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冒険旅行: Viajaré hasta el fin del mundo en busca de aventuras. - Capítulo 9

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  4. Capítulo 9 - 9 Capítulo 3 – Un nuevo trabajo un nuevo problema – 01
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9: Capítulo 3 – Un nuevo trabajo, un nuevo problema – 0.1 9: Capítulo 3 – Un nuevo trabajo, un nuevo problema – 0.1 ———-新しい仕事、新しい問題———- El acero golpeaba con fuerza a la madera; hombres y mujeres por igual daban todo de sí, empuñando sus filosas hachas de metal reluciente.

El crujido de la madera comenzó a hacer eco, seguido de un fuerte estruendo provocado por el caer del mismo; en cuanto las aves volaron, los leñadores festejaron y se relajaron… [¿?] ¡Paren!

¡Descansen un momento y continúen cuando la campana suene!

Un hombre algo corpulento estaba rascando la base de su nariz con el nudillo de su mano derecha mientras sonreía; su cabello era rojo oscuro, tenía un pañuelo celeste atado a su muñeca derecha, unos pantalones de tela negros y una camisa del mismo material, en color blanco.

Aquel hombre, con una sonrisa casi infantil, se sentó en una banca de madera tallada, mirando cómo el resto de los trabajadores se dispersaban por el área; algunos se sentaban en el césped, otros se iban a las bancas dejando sus hachas a su lado y otros hablaban entre ellos, riendo.

Detrás del hombre, una figura joven y que sostenía una espada en su funda se acercó dispuesto a hablarle.

[Kazumiki] Disculpe, ¿sabe dónde puedo encontrar a un tal Reith?

[¿?] Sonrió con algo de gracia.

¿Reith, dices?

Veamos… Tiene el cabello rojo oscuro… usa siempre un pañuelo celeste en su muñeca derecha… lleva ropa como la mía… ¿Quién podría ser?

Su sarcasmo no era por grosería, sino, por diversión.

[Kazumiki] Entonces… ¿Usted es Reith?

[Reith] Se levantó, aún con aquella sonrisa.

Por supuesto, chico… ¿Qué necesitas de mí?

¿Alguna indicación o algún recurso?

[Kazumiki] Pues… vengo de parte de Gord… Me dijo qu- Fue interrumpido.

[Reith] Ah… Aplastó su palma izquierda con el puño derecho.

Así que Gord… ¿Cómo está ese cascarrabias?

[Kazumiki] Supongo que… está bien… La verdad es que tiene un carácter fuerte y rudo, pero… creo que es buena persona.

[Reith] Je, eso suena a Gord… Bien, ven conmigo entonces.

[Kazumiki] «El hombre comenzó a caminar hacia un cobertizo de madera; lo seguí hasta allí y recibí un hacha que me entregó sin decir una palabra.

Antes de que pudiera preguntar nada, se dio la vuelta y caminó hacia las afueras del bosque justo a nuestra izquierda; en cuanto llegamos frente a un árbol, extendió la palma señalándolo, como invitándome a hacer algo con él.» [Kazumiki] Eh… Dejó su espada en el suelo.

Quiere… ¿Quiere que lo tale?

[Reith] Así es… Quiero ver de qué estás hecho; de esa forma sabré que podrás cumplir con el favor que le debes a Gord.

[Kazumiki] Bueno… Está bien, supongo… Entonces… ¡Un… dos!

[Kazumiki] «Golpeé con toda la fuerza que pude el árbol, pero mi cuerpo entero vibró y mis manos se entumieron ante el impacto; el hacha cayó a mis pies, clavándose en el césped… Retrocedí por puro instinto, solo para bajar la mirada y mis manos, las cuales se habían entumido; entonces, una risa se escuchó detrás de mí.

Cuando me di la vuelta vi a Reith, quien reía y aplaudía.» [Reith] Jajaja.

Sostuvo su estómago, intentando contener sus carcajadas… Es la peor técnica para talar que he visto en mi vida.

[Kazumiki] L-Lo siento… Enrojeció.

[Reith] No pasa nada, a todos suele costarle al principio… Pero por tu postura puedo entender que nunca habías hecho esto antes.

[Kazumiki] D-De dónde vengo no solemos ver directamente cómo se hace; tampoco se nos enseña realmente, así que… [Reith] No te preocupes por eso, yo te enseñaré… Mira, separa un poco tus pies, alinéalos con tus hombros; flexiona tus rodillas, pero no tanto, solo ligeramente para que puedas apoyarte con firmeza en el suelo.

Le indico señalando con el dedo.

[Kazumiki] ¿Así está bien?

Preguntó, dudoso de si su postura actual era correcta.

[Reith] Por el momento sí; bien, ahora sujeta el hacha con ambas manos, pero no aprietes tan fuerte el mango, solo ejerce fuerza para que no se te resbale.

La clave es mantener fuerte tu agarre, pero no lastimar tus manos al hacerlo.

Una mano cerca de la cabeza del hacha y la otra un poco abajo, cerca del mango inferior.

[Kazumiki] «Seguí sus indicaciones durante varios minutos; repitiendo una y otra vez mis movimientos.

Reith me corregía cada vez que daba un golpe al árbol que, según él, no era el adecuado.

Tras mucho talar, terminé haciendo un hueco triangular en el lateral.

De pronto, Reith me detuvo; estaba agotándome poco a poco, mis manos estaban bastante rojas e incluso comenzaba a desarrollar ampollas.» [Reith] Bien, ahora ponte de otro lado.

[Kazumiki] ¿Eh?

Pero… ya casi… termino con este lado… [Reith] Un árbol no se corta solo de un lado sin más, tienes que cortar de tal forma que quede un pico vacío… Cuando esté hecho, se debe golpear el lado opuesto al vacío; de esta manera el tronco caerá en el sentido del espacio vacío.

Solemos talar de esa forma para asegurarnos de controlar hacia dónde caerá el árbol.

[Kazumiki] Creo que lo entiendo… Kazumiki se puso del lado contrario y golpeó la zona indicada; pocos golpes después, el crujido de la madera comenzó a sonar y poco a poco el árbol cayó hacia donde se esperaría.

El joven, sonriendo, soltó el hacha y apretó el puño para levantarlo al aire; exhausto, se dejó caer al suelo, jadeando por el cansancio, pero sonriente por su esfuerzo.

Reith aplaudió sonriendo, mientras que otros miembros del equipo dispersos hicieron lo mismo, aunque algunos rieron.

Kazumiki no lo tomó mal; al contrario, rió con ellos y esperó en el césped, recuperando las energías que perdió.

Durante unos segundos, Reith solo sonreía y miraba al joven en silencio, hasta que este se intentó levantar y Reith le da su mano, poniéndose en pie.

[Reith] Lo hiciste bastante bien, aunque te falta mucho si quisieras ser un leñador.

[Kazumiki] Jadeante.

No estaba… en mis planes… pero… lo tendré en cuenta… Se limpió la boca con su manga.

Por cierto… supongo que lo que Gord quería… era un árbol… ¿No?

[Reith] Sí… y no… Gord te mandó para que hagas un trabajo para él, pero es más hacerlo por él… Verás, un día que lo invité a tomar, hicimos una apuesta; por primera vez en mi vida gané y, como él perdió, tenía que talar para mí cierta cantidad de árboles.

[Kazumiki] Ya habiendo recuperado el aliento… Así que tengo que talar esa cantidad de árboles; supongo que podría seguir con uno o dos.

¿Cuántos te pidió?

[Reith] Quince troncos.

[Kazumiki] Ah… ¿Solo quince?

Procesó el número más a detalle y reaccionó.

¡¿Solo quince?!

[Reith] Tranquilo, te acostumbrarás después del séptimo; y no tiene por qué ser todo hoy, seguro Gord no espera que tales al menos dos.

[Kazumiki] Agachando la cabeza, su semblante cambiaba a uno de resignación.

Sobreviví a una enorme bestia para morir por talar árboles… Se golpeó la cara con ambas palmas.

No importa… Le debo un favor y voy a cumplirlo… ¡Yo siempre cumplo mis prome- Se quedó callado de repente… Sus ojos se abrieron por completo y sus pupilas se encogieron en segundos… acompañados de un jadeo… En su cabeza, recuerdos difusos comenzaron a llegar sin tregua: La silueta de un chico estaba sujetando el hombro de Kazumiki, quien miraba hacia abajo… Estaba hablando, pero sus palabras no podían escucharse del todo; de pronto, Kazumiki levantó la mirada y vio a la silueta, quien, aún difusa, sonrió… [¿?] Siempre cumplo mis promesas… Así que siempre cumple las tuyas… ¿De acuerdo?

De pronto, Kazumiki regresó en sí… Su mirada comenzó a temblar y su boca no podía liberar palabras; su cuerpo se inclinó poco a poco y sujetó su boca con una mano, como evitando vomitar por alguna razón… Reith, preocupado, frunció el ceño con confusión e intentó sujetar al joven por el hombro… [Reith] ¿Estás bie- El joven se dio la vuelta solo para casi tropezar; sin embargo, se apoyó con sus manos en el suelo y comenzó a arrastrarse como un animal que intentaba escapar de algo.

Preocupados, los leñadores se levantaron y se acercaron; no obstante, el joven llegó hasta su espada, sujetándola en su pecho y corriendo hacia el interior del bosque… No se detuvo para mirar atrás; su mirada estaba temblando y no lograba enfocarse en nada… Jadeaba; el esfuerzo de haber talado un árbol durante al menos cuarenta y cinco minutos enteros estaba pasando factura por todo su cuerpo, por lo que, a los pocos metros de correr y perderse en el interior del bosque, tropezó y cayó sin más al suelo, raspándose debajo de su ropa por las rocas cercanas… El joven se abrazó a sí mismo junto a su espada; aún tenía miedo de algo, estaba sudando y parecía que no quería escuchar nada, pues comenzó a taparse los oídos… De pronto, soltó un grito que a los segundos se calló de repente… solo para levantarse y rascarse la cabeza, con la mirada ahora más enfocada… [Kazumiki] ¿Cómo es que…?

¿En qué momento entré al bosque?

Parecía no recordarlo… Actuando con normalidad, se levantó a duras penas dado su cansancio… Miró a sus alrededores y comenzó a caminar, intentando salir del bosque.

[Kazumiki] ¿Despierto de nuevo en un bosque?

Tengo que regresar rápido con Reith antes de que me encuentre con alguna otra bestia como la que vi… De pronto, escuchó varias voces que gritaban llamándole… “¡Joven!”.

Kazumiki comenzó a correr tanto como sus piernas desgastadas le permitían, todavía aferrándose a su espada contra su pecho; de pronto, rugidos, ladridos y aúllos comenzaron a escucharse junto a las voces, seguidos de gritos… “¡Retrocedan!” “¡Llegaron los lobos!”.

Él se detuvo en seco, preocupado por lo que encontraría si se intentaba reunir con las voces… Sin previo aviso, escuchó un rugido detrás de él; al darse la vuelta, había un lobo, de considerable tamaño, mirándolo… A pesar de estar en cuatro patas, la bestia llegaba hasta por encima de la cintura del muchacho.

Asustado, desenfundó su espada y la apuntó hacia el lobo, quien no venía solo, pues enseguida se aproximaron otros 2… Todos ellos eran parecidos a la primera bestia que había visto en principio: pelaje blanco casi lavanda, colmillos filosos y ojos de color ámbar… [Kazumiki] Adoptó guardia… Si muero aquí, la amabilidad de Lizth será en vano… … Decidido, apretó con fuerza el mango de la espada… Supongo que todo va de la mano, ¿no?

Arremetió… ¡Un nuevo trabajo, un nuevo problema!

… … … ———-Continuará———-

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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