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3 dias para morir - Capítulo 15

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  4. Capítulo 15 - 15 Capítulo 15 La Sutileza del Quinto Ciclo
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15: Capítulo 15: La Sutileza del Quinto Ciclo 15: Capítulo 15: La Sutileza del Quinto Ciclo Anya despertó en los brazos de su novio.

La palabra se sentía pesada y hermosa.

Era la mañana del Día 1 del quinto ciclo de la muerte.

La visión de anoche, obtenida en medio de la euforia de la propuesta de Gabriel, había sido un torbellino de imágenes absolutamente absurdas que eran imposibles de creer, Para Anya simplemente no había forma de que ese fuera el futuro.

Solo una verdad cruda y persistente había sobrevivido al caos visual: Gabriel morirá en tres días.

Se levantó con la disciplina de un soldado.

Ya no había espacio para el terror.

Si la muerte era una constante inmutable que simplemente cambiaba de método (accidente, asesinato, envenenamiento, atropello), entonces ella usaría su energía no para el pánico, sino para la planificación y el disfrute.

Tenía dos días para ser su novia.

Dos días para aferrarse a la vida.

—Buenos días, mi novia oficial —murmuró Gabriel, su voz ronca por el sueño, atrayéndola de nuevo.

Anya se giró y lo besó.

Un beso sin el contacto visual de diez segundos.

—Buenos días.

Dormiste como un bebé —respondió ella, forzando una sonrisa de total despreocupación.

Mientras preparaba el café, su mente volaba.

La causa de la muerte que acababa de ver era tan ridícula, tan ajena a los peligros que había visto antes, completamente ilógica, tanto así que la hacía dudar de la fiabilidad de su propio poder.

¿Podría ser su mente, al borde del colapso, inventando finales?

—No puedo creer que ese sea el final— murmuró, mientras preparaba el café para los dos.

—¿Qué cosa?

—preguntó Gabriel, que había entrado en la cocina y la miraba con una sonrisa perezosa.

Anya se sobresaltó, sintiendo que había hablado en voz alta.

Se giró rápidamente, riendo nerviosamente.

—Oh, nada.

Solo el final de la película que vimos anoche.

Es ridículo…

ese no puede ser el final —dijo, usando la verdad de la película como escudo para su terrible secreto.

—La vida real es más absurda que cualquier película, mi amor.

Mira el inicio de nuestra historia —dijo Gabriel, dándole un suave beso en la cabeza.

Anya asintió, sintiendo el escalofrío.

La vida real de Gabriel era la única que no obedecía a las leyes de la lógica, y la muerte que le esperaba era la prueba más grande.

Decidió que su nueva estrategia sería la normalidad absoluta.

—¿Qué planes tienes para mi primer día oficial?

—preguntó Anya.

—Tengo que ir a la oficina.

El tema de Dubois está en mi cabeza.

Quiero trabajar en el diseño de los jardines del condominio de inmediato.

—De acuerdo.

Irás a trabajar —dijo ella, con una calma que la sorprendió a sí misma—.

Pero con una condición: iré contigo.

Necesito sentirme parte de tu mundo de trabajo.

Me quedaré a leer, te ayudaré a organizar papeles, y luego me volveré a casa en un taxi.

Así no tendrás que conducir.

Puedes decir que ser tu sexi secretaria por un día o bueno, casi un día.

El plan era una oportunidad perfecta: no iría sola al trabajo, se mantendría lejos de cualquier camino rutinario y, lo más importante, Anya obtendría acceso al lugar de trabajo de Gabriel para vigilar su entorno sin que pareciera que lo hacía.

Así obtendría información valiosa en caso de que nuevos ciclos se presenten y tenga la oficina como escenario.

Se fueron a pie.

Era una caminata larga, pero Anya disfrutó cada segundo, cada toque de manos.

Era su tregua.

Mientras caminaban, su mente trabajaba: este ciclo es diferente.

La urgencia había sido reemplazada por el terror de lo incierto, de lo increíble.

Llegaron a la oficina de Gabriel.

Era un espacio pequeño y moderno.

Gabriel la instaló cómodamente en un sofá, le dio su laptop para que ‘revisara planos’, y se puso a trabajar en silencio.

Anya abrió la laptop, pero sus ojos escaneaban la habitación.

Buscaba el terror que aún no había visto, buscando desesperadamente cualquier cosa que se pareciera a la burla de la muerte, cualquier posible accidente en otro ciclo.

No había nada.

Solo café, papeles y una ventana con vistas a la ciudad.

El lugar era seguro, a menos que la muerte fuera, literalmente, de risa o algún factor externo.

Pasó la mañana en un limbo aterrador: dividida entre la mujer que amaba leer sobre la vida vegetal en la Tierra y la detective que buscaba cómo la amenaza absurda podría manifestarse en algún futuro ciclo, como aceptando la eterna condena de Gabriel.

Al mediodía, Gabriel la besó, feliz.

—Tienes que volver.

Tengo una reunión con un contratista.

—De acuerdo —dijo Anya, asegurándose de tomar un taxi inmediatamente uno que replicara la ruta de Gabriel, analizar peligros en las calles era abrumador, este ciclo es absurdo pensó y buscar defesas para otro que aún no llega, lo es aún más.

El resto del Día 1 transcurrió en soledad.

Anya regresó al apartamento, se pasó la tarde leyendo sobre su verdadera pasión: la causalidad.

La ironía era brutal.

Leía a filósofos que debatían si el destino era una línea fija, mientras ella, literalmente, intentaba reescribir la vida de su novio cada tres días.

Cenó sola, esperando a Gabriel.

Cuando él llegó, estaba eufórico.

—¡El contratista aceptó mi diseño!

Estoy volando.

Ahora sí, te debo la noche.

Se entregaron a la pasión.

Anya se aferró a él, sabiendo que cada momento era prestado.

Esta vez no tampoco hubo contacto visual de diez segundos.

Anya se negaba a verlo de nuevo, o a ver la ausencia de una visión, no quería distracciones ni maldiciones, no quería que nada la distrajera de lo que ya tenía, un novio.

A la medianoche, el reloj marcó el Día 2.

Anya se obligó a dormir, sabiendo que solo le quedaba un día mas de normalidad, un día mas al lado de Gabriel antes del final.

El plan esta listo, solo debo esperar el momento.

Solo debo decidir.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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