¡¡¡TE AMO, ESTÜPIDO IDOL!!! - Capítulo 7
- Inicio
- Todas las novelas
- ¡¡¡TE AMO, ESTÜPIDO IDOL!!!
- Capítulo 7 - 7 Capítulo 7 Operación Serenata del Ruiseñor
Tamaño de Fuente
Tipo de Fuente
Color de Fondo
7: Capítulo 7: Operación Serenata del Ruiseñor.
7: Capítulo 7: Operación Serenata del Ruiseñor.
—Muy bien, equipo, reúnanse —ordenó J-Min con tono autoritario.
—Pero si ya estamos todos aquí —mencionó Vhy mientras observaba a los cuatro dentro del armario del conserje.
Con esa chispa brillante de emoción en los ojos, J-Min exclamó: —La misión fue un éxito.
La “Operación Serenata del Ruiseñor” ha sido ejecutada con una precisión impecable.
Permítanme recapitular los eventos para el informe.
Se aclaró la garganta dramáticamente y apuntó a un diagrama pegado en la única pared libre del armario.
Era un diagrama de 17 pasos que parecía sacado de una película de la NASA, lleno de flechas, códigos y lo que claramente era un dibujo de un pájaro con gafas de sol.
[EXT.
OFICINA DE SEGURIDAD – 13:54] El sol de la tarde proyectaba largas sombras mientras K-Sey, alias “Poeta Bonito”, se ajustaba una boina negra que le quedaba ridículamente grande.
En su rostro, arriba de los labios, un bigote falso le picaba con cada respirar, pero tranquilos, K-Sey era todo un profesional.
—No sabes lo incómodo que me siento —musitó K-Sey para sí mismo.
Llevaba puesto un suéter gris de cuello alto con un sombrero de copa, el cual le daba un aspecto de intelectual pretencioso.
Desde un micrófono en su oído, la voz de J-Min se hizo oír: —¿Estás en posición, Poeta Bonito?
—Sí, pero…
¿Por qué tengo que ser el “Poeta Bonito”?
—murmuró K-Sey al micrófono de su ropa—.
Podría haber sido “Espía Letal” o “Sombra Nocturna”.
—¿Qué, por qué?
Porque te queda bonito —aclaró J-Min—.
Menos charla y más acción.
¿Listo para seguir el mejor plan de tu vida?
—Creo…
ya estoy cerca, cambio —la voz de J-Min se detuvo al instante, mientras K-Sey continuaba acercándose a la puerta de la oficina de seguridad.
Respiró hondo y adoptó el personaje de un guionista torturado.
Dentro, el señor Jahn, un guardia de seguridad con cara de bulldog, miraba fijamente un monitor.
—Disculpe la intromisión en su santuario de vigilancia —declamó K-Sey al entrar, su voz resonó con un falso patetismo—.
Pero mis ojos, cansados de buscar la verdad en páginas vacías, han encontrado en usted el aura de un guerrero olvidado, un centinela de la justicia moderna.
El señor Jahn levantó la vista, confundido.
—¿Disculpe?
—Estoy escribiendo un drama histórico, “Los diarios del Eunuco Imperial” —explicó K-Sey, apoyándose en el marco de la puerta con una pose que había practicado frente al espejo—.
Y necesito la perspectiva de un hombre que ha visto la verdadera naturaleza de la humanidad.
Usted, noble guardián, usted es mi musa.
El señor Jahn parpadeó, claramente halagado, mientras lo observaba de pies a cabeza.
—Bueno, yo…
he visto muchas cosas en mis veinte años aquí…
—¡Recíteme un verso de su experiencia!
—exclamó K-Sey, sacando servilletas arrugadas de su bolsillo—.
¡Deje que sus palabras fluyan como un río de sabiduría y mojen a esta pobre alma en vela!
[INT.
NIDO DEL RUISEÑOR (ARMARIO DEL CONSERJE) – 13:57] J-Min, alias “Dancer One”, observaba la escena a través de unos binoculares desde el armario del conserje de enfrente.
Estaba rodeado de fregonas y cubos, con un cronómetro en la muñeca y un diagrama pegado en la pared que parecía un mapa del tesoro.
—El cebo ha sido lanzado —susurró en un comunicador de pulsera que definitivamente había comprado en una tienda de juguetes—.
Poeta Bonito está dentro y…
¿está improvisando poesía?
¡Eso no estaba en el plan!
Príncipe Llorón, ¿estás en posición?
[EXT.
VENTANA DE LA OFICINA DE SEGURIDAD – 13:57] Jhin, alias “Príncipe Llorón”, estaba agachado entre unos rosales, vestido completamente de verde como un ninja naturista.
En su mano izquierda sostenía un silbato de plata y una bolsa de plástico transparente con semillas que brillaban con un lustre casi mágico.
—¿En serio tenía que ser “Príncipe Llorón”?
—murmuró, ajustándose la camisa verde que tenía como máscara—.
Podría haber sido “Sombra Silenciosa” o “Viento Nocturno”.
—Sí, pero Príncipe Llorón va más contigo —mencionó J-Min casi riendo—.
¿¡Ya estás en posición!?
—Afirmativo, Dancer One —respondió en el comunicador, su voz temblorosa por los nervios—.
Liberando el caos alado.
Y para que conste, protesto formalmente por mi nombre en clave.
Se llevó el silbato a los labios y con toda la fuerza de sus pulmones sopló.
El sonido era inaudible para los humanos, pero para la avifauna local, era una invitación irresistible.
Lanzó un puñado de semillas de calidad idol al aire.
En segundos, el cielo se oscureció.
Una bandada de gorriones, palomas y hasta un par de cardenales sospechosamente bien peinados descendieron sobre la escuela Hathor, creando un torbellino de plumas y trinos.
[EXT.
OFICINA DE SEGURIDAD – 14:00] —Y dígame señor, cuando su esposa lo dejó, ¿cómo se sentía su pecho?, ¿su palpitar por ella había cambiado?
—decía K-Sey, con voz de psicólogo profesional.
El señor Jahn tenía los ojos llenos de lágrimas.
—¡Nunca la dejé de amar, ella se llevó mi Freyja!
—Lo comprendo señor, amar a alguien y no poderlo demostrar es doloroso —musitó K-Sey con algo de sinceridad.
De la nada, semillas cayeron frente a la puerta haciendo pequeños tintineos en el piso.
Y con ellas una parvada de aves comenzó a entrar.
—¿¡Pero qué demonios!?
—gritó el señor Jahn viendo el torbellino de pájaros.
A punto de tomar el teléfono de seguridad, K-Sey lo agarró de las manos, acercándolo a la parvada.
—¡Es una señal, señor Jahn!
—exclamó K-Sey, levantando los brazos al aire mientras esquivaba a los pájaros que intentaban estrellarse contra él—.
¡Los cielos lloran por la belleza de su trágica historia!
¡Son las almas de los eunucos imperiales que vienen a escuchar su sabiduría!
¡Siga contándola, noble guardián!
¡Demuestre toda su sabiduría mientras yo dirijo esta evacuación aviar espiritual!
Jhin, desde afuera, observó horrorizado cómo los pájaros causaban estragos.
—Dancer One, tenemos un problema.
El Águila Dorada ha…
bueno, técnicamente es un gorrión, pero ha aterrizado dentro del objetivo.
—¡Improvisa, Príncipe Llorón!
—siseó J-Min desde su armario—.
¡Usa tu entrenamiento!
—¡No tuve entrenamiento!
¡Esto lo armamos en 15 minutos!
—sin idea alguna, Jhin volvió a soplarle al silbato y se echó encima las semillas sobrantes.
Los pájaros en ese instante salieron de la oficina dirigiéndose hacia el príncipe llorón.
El guardia de seguridad salió acojonado en su dirección, viendo cómo un chico vestido de verde, con movimientos de una danza prehecha, controlaba a las aves como un show aviar.
[INT.
PASILLO – 14:02] Vhy, alias “Pinky”, esperaba de forma paciente entre las sombras.
Llevaba puesto un traje de deporte completamente negro y guantes especiales “anti-huellas dactilares”, los cuales en realidad eran guantes de cocina con purpurina morada.
Al escuchar el estruendo de los pájaros, asintió.
Era su señal.
—Pinky reportándose —susurró en su comunicador—.
Y quiero que conste que yo tampoco elegí mi nombre.
¿No podía ser “Pavo Real Rosa” al menos?
—Rápido Pinky —gritó J-Min desde el armario al audífono de Vhy.
Como un ninja invisible, Vhy tomó la espalda del guardia, dirigiéndose con sigilo a las instalaciones de seguridad moderna de Hathor.
Con la gracia de un pavo real, Vhy llegó a la puerta de la oficina de seguridad.
Al mover su picaporte, las bisagras chirriaron en un sol bemol, exactamente como J-Min había predicho.
—Hey Vhy, que no se te olvide lo planeado.
—Ahh, okey…
—Vhy no solo empujó la puerta, sino que al entrar ejecutó una pirueta perfecta, un giro rápido y silencioso que lo introdujo en la habitación mientras enmascaraba el sonido del chirrido con el roce de sus zapatillas.
Dentro, solo podía ver dos cosas: los monitores con todas las cámaras de seguridad y el suelo lleno de papeles húmedos por lágrimas y moco.
—Qué talento K-Sey, qué talento —murmuró.
Al dar dos pasos en la dirección de los monitores, la voz de J-Min se hizo presente con un grito escandaloso desde el audífono de Vhy: —¡Cuidado con los láseres imaginarios Vhy!
—¿De qué estás hablando?
Ya está a unos pocos metros —reclamó Vhy.
—Sigue el plan, está meticulosamente planeado.
Vhy se rascó la cabeza antes de continuar, y de sus labios salió un suspiro, mientras musitaba: —Qué fastidio.
Puso los ojos en blanco.
En ese momento Vhy comenzó a saltar, a rodar, hasta se deslizaba, todo parecía una coreografía del último hit mundial, solo para terminar con un mortal hacia atrás, en una caída como pluma.
Pero al llegar al monitor, no contaba con el gato frente a los puertos de entrada.
Un gato gordo y naranja, claramente la mascota no oficial de la oficina, lo miraba fijamente desde debajo del escritorio, parpadeando con los ojos disparejos.
Vhy se quedó helado, mientras el gato inclinaba la cabeza, curioso.
—Hola, gatito —susurró Vhy—.
Tranquilo, soy amigable, lo prometo.
Puedes moverte de ahí, ¿sí?
El gato ronroneó y dio un pequeño salto a la silla frente al escritorio.
Vhy suspiró aliviado y continuó con la misión.
Su objetivo estaba a la vista: un puerto libre y los archivos listos para copiar.
Con la precisión de un cirujano, conectó el dispositivo.
El USB se pegó ligeramente al puerto y Vhy tuvo que forcejear para que encajara bien.
Con precisión, copió los archivos de las últimas 24 horas y los traspasó a su memoria de tostada con mantequilla, esperando pacientemente la descarga, con un éxito total.
—Pinky ha asegurado el paquete —susurró en su comunicador—.
Repito, la tostada está en el nido.
Y hay un gato que ahora es mi cómplice.
Al intentar retirarse de la forma más sigilosa posible, se dio cuenta de que su traje se había quedado atorado en un clavo suelto del escritorio.
El gato comenzó a maullar agresivamente.
El guardia que observaba maravillado el espectáculo aviar frente a K-Sey se volteó, viendo la puerta donde se ocultaban las grabaciones y donde se encontraba Vhy atorado.
—¿Señor Jahn a dónde va?
Estamos en medio de un espectáculo único en la vida.
El guardia, con un puño apretado y un pie tembloroso, inhaló hondo y con la voz más seria que pudo poner, dijo: —Sabes qué, poeta misterioso, te agradezco.
En ese instante el señor Jahn se acercó a la parvada alrededor de Jhin y comenzó a recitar un poema en una entonación vikinga.
—¡Eso señor Jahn, saque su espíritu de Eunuco Imperial!
—¡Rápido Vhy, sal de ahí!
—gritó J-Min.
Vhy no tuvo más opción que jalar su traje hasta desgarrarlo, liberándose del clavo, y sin ver atrás salió corriendo justo cuando el señor Jahn, con lágrimas en los ojos, continuaba su poesía vikinga.
Con iguales lágrimas saliendo de sus ojos, K-Sey escuchaba con admiración.
—Increíble señor Jahn, increíble.
[INT.
NIDO DEL RUISEÑOR (ARMARIO DEL CONSERJE) – 14:10] La puerta del armario se cerró con un golpe seco.
Los cuatro estaban dentro, apretados entre los productos de limpieza como sardinas en lata.
Vhy le entregó el USB a J-Min, quien lo recibió como si fuera el Santo Grial.
—Misión cumplida —dijo J-Min, su rostro iluminado por el orgullo, consultando su cronómetro—.
Diecisiete minutos y cuarenta y tres segundos.
Una ejecución perfecta.
Arte en movimiento.
Poesía y caos combinados para lograr lo imposible.
—Habla por ti —gruñó K-Sey, arrancándose el bigote con una mueca de asco—.
Tuve que improvisar un soneto sobre la seguridad moderna.
Un soneto, J-Min.
¿Sabes lo difícil que es rimar “vigilancia” con “esperanza”?
Pero mínimo aprendí que el señor Jahn era vikingo antes de ser oficial de vigilancia.
—Y yo casi me convierto en comida para gatos —añadió Vhy, quitándose un guante de purpurina—.
Además, ¿guantes anti-huellas dactilares?
Estos son guantes de cocina con brillantina.
Pero su mirada se posicionó en el único que se había quitado.
—¿Qué no eran dos?
—Los detalles hacen la diferencia —insistió J-Min, aferrándose a su diagrama—.
Como dijo Sun Tzu: “La guerra es el arte del engaño”.
—Sun Tzu nunca tuvo que lidiar con pájaros rebeldes —murmuró Jhin, todavía quitándose plumas del cabello.
Jhin respiró aliviado, pero luego frunció el ceño.
—Aunque debo admitir que funcionó.
Pero la próxima vez, yo elijo mi nombre en clave.
—La próxima vez no habrá nombres en clave ridículos —prometió Vhy—.
O al menos, si los hay, J-Min también tendrá uno vergonzoso.
—¿Qué tiene de malo “Dancer One”?
—protestó J-Min—.
Es elegante y profesional.
—Exactamente —dijeron los otros tres al unísono.
Pero al verse, les fue imposible no reír.
[INT.
NIDO DEL RUISEÑOR (ARMARIO DEL CONSERJE) – 14:20] Justo en ese momento de triunfo y quejas mutuas, la puerta del armario se abrió de par en par.
La luz del pasillo los cegó por un instante.
Cuando sus ojos se ajustaron, vieron la figura de DM, de pie, mirándolos con una expresión de total y absoluta confusión.
En su mano, sostenía una pequeña y aburrida memoria USB de color negro.
En la otra mano, un caramelo de café a medio chupar.
—Ya las tengo —dijo DM, con su habitual aire de calma, como si encontrar a cuatro de sus amigos vestidos de espías en un armario fuera lo más normal del mundo.
Los cuatro se quedaron helados.
K-Sey todavía tenía pegotes de pegamento del bigote en la cara.
Vhy tenía purpurina en las manos.
Jhin parecía un espantapájaros.
J-Min abrazaba su diagrama como si fuera su bebé.
—¿Tienes qué?
—logró articular J-Min, su voz subiendo tres octavas.
—Las grabaciones de seguridad —explicó DM, encogiéndose de hombros y dando otro lametón al caramelo—.
Fui a la oficina del señor Jahn hace 10 minutos, apenas salí.
J-Min señaló el USB de tostada en su mano con un dedo tembloroso.
—¿Pero…
y el guionista?
¿Los pájaros?
¿La pirueta?
¿Mi diagrama de diecisiete fases?
DM parpadeó lentamente, procesando la información.
—¿La pirueta?
No, solo le dije que una fan había perdido un pendiente muy valioso cerca de la biblioteca y que queríamos revisar las cámaras para ayudarla.
Es un gran fan de mi rap, me pidió un autógrafo, me contó sobre su esposa y su gato “que se llama Señor Bigotes, por cierto” y me dio una copia de las últimas veinticuatro horas.
También me dio este caramelo de café y me preguntó si podía darle consejos para escribir poesía.
Le dije que empezara con algo simple, como rimar “seguridad” con “tranquilidad”.
Y no sé si sabían, pero me enteré de que antes de ser guardia era vikingo.
Un silencio sepulcral llenó el armario.
El único sonido era el de DM chupando su caramelo.
Jhin miraba el USB de DM como si fuera el Santo Grial.
K-Sey dejó caer su boina al suelo con un golpe seco.
Vhy se tapó la cara para ocultar una carcajada que le sacudía los hombros.
J-Min miró el USB de tostada en su mano, luego el USB real en la de DM, luego su diagrama de diecisiete fases, y finalmente se dejó caer contra la pared del armario.
—No hay…
no hay arte en ese método —murmuró para sí mismo, dejando caer el USB de tostada en un cubo de agua sucia—.
Ningún tipo de arte.
Ninguna elegancia.
Ninguna…
ninguna poesía.
—Pero funcionó —señaló Vhy, todavía riéndose—.
Y nadie tuvo que vestirse de poeta torturado.
—¡Oye!
—protestó K-Sey—.
Mi actuación fue impecable.
El señor Jahn se abrió ante los pliegues de esta bella rosa cuando le recité mi soneto improvisado sobre la vigilancia nocturna.
—Espera —dijo DM, frunciendo el ceño—.
¿Ustedes estuvieron en la oficina del señor Jahn?
Él mencionó algo sobre un joven poeta muy talentoso que lo visitó.
Dijo que fue muy inspirador.
También mencionó algo sobre pájaros, pero pensé que estaba siendo metafórico.
Los cuatro intercambiaron miradas de horror.
—¿Nos vio?
—preguntó Vhy.
—¿Sabe que fuimos nosotros?
—añadió Jhin.
—¿Vamos a ir a la cárcel?
—gimió K-Sey.
—No van a ir a la cárcel —dijo DM, poniendo los ojos en blanco—.
Pero el señor Jahn quiere que “el joven poeta misterioso” vuelva la próxima semana para ayudarlo con más versos.
Aparentemente, descubrió su pasión por la poesía.
K-Sey se puso pálido.
—Oh, no.
—Oh, sí —sonrió DM—.
Y también quiere conocer al “entrenador de pájaros” que organizó esa “hermosa demostración de armonía natural”.
Ahora fue el turno de Jhin de palidecer.
—Además —continuó DM, claramente disfrutando del momento—, encontró un guante con purpurina debajo de su escritorio y piensa que fue un regalo de “el ángel silencioso que cuida su oficina”.
Vhy se cubrió la cara con las manos.
—Esto no puede estar pasando.
Con razón me faltaba uno.
¿Cuándo se me cayó?
—Y finalmente —DM guardó lo mejor para el final—, quiere agradecerle personalmente al “director de la operación” por coordinar tan hermosa experiencia artística.
Aparentemente, nunca había visto algo tan “elaboradamente hermoso y completamente innecesario”.
J-Min se deslizó lentamente por la pared hasta quedar sentado en el suelo del armario, abrazando su diagrama.
—Mi obra maestra —murmuró—.
Mi sinfonía de espionaje.
Se convirtió en…
en una cita semanal de poesía.
—Míralo por el lado positivo —dijo DM, terminando su caramelo—.
Al menos ahora sabemos que si alguna vez dejamos de ser idols, K-Sey tiene futuro como poeta, Jhin como entrenador de pájaros, Vhy como…
Vhy, y tú, J-Min, como director de eventos innecesariamente complicados.
Todos miraron a J-Min con el rostro pálido.
—Ya quiten esa cara, ¿alguien quiere un caramelo?
—añadió DM, sacando varios más del bolsillo—.
El señor Jahn me dio una bolsa entera.
Dice que son para “mis talentosos amigos artistas”.
Los cuatro lo miraron en silencio.
Luego, lentamente, cada uno tomó un caramelo.
—Oye —reclamó Vhy—.
Tengo futuro, como gimnasta.
Hoy me di cuenta de que puedo hacer mortales.
Todos rieron ante el comentario de Vhy.
—La próxima vez —dijo Vhy, desenvolviendo el suyo—, preguntamos a DM primero.
—La próxima vez —añadió K-Sey—, no hay nombres en clave.
—La próxima vez —murmuró Jhin—, no más pájaros.
—La próxima vez —suspiró J-Min, mirando tristemente su diagrama empapado de su sudor—, hacemos las cosas más simples.
—¿La próxima vez?
—preguntó DM, levantando una ceja—.
¿Ya están planeando otra “operación”?
Los cuatro intercambiaron miradas y, simultáneamente, respondieron: —No.
Pero J-Min ya estaba garabateando notas en el margen de su diagrama arruinado.
Porque, después de todo, siempre había espacio para mejorar el arte del espionaje innecesariamente complicado.
Y en algún lugar del campus, el señor Jahn practicaba su nuevo soneto sobre la belleza de la vigilancia nocturna, esperando ansiosamente la próxima visita de sus nuevos amigos artistas.
—”En quieto andar vigila el centinela, la luna traza sombras en su espada, la brisa sopla austera y resguardada, y el miedo duerme bajo su cautela.
— Sus ojos son faroles en la estela de un pueblo que descansa en la alborada, no hay sueño en él, su voz jamás se enfada, pues guarda lo que ama y lo revela.
— La noche tiembla en negras claridades, los pasos suenan firmes en la piedra, y el aire lleva aromas de verdades.
— Su pecho late fuerte, nunca medra; es guardián de silencios y ciudades, vigía fiel que al alba nunca quiebra.” —Mm…
Cuando regrese le enseñaré a recitar en vikingo…
si es que regresa.
Sentado en la fuente tras él, vestido con su traje intelectual y una nueva capa negra por dentro carmesí, el poeta bonito lo miraba desde arriba.
—Cómo estás, Eunuco Imperial.
—Poeta misterioso, regresaste —dijo el guardia, con el tono de un niño al ver un héroe.
Quitándose el sombrero de copa y lanzándolo al aire en dirección al sol, K-Sey exclamó: —¡K-Sey!
Qué hace un miembro de NEON7 como poeta misterioso.
El sombrero de copa regresó a su mano como un bumerang lanzado.
—Mi identidad es un misterio que pocos conocen —dijo, colocándose el sombrero—.
Pero en tus ojos veo el brillo de un verdadero eunuco imperial.
Vamos amigo mío, hagamos arte.
REFLEXIONES DE LOS CREADORES TRH_ Disfrute mucho la creasion de este capiulo, aun que tarde mas de lo esperado
Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com