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Academia Edimburgo - Capítulo 21

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  4. Capítulo 21 - 21 Capítulo 20 Un aliado inesperado
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21: Capítulo 20 “Un aliado inesperado” 21: Capítulo 20 “Un aliado inesperado” AILA —Quédate, Crown—Espetó la profesora Draven.

No era una orden, pero sonaba como si lo fuera, era como si el mismo aire se detuviera solo para escuchar.

Levanté la vista.

—Sí, profesora.

Helena caminó hacia a mí con la misma calma con la que se movería una tormenta contenida.

Se detuvo apenas a un metro, observándome de cerca, como si algo evaluara algo invisible.

—Tu sello…—empezó—no es simplemente un emblema de herencia mágica.

No es antiguo, diría que recientemente emergió.

Me tensé, ella se había dado cuenta.

—No tengo idea de qué habla.

Sonrió con una suavidad que era casi melancólica.

—Claro que lo sabes.

O al menos…

lo intuyes.—Sus ojos, de ese gris profundo, se posaron en mi brazo cubierto—.

Esa media luna con runas no es una marca cualquiera.

Es el Sello de la luna plateada.

Solo se manifiesta en descendientes directos del linaje de Sonja Crown.

Y sobretodo cuando la magia empieza a despertar.

Estoy segura de que Sonja te lo dijo tras su visita secreta a tu habitación.

No hace falta que lo digas, sé cómo es ella cuando desea algo y cuando lo consigue.

Mi corazón latía tan fuerte que podía oírlo con claridad.

—¿La conoció?—pregunté, apenas en un murmullo.

Helena asintió.

—Con más cercanía de la que debería y podrías imaginar.—Su mirada se endureció, como si los recuerdos dolieran—.

Sonja y yo entrenamos juntas, mucho antes de que nacieras.

Peleamos por la misma causa por mucho tiempo, pero eso cambió tras el incidente en el que tu madre terminó en silla de ruedas.

—El Rey Damon, ¿traicionó a los híbridos?

—No puedo decir eso con certeza, pero puedo decirte que ese hombre prometió protegerlos, darles un lugar seguro en su reino, integrarnos en la Academia, sin embargo, en secreto dio la orden de cazarnos porque temía de nuestras habilidades, le aterraba que fuéramos superiores a los de sangre pura.

Quiso borrarnos del mapa, a como diera lugar.

Su expresión se ensombreció.

—Fue Sonja quien se dio cuenta de todo, la conspiración y, por lo tanto, fue ella quien le puso fin.

Lo dio todo hasta el punto en que en medio de esa ceremonia terminó por contener el poder del sello, pero su cuerpo no lo soportó.

Lo malo fue que el sello se activó en ella tras haber conocido a tu padre, y cuando Sonja supo la verdad sobre el plan de Damon, no lo dudó aún sabiendo que posiblemente su cuerpo no lo iba a soportar.

Sentía como el aire se escapaba de mi pecho.

—¿Cómo fue que pasó eso?

—A expensas de su cuerpo y de su resistencia física fue que lo consiguió.

Lo soportó, pero luego de que Damon te llevó con él a la fuerza—Se acercó más, con un brillo tenue en los ojos—.

Sonja, se interpuso en la ceremonia, en el instante en que Damon liberó el poder del sello que había sido resguardado dentro de un anillo especial, pero Damon fue tan ambicioso que ni siquiera eso lo detuvo y dudo mucho que lo haga llegados a este punto—.

Su dedo señaló mi brazo—.

El sello en tu brazo terminó dentro de ti, desde el instante que tu madre te concibió.

Hubo una pausa.

—Fue ese acto el que la dejó en una silla de ruedas, su cuerpo no pudo soportar tanto poder contenido, además de las heridas que tenía tras aquella pelea.

Pero lo hizo…

para que tú y los pocos híbridos que quedamos, tuviéramos la oportunidad de tener una vida.

Me quedé en silencio, no supe qué decir.

Mi garganta se cerró, las piezas comenzaban a encajar, aunque dolían y mucho como fragmentos de vidrio clavándose en mi pecho.

La discusión que tuve la noche anterior con mi madre volvió a mi mente, las palabras dura, frías, el resentimiento en cada mirada que le lancé, la arrogancia de ella evadiendo la realidad.

—¿Por qué nadie habla de eso?—Pregunté imaginándome la respuesta.

Pero temía escucharla.

Me miró con gravedad.

—Porque la gente necesita creer que tu madre es una heroína y a la vez una villana que al final obtuvo su merecido.

Por lo tanto, como bien sabes en ese incidente también estuviste ahí y se encubrió.

Me quedé en silencio, era verdad.

Bajé la mirada observando mi brazo.

El sello pulsada débilmente bajo mi piel, como si respondiera a la mención de mi madre.

Por primera vez, no sentí solamente miedo.

Sentí una fuerza latente, algo que no tenía ni idea de si era poder o dolor, pero que a la.vez me conectaba directamente con lo que mi madre había sido.

Helena se apartó, dándome espacio.

—No permitas que el sello te domine, ni tampoco que te defina como persona y Guardiana.

No por tu miedo.

El sello llegó a ti por una razón, no solo por herencia, Aila.

No lo rechaces.

Apréndelo.

Contrólalo…

antes de que sea él quien tome el control.

El timbre que marcaba el fin de las clase resonó en la distancia, rompiendo el hechizo de la conversación.

Helena giró hacia la ventana, donde el sol del atardecer teñía de rojo los cristales.

—Tu madre confió en mí hace años.

Ahora yo haré lo mismo, no la dejes sola, ni en memoria ni en destino.

No supe qué decir.

Solo asentí sintiendo un nudo en la garganta.

Mientras salía del aula, una idea se clavó en mi mente con la fuerza de una promesa: El legado de Sonja Crown no terminaría conmigo.

Saliendo del aula, la profesora me detuvo.

—Aila—Me giré a mirarla.

Sonrió con ligereza, pero a la vez con preocupación que venía acompañada de sinceridad—.

Puedes confiar en mí, lo que sea que necesites aquí estoy.

Puedo ayudarte a dominar el poder del sello.

Le agradecí sus palabras, sin imaginarme que ahora tenía a alguien en quien confiar.

Acepté su ayuda para comprender el poder del sello y además también para entender la carga que mi madre había llevado por mucho tiempo.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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