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¡Abandona al millonario, dueña de mi mejor vida! - Capítulo 398

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Capítulo 398: Capítulo 398 Una suma asombrosa

Rayan asintió y se levantó para coger la caja. El rubí de su interior resplandecía con un brillo deslumbrante.

—Compré este rubí específicamente para mi esposa. Habíamos acordado celebrar una boda por todo lo alto. Mi intención era mandarlo engastar en un anillo para ponérselo yo mismo en el dedo.

—Por desgracia, el destino se interpuso. Un mes antes de la boda, desapareció. Cuando regresó, ya no me reconocía.

La voz de Rayan estaba cargada de tristeza mientras miraba a Hazel, que estaba frente a él, como si relatara la historia de otra persona.

Hazel le arrebató el rubí. No tenía ningún deseo de escuchar más historias de su pasado. Aquello no tenía nada que ver con ella.

Pero ¿por qué sentía una punzada en el corazón?

Hazel frunció el ceño, se despidió a toda prisa y huyó azorada. Rayan la vio marcharse y suspiró suavemente.

No fue hasta que Hazel se subió al coche que sus emociones se calmaron gradualmente. Se llevó una mano al pecho, abrió la caja una vez más y contempló el rubí de su interior. Una sonrisa de satisfacción se dibujó en su rostro. Con esta gema en su poder, su pieza final sería el doble de impactante.

Hazel no tardó en volver al Estudio JC y le entregó el rubí a Hannah.

Hannah la abrió y se quedó boquiabierta, totalmente asombrada.

—¡Jenny, eres increíble! ¿Un sangre de pichón de este tamaño? ¡Madre mía!

—Déjate de exclamaciones. La Semana de la Moda está al caer. Tengamos las piezas listas cuanto antes.

Hazel frunció los labios, claramente reacia a ahondar en el tema.

Hannah frunció el ceño, sin apartar la vista de Hazel.

—Jenny, ¡aquí pasa algo raro! Desembucha… ¿de dónde has sacado este sangre de pichón? ¿Será que algún magnate misterioso de Boston intenta conquistarte?

Hazel no había dicho ni una palabra, pero Hannah ya se había montado una película en la cabeza. Se llevó la mano a la frente con una sonrisa irónica y le hizo un gesto para que se fuera.

—¡Vuelve al trabajo! ¡No importa cómo conseguí la gema!

Hannah le sacó la lengua y se fue dando saltitos, muy contenta y aferrada al rubí.

Hazel cogió el teléfono con la intención de ordenar al departamento de finanzas que le hiciera una transferencia a Rayan, pero entonces se dio cuenta de que ni siquiera le había preguntado el precio. Sería inapropiado que ella misma lo fijara, así que no tuvo más remedio que llamar a Noah para pedirle consejo.

—¿Cuánto costaría conseguir ese rubí del Sr. Knight?

Noah soltó un grito ahogado, con un tono más exagerado de lo habitual.

—Señorita Wright, no me diga que ya se lo ha comprado. ¿Cómo es posible que el Sr. Knight se lo haya vendido? Es un tesoro de valor incalculable, ya no se puede medir en dinero.

Hazel suspiró. —Pero no podemos aceptarlo sin más. Deme una cifra aproximada.

Noah hizo una pausa antes de darle una cifra astronómica que hizo que Hazel abriera los ojos como platos al instante.

—¿Tanto?

—Ese fue solo el precio de la subasta. Desde entonces se ha revalorizado considerablemente.

—Señorita Wright, tengo verdadera curiosidad… ¿qué hizo exactamente para convencer al Sr. Knight de que se desprendiera de ese rubí?

El tono de Noah denotaba más confusión que curiosidad. Rayan no era de los que daban su brazo a torcer fácilmente. Si en su día había pagado un precio tan alto por el rubí, no se desprendería de él a la ligera. Al fin y al cabo, no le faltaba el dinero.

—No fue nada en especial, Sr. Noah. Gracias. Tengo asuntos que atender, así que voy a colgar.

Hazel colgó a toda prisa y se dejó caer de nuevo en la silla de su despacho con expresión perpleja. ¿Estaba Rayan dispuesto a desprenderse de su colección personal para ayudarla como parte de su estrategia, o… era ese su verdadero yo?

*****

Una vez conseguido el rubí sangre de pichón, los preparativos para la pieza final avanzaron a buen ritmo. En vísperas de la Semana de la Moda, todo estaba por fin listo.

Como una de las organizadoras, Hazel estaba ocupada con los asuntos de la Semana de la Moda y le confió la mayoría de las tareas a Hannah. Le encargó específicamente que vigilara de cerca las piezas terminadas, sobre todo el diseño final. Si le pasaba algo a ese rubí sangre de pichón, el Estudio JC sencillamente no podría permitirse la pérdida.

Hannah comprendía lo que estaba en juego y permaneció en todo momento junto a las piezas. Estaba atenta a todo, sus ojos escudriñaban cada rincón y controlaba cada paso con un cuidado meticuloso que rozaba el perfeccionismo. Los demás diseñadores del Estudio JC también arrimaron el hombro. Se trataba de un acontecimiento muy importante para el estudio, no había margen de error.

El tiempo fue pasando y, finalmente, llegó el día de la inauguración de la Semana de la Moda. El evento duraría todo el día y sería el acontecimiento más espectacular de Boston en los últimos tiempos. Los invitados no dejaban de llegar, creando un ambiente de gran ajetreo.

Hazel, ataviada con un vestido de color champán, resplandecía entre la multitud. Tras saludar a los invitados durante un rato, su ayudante la llamó para que fuera a la zona de bastidores.

—Señorita Wright, una de las modelos que contratamos ha faltado. No conseguimos ponernos en contacto con ella por mucho que la llamemos.

—¿Habéis contactado a la modelo de reserva? —preguntó Hazel mientras se marchaba a toda prisa, irritada por aquel imprevisto.

—Estamos en ello, pero la modelo que ha faltado era la que iba a cerrar el desfile. Casi todas las modelos locales importantes están hoy en la Semana de la Moda.

Hazel frunció el ceño y soltó un leve suspiro. Abrió la puerta del camerino y se encontró a Hannah, que seguía intentando localizar a la modelo. Hazel echó un vistazo a su alrededor. Las demás modelos estaban casi listas, pero el problema con la que debía cerrar el desfile seguía siendo grave. Elegir a una de ellas como sustituta requeriría importantes ajustes de maquillaje, lo que supondría una pérdida de tiempo muy valiosa y no se conseguiría el efecto deseado.

—Jenny, he encontrado a una modelo local, pero no es muy conocida. Podría afectar al desfile.

—Pero, dada la situación, tendremos que apañárnoslas por ahora.

Hazel frunció el ceño y se opuso de inmediato.

—¿Cómo que apañárnoslas? ¡De ninguna manera!

—Entonces, ¿qué hacemos?

Hazel respiró hondo. —Tú encárgate de que todo esté listo. Iré a ver si Owen tiene alguna idea.

—De acuerdo.

Hazel se apresuró a buscar a Owen en la zona principal. A mitad de camino, recordó de repente el asunto de la descalificación de ART. Una modelo a la que le seguía la pista había aceptado desfilar para ART en esta Semana de la Moda y había bloqueado su agenda con mucha antelación. La descalificación de ART había sido un giro inesperado de los acontecimientos. Quizás esa modelo aún estuviera disponible. El único problema era que su información de contacto era difícil de conseguir. Hazel le encargó a su ayudante que lo investigara mientras ella iba a buscar a Owen.

En ese momento, Owen estaba ocupado atendiendo a los invitados. Rayan acababa de llegar y ambos conversaban. Hazel respiró hondo. Dada la urgencia de la situación, no tuvo más remedio que armarse de valor y acercarse a preguntar.

—Sr. Scott, ¿tiene un momento? Necesito su ayuda con una cosa.

—Ah, es la señorita Wright. ¿Qué ocurre? ¿En qué puedo ayudarla?

La mirada de Rayan también se posó en ellos, con expresión interrogante.

—Pues verá, es que una modelo del Estudio JC nos ha cancelado en el último momento. Es la del número final, así que…

Owen frunció el ceño. Que faltara una modelo para el cierre del desfile no era un asunto menor.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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