冒険旅行: Viajaré hasta el fin del mundo en busca de aventuras. - Capítulo 45
- Inicio
- Todas las novelas
- 冒険旅行: Viajaré hasta el fin del mundo en busca de aventuras.
- Capítulo 45 - 45 Capítulo 15 – El odio en mi interior
Tamaño de Fuente
Tipo de Fuente
Color de Fondo
45: Capítulo 15 – El odio en mi interior – 0.1 45: Capítulo 15 – El odio en mi interior – 0.1 ———-俺の中の憎しみ———- [Reith] «Era oscuro… era desolador… era aterrador… ¿Qué estábamos haciendo de nuevo frente a aquella cabaña destrozada…?
No sé cómo, no sé cuándo, no sé por qué… pero de pronto, mi hermano, mis amigas y yo estábamos ahí… sin decir una palabra… sin mover un solo dedo… Mi cuerpo… se movió solo; yo no pude oponer resistencia alguna, solo pude ver de primera mano cómo mi cuerpo se adentraba a la oscuridad que ahora emanaba aquel recinto abandonado… Los demás… puedo apostar a que les pasó lo mismo, pues me siguieron sin decir nada, sin correr en sentido contrario y… sin llorar por auxilio…» [Reith, 12 años] (¡¿Qué… está pasando?!) (¡¿Por qué no puedo… moverme?!) (¡Reil, Clorya, Amary!) (¡Ayúdenme!) (¡Dejen de moverse también!) (¡Vámonos rápido!) (¡Dejen de seguirme!) (¡Como mínimo…!) (¡CORRAN USTEDES!) [Reith] «Era agonizante… Que tu cuerpo se mueva solo, que tu voluntad sea aplastada y reducida a una simple espiga de pasto… es horripilante… No tener el control de aquello que tuviste desde el momento en el que tomaste conciencia es… aterrador… repugnante… repulsivo… horroroso… Mis gritos internos eran acallados por mi imposibilidad de hablar; no era capaz de hacer nada más que gritar en mi interior, intentando que, por alguna razón, alguien pueda escuchar mis pensamientos y nos saque de ahí…» [Reith] «Fue inútil… No importa qué tanto desgarrara mi voz interna, qué tanto intentara forzar mi cuerpo a obedecerme… Al final… llegamos frente a aquellas escaleras… Las bajamos como corderos guiados por un pastor sepulcral; una sensación de que éramos conducidos directo hacia un abismo del que no podríamos escapar… De pronto, una serie de llamas flotantes se encendieron, iluminando con una retorcida calidez el lugar, como si de un farol de casa se tratara… Entonces, ahí estábamos, frente a aquella criatura, frente a aquella silueta que nos recordaba la existencia del mismísimo abismo; la personificación de todo horror del sentir estaba parado frente a nosotros… En ese instante, fue cuando se nos permitió el control de nuestros cuerpos finalmente… Los demás lograron soltar un jadeo ahogado por su propio miedo… solo para gritar con horror y correr hacia la salida… Yo… yo no pude moverme… no porque no tuviera control sobre mi cuerpo… sino porque… simplemente no quería hacerlo… Pese a ello… mi consternación era palpable en mi expresión…» [Reith] «Intentaron escapar regresando por el pasillo de donde vinimos… pero su paso se vió obstruido por una repentina pared de espesura completamente oscura… como si fuera un muro blando que era imposible de romper, y a su vez, que era rodeada por un aura violeta profundo… la misma que poseía la silueta que aún permanecía detrás de ellos.» [Reil, 14 años] ¡Reith!
¿¡Qué hacemos de nuevo aquí!?
¡¿Por qué esa cosa sigue aquí todavía?!
[Amary] ¡Ayuda!
¡Déjanos salir!
¡Reith, sácanos de aquí!
[Clorya] ¡Muevete Reith!
¡Ayúdanos a salir!
[Reith] «Seguía sin poder moverme… no importa lo que intentara… no quería hacerlo… Solo permanecí de pie, parado frente a la criatura… De pronto… su voz, esa misma voz distorsionada, apagada, sonó…» [¿?] Amigos… Tengo amigos… Ustedes… son… De pronto, se detuvo… y una presencia aterradora, casi asfixiante, nos consumió por completo… ja… jajaja… Su risa macabra… poco a poco cambiada de tono… Su voz cambió y… ahora parecía más nítida… más humana… jajajajajajajaja.
[Reith] «Su figura… comenzó a cambiar… Comenzó a crecer de forma grotesca, con protuberancias que se amoldaban para aumentar su tamaño y picos filosos que poco a poco se extendían hasta formar un par de alas oscuras en su espalda… Frente a nosotros… un hombre con una elegancia retorcida estaba mirándonos… Su piel se volvió morena… Sus ojos eran totalmente negros, salvo por sus pupilas, las cuales eran puntiagudas y de un amarillo profundamente brillante… Su rostro era perfectamente liso, sin ningún rasgo de haber sido herido alguna vez… Su ropa era un traje elegante… como el que podría portar un camarero en los restaurantes más prestigiosos de la capital… pero poseía un aire… un toque de realeza que, en lugar de hacerlo ver como alguien orientado al servicio, lo hacía ver como alguien orientado a ser servido… Sus alas sobresalían de su espalda; eran perfectamente decoradas por el brillo escamoso del contorno, mientras que lo que asumo era el patagio de sus alas no aparentaba ser tan delgado como debería… Esas alas podrían ser perfectamente una versión retorcida de las que un murciélago poseería… Su cabello se tornó en un violeta consumido por la opacidad… muy profundo y casi volviéndose negro… Sus orejas se tornaron puntiagudas, pero del mismo tamaño que las de un humano… Por último… sus cuernos y su cola… Sus cuernos solo crecieron un poco más de lo que ya tenía… Su cola había aparecido al igual que sus alas… pero era extremadamente delgada… como la cola de una vaca, pero siendo una versión más alargada, gruesa y peligrosa; parecía tener voluntad propia, pues poseía un pico en la punta, el cual se enrolló por su cuenta alrededor del pantalón de la criatura… No… ya no puedo llamarlo… “La criatura” … …» [¿?] Hacía… ¡Tanto tiempo!…
Desde que no manipulaba a alguien así… Su voz podría perfectamente ser la de un humano normal… pero su tono al hablar denotaba su enorme egocentrismo; poseía un tono que, incluso sabiendo que eres débil, te escupe en la cara tu debilidad… Y qué mejor manera de regresar que manipulando a un estúpido y débil mocoso… Sus manos se movían en el aire, deleitándose con su propia hazaña y llevando su mano derecha a su rostro, cubriéndolo al apoyarse con las yemas de los dedos sobre el mismo… No saben lo afortunado que me sentí al ver que, apenas despertar, ya tenía conmigo a una posible víctima para poder ponerme en forma… … [¿?] Miró a aquellos detrás de mí… ¿Y bien?
¿No van a presentarse?
Sí que tienen una mala educación… Aunque admito que yo tampoco me presenté, pero no tenía motivos para hacerlo dado que mi plan era manipular al mocoso frente a mí.
Entonces… su mirada se posó sobre mí… Aunque… creo que te llamas… Reith… ¿No es así?
Así te llamaron tus amiguitos cuando los influí en mi odio para tomar control de ellos… [Reith, 12 años] ¿Q-Qué eres?
¿Me… me usaste?
[¿?] ¿A estas alturas sigues preguntándome lo que soy?
Ja… Agradece que nuestra forma base sea esta… Créeme que no te atreverías a siquiera abrir la boca si tomara la forma de otra abominación… Aunque… ¿Por qué no lo intento?…
Hmmm… Nah, mejor no… [Reith, 12 años] Creí… que eras… bueno… [¿?] Sí que eres un idiota… mocoso… Solo hablaste conmigo y yo no te ataqué… ¿Crees que por no hacerlo soy alguien bueno?
… Debo admitir que me molestó un poco tener que actuar como un imbécil que apenas podía hablar… pero me sirvió para aclimatarme al presente… [Reil, 14 años] R-Reith… ¿T-Tú… lo conoces?
E-Entonces… tenía razón al pensar que volviste… Sabía que lo hiciste… Por tu culpa… Po-… [Clorya] ¡POR TU CULPA ESTAMOS AQUÍ!
¡POR TU CULPA ÉL NOS HARÁ DAÑO!
[Reith] «Mi rostro apenas pudo voltearse… solo para ver de reojo cómo intentaba correr hacia mí, siendo detenido por Reil, que, a pesar del terror en su rostro, lograba mantener la cordura… Amary se estaba abrazando a sí misma, apoyada contra el muro de oscuridad en su espalda… Estaba consternada, aterrorizada y… decepcionada…» [¿?] Vamos, vamos… No lo culpen así… Desde el primer momento en el que pisaron esta cabaña, y nos vimos a los ojos, ya su destino estaba sellado… Con solo mirarlos pude implantar en el más débil de ustedes la semilla del “heroísmo” … ¿No les parece extraño que su amiguito se haya preocupado tanto por la cosa que vió aquí abajo como para querer regresar?
[¿?] Normalmente no me gusta manipularlos tan directamente… pero tenía que sembrar en él esa sensación… ¿Saben por qué?
Porque no hay nada más odioso… que el heroísmo… ¿Creen ser fuertes?
¿Creen que arriesgarse por otros es heroico?
… Para nada… … El heroísmo es solo una fachada, porque son tan débiles que no pueden con el sentimiento de no ser nadie… Y… ¿Saben qué?
… De pronto, su voz se tornó profunda pero vacía y… desoladora… Yo… odio a los débiles… [¿?] Comenzó a caminar por el lugar, empujando, con los pies, las piezas de metal que se encontraban a su paso.
Los débiles son detestables… No pueden salvar nada, no pueden vencer a nada, no pueden ganar nada, no pueden convertirse en nada… Los débiles son la cosa más odiosa del mundo… Los odio… Los odio, los odio, los odio… Sus manos se posaron sobre su cabeza mientras su espalda se encorvaba… y… Comenzó a rascarse el cabello con fiereza… ¡LOS ODIO, LOS ODIO, LOS ODIO, LOS ODIO, LOS ODIO!
¡LOS ODIO CON MI PROPIA EXISTENCIA!
¡LOS ODIO POR EXISTIR!
[Reith] «Era aterrador… Su rostro demostraba una desesperación furiosa… una que solo nos dejaba en claro que su odio era profundo, que rompía la barrera de ser solo un sentimiento… como si… como si fuera todo lo que él es… De pronto, se detuvo… tosió y se paró erguido nuevamente…» [¿?] Ejem… Sí, entienden a lo que me refiero… De todas maneras, si decidí usar al mocoso, es porque pude sentir ese tipo de sentimientos de debilidad en él… Y en todos ustedes… bueno, también lo hice, pero me fijé más en el mocoso frente a mí en aquel momento… [Reil, 14 años] ¡Q-Qué quieres de nosotros!
¿V-vas a… m-matarnos…?
[¿?] ¿Matarlos?
De querer hacerlo, ya estarían muertos desde el primer segundo en el que pisaron esta habitación… ¿No creen?
No, no, no, no… Lo que yo quiero… es sembrar odio en ustedes… Divertirme con aquello que más ha remarcado mi existencia… En palabras simples… quiero maldecirlos… No se lo tomen personal, simplemente tuvieron la mala suerte de toparse conmigo… [Reil, 14 años] ¿Mal… Maldecirnos?
Se plantó con firmeza.
¡¿A-A qué te refieres?!
[¿?] No se los pienso decir… idiotas débiles… Será una sorpresita que descubrirán cuando llegue el momento… Pero por el momento… Sí puedo revelarles que no los maldeciré a todos… porque si todos padecen de lo mismo, no habrá sanos que me odien por hacerle eso a quienes les importaban… [Reith, 12 años] Su voz… vacía… salió… ¿Qué eres…?
¿Qué eres…?
¿Qué eres…?
[Reith] «Hasta entonces, mi consternación apenas me permitía prestar atención… pero esas palabras fueron todo lo que pude decir… Me sentía traicionado, me sentía usado, manipulado… y con justa razón… Él se volteó a verme y se acercó, mirándome desde arriba sin tomarse la molestia de arrodillarse para verme a los ojos… Mi mirada se mantuvo baja… solo sintiendo cómo de pronto una fría mano se posó en mi hombro…» [¿?] ¿Aún sigues insistiendo en saberlo?
… Bueno, supongo que no importa si lo sabes, pues no es como si alguien fuera a creerte de todas maneras… Además, tampoco recordarás nada hasta que la maldición se active… [Reith] «Las llamas flotantes parpadearon… y de un momento a otro, él estaba sosteniendo a Amary y Clorya del cuello… Ellas no pudieron reaccionar, estaban aterrorizadas, tanto como para poder patalear para liberarse… Reil y yo miramos con desconcierto… horror… miedo… Tardamos los mismos segundos en intentar movernos para instintivamente ir a ayudarlas, pero de pronto una serie de látigos negros salidos de las paredes nos atraparon y nos obligaron a mirar…» [Jakuzou] Soy Jakuzou… El heraldo del odio primigenio… representando y encarnando al odio hacia los débiles… Mucho gusto… Con una sonrisa macabra, comenzó a acercar a ambas niñas hacia sí… Con eso dicho… será un placer poder disfrutar de esparcir… el odio dentro de mí… … … ———-Continuará———-
Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com