冒険旅行: Viajaré hasta el fin del mundo en busca de aventuras. - Capítulo 42
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- Capítulo 42 - 42 Capítulo 14 – Como si fuera él
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42: Capítulo 14 – Como si fuera él – 0.1 42: Capítulo 14 – Como si fuera él – 0.1 ———-まるで彼のように———- [Reith] «Los… gritos escapaban del interior de aquella cabaña destrozada por el paso del tiempo… esos gritos éramos yo, Reil, Clorya y Amary, quienes subimos, sin detenernos ni dejar de gritar, las escaleras que nos sacaron del pasadizo donde estábamos, solo para huir sin mirar atrás una vez que salimos de la cabaña… Estábamos cansados, pero seguimos corriendo sin importar qué… hasta que salimos del bosque… Durante toda la carrera, Reil intentaba gritar lo menos posible, pues sin importar que sea el mayor de entre nosotros, aquello que vimos fue tan profundo que casi podíamos decir que miraba fijamente a nuestra alma, entrando en nuestro ser y apretando nuestra garganta para que no pudiéramos gritar… Sus gritos eran lo más cercano a alguien que estaba desesperado por poder hacerlo, alguien que sentía que se lo estaban impidiendo; por eso gritó…» [Reith] «Fuera de bosque, por fin tuvimos un momento para respirar… Yo caí de rodillas al suelo, apoyándome en mis manos para no caer de lleno contra el césped… Amary y Clorya caminaron vagamente hasta que ya no pudieron más y se sentaron juntas, tomándose de la mano por el miedo que aún las hacía estremecer… Reil, con las manos sobre la garganta, como quien estuviera intentando liberarse de una cuerda que le enrollaba el cuello, cayó al suelo de rodillas, recuperando el aliento, pero sin ceder del todo, pues su torso solo se inclinaba hacia el césped, más sus manos nunca abandonaron su cuello…» [Reith, 12 años] ¡¿Q-Qué… fue… es?!
[Amary] U-U-U-Un monstruo… S-Seguro… ¡Un monstruo!
[Clorya] ¿N-No nos siguió?
¿Alguien vio si nos siguió?
[Reil, 14 años] De pronto, se paró firme sobre sus pies y liberó su agarrar del cuello… ¡Ya, cálmense!
… … Quisiera decir que solo fue nuestra imaginación, pero estoy seguro de que esa cosa estaba ahí… estoy… seguro… [Reith, 12 años] Ya recuperando el aliento, habló con un ceño fruncido entre miedo e intriga… ¿Qué se supone que hagamos ahora?
[Reil, 14 años] L-Lo mejor será que no volvamos… Por ahora, solo vamos a nuestras casas; tuvimos suficiente aventura hoy… [Amary] S-Sí… quiero ir a casa… El miedo aún seguía en ella… tanto… que el simple recuerdo la hizo llorar, abrazando sus piernas y ocultando su rostro contra sus rodillas… ¡Quiero ir a casa…!
[Reith, 12 años] C-Calma… Está bien, dejémoslo por hoy, pero… no llores… [Amary] ¡Cómo quieres que deje de llorar!
¡Sabes que le tengo miedo a la oscuridad!
¡Y… y, además, soltaste mi mano!
…
… … Dijiste que no me soltarías… … [Reith] «Es ahora… cuando entiendo que esas simples palabras que parecían ser tontas, ocultaban una aflicción mayor a la que podía entender… Ella… confiaba en mí, siempre lo hizo, incluso si insistía en hacer cosas que a ella le daban miedo porque… porque yo estaba ahí con ella… Solo de esa manera podía aguantar; pero haber soltado su mano, incluso si siempre estuve detrás de ella, siendo yo quien iba casi al último, si no fuera por Reil… Se sentía asustada, e incluso si no lo pidió ni lo dijo, solo quería que yo estuviera cerca de ella para que el miedo no la domine por completo… pero lo hizo… porque no fui a consolarla en el momento en el que pude, sino que solo me centraba en mis propias dudas… en mi propio miedo…» [Reith, 12 años] ¿Qué dices?
Todos tuvimos que salir corriendo; no tenía forma de tomar tu mano mientras subíamos… I-Incluso fui yo quien te ayudó a subir rápido.
[Amary] ¡Ya no digas nada, no quiero saberlo!
¡Solo…!
Solo déjame… … … [Reith] «Amary siguió abrazando sus piernas; sus pequeños ojos rosas fueron bañados en un tono brilloso por sus lágrimas; su cabello largo, rosado también, era testigo de su tristeza, prácticamente perdiendo el brillo que tenía… Creo que es algo que solo yo pude ver… pero su cabello parecía estar perdiendo color, como si sus emociones fueran descendiendo entre la tristeza, decepción… y miedo… Clorya se acercó a ella y la abrazó para calmarla; después de que ella se pudo calmar, Reil y yo, quienes solo pudimos quedarnos en silencio viendo el trato gentil que Clorya tenía para con Amary, vimos cómo ella se llevaba a Amary hacia el pueblo, tomándole la mano sin soltarla… Esta última giró ligeramente su mirada, cruzando así nuestros ojos, dándome a entender que incluso con todo lo que sentía, no me odiaba en realidad, solo quería… que la entendiera… Así, Reil y yo nos quedamos solos y en silencio… solo hasta que él me miró a los ojos…» [Reil, 14 años] Vamos a casa también, Reith… No volvamos nunca a esa cabaña… [Reith, 12 años] ¿Qué?
P-Pero… ¿No quieres saber si lo que vimos fue real siquiera?
¿Qué tal si solo fue algún efecto del lugar o algo así…?
Tal ve-… [Reil, 14 años] Con un deje de rabia, para consigo, debido al miedo que sintió, sostuvo por los hombros a Reith con fuerza… ¡Fue real!
…
… Con un suspiro, lo soltó… E incluso si no lo fuera, no quiero volver ahí; ni tú, ni las chicas, ni yo volveremos a ir ahí… [Reith, 12 años] … … Está bien… Prometo que… no volveré a ir a la cabaña… [Reith] «Pero fue una mentira; no fue nada más que un simple engaño para tener libre el paso sin que él sospeche nada o me retrase… Tenía que saber qué era lo que habíamos visto, si era tan real como tú o yo, si era en verdad algo monstruoso… No nos atacó, aunque pudo; éramos unos niños, pero incluso así nos dejó ir… ¿Sería en serio alguien malo?
¿Sería en serio algo malo?
La verdad es que fui un idiota al tener la curiosidad bizarra de ver con mis propios ojos y de forma más clara aquella cosa que se escondía en lo profundo de la cabaña… Por eso, le mentí a Reil en ese momento… y con esa mentira, la noche cayó y no pude dormir… …» [Reith] «La mañana cayó, con la luz entrando por mi ventana de forma que me permitía distinguir cómo la noche abandonó por completo el exterior e interior de mi habitación… Como siempre, me levanté de mi cama, fui a lavarme el rostro y a hacer casi todo menos ordenar mi habitación; llegado el medio día, como normalmente debería ser, fui a ver a Clorya y Amary, quienes deberían estar charlando bajo el árbol donde siempre nos reunimos si no es en la cocina de la casa de Amary… Al llegar, ni rastro de ellas… Regresé a casa a buscar a Reil, con quien hablé solo lo necesario de todos los días… Me dijo no saber nada, pues ni se había molestado en ir conmigo a aquel árbol… Ambos supusimos que se debió a lo que vivimos ayer; fuimos a buscarlas a su casa, pero no las encontramos, sus madres nos dijeron que salieron al pueblo juntas… Reil y yo caminamos con lentitud sobre los caminos de piedra; hasta que él se detuvo y me hizo hacerlo también, pues estaba delante de mí…» [Reil, 14 años] Si aún tienen miedo, no debemos insistir en hablar con ellas… Por el momento dejémoslas tranquilas; si las vemos, hablamos con ellas, pero con calma… No quiero que toques el tema… [Reith, 12 años] M-Mira, sé que fue aterrador, pero… ¿De verdad no sientes curiosidad por saber qué fue lo que vimos?
[Reil, 14 años] El recuerdo de ese vacío que lo miró a los ojos regresó, inundando su cuerpo de una presión que lo ahogaba… hasta que su voz pudo salir… ¡No!
… … … No tengo curiosidad alguna, no voy a volver a ir… Así como yo, ellas tampoco quieren saber más; sé tanto como ellas el miedo que fue ver a esa cosa… mirándote… observando tu alma… tus miedos… … [Reith, 12 años] … Me voy a casa… [Reith] «No entendía su miedo, no podía describir su miedo… era como si él hubiera visto algo más que yo no vi… como si su miedo fuera mucho más profundo que el que yo llegué a sentir… Después de resignarme e ir a casa como dije, él se quedó ahí… Así, pasaron algunos pocos días; ya el tema había pasado a segundo plano, aunque a veces nos quedábamos callados cuando estaba sobre la mesa.
Uno de esos días, cuando la incertidumbre, la duda y el saber que no tenía conmigo, terminé tomando la decisión que sellaría el rumbo de la historia que te estoy contando, aquella que pudo haber remediado la primera que tomé, de ir a la cabaña…» [Reith] «Era temprano, demasiado temprano todavía… El cerzo aún no salía, pero yo ya me había despertado, únicamente con una misión en la cabeza, una que no dejaba de repetirse hasta que la cumpliera… Me escabullí al cuarto de Reil, de donde tomé la Ignussite que hasta ese entonces se había quedado y guardado en uno de sus cajones; estaba envuelta en cuero, en un intento improvisado por evitar que reciba el suficiente calor y, a su vez, que el brillo que pudiera desprender se notara entre aquello que lo resguardaba.
Con la piedra en mi poder, salí de casa sin que nadie pudiera escucharme, sin que nadie pudiera verme… Al poco tiempo, ya estaba en las afueras del bosque, preparándome mentalmente para lo que estaba por hacer a continuación… Reflexioné un momento… “¿Es seguro?” “¿De verdad debo ir?” “¿Mi curiosidad es tanta como para arriesgarme?” “¿Qué me encontraré si bajo otra vez hasta allí?” … No dejaba de preguntarme eso cuando, sin darme cuenta, ya estaba caminando…» [Reith] «Estaba ahora frente al marco, carente de lo que antes lo recubría, que era la puerta en el suelo; el ambiente desde el exterior ahora se sentía cargado de un aura ambigua, llena de incertidumbre al no saber qué pasará en cuanto ponga un pie en aquel recinto… … Sin más, entré… … … Las paredes descascaradas, las esquinas llenas de telarañas, los muebles rotos llenos de musgo y moho, el polvo levantándose con cada paso que daba… todo se sentía nuevo, incluso si ya lo había visto hace solo unos días… Estaba… perdido… No sé cómo explicártelo, pero simplemente había algo que no me dejaba saber en su totalidad a donde estaba caminando… Caminé por pasillos, subí escaleras, abrí puertas… todo parecía nuevo, aunque ya lo hubiera conocido antes; entonces, ahí estaba frente a mí, la entrada secreta en la pared, igual a como lo habíamos dejado, como si ningún alma hubiera movido ni una partícula de polvo que ahora estaba sobre las rocas que se dispersaron en cuanto el muro cayó…» [Reith, 12 años] ¿Debería… …?
[¿?] Debes… [Reith, 12 años] ¿Puedo… …?
[¿?] Puedes… [Reith] «Esa voz apareció de pronto… En ese momento no recuerdo haber oído la voz, pero ahora que te estoy contando todo, esa voz aparece siempre en mis recuerdos, pero nunca le respondí, porque el yo de ese momento nunca la escuchó, solo… sintió que algo le daba el permiso para entrar… … Con ese… “Permiso” de entrar… Atravesé el umbral de piedra y comencé a bajar los escalones… … Cada paso, cada eco, cada centímetro que pasaba… me hacía sentir que me estaba ahogando, que caía más y más profundo en el agua… … Pero todo estaba seco, tanto como la sensación en mi boca… que apenas dejaba pasar el aire para respirar con jadeos pesados… …» [Reith, 12 años] ¿Estás ahí…?
[¿?] Estoy aquí… [Reith] «Seguí bajando, seguí adentrándome en la oscuridad… No sé por qué no encendí la Ignussite en el primer momento de pisar los escalones… pero ahí estaba yo, frente al mismo pasillo oscuro de la primera vez… Con la piedra en mano, liberé su brillo para poder ver el pasillo una vez más; las paredes de piedra y tierra carecían de vida, aún no había ningún insecto… … Al final del pasillo, la habitación estaba casi intacta; todo lo que pude ver la primera vez, lo vi en ese momento… Entré, avancé por la habitación, entre las herramientas, entre las cajas, entre el frío de un lugar donde la vida no parecía existir… pero ahí… terminó por aparecer… La misma figura, los mismos cuernos, los mismos… ojos… Estaba sentado contra unas cajas, abrazando sus piernas, mirándome… fijamente… Pero no me atacó, me miró… al alma… Mis labios temblaron, mis manos lo hicieron también… entonces… hablé…» [Reith, 12 años] ¿Quién…?
¿Qué… eres?
[¿?] ¿Quién…?
¿Qué… eres?
Repitió… como Reith… como si fuera él… … ———-Continuará———-
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