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Academia Edimburgo - Capítulo 12

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  4. Capítulo 12 - 12 Capítulo 11 Bienvenida a la Academia
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12: Capítulo 11 “Bienvenida a la Academia…” 12: Capítulo 11 “Bienvenida a la Academia…” AILA  El peso de mis maletas era menor a comparación con el peso que cargaba sobre mis hombros de cumplir las expectativas de la gente que conocía y que habían peleado codo a codo con Sonja Crown.

Las puertas de hierros se abrieron con un ruido solemne, atravesé el umbral con el corazón vibrando a la vez de orgullo, pero también con cierta resignación, una parte de mí no quería estar en la AE.

Superé tres pruebas con mi amiga de la infancia y su mate, por lo que ya nada sería peor o eso era lo que quería pensar.

Mi cuerpo estaba agotado, pero en mi pecho ardía en la certeza de que había superado lo más difícil.

Arrastraba mi maleta pesada, que llevaba no solo ropa, armas y libros, si no también recuerdos de lo que ya había dejado atrás.

Cada paso retumbaba en el piso de piedra del patio, con las estatuas de los Guardianes más importantes de la historia del mundo sobrenatural, que parecía que me juzgaban con sus miradas de mármol.

De repente, el peso desapareció de mis hombros y de mis manos, giré de golpe y ahí estaba el chico de cabellos blancos como la nieve bajo la luna, sosteniendo mi equipaje como si fuera un peso liviano como el aire.

Sus ojos azules e intensos me atravesaban con una calma que no admitía replicas.

—No hace falta que me ayuden, puedo sola, gracias—respondí con educación al tratar de recuperar mi maleta, pero al parecer a ese tipo de cabellos de anciano no conocía la palabra ‘No’, porque esquivó mi intento de recuperar mi maleta sin ningún esfuerzo.

—No todos los guardianes, tienen que cargar con el peso sobre sus hombros ellos solos—respondió con una media sonrisa, que no le llegaba a los ojos.

Eso no era ayuda, era arrogancia.

La sangre me hervía en coraje, ese maldito no buscaba ayudarme, sino más bien demostrar que yo era débil y él no, lo cual me hacia querer hacia él y golpearlo, pero algo me detuvo y supuse que fue el hecho de que no iba a ganar nada haciendo eso, aunque al mismo tiempo notaba que varios aspirantes nos miraban y murmuraban cosas que alcancé a oír, pero poco me importó.

Caminé a su lado de mala gana, mientras sentía las miradas de asombro, de incertidumbre y de curiosidad de todos los que sabían quién era yo y, por supuesto que el albino era alguien con una reputación poco cuestionable, porque nadie tenía el atrevimiento de mirarlo.

Creía que era por el hecho de que su aura transmitía superioridad, arrogancia, fuerza, frialdad, astucia y cinismo, características típicas de un Alfa, por lo que supuse que era eso y nada más, pero mi instinto me decía que era algo más.

Al llegar a la torre de dormitorios, el albino dejó en el suelo mi maleta con suavidad, sostuvo la mirada en mí con una intensidad que me hizo erizar la piel.

—Bienvenida a la Academia—murmuró—.

Aquí nada se gana del todo sola.

Y se fue antes de que pudiera contestarle.

Lo seguí con la vista irritada y desconcertada.

Ese tipo era todo un misterio y a la vez me hacia sentir tantas cosas que ni siquiera sabía qué demonios me pasaba al estar cerca de él, además mi loba Zoe estaba igual de confundida que yo y era algo que ni ella ni yo podía explicar.

Pero era consciente de que lo que me acompañaba no era esa mirada intensa, sino más la sombra del apellido que he llevado en mis hombros desde el día en que nací.

Siendo hija de Sonja Crown, la general más temida del ejército Edimburgo, debía de demostrar que era digna de por mis propios méritos, no por ser la hija de esa maldita desgraciada que me parió, ni tampoco por el eco de la sangre.

Apreté los puños alzando el mentón.

Si ese idiota buscaba reducirme a alguien que requería ser rescatada, estaba muy equivocado.

Pronto se daría cuenta de que la hija Sonja Crown no aceptaba cadenas, ni siquiera las que la gestante forjó a la fuerza en mi destino.

****** ASHER  Mis pasos resonaban firmes contra las piedras antiguas del pasillo, pero dentro de este no había mucha utilidad en como aparentaba lo contrario.

Había dejado atrás a la chica con el ceño fruncido y los labios apretados en ira, cualquier persona habría visto aquello como un rechazo, yo era consciente de la verdad que ella ignoraba, ese fuego era lo que confirmaba lo que la Diosa Luna me había revelado.

Mi lobo interior Jayden, rugía en silencio, impaciente.

Ella era mi pareja destinada, lo supe por su olor a lavanda y menta.

Nuestro lazo ya estaba trazado, pese a que ella ignora ese hecho por razones que aún desconocía.

Cada segundo estando con ella lo había sentido: esa electricidad en el aire, el magnetismo en nuestras miradas, el pulso acelerado de su corazón y del mío que latían de forma simultánea.

Pero ella también tenía su orgullo.

Ella era la hija de Sonja Crown, la más temida general, despiadada, la misma que yo mismo había visto en batalla, la única que con solo cien hombres pudo frenar a más de trescientos híbridos que buscaban destruir la Ciudad por puro placer y poder, además de ser capaz de torcer el destino de una guerra a favor de ella y de su ejército provocando que el enemigo retrocediera aterrado y arrepentido de haberse enfrentado a ella.

No esperaba menos de su descendencia.

Aila Crown, no aceptaría estar encadena, menos las que su propia madre le había impuesto, por eso mismo debía de ser paciente.

Me detuve frente a uno de los ventanales que daban al patio, viendo la furia contenida de ella, esos ojos azules afilados que estaban fijos en cargar el resto de sus cosas a su dormitorio siendo conscientes de lo que había hecho, sin embargo, no importaba cuánto deseara darme la vuelta e ir hacia ella y decirle que ambos estábamos unidos por el lazo que la Diosa Luna había forjado con su sabiduría para ambos.

No, no debía hacerlo.

El forzar este lazo tan poderoso que nos unía, no era para nada lo que la Diosa Luna había profesado sobre la Elegida de la Luna.

“Solo una verdadera Guardiana puede ser la Elegida de la Luna …” Esas fueron sus palabras, cuando me mostró quién era mi pareja destinada.

Por lo que supe que Aila Crown, era una candidata posible a ser la Elegida de la Luna, la única capaz de traer la paz al mundo sobrenatural.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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