejando escapar un suspiro pesado, mucho más pesado que cualquier bloque de hierro… Sus manos se juntaron; una oración interna era llevada a cabo… Kazumiki apreció dicha escena; no dijo palabra alguna, pero no por no querer hacerlo, sino porque su mente, plagada de culpa por haber insistido tanto en saber sobre un asunto que, ahora sabía, era serio para Reith, le impedía pronunciar nada… En silencio y aún cargando con esa culpa en el pecho, se acercó en silencio y se arrodilló junto a Reith, dejando de lado totalmente el hecho de ser sigiloso… La concentración de Reith era tal que no fue capaz de percibir al joven arrodillado junto a él; finalmente abrió los ojos y vio la sombra de alguien arrodillado junto a él… Sus pupilas temblaron y de inmediato levantó la mirada, solo para ser decepcionado con la presencia del joven, a quien no esperaba en ese lugar… [Reith] ¿Q-qué haces aquí?
[Kazumiki] Lo siento mucho; quería saber qué había pasado entre tú y Reil porque pensé que podría ayudar, que podría apoyarte si algo malo sucedía, ya que… nos considero amigos… Pero no pensé que fuera algo de esta magnitud… [Reith] ¿Me… me seguiste?
[Kazumiki] Sí, lo siento… [Reith] No… no, está bien… En realidad, quería hablarte al respecto, pero… después de la última vez que hablé con Reil, aquella vez que viste… me acobardé un poco… ¿No es tonto lo inmaduro que sigo siendo?
[Kazumiki] No, en realidad, todos podemos comportarnos así por las cosas que más nos afectan… Pero, si estás dispuesto a contarme… estoy dispuesto a escucharte; si deseas desahogarte… voy a estar aquí… [Reith] Je… Gracias, Kazumiki… Se tomó un momento, solo para voltear a ver a las tumbas… Bueno, perdón por contarle esto a él… pero es un gran chico, yo creo que se lo ganó… Se sentó algo lejos de las tumbas, pero sin perder su vista en ellas… Kazumiki… déjame… compartir una parte de mí, para ti… … … ———-Fin de capítulo 12———-
Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com