3 Rechazos Antes de Convertirme en la Obsesión del Rey Alfa - Capítulo 18
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- Capítulo 18 - 18 CAPÍTULO 18 Seis contra uno
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18: CAPÍTULO 18: Seis contra uno 18: CAPÍTULO 18: Seis contra uno Lilith
Kael se ha ido esta mañana temprano y ya lo echo de menos, aunque nunca se lo admitiría a nadie.
El piso franco se siente demasiado silencioso y vacío sin él.
He estado caminando de un lado a otro, intentando encontrar algo que hacer, pero desde que terminé mi último manuscrito, no tengo nada con lo que llenar mi tiempo.
De repente, mi teléfono suena y salto hacia él, buscando cualquier distracción que me haga olvidarme de él.
El rostro de mi editora, Yvonne, aparece en la pantalla y ya está hablando en cuanto acepto la llamada.
—El último capítulo ha sido fenomenal.
Ninguna nota.
—¿De verdad lo crees?
Es muy diferente a lo que he escrito antes.
—Es perfecto —grita a través del altavoz—.
Tan perfecto que tenemos que quedar para celebrarlo.
Me muerdo el labio inferior.
Kael me dijo específicamente que no saliera de casa sin llamar primero a Ethan.
—No lo sé.
Todavía me estoy escondiendo de mi padre.
—Chis —replica, y casi puedo imaginármela poniendo los ojos en blanco—.
Conozco el lugar perfecto.
Prepárate y nos vemos en la dirección que te acabo de enviar por mensaje.
Cuelga la llamada antes de que pueda protestar y no me queda más remedio que prepararme para reunirme con ella en un antro de mala muerte en los límites del territorio de la Manada Garra Lunar.
Cuando entro en el bar, me llevo una grata sorpresa.
El interior es mucho más agradable de lo que el exterior sugeriría.
Mis ojos recorren el bar en busca de la hermosa cabellera negra de Yvonne, pero ella es pequeña y este lugar está abarrotado.
Me estoy abriendo paso hacia la barra cuando la oigo gritar.
—¡Lily!
¡Por aquí!
Está sentada en una mesa rodeada de tíos buenos.
Algunos son hombres lobo, otros son humanos, pero todos son guapísimos.
Se echa el pelo por encima del hombro y sonríe coquetamente a uno de ellos.
—Creía que era una noche de chicas —grito por encima del ruido de la multitud.
—Lo es —se ríe.
Señalo a todos los chicos de la mesa.
—Estos no son chicas.
Los espanta con un gesto de la mano y los hombres se dispersan, no sin que antes cada uno le dé un beso en la mejilla.
Pongo los ojos en blanco y me siento a su lado.
—Eres imposible.
Me da un codazo.
—No todas podemos estar liadas con el futuro Rey Alfa.
—Chsss —siseo.
Entrecierra los ojos y le da un largo trago a su bebida.
—No me fío de él, ¿sabes?
Del Alfa Kael.
Los rumores que circulan sobre él dan miedo.
Le cojo la bebida y la huelo antes de dar un sorbo.
—Tú no lo conoces como yo.
Su rostro cambia del de una mejor amiga despreocupada a uno de preocupación.
—Quédate conmigo, Lily.
Estarías más segura.
Me bebo el resto de su copa.
—Sé lo que hago.
—Si tú lo dices.
Voy a buscar más bebidas.
La observo mientras desaparece entre la multitud e intento relajarme, pero tengo la sensación de que alguien me está observando.
Me doy la vuelta de repente y veo a Zachary apoyado en la barra.
Se acerca con aire despreocupado, con una botella de licor en las manos, y ocupa el asiento de enfrente.
—Vaya, vaya, vaya —se ríe—.
Mira quién ha vuelto arrastrándose a la Manada Garra Lunar.
—Lárgate, Zach.
Estoy intentando pasar una velada agradable.
Finge estar dolido.
—¿Es esa forma de tratar a uno de tus amigos más antiguos?
—No somos amigos.
Empuja la botella por la mesa hacia mí.
—Solíamos serlo.
Le devuelvo la botella empujándola.
—Eso fue hace mucho tiempo.
—Bebe.
No es una petición.
Es una orden.
—Tú primero —replico, pero eso solo vuelve a Zach más agresivo.
—Antes no eras tan zorra.
Serene hizo bien en echarte de la manada.
No sé qué me pasa, pero cojo la botella.
En lugar de beber, echo la mano hacia atrás y se la estampo en la cara.
Por suerte, la botella no se rompe, pero el golpe atrae la atención del resto del bar.
De repente, estoy rodeada de lobos que reconozco como amigos de Zach.
Gruñen y me amenazan, y sé que esto va a acabar en pelea.
Lentamente, me pongo en pie y sonrío al círculo de tíos.
—Seis contra una.
No parece muy justo.
Entonces, una botella se estrella contra la cabeza de uno de los tíos.
Cae hecho un guiñapo, y veo a Yvonne sonriendo detrás de él.
—Uy.
El bar estalla en un caos.
El aire se llena de gruñidos y del sonido de cristales rotos.
Vuelvo a atacar a Zach, dándole un puñetazo en la nariz.
La sangre le corre por la cara y grita de dolor.
Antes de que tenga tiempo de pensar, uno de sus amigos se abalanza sobre mí.
Esquivo su torpe ataque y se estampa de cara contra el suelo.
Rueda sobre su espalda, gimiendo ruidosamente.
Poniendo un pie en su pecho, cojo otra botella de la mesa.
—Abre la boca.
Boquea en busca de aire y, cuando lo hace, le vierto licor en la boca.
Farfulla y tose, pero no tiene energía para defenderse.
Ya está demasiado borracho.
Yvonne derriba a otro y hace lo mismo, vertiéndole alcohol por la garganta.
Zach intenta detenerla, pero lo derribo de una patada.
Sentándome a horcajadas sobre su pecho, le abro la boca a la fuerza.
—Bebe.
Intenta quitármela de encima, pero otros clientes lo sujetan mientras yo vierto el contenido de la botella en su boca.
Yvonne se ríe por lo bajo y la veo hacer fotos del grupo de borrachos.
Están magullados y ensangrentados, con manchas chorreando por la parte delantera de sus camisas.
—Eh —grita el camarero—.
Vosotras dos.
Fuera.
Yvonne me coge de la mano y me saca a rastras del bar.
Salimos disparadas por las puertas del bar, sujetándonos los costados de la risa.
—Envíame esas fotos.
Sé perfectamente qué hacer con ellas.
Reenvío las fotos a la prima de Zachary, Mia, con el texto: «Tu primo intentó emborracharme y aprovecharse de mí».
Aparecen tres puntos en la pantalla antes de que llegue la respuesta de Mia.
«Yo me encargo de él».
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