Leer Novelas
  • Completadas
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
Avanzado
Iniciar sesión Registrarse
  • Completadas
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
  • Configuración de usuario
Iniciar sesión Registrarse
Anterior
Siguiente

¡¡¡TE AMO, ESTÜPIDO IDOL!!! - Capítulo 25

  1. Inicio
  2. Todas las novelas
  3. ¡¡¡TE AMO, ESTÜPIDO IDOL!!!
  4. Capítulo 25 - 25 Capitulo 25 Antes de Irnos
Anterior
Siguiente
Tamaño de Fuente
Tipo de Fuente
Color de Fondo

25: Capitulo 25: Antes de Irnos.

25: Capitulo 25: Antes de Irnos.

—¡No, no y definitivamente no!

—exclamó Pariz, sacando otra prenda de su armario y lanzándola sobre la creciente pila en su cama—.

No puedes ir a Italia con esa chaqueta desgastada que llamas abrigo.

Es prácticamente un insulto al país de la moda.

Me hundí más en la silla de su habitación, observando con una mezcla de gratitud y vergüenza cómo mi mejor amiga desmantelaba metódicamente su guardarropa para equiparme para el viaje.

—Pariz, no puedo aceptar toda esta ropa —protesté débilmente—.

Es demasiado.

—Tonterías —respondió, evaluando críticamente un suéter de cachemira color burdeos—.

La mitad de estas cosas ni siquiera las uso.

Y además —añadió, lanzándome una mirada significativa—, estarás en cámara.

Con Vhy de NEON7.

Necesitas verte bien.

El recordatorio del documental me provocó un nudo en el estómago que se apretaba como una soga.

Ya había pasado una semana desde mi conversación con Vhy en la biblioteca, donde habíamos establecido las reglas de nuestro extraño acuerdo.

Su agencia había aceptado sorprendentemente la mayoría de mis condiciones, pero eso solo hacía que todo se sintiera más aterrador.

¿Qué pasaría si no podía mantener mi compostura frente a las cámaras?

¿Y si mi nerviosismo arruinaba todo el proyecto?

¿Y si el mundo entero se daba cuenta de que era solo una chica de clase media fingiendo?

—No quiero parecer alguien que no soy —murmuré, pasando los dedos por la suave tela del suéter.

Pariz se detuvo en medio de su frenética selección de ropa y se sentó junto a mí.

—Suri, escúchame.

Usar ropa bonita no te convierte en alguien que no eres.

Solo te permite presentarte al mundo con ventaja, recuerda que la imagen es algo muy valioso en este mundo superficial.

—Supongo que tienes razón —concedí sintiendo el cuerpo debil—.

Es solo que…

todo esto es abrumador.

Hace un mes, mi mayor preocupación era entregar los proyectos en mi anterior escuela mientras peleaba con Tae-Jun.

Y ahora estoy a punto de volar a Italia para un proyecto que será filmado como un documental, con un idol de K-pop como compañero.

—La vida da giros inesperados —sonrió Pariz—.

Como en esas telenovelas que mi abuela veía.

—Excepto que en las telenovelas, la chica pobre que viaja con el chico rico siempre termina enamorándose de él —señalé.

—Y él de ella —añadió Pariz con una sonrisa traviesa.

—Eso no va a pasar —afirmé rotundamente—.

Vhy puede ser menos terrible de lo que pensaba, pero sigue siendo…

—Un idiota engreído —termino con una sonrisa—.

No lo se Suri.

Mis padres dicen que no hay mejor forma para conocer a una persona que en un viaje, o como trata a un mesero en su primera cita.

—Claro, pero no me veo en una cita con el.

Somos de mundo completamente diferentes.

Pariz me miró con una expresión que no supe interpretar.

—Los mundos diferentes a veces colisionan, Suri.

Y cuando lo hacen, pueden crear algo nuevo y hermoso.

Como el Manierismo surgiendo del choque entre la tradición renacentista y la crisis espiritual del siglo XVI.

—¿Desde cuándo eres experta en historia del arte?

—pregunté, sorprendida por su analogía.

—Desde que mi mejor amiga no deja de hablar de ello —respondió con una sonrisa—.

Algo se me tenía que pegar.

Continuamos seleccionando ropa, y para mi sorpresa, descubrí que Pariz tenía razón.

Probarme prendas que nunca me habría atrevido a comprar —un abrigo de lana color camel, una blusa de seda verde esmeralda, unos botines de cuero negro— no me hacía sentir como una impostora, sino como una versión más confiada de mí misma.

—¿Ves?

—dijo Pariz cuando me miré en el espejo con el abrigo puesto—.

Sigues siendo tú.

Solo que lista para conquistar Italia.

—Y para enfrentarme a un profesor excéntrico y a un equipo de filmación —añadí, pero no pude evitar sonreír ante mi reflejo.

Mientras Pariz empacaba meticulosamente las prendas seleccionadas en una maleta que también me estaba prestando, su teléfono sonó.

—Suri, es un mensaje de la profesora Kim —declaró enseñándome el mensaje—.

Está confirmando detalles finales para mañana.

—Gracias otra vez Pariz —me incliné como muestra de gratitud—.

Si no fuera por ti no podría hacer nada.

Ella me sonrió, quitándome una pelusa del pelo.

—Conmigo no te tienes que inclinar, en Alemania no tenemos esa tradición —entre sus dedos largos dio un pequeño soplido, dejando volar aquella pelusa—.

Con haber encontrado verdad en esa escuela soy feliz.

Por eso la cuido y guio al su felicidad.

—Gracias Pariz —dije con una sonrisa—.

Pero no te crees una novela romántica mental conmigo de protagonista.

De pronto sus ojos se abrieron en par, como si un recuerdo pasara por ellos.

—Cierto, la maestra Kim me dio su numero para avisarte de cualquier cosa —ella me dio su celular, para que viera los mensajes de la maestra Kim mientras ella terminaba de empacar—.

Solo no salgas de ese chat —me pidió nerviosamente.

Un mensaje imprevisto llegó, dejándome ver el nombre en alemán “Achter Versuch, endlich eine Beziehung zu haben”.

Las palabras se veían extrañas en la pantalla, no sabia mucho de otros idiomas además del coreano.

pero algo en ellas me provocó un escalofrío inexplicable.

—Pariz, llegó un mensaje de alguien llamado…

—hice una pausa, tratando de pronunciar las palabras extranjeras—.

¿Achter Versuch?

El color de la piel de Pariz pasó de su blanco natural a palidecer al instante, terminando en un rojo como tomate en cuestión de segundos.

Sus manos temblaron ligeramente mientras me arrebataba el teléfono con una urgencia que nunca había visto en ella.

—¡Ignora eso!

—exclamó, su voz más aguda de lo normal—.

Solo lee lo de la maestra Kim.

Es…

es spam.

Publicidad alemana molesta.

Pero la manera en que evitó mi mirada me dijo que había algo más.

Pariz nunca había sido buena mintiendo, y ese rubor intenso no era normal en ella.

“Mañana 15 de enero Aeropuerto, Terminal Privada, 8:00 AM.

No llegues tarde.” Terminal Privada.

Las palabras me provocaron un nuevo ataque de ansiedad.

Nunca había volado en mi vida, y mi primer vuelo sería en un jet privado.

La brecha entre mi mundo y el de Vhy nunca había parecido tan inmensa.

—Todo va a salir bien —me recordó ella, notando mi expresión desde lejos—.

Solo recuerda por qué estás haciendo esto: por tu beca, por tu coraje, por la oportunidad de estudiar arte en su cuna.

—Y por mi futuro—añadí, recuperando algo de mi determinación.

—Exactamente —asintió Pariz—.

Ahora, déjame terminar esto y hablamos de lo realmente importante: mi pan.

El aeropuerto a las 7:30 de la mañana era un hervidero de actividad, pero la Terminal Privada existía en una dimensión paralela de calma y exclusividad.

El aire olía a cuero caro y café de grano, tan diferente al aroma a desinfectante y comida rápida del aeropuerto principal.

Mis zapatos se hundían en alfombras tan gruesas que parecían nubes, y cada superficie brillaba con un pulido que reflejaba nuestras figuras como espejos.

Mientras mis padres y yo seguíamos al asistente —un hombre impecablemente vestido que hablaba en susurros reverentes—, no pude evitar sentirme como una intrusa en un museo donde no tenía permitido tocar nada.

—¿Y dices que volarás en un avión privado?

—preguntó mi padre por enésima vez, su voz mezclando incredulidad y una preocupación paternal que conocía bien—.

¿De la escuela?

—De la agencia de Vhy, papá —corregí en voz baja, notando cómo sus cejas se alzaron aún más—.

Es parte del…

proyecto.

Vi cómo intercambiaba una mirada con mi madre.

Esa mirada que los padres comparten cuando su hija está creciendo más rápido de lo que pueden procesar, entrando en un mundo que no comprenden completamente.

—Solo…

ten cuidado, mi niña —murmuró, apretando mi hombro—.

Este mundo de los famosos…

es muy diferente al nuestro.

No les había contado sobre el documental.

Había simplificado toda la situación, explicándoles que Hathor nos enviaba a Italia para investigar sobre el Manierismo para un proyecto importante.

Era verdad, solo que omitía los detalles más complicados.

—Aún no puedo creer que nuestra Suri vaya a Italia —dijo mi madre, apretando mi brazo con emoción—.

Italia y su hermoso lenguaje ¡Mon Dieu, cette pizza est vraiment bonne.!

—Mamá… eso no es italiano, eso son frases de restaurante.

—¿Y qué?

¡Allá seguro me entienden!

Su entusiasmo era contagioso, y a pesar de mis nervios, sentí una oleada de emoción.

Italia.

La cuna del Renacimiento y el manierismo.

El lugar donde habían creado Botticelli, Miguel Ángel, Rafael, Pontormo.

Un sueño que nunca pensé que se haría realidad tan pronto.

Al doblar una esquina, nos encontramos con una sala de espera que parecía sacada de una revista de arquitectura: ventanales del suelo al techo, muebles de diseño en tonos neutros, y una vista perfecta de la pista donde esperaba un jet privado que brillaba bajo el sol matutino.

La profesora Kim ya aguardaba, revisando documentos con expresión concentrada.

Y junto a ella, de pie junto al ventanal como si hubiera descendido directamente del Olimpo, estaba Vhy.

Era como contemplar una obra de arte viviente.

Incluso en ropa casual, irradiaba esa presencia magnética que trascendía lo meramente humano.

Jeans oscuros que le quedaban como si hubieran sido esculpidos sobre su cuerpo por un maestro renacentista, un suéter de punto fino color gris que capturaba la luz matutina y la transformaba en algo etéreo, y un abrigo negro que caía sobre sus hombros con la elegancia de una capa real.

Su perfil, recortado contra la luz dorada que se filtraba por los ventanales, parecía tallado en mármol de Carrara.

Cada línea de su rostro era perfecta, desde la curva suave de su frente hasta la definición precisa de su mandíbula.

Su cabello, perfectamente peinado como siempre, brillaba como seda negra bajo las luces de la terminal.

Cuando nos vio entrar, se giró con esa gracia fluida que parecía desafiar las leyes de la física, como si cada movimiento hubiera sido coreografiado por los dioses mismos.

Y entonces me miró.

Sus ojos se detuvieron en mí, y por un instante que duró una eternidad, el mundo se detuvo.

Sentí como si mis dedos se debilitaran, como si toda la fuerza hubiera abandonado mis extremidades ante la intensidad de su presencia.

Era como estar frente a una fuerza de la naturaleza, algo demasiado poderoso y hermoso para ser completamente real.

—Buenos días, familia Kang —saludó, acercándose con pasos medidos y seguros, su voz resonando como música celestial en el espacio silencioso, su cuerpo se inclino casi por completo en una reverencia formal de respeto—.

Es un placer conocerlos.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

Anterior
Siguiente
  • Inicio
  • Acerca de
  • Contacto
  • Política de privacidad

© 2025 LeerNovelas. Todos los derechos reservados

Iniciar sesión

¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

Registrarse

Regístrate en este sitio.

Iniciar sesión | ¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

¿Perdiste tu contraseña?

Por favor, introduce tu nombre de usuario o dirección de correo electrónico. Recibirás un enlace para crear una nueva contraseña por correo electrónico.

← Volver aLeer Novelas

Reportar capítulo