冒険旅行: Viajaré hasta el fin del mundo en busca de aventuras. - Capítulo 7
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- Capítulo 7 - 7 Capítulo 2 – Lo que tu actitud esconde – 02
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7: Capítulo 2 – Lo que tu actitud esconde – 0.2 7: Capítulo 2 – Lo que tu actitud esconde – 0.2 ———-君の態度が隠しているもの———- Las voces de las personas conversando llenaban de vida la primera planta de la posada; Kazumiki, desde su habitación donde se encontraba descansando después de haber sido curado, pensó que sería hora de bajar y comenzar el día.
En cuanto se puso de pie, notó su cuerpo más ligero en comparación al día de ayer; todo su cansancio se había disipado con el tiempo que estuvo descansando.
Además, pese a no curar directamente el cansancio, la magia sanadora de Drawis realmente le hizo sentir mejor y más lleno de energía.
Tomó su espada; en cuanto se disponía a salir, se dio cuenta de que no llevaba puesta una camisa.
Miró a un lado, encontrando su ropa perfectamente doblada; al elevarla para observarla, vio que ella también le hizo un parche a su camisa blanca y le lavó la sangre que tenía encima.
Sonriendo ante el gesto, se puso la camisa parchada y salió de su habitación.
Al salir, notó cómo había varias habitaciones en el pasillo a su izquierda, en un lado y en otro; al fondo del pasillo, se encontraba una puerta que parecía ser el baño.
Girando su mirada a su derecha, notó una ventana cerrada por donde entraba la luz que iluminaba unas flores en macetas sobre un mueble.
A su derecha, pudo observar un pasillo muy corto que llevaba a una puerta abierta; al acercarse y abrirla, llegó a un balcón de madera que dejaba ver donde estaba: detrás de la posada.
Siguió el camino a su izquierda y observó escaleras en el lateral de la posada, por lo que, bajándolas sin dudar, divisó una puerta abierta en una pared de piedra; al cruzar el umbral, se vió dentro del primer piso de la posada.
Al darse cuenta, estaba de nuevo en la misma sala donde se encontraba cuando llegó por primera vez: había muchas mesas esparcidas por el lugar, con gente en ellas comiendo, bebiendo o charlando.
Un hombre aparentemente borracho vio al chico bajar y le habló directamente.
[Hombre borracho] ¡Oye!
¡¿Tú no eres el niño que vino hecho polvo ayer?!
¡Eres tal y como lo describieron!
Rió con una voz ronca.
¿Cómo te llamas, niño?
[Kazumiki] Esto… Me llamo Kazumiki, señor… (¿Debería seguirle el juego?) [Hombre borracho] Conque Kazumiki… ¿Eh?
¡Qué buen nombre!
¡Ven aquí, muchacho, y bebe!
Le extendió la taza al joven, pero Lizth se la quitó y la devolvió a la mesa.
[Lizth] ¡Claro que no!
¡¿En qué estás pensando?!
[Hombre borracho] Vamos… no seas amargada, Lizth.
[Lizth] ¡No soy amargada!
No lo molestes, sabes bien que no debería tomar cerveza.
Se volteó a ver al joven y le sonrió.
Lo siento, él es un cliente recurrente… Se llama Deift… ¿Te encuentras bien?
¿Cómo te sientes?
[Kazumiki] Sí, estoy mucho mejor… Gracias a tus cuidados de ayer y a Drawis hoy, no tengo ni rastro de mis heridas; hace un rato las raíces se desintegraron.
También recuperé mis energías por haber descansado tanto, así que ya puedo comenzar el día como es debido… Creo que lo primero es encontrar un trabajo.
[Deift] Susurrando, hizo señas al joven.
Hey, aquí, toma esto.
Intentó ofrecerle cerveza, pero Lizth lo golpeó con la palma abierta en la cabeza y se puso delante, ignorándolo.
[Lizth] Podrías trabajar para mí como un mesero; me serviría un poco de ayuda… Así, con lo que ganes, puedes pagar por quedarte y de esa forma no te sentirás cohibido.
[Deift] ¡Sí!
¡Así me servirás más de tres tazas de cerveza!
Lizth no me deja tomar más que eso… [Lizth] ¡Estamos teniendo una conversación!
Le dio un golpe en la cabeza que lo dejó atontado, solo para acostarse sobre la mesa y quedarse callado.
Cielos… A algunos aquí de verdad les gusta quitarme la paciencia; pero a lo que hablábamos… [Kazumiki] J-jeje… P-pensé lo mismo, pero no me siento bien pagándote con tu propio dinero… [Lizth] No lo tienes que ver de esa manera, pero supongo que está bien.
Además, creo que tú eres más de acción, lo veo en tu mirada.
[Kazumiki] Ah, ¿sí?
¿Qué clase de mirada tengo?
[Lizth] Mmm… La de un niño que quiere hacer amigos.
[Kazumiki] ¿T-te parece que soy un niño…?
[Lizth] Más o menos… Rió.
Pero bueno, que te diviertas; ten cuidado en no perderte.
[Kazumiki] Claro, gracias por preocuparte… Vuelvo pronto.
[Lizth] Cuídate~ Al salir, caminó hacia la entrada del pueblo, donde primero decidió explorar de izquierda a derecha todo el pueblo; comenzando por el camino izquierdo, vio varias casas de piedra y madera, con techos de los mismos materiales y apariencias detalladas, pero rústicas.
En la fachada de varias casas, tiendas estaban levantadas; varias cajas de madera almacenaban productos extraños para Kazumiki; parecían ser frutas o verduras que desconocía.
Algunas de las casas que no tenían tiendas en sus fachadas, pues ya eran tiendas de por sí en su interior: una joyería, una tienda de ropa, una tienda de productos de casa, y demás.
Mientras caminaba, vio cómo algunos niños estaban al final de un callejón, asomados viendo algo; con curiosidad, se acercó a ellos y se asomó en silencio… Los niños estaban viendo a un hombre alto; era un adulto que vestía de tela, ropa simple y algo opaca y un cabello negro claro; sin embargo, blandía una espada brillante que no era de acero, sino un metal verde marino muy llamativo.
[Kazumiki] Sorprendente… [Los Niños] ¡Ah!
[Niño más bajo] ¡No nos asustes así!
[Niña de cabello recogido] ¡Eh!
¿Tú no eras ese niño que llegó herido ayer?
Mi papá me dijo que te vio llegar hecho polvo anoche.
¡Y se lo contó a todos!
[Niño más alto] ¿Cómo es que acabaste así?
Tienes ambos brazos vendados.
[Kazumiki] Me atacó un oso gigante; pero no importa ahora, ¿qué están viendo?
¿Quién es él?
[Niña de cabello recogido] ¡Es Gord!
¡El herrero más importante y hábil de Greerand!
[Kazumiki] ¿Greerand?
¿Eso es…?
[Niño más alto] Así se llama el pueblo.
¿No lo viste en el cartel de la entrada?
¿O es que entraste saltando las vallas?
[Kazumiki] Riendo incómodamente.
No me había dado cuenta… (Si hasta ellos saben leer lo que sea que sea su idioma… entonces debería aprender rápido).
Creo que iré a hablar con él… (Si blande la espada así de bien, tal vez pueda pedirle que me enseñe a usarla) El joven se dejó ver, acercándose tranquilo hasta el hombre; los niños decidieron irse, pues sabían algo que Kazumiki no.
Cuando Kazumiki hizo un sonido para llamar la atención de Gord, este se dio la vuelta y lo miró de pies a cabeza.
[Gord] ¿Quién eres tú, mocoso?
No pareces ser de este pueblo.
[Kazumiki] No, yo no soy de aquí.
En realidad, soy solo un viajero qu- [Gord] ¿Otro más?
Ya estoy harto de que venga uno tras otro, tras otro… Mi tienda siempre está llena de mocosos que se hacen llamar viajeros o aventureros.
[Kazumiki] Esto… ¿No es bueno que a tu tienda vayan muchos clientes?
[Gord] ¡No es bueno si son mocosos qu-!
Se detuvo abruptamente y agachó la cabeza, apretando el puño.
… Nada, olvídalo… ¿Y?
¿Qué es lo que quieres?
[Kazumiki] Yo… Lo vi blandiendo esa espada que tiene y pensé que tal vez podría enseñarme a usar la mía.
Levantó su espada aún guardada en la funda.
[Gord] ¿Enseñarte?
¿Y qué voy a ganar yo con eso?
Hasta donde sé, no tienes ni donde caerte muerto; no podrías pagarme las lecciones.
[Kazumiki] ¿Cómo…?
¿Por qué todos saben sobre mí?
¿Tan rápido se extiende un rumor temprano por la mañana?
[Gord] ¿Temprano por la mañana?
Son las 12 del mediodía, mocoso.
[Kazumiki] Se quedó anonadado.
¿Q-qué?
¡¿12 de la mañana?!
Su estómago rugió.
[Gord] Suspiró y se rascó la cabeza.
Espera aquí… Comenzó a alejarse mientras murmuraba.
Dije que sería la última vez y mírame aquí… malditos mocosos… Kazumiki obedeció, acercándose a los troncos sin corteza y sentándose en ellos… Mientras Gord se alejaba, notó el lugar donde se encontraba: Era una amplia zona de pasto con varios almacenes de madera; no muy lejos, Gord entró a una casa de madera de dos pisos que poseía una extensión en el costado del primer piso que era básicamente una forja.
A poca distancia de aquella casa, había otra más que era de un solo piso; Kazumiki recordó que, antes de entrar al callejón, vio más adelante en el camino una casa con una enorme espada de madera tallada y unos garabatos en su zona plana.
Intuyó que lo que veía ahora mismo era la parte trasera de la tienda que había visto por delante.
Pocos minutos después, Gord regresó con una taza y dos panes brillosos en un plato, ambos de madera; al llegar, se sentó a su lado y se lo ofreció.
[Kazumiki] ¿Es… para mí?
[Gord] ¿Para quién más?
Come de una vez, mocoso… [Kazumiki] Eh… Gracias.
Comenzó a comer; realmente tenía hambre.
A los minutos, ya había prácticamente acabado.
[Gord] Había estado callado, pero habló de pronto.
Y no creas que es gratis, tendrás que hacer un trabajo para mí.
[Kazumiki] Claro, no tengo problema alguno.
[Gord] Pues bien, al menos no eres un mocoso mimado… Conozco a Lizth; te quedas en su posada, ¿no?
[Kazumiki] Eh… sí, ella me dejó quedarme anoche… Aunque a decir verdad estaba pensando en buscar algún trabajo aquí que pueda hacer para poder pagarle por quedarme… Es buena persona, pero no quiero aprovecharme de eso.
[Gord] Así que un trabajo… Mira, si cumples bien el trabajo que tengo para ti, veré qué puedo hacer… ¡Pero más te vale no holgazanear porque aquí nadie te va a consentir!
[Kazumiki] E… Está bien… ¿A dónde debería ir?
[Gord] Sal por el callejón por donde llegaste, a tu mano derecha avanza siguiendo el camino hasta que encuentres la otra entrada al pueblo; pregunta por el bosque donde está el equipo de leñadores… Busca a un hombre de nombre Reith, dile que te mandé yo para un trabajo que quedó pendiente.
[Kazumiki] Entendido… En todo caso, me voy; gracias por todo.
Se levantó y le devolvió los recipientes de comida para irse corriendo con la mirada decidida.
[Gord] Mocosos… Siempre con esa actitud tan enérgica que… me saca de mis casillas… Se levantó, miró al cielo un momento y frunció el ceño… Parecía frustrado por algo… … Sin más, se fue de regreso a su tienda… ———-Fin del capítulo 2———-
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