Leer Novelas
  • Completadas
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
Avanzado
Iniciar sesión Registrarse
  • Completadas
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
  • Configuración de usuario
Iniciar sesión Registrarse
Anterior
Siguiente

¡¡¡TE AMO, ESTÜPIDO IDOL!!! - Capítulo 26

  1. Inicio
  2. Todas las novelas
  3. ¡¡¡TE AMO, ESTÜPIDO IDOL!!!
  4. Capítulo 26 - 26 Capitulo 26 Vuelo a lo Desconocido
Anterior
Siguiente
Tamaño de Fuente
Tipo de Fuente
Color de Fondo

26: Capitulo 26: Vuelo a lo Desconocido.

26: Capitulo 26: Vuelo a lo Desconocido.

—Buenos días, familia Kang.

Es un placer conocerlos.

Mi padre, normalmente reservado con los extraños, pareció momentáneamente desconcertado por la presencia de Vhy—.

Buenos días —respondió, estrechando la mano que Vhy le ofrecía—.

Así que tú eres el compañero de nuestra Suri.

—Así es, señor Kang —confirmó Vhy con un sonrisa—.

Su hija es una estudiante excepcional.

Estoy aprendiendo mucho trabajando con ella.

Mi madre, que había estado conteniendo la respiración desde que vio a Vhy, finalmente exhaló.—¡Oh!

Es tan amable de tu parte decir eso.

Nuestra Suri siempre ha sido muy estudiosa, desde pequeña.

Es buena niña.

Pero te advierto, tiene un carácter como perro hambriento.

—¿Hambriento?

—preguntó Vhy, y pude ver cómo luchaba por no sonreír.

—Sí, te rezonga y se pone de mal humor.

Dale chocolate, eso la calma.

Como cuando era pequeña y lloraba, le daba un pedacito de chocolate y se quedaba quietecita como un angelito.

—¡Mamá!

—la interrumpí, sintiendo cómo el calor subía a mis mejillas como lava ardiente—.

Estoy segura de que Vhy no necesita saber que tengo berrinches como una niña de cinco años.

—Al contrario —dijo Vhy, y esta vez no pudo contener una sonrisa—.

Me encantaría seguir escuchando.

¿Qué más debería saber sobre los cuidados y alimentación de Suri?

Mi madre se iluminó como si hubiera encontrado a su audiencia perfecta.

—¡Oh, hay tantas cosas!

También le gusta que le rasquen la cabeza cuando está estresada, como un gatito y que le soben las manos y, y…

—¡MAMÁ!

—interrumpí antes de que mi madre pudiera lanzarse a una detallada lista de mis puntos débiles más vergonzosos, la profesora Kim se acercó, salvándome de la humillación total.

—Buenos días a todos —saludó con su habitual eficiencia—.

El avión está listo para abordar.

Deberíamos comenzar a despedirnos.

La palabra “despedirnos” hizo que la realidad de la situación me golpeara con fuerza.

Iba a volar a otro país, a miles de kilómetros de casa, con personas que apenas conocía.

Por dos semana entera.

Mi madre debió sentir mi repentina ansiedad, porque me envolvió en un abrazo apretado.

—Todo va a estar bien, mi niña —susurró en mi oído—.

Vas a ver cosas maravillosas y aprenderás tanto.

Estamos muy orgullosos de ti.

—Gracias, mamá —murmuré, sintiendo un nudo en la garganta.

Mi padre, siempre más reservado con sus emociones, se acercó cuando mi madre finalmente me soltó.

Para mi sorpresa, también me abrazó, algo que rara vez hacía en público.

—Cuídate mucho, hija —dijo, su voz ligeramente ronca—.

Y toma muchas fotografías.

Quiero ver todo a través de tus hermosos ojos cuando regreses.

—Lo haré, papá —prometí, luchando contra las lágrimas que amenazaban con derramarse.

—Y no te preocupes por nosotros —añadió mi madre, secándose una lágrima—.

Estaremos bien.

Tu padre finalmente tendrá tiempo de arreglar ese grifo que gotea desde hace meses.

—No he tenido tiempo —se defendió mi padre—.

El taller ha estado muy ocupado.

—Has tenido tres domingos libres y los has pasado viendo béisbol —replicó mi madre.

—Porque necesito descansar después de trabajar toda la semana —contraatacó mi padre.

Su pequeña discusión, tan familiar y reconfortante, me hizo sonreír a través de las lágrimas.

Eran así, siempre habían sido así, y los amaba profundamente por ello.

—Los voy a extrañar mucho —dije, abrazándolos a ambos nuevamente.

—Y nosotros a ti, mi niña —respondió mi madre—.

Pero solo son dos semana.

Pasarán volando.

—Como tú en ese avión —añadió mi padre, intentando aligerar el momento con su humor característico.

Reí a pesar de mis nervios, La profesora Kim se aclaró la garganta discretamente.

—Señorita Kang, deberíamos proceder.

Con un último abrazo y promesas de tomar muchas fotografías, me separé de mis padres.

Mientras recogía mi maleta prestada, noté que Vhy observaba nuestra despedida desde una distancia respetuosa.

Su expresión era difícil de leer, pero por un instante, me pareció ver algo parecido a la añoranza en sus ojos.

—¿Tus padres no vinieron a despedirte?

—pregunté cuando nos dirigíamos hacia la puerta de embarque.

Una sombra cruzó su rostro como una nube tapando el sol.

—Están…

ocupados —respondió simplemente, pero su voz sonó más plana, más controlada.

—Oh —murmuré, notando cómo sus hombros se tensaron ligeramente—.

¿Viaje de negocios?

—Algo así —dijo, tocando inconscientemente el pin de la máscara en su manga—.

Mi padre tiene una reunión importante con inversionistas europeos.

Mi madre…

bueno, donde va él, ella va.

Había algo en la manera en que lo dijo, como si estuviera recitando una explicación ensayada, que me hizo sentir una punzada de tristeza por él.

—Lo siento —dije suavemente—.

Debe ser difícil.

—Estoy acostumbrado —respondió, pero por un momento, vi al niño que debía haber sido, esperando en vano que sus padres aparecieran en sus recitales escolares.

Antes de que pudiera preguntar más, llegamos a la puerta que conducía directamente a la pista.

A través del cristal, pude ver el jet privado esperando: blanco y elegante, con el logo de StarMoon Entertainment discretamente pintado en la cola.

—Dios mío —murmuré involuntariamente—.

Es real.

Vhy me miró con curiosidad.

—¿Nunca habías visto un jet privado?

—Nunca había visto ningún tipo de avión de cerca —confesé, sintiendo cómo mi voz se hacía más pequeña—.

Esta será mi primera vez volando.

Sus ojos se abrieron con sorpresa genuina, como si acabara de decirle que nunca había visto la lluvia—.

¿En serio?

¿Nunca has volado?

Negué con la cabeza, repentinamente avergonzada por mi falta de experiencia mundana—.

Mi familia nunca ha tenido dinero para viajes al extranjero.

Nuestras vacaciones más exóticas consistían en tomar el tren a Busan para visitar a mis tías.

En lugar de la condescendencia que esperaba, o peor, la lástima, Vhy sonrió con lo que parecía genuino entusiasmo.

—Entonces esto será especial.

El primer vuelo siempre es memorable.

Recuerdo el mío…

Se detuvo abruptamente, como si hubiera estado a punto de compartir algo demasiado personal.

—¿Cuál fue tu primer vuelo?

—pregunté, curiosa por esa reacción.

—A Los Ángeles, para entrenar con coreógrafos americanos —respondió después de una pausa—.

Tenía siete años.

Fue…

intenso.

Había algo en su tono que me decía que “intenso” era un eufemismo para algo mucho más complicado.

La profesora Kim nos guió a través de la puerta y hacia la pista, donde una escalerilla conducía directamente al interior del jet.

El viento frío de enero me golpeó el rostro, mezclándose con el olor a combustible y la emoción que burbujeaba en mi pecho.

Al subir los escalones, sentí como si estuviera cruzando un umbral invisible entre mi vida anterior y algo completamente nuevo.

El interior del avión era aún más lujoso de lo que había imaginado: asientos de cuero crema, mesas de madera pulida, pantallas integradas en cada pared.

—Pueden acomodarse donde prefieran —indicó la azafata con una sonrisa profesional—.

Despegaremos en aproximadamente quince minutos.

La profesora Kim eligió un asiento individual cerca del frente, inmediatamente sacando su tablet para continuar trabajando.

Yo me quedé de pie, momentáneamente abrumada por las opciones y el lujo que me rodeaba.

—Ven, los asientos de atrás tienen mejor vista —mencionó, tal vez leyendo mi reacción.

Lo seguí hacia la parte posterior del avión, donde dos asientos se enfrentaban con una mesa pequeña entre ellos.

Las ventanas a ambos lados ofrecían una vista perfecta de la pista y, más allá, del cielo que pronto surcaríamos.

—¿Nerviosa?

—preguntó mientras nos abrochábamos los cinturones.

—Un poco —admití—.

Más por todo lo que nos espera en Italia que por el vuelo en sí.

Vhy asintió, comprendiendo.

—Es mucho.

Pero lo haremos paso a paso.

El avión comenzó a moverse, rodando lentamente hacia la pista de despegue.

Mi corazón se aceleró, una mezcla de miedo y emoción pura.

—Por cierto —dijo Vhy, como si acabara de recordar algo—.

El equipo de filmación nos encontrará directamente en Roma.

Así que tenemos este vuelo libre de cámaras.

—Gracias —suspiré, genuinamente aliviada—.

No creo que pudiera actuar ahora mismo.

—Yo tampoco —confesó, sorprendiéndome con su honestidad.

Nuestras miradas se encontraron, y por un instante, el tiempo pareció suspenderse.

Nunca lo había notado antes, pero sus ojos no eran simplemente celeste como había pensado.

Eran de un azul oscuro profundo, casi violeta, como el cielo justo antes del amanecer.

Había algo hipnótico en ellos, algo que me hacía sentir como si estuviera viendo al verdadero Vhy por primera vez.

—Tus ojos…

—murmuré sin pensar, luego me detuve, horrorizada por haber hablado en voz alta—Son…

diferentes de lo que pensaba —admití, sintiendo cómo el calor subía a mis mejillas.

Algo cambió en su expresión, como si mis palabras hubieran tocado algo profundo en él.

El avión se detuvo al inicio de la pista, los motores rugiendo con creciente intensidad.

La azafata nos informó que estábamos a punto de despegar, recordándonos que mantuviéramos los cinturones abrochados.

—¿Lista?

—preguntó Vhy, y noté que él también se aferraba a su reposabrazos.

Asentí, aunque mi corazón latía como si estuviera corriendo una maratón.

El avión comenzó a acelerar, y sentí como si una fuerza invisible me empujara contra el asiento.

El rugido de los motores se intensificó hasta convertirse en un rugido ensordecedor.

—¡No estoy lista!

—admití temblando.

De un momento a otro sentí un calor reconfortante rodeando mis dedos, era su mano tomando la mía con un agarre firme—.

Apriétala si tienes miedo —me indico con una sonrisa.

Siguiendo sus ordenes lo hice.

Apreté su mano, sintiendo un alivio casi instantáneo.

Y entonces, de repente, hubo un momento de ingravidez, como si el mundo hubiera decidido soltarnos.

Mi estómago dio un vuelco, mis oídos se taparon, y cuando miré por la ventana, vi cómo la tierra se alejaba, volviéndose cada vez más pequeña.

—Pero no tan fuerte —admitió aguantando el dolor.

Como reflejo solté su mano, avergonzada por mis actos.

—Lo siento.

No quería lastimarte.

El empezó a reír mientas se sobaba los dedos, una risa suave que no quería salir de sus labios y se notaba mas por sus hombros, era como aquel día en el metro, como en el día que lo vi.

—¿A donde se fue tu miedo fotógrafa?

La pregunta floto en el aire inocente, llegando a mi cerebro a paso dolido—.

¿Miedo…?

—musite girando hacia la ventana a mi lado—.

¡Estamos volando!

—exclamé entendiendo su pregunta, incapaz de contener mi asombro mientras veía cómo la ciudad se transformaba en un mapa en miniatura debajo de nosotros—.

¡Realmente estamos volando!

Vhy sonrió, su sonrisa parecía completamente genuina, sin rastro de la máscara del idol perfecto.

Era la sonrisa de alguien recordando su propia primera vez, su propio asombro.

—Sí —dijo suavemente—.

Estamos volando, sabia que reír un poco mermaría tus ansias.

Una vez que alcanzamos la altitud de crucero, la azafata nos ofreció bebidas y un desayuno ligero.

Mientras comíamos, la conversación fluyó sorprendentemente fácil entre nosotros.

—Entonces, ¿has estado en Italia antes?

—pregunté, recordando lo que había mencionado en la oficina del director.

—Dos veces —confirmó—.

Una para una sesión fotográfica en Milán, y otra para un concierto en Roma.

—Debió ser emocionante —comenté—.

Ver las hermosas ciudades y probar su deliciosa comida.

Una sombra cruzó su rostro.

—En realidad, apenas vi nada —confesó, su voz volviéndose más suave, más vulnerable—.

Lo único que recuerdo son habitaciones de hotel idénticas, flashes de cámaras, y horarios tan apretados que ni siquiera tuve tiempo de probar la comida local.

Comí sándwiches del catering en el backstage mientras veía Roma a través de la ventana de un auto con vidrios polarizados.

Su confesión me golpeó como un puñetazo suave al estómago.

Siempre había imaginado la vida de un idol como una sucesión de experiencias glamorosas y emocionantes, no como una prisión dorada.

—Eso suena…

solitario —dije finalmente, y las palabras se sintieron inadecuadas para describir lo que realmente pensaba.

—Lo es —admitió, mirando por la ventana hacia el mar de nubes debajo de nosotros—.

A veces siento que he visto el mundo entero pero no he experimentado nada de él realmente.

Como si hubiera estado viviendo detrás de un cristal, viendo pero nunca tocando —sus palabras no se porqué las sentía para mi y mi cámara, aunque no fuera intencional—.

Por eso estoy emocionado por este viaje —continuó, girándose para mirarme directamente—.

Por primera vez en años, tendré la oportunidad de realmente ver Italia.

De caminar por sus calles, de tocar sus muros antiguos, de experimentarla con todos mis sentidos.

—¿Incluso con las cámaras siguiéndonos?

—pregunté.

—Incluso con eso —asintió—.

Al menos esta vez, parte de lo que haremos será real.

Su entusiasmo era contagioso, y me encontré sonriendo a pesar de mis reservas.

—Tienes razón.

Deberíamos enfocarnos en eso, en la parte real del viaje.

—Y quién sabe —añadió, con un brillo travieso en los ojos que transformó completamente su rostro—.

Tal vez podamos escaparnos de las cámaras de vez en cuando.

Explorar por nuestra cuenta, como personas normales.

—¿El gran Vhy de NEON7 sugiriendo romper las reglas?

—bromeé, pero había algo emocionante en la idea—.

Estoy genuinamente impactada.

—Hay muchas cosas que no sabes sobre mí, Kang —respondió, y la manera en que dijo mi apellido me provocó un escalofrío extraño—.

No conoces ni la mitad de las locuras que J-Min nos ha hecho hacer para “experiencias auténticas”.

—¿Como qué?

—pregunté, genuinamente curiosa.

—Como la vez que nos hizo trabajar en un bazar durante una semana, en secreto, para “conectar con una tienda para una canción” —sonrió—.

O cuando nos envió a un campamento de supervivencia en las montañas para “encontrar nuestra esencia primitiva”.

No pude evitar reírme.

—Suena como si J-Min fuera un poco loco.

—Un poco —concordó—.

Pero ellos también son la razón por la que no me he vuelto completamente idol.

Mientras el avión surcaba el cielo hacia Italia, me encontré preguntándome cuántas capas más habría bajo la superficie de Vhy, y si este viaje me daría la oportunidad de descubrirlas.

La idea, sorprendentemente, no solo no me resultaba desagradable, sino que me emocionaba de una manera que no quería examinar demasiado de cerca.

El sol brillaba intensamente sobre las nubes, bañando la cabina en una luz dorada que parecía presagiar algo nuevo y prometedor en el horizonte.

Italia nos esperaba, con sus tesoros artísticos, su historia milenaria, y posibilidades que aún no podía imaginar.

Por primera vez desde que comenzó toda esta aventura, sentí una emoción pura y sin reservas burbujeando en mi pecho.

Estábamos volando, literal y figurativamente, hacia lo desconocido.

Y a pesar de todas las complicaciones, todas las cámaras que nos esperaban, y todos los riesgos para mi corazón cuidadosamente protegido, una parte de mí no podía esperar a ver qué nos deparaba el destino.

Miré a Vhy, que había cerrado los ojos y parecía finalmente relajado, y pensé que tal vez, solo tal vez, este viaje cambiaría todo.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

Anterior
Siguiente
  • Inicio
  • Acerca de
  • Contacto
  • Política de privacidad

© 2025 LeerNovelas. Todos los derechos reservados

Iniciar sesión

¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

Registrarse

Regístrate en este sitio.

Iniciar sesión | ¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

¿Perdiste tu contraseña?

Por favor, introduce tu nombre de usuario o dirección de correo electrónico. Recibirás un enlace para crear una nueva contraseña por correo electrónico.

← Volver aLeer Novelas

Reportar capítulo