Abismo Draconis - Capítulo 306
- Inicio
- Todas las novelas
- Abismo Draconis
- Capítulo 306 - Capítulo 306: Lo que quería decir
Tamaño de Fuente
Tipo de Fuente
Color de Fondo
Capítulo 306: Lo que quería decir
—Bueno, Reina Morgaine Dominare, espero que le muestres algo de piedad a este inútil campesino cuando asciendas a tu poderoso trono… —respondió Ryuk con una expresión de lamebotas mientras Morgaine bufaba.
—Quizás si empiezas a tratarme bien y dejas de ser un imbécil, entonces no me importaría que estuvieras en el trono conmigo… —respondió ella.
La sonrisa socarrona de Ryuk se paralizó en sus labios, y los ojos de Morgaine se abrieron como platos al darse cuenta de lo que acababa de decir, lo que provocó que su cara se tiñera de un intenso color melocotón una vez más.
—¡No, no! ¡No quería decir eso! ¡Te lo juro, imbécil! —dijo Morgaine, sonrojándose mientras su puño resplandecía en dorado y le asestaba un puñetazo en la nariz a Ryuk, del que resonó un agudo sonido Ka-Cha.
Ryuk sintió una aguda punzada de dolor, lo que le hizo sujetarse la nariz con fuerza.
—¡Tú! ¡Lo has vuelto a hacer! —dijo Ryuk, llevándose la mano a la nariz para enderezársela. Sus nanobots la recompusieron rápidamente, devolviéndola a su estado original.
—Te lo mereces… ¡por avergonzarme! —dijo Morgaine sin remordimientos, antes de soltar una carcajada burlona al ver a Ryuk rodar unos centímetros para alejarse de ella.
—¡No puedes escapar de mí, imbécil! —declaró Morgaine, rodando tras él.
Pronto, aquello se convirtió en una competición de rodar, que Ryuk no tardó en perder, pues Morgaine acabó por alcanzarlo e inmovilizarlo contra el suelo con su cuerpo.
—¡Te pillé! —dijo ella con aire triunfal.
Ryuk bajó la mirada lentamente hacia su cintura antes de responder con una expresión socarrona y pervertida.
—Creo que el que ha pillado a alguien he sido yo.
Aquellas palabras parecieron hacer que Morgaine volviera en sí. Observó la extraña postura en la que estaba sentada y su rostro volvió a enrojecer.
Apartándose de Ryuk de un salto, como un conejo asustado, lo señaló indignada.
—¡Tú! ¡Pervertido!
¡KA-CHA!
—¡Ay! ¡Lo has vuelto a hacer! —gimió Ryuk, sintiendo otro dolor punzante en la nariz y descubriendo que estaba rota de nuevo; aunque sus nanobots la repararon rápidamente.
—Eso te pasa por atreverte a aprovecharte de la poderosa princesa caída —replicó Morgaine con un resoplido.
Ryuk no pudo hacer más que ignorarla, pero entonces, recordó algo de repente.
—Oye, Morgaine…
—¿Sí?
—¿Recuerdas lo que dijiste antes de que me fuera a la prueba?
La mirada de Morgaine pareció perderse, sumida en sus pensamientos. Pero entonces, abrió los ojos de par en par cuando Ryuk continuó.
—¿Algo sobre que querías decirme algo cuando volviera?
—¡No! —saltó Morgaine, mientras el rubor volvía a teñirle el rostro.
Ryuk la miró durante un rato antes de suspirar.
—Vaya, ¿parece que llegué tarde? —respondió, alzando la vista al cielo.
Pero entonces, sintió el cálido tacto de una mano que le hizo volver a mirar a Morgaine. Se encontró con el rostro de ella a solo unos centímetros del suyo.
—No has llegado tarde… —susurró Morgaine, y el rubor apareció una vez más en sus mejillas. Pero esta vez, no pareció intentar reprimirlo.
—Y bien… ¿qué era lo que querías decirme? —susurró Ryuk a su vez.
El sonido de un corazón desbocado resonó con fuerza, amplificado por la brisa que los envolvía y que hacía volar mechones de sus cabellos.
Ryuk no necesitó bajar la mirada para saber el origen de aquellos latidos cada vez más rápidos: no era otro que el corazón de Morgaine.
Pero lo que sucedió a continuación lo tomó por sorpresa.
Un atisbo de resolución brilló en los ojos de Morgaine. Como quien por fin ha decidido dejar a un lado sus miedos, se inclinó de repente hacia delante, y él sintió un suave roce en sus labios.
Los ojos de Ryuk se abrieron desmesuradamente mientras miraba a Morgaine, que tenía los ojos cerrados y una expresión apacible en su rostro sonrojado. Poco a poco, el intenso rojo se fue atenuando hasta convertirse en un ligero tono rosado.
Y Ryuk sintió que se dejaba llevar.
Los latidos de su corazón, acelerados por la sorpresa, se calmaron, y sus ojos se fueron cerrando poco a poco mientras se entregaba a la sensación.
No había palabra en el mundo que pudiera describir lo que sentía.
[N/A: Porque, por desgracia, el autor sigue siendo un virgen tonto. Je, je.]
El tiempo pasó, pero a ninguno de los dos pareció importarle.
Tras un tiempo indefinido, se separaron lentamente.
Morgaine miró fijamente los iris bicolores que tenía delante y susurró con dulzura:
—Te amo.
Aquellas palabras dejaron a Ryuk en shock.
Aunque su expresión no lo transmitía con claridad, el sonido de un corazón latiendo aún más fuerte empezó a resonar en el silencioso lugar; y no era otro que el del propio Ryuk.
—Te amo.
—Te amo.
—Te amo.
Las palabras parecieron resonar en su cabeza sin cesar, llenando su corazón de una extraña pero cálida sensación.
Sin embargo, su cerebro lógico se puso a funcionar.
«Si esos viejos del Grado E tenían razón, esto es lo que significa una confesión…, aunque también creo recordar que decían que el hombre es el que debe hacerlo primero».
«Pero, lo que es más importante… ¿amo a Morgaine?».
Se preguntó a sí mismo mientras su mente se llenaba de imágenes del pasado.
Imágenes de la primera vez que conoció a Morgaine en la cafetería.
Imágenes de su entrenamiento.
Imágenes de él en el castillo caído.
Imágenes de ellos yéndose en el autobús hacia la Academia de Ascensión.
Imágenes de su paseo hacia la cafetería de la Academia de Ascensión.
Y dos imágenes más que no parecían tener ninguna relación, pero que contenían la respuesta a su pregunta.
Una era el recuerdo de cuando Ryuk se había apartado apresuradamente de Lydia, la elfa, cuando esta se inclinó hacia él para besarlo.
«¿Por qué me aparté de ella y no acepté su beso?».
«¿Por qué no me aparté cuando Morgaine me besó?».
Entonces, afloró otro recuerdo.
—
—Sabes, la cama es mucho más cálida que los asientos…
—Gracias, pero me temo que a cierta persona no le gustaría…
—
Era de cuando Lydia le había pedido que pasara la noche en la misma cama, y Ryuk se había negado.
«¿Cierta persona? ¿Se trataba de Morgaine todo este tiempo?», reflexionó Ryuk para sus adentros.
En realidad no había pensado con claridad cuando simplemente le dijo a Lydia que cierta persona no querría eso.
Ni siquiera se había preguntado quién era esa persona.
Pero ahora, al mirar los ojos dorados de Morgaine, la respuesta se volvió clara para él.
—Sabes…, no pasa nada si no sientes lo mismo… —atinó a decir Morgaine al sentir el incómodo silencio y el extraño dolor que asaltaba su corazón.
Lentamente, bajó la mirada a sus pies, mientras una expresión de dolor se dibujaba en su rostro.
Pero entonces, sintió un contacto frío bajo su mandíbula.
Ryuk le alzó suavemente la cara para encontrarse de nuevo con aquellos ojos dorados.
—Creo que tú también me gustas.
Las palabras golpearon el corazón de Morgaine como martillos, haciendo que se detuviera en seco, conmocionada.
Entonces, sin previo aviso, las lágrimas empezaron a brotar de sus ojos mientras se abalanzaba sobre Ryuk, abrazándolo con fuerza.
Solo ahora se dio cuenta…
El dolor en su corazón había sido el miedo al rechazo.
Y mientras se fundía en su abrazo, aquel miedo se desvaneció.
Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com