Academia de Magos de Élite - Capítulo 625
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Capítulo 625: Onírico
—En los cuerpos de los guardianes hay genes antiguos —continuó explicando Song Junlang, con el rostro un poco adusto—. Para ser claro, son los genes del dios del mar Poseidón. Por supuesto, la proporción es muy baja, pero por el momento solo puedo extraer estos genes de los guardianes.
—Según tu explicación, tu habilidad Mito definitivamente no es una capacidad ordinaria. He investigado tu sangre y encontré algunos componentes extraños en ella. Como he estado investigando a los guardianes todo este tiempo, casualmente me percaté de algunos aspectos similares, así que tienes bastante suerte…
—Esta poción puede reponerte a nivel genético, y puede eliminar, o al menos suprimir, los efectos negativos en tu tiempo de vida. Sin embargo, a decir verdad, la poción en sí misma todavía es imperfecta.
Al escuchar el tono de Song Junlang, a Xiao Lin no le pareció demasiado extraño. ¿Desde cuándo las pociones de este hombre no tenían defectos?
Sin embargo, esta vez, la cara de Song Junlang estaba aún más preocupada cuando dijo: —No estoy seguro de si debería dejar que bebas esta poción. Por supuesto, puedes elegir por ti mismo. Necesito recordarte que si cualquier otra persona bebiera esta poción, no habría demasiados efectos. A lo sumo tendrían un malestar estomacal. Sin embargo, tú eres diferente. Tu cuerpo es demasiado particular y puede resonar con los genes del dios del mar.
—¿Resonar?
—No puedo predecir los resultados, pero la buena noticia es que esta resonancia solo se producirá con una gran cantidad de genes, por lo que usarla de vez en cuando no debería dar demasiados problemas. Sin embargo, su uso a largo plazo causará sin duda efectos impredecibles, así que mi advertencia es la misma de antes. ¡No uses Mito en exceso!
Aunque Song Junlang se esforzó al máximo por parecer muy serio, Xiao Lin ignoró sus advertencias verbales. No podía evitarlo; si pensaba en las diversas y extrañas pociones que Song Junlang le había hecho beber antes, la poción negra no parecía tan temible.
La poción negra debía beberse con Agua de Vida, y el Departamento de Logística tenía unas cuantas botellas a mano. Como si estuviera en su casa, Xiao Lin se acercó a las estanterías, las tomó con naturalidad y vertió el contenido en la poción negra para mezclarlo. La adición del Agua de Vida de color rojo volvió el brebaje aún más pegajoso y maloliente.
Xiao Lin no pudo evitar sentirse indefenso, ya que estaba dispuesto a beberse la poción, aunque fuera veneno. Daba igual la poción que preparara Song Junlang, parecía que todas compartían una cosa: su olor solía ser peor de lo que una persona normal podía soportar.
Apretando los dientes, Xiao Lin se tapó la nariz y se bebió la poción de un trago. Tras unos segundos de silencio, empezó a sentir un calor intenso que le subía del estómago y la temperatura de su cuerpo comenzó a elevarse rápidamente.
El vaso de precipitados se le cayó de la mano al suelo mientras se apoyaba en la mesa para estabilizar su cuerpo tambaleante. Gruesas gotas de sudor comenzaron a caerle por la frente y no tardaron en empaparle la cara y la espalda. Su respiración se volvió errática y parecía que acababa de librar una intensa batalla en la que había agotado todas sus fuerzas.
—¿Es esta una reacción normal? —preguntó Xiao Lin apretando los dientes.
Song Junlang, que había estado tomando notas, levantó la cabeza al oír la pregunta de Xiao Lin. Se lo pensó un momento y dijo: —No te preocupes. No hay ningún problema. Significa que la poción reparadora de genes se ha adentrado en tu cuerpo. Sí, eso debe ser.
—¿«Debe ser»? —alzó la voz Xiao Lin.
—Después de todo, eres el primer sujeto de pruebas. No ha habido ningún caso anterior, así que ni siquiera yo puedo darte una respuesta precisa. Aparte de eso, ¿cómo te sientes ahora mismo? —A Song Junlang le preocupaban más sus notas.
Xiao Lin se quedó sin palabras.
Aunque ya estaba acostumbrado, eso no impidió que Xiao Lin sintiera el impulso de gritarle a Song Junlang. Sin embargo, abrió la boca, pero la voz se le quedó atascada en la garganta, incapaz de salir. Así es, había perdido la capacidad de hablar. El dolor superaba al de cualquier otra poción; era como si alguien le estuviera cambiando los huesos. Podía sentir el dolor en lo más profundo de cada uno de ellos, pero la conciencia de Xiao Lin permanecía despierta, sin poder siquiera desmayarse.
En ese momento, la mente de Xiao Lin era un caos, e innumerables fragmentos de información entraban y salían a toda prisa.
En su mente apareció el guardián, aquel calamar asqueroso y sumamente peligroso. Xiao Lin incluso sintió que el calamar lo envolvía con fuerza, y la sensación casi le hizo vomitar en el acto. Por suerte, aquello solo duró unos segundos antes de desvanecerse. Después, apareció el dios del mar Poseidón, pero era distinto del Poseidón que había conocido en el examen mensual.
Quizá se debió a su conciencia embotada, pero lo que relampagueó en su mente fue un Poseidón extremadamente joven. No podía ver sus rasgos generales; solo una silueta difusa. Sin embargo, y por extraño que pareciera, su mente comprendió con claridad que se trataba de Poseidón.
Xiao Lin no era capaz de pensar en nada, y la imagen desapareció rápidamente. Tras ella, aparecieron innumerables figuras que se parecían a Poseidón. Su tamaño era muy similar, pero seguía sin poder distinguir los detalles.
Después, todas las figuras desaparecieron y lo que apareció fue una estrella que ardía con fulgor. Le siguió una galaxia repleta de estrellas, y luego el vasto universo…
Los recuerdos oníricos comenzaron a retroceder lentamente, como la marea. Para entonces, el cielo ya se había oscurecido y hacía tiempo que Song Junlang había acostado al jadeante Xiao Lin en el sofá. No había expresión en su rostro; se limitaba a mirar fijamente al techo, ya fuera sumido en sus pensamientos o simplemente aturdido.
Permaneció en silencio durante casi quince minutos antes de soltar un grito y empezar a vomitar violentamente. El vómito era de un color negruzco, y Xiao Lin no sabía qué era. No se detuvo hasta pasados unos minutos. Con apatía, aceptó el agua que le dio Song Junlang y se la bebió de un trago.
Song Junlang no tenía prisa por hacer preguntas y se limitó a sentarse en silencio junto al sofá. A continuación, se produjo un largo silencio. No fue hasta que Xiao Lin devolvió el vaso que su expresión volvió a la normalidad.
Xiao Lin dejó escapar un largo suspiro y dijo, aún sin fuerzas y con una voz cargada de incertidumbre: —S-siento que he tenido una pesadilla. Pero es extraño. Sé que no me dormí, e incluso podía sentir con claridad todo lo que me rodeaba.
—¿Puedes decirme qué has visto? —El tono de Song Junlang era tranquilo. No había sorpresa en él, como si todo hubiera salido según lo previsto.
—No lo sé.
A aquello le siguió otro largo silencio.
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