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Academia Edimburgo - Capítulo 1

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1: Prólogo 1: Prólogo Una vez que entras a la Academia Edimburgo tu destino queda sellado.

En el momento en que entras al lugar y conoces cada rincón, cada habitación y escondite te das cuenta de que nada es lo que parece.

Vives o mueres intentando ser un Guardián, de lo contrario tu mente se sumerge en la locura y muy difícilmente sales de ello, mientras que si consigues mantenerte cuerdo, entonces tu destino cambia y tienes más opciones, como por ejemplo ser Escriba del Rey Alfa Einar o Curandero, no más.

De lo contrario, entonces no tienes futuro de ningún modo, por más que lo intentes.

Desde que tengo uso de razón he vivido bajo estas enseñanzas y he podido vivir con ello, hasta el punto en que he considerado que puedo ser Escriba o Curandera, en caso de no ser apta para ser Guardiana, pero por desgracia mi deseo de ser libre, ha sido truncado por las exigencias de mi madre.

—¡Ira a la Academia!—Espetó mi madre con severidad en su voz—¡Punto final!—La conversación entre ella y mi padre se culminó en un silencio inquietante.

Nadie era capaz de hacerle frente a mi madre, de ningún modo.

Ni siquiera mi padre que era un hombre de batalla y de decisión no podía hacerle frente a su propia esposa.

Era patético.

En cambio yo he tenido que vivir bajo la sombra de la mujer que me dio a luz.

Ni siquiera era capaz de verme como su hija, así como también yo tampoco podía verla como mi madre; porque realmente ella no era nada mío.

Lo cual hizo que nunca tuviéramos una conversación o relación.

Solo me hablaba cuando ella me exigía entrenar para entrar a la Academia Edimburgo, desde que era una niña de solo cuatro años, lo cual hizo que viera a mi madre como mi instructora en lugar de verla como mi mamá.

Para mi suerte he sido capaz de manejar todo tipo de arma con solo ver una vez a una persona manejarla, por lo que no he tenido que sufrir los castigos de ella a comparación de mis otros hermanos, que han sido víctimas de los atroces castigos de madre, entre ellos estaba el “agujero” una habitación diminuta y oscura en la cual dejaba a mis hermanos menores en ella y entonces los dejaba solos con lo que más temían ellos que era la oscuridad.

Algo tan tonto e insignificante era el mayor temor de mis hermanos, tras estar toda una noche en el “agujero”, salían de allí sin haber dormido nada, con frío y hambre.

Había veces en las que me escabullía y por una pequeña ventana que había por la parte trasera de la casa, les pasaba por allí algo de comida seca y agua para evitar que madre se diera cuenta de que hubo comida dentro del lugar, tras haber hecho un par de veces mi padre me descubrió y en lugar de castigarme me dijo que era alguien que merecía ser Guardián porque era un alma noble y amable con quienes lo necesitaban, pero que debía tener cuidado de no ser descubierta.

Para nuestra fortuna mi Madre en una batalla contra un grupo de híbridos que buscaban revelarse ante las injusticias que ella les hizo vivir, peleó con furia y desesperación, pero al final terminó invalida de un brazo y de ambas piernas, por lo que ella dependía por completo de nosotros.

Fue un gran alivio para todos incluso para mi padre, pero sobre todo para mis hermanos que al final le dijeron todas sus verdades a ella y luego de eso mi madre tuvo un derrame cerebral en consecuencia por las secuelas de sus heridas y de su temperamento tan explosivo y fuera de control, tras haber sobrevivido a ello al final ella quedó cuadripléjica y sin habla.

Mis hermanos al final dejaron de decirle sus verdades y optaron por dejarla en su silla de ruedas y a veces le han llevado comida, pero nunca le dirigen la palabra al menos de que sea importante.

Pasaron solo dos años luego de ello, pero mediante un artefacto mágico mi madre pudo volver hablar, por lo que su poder y dominio sobre nosotros aun tenía poder sobre nosotros, hasta el punto en que uno de mis hermanos estuvo a un paso de quitarse la vida estando en la Academia Edimburgo, lo que conllevó a que mi Padre tomara las riendas y al final dejó a mi madre, se llevó a mis hermanos con él y a mí en cambio mi madre me llevó a la fuerza a la Academia a mitad de la noche y cuando mi padre supo lo que pasó fue demasiado tarde, pero al final pude conseguir contactar a mi padre y hermanos, por lo que tuve algo más de libertad en el momento en que pisé la Academia, ya que al poner un pie en la institución yo ya no tenía lazos con la persona que decidió mi destino.

Era una regla o más bien una ley en Edimburgo.

Mi vida tras haber venido a la Academia Edimburgo, cambió por completo.

Miré hacia la ventana de mi habitación, la luna estaba en lo más alto del cielo estrellado, era sumamente hermoso y era una maravilla de la madre naturaleza, mientras pensaba en ello comencé a escribir en mi laptop sobre las cosas que había vivido desde el momento en que comencé a estudiar en la Academia.

La fresca y suave corriente de aire era perfecta y agradable, la combinación perfecta para una noche tan hermosa y brillante.

Quizás estar en la Academia Edimburgo me haría ser más fuerte y por lo menos entender qué demonios hace esta Academia para que muchos abandonen la Academia tras seis meses de haber entrado.

Para ello debía conocer la verdad sobre el origen de dicha situación tan peculiar.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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