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Academia Edimburgo - Capítulo 24

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  4. Capítulo 24 - 24 Capítulo 23 Descubriendo la verdad de mi hermano
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24: Capítulo 23 “Descubriendo la verdad de mi hermano” 24: Capítulo 23 “Descubriendo la verdad de mi hermano” Salí de las catacumbas tras haber conseguido el diario de mi hermano, como si emergiera desde el otro siglo.

La puerta se selló detrás de mí en automático, como si la Academia misma respirara otra y otra vez con normalidad al sentirme afuera.

Tenía el diario de Adler apretado contra mi pecho bajo la sudadera que llevaba puesta.

Esta vez…

no solo miedo.

Era comprensión.

La noche en la Academia Edimburgo olía a lluvia y electricidad estática.

Permanecí un segundo apoyada contra la pared de piedra, tratando de bajar la respiración que seguía queriendo dispararse.

Mi corazón aún recordaba el ardor de la media luna en mi brazo, y la voz de Adler repitiéndose como un eco intermitente.

Adler no fue un chico que solo perdió la cordura.

No fue un accidente, no fue una debilidad.

Él estaba investigando una conspiración que daría inicio a una guerra que sería reescrita de la misma en que comenzó.

Estaba a punto de repetirse.

—¿Qué hiciste Adler?—susurré mirando el cuaderno con el nombre de mi hermano grabado en hierro oscuro.

Subí las escaleras hacia los dormitorios, sintiendo que paso que daba hacia una verdad que nadie nunca quiso que yo encontrara.

Que nadie en ese lugar quería que yo entendiera.

Que Sonja había tratado de retrasar desde hace mucho tiempo.

Porque mi hermano no solo investigó el sello.

No solo investigó sobre los híbridos.

No solo investigó la traición.

Adler se metió en lo más profundo del núcleo:  La alianza rota entre la corona, el Consejo y el Plan de exterminio de los híbridos.

Y él sabía eso.

Hubo alguien que le dejó saber, alguien dentro de la Academia le dio el privilegio de saber o más le permitió saber por un motivo que debía de descubrir.

Sentí un escalofrío en la espina dorsal.

Porque justo dos noches antes de ir a la Academia, justo en el momento en que me enteré de la decisión de esa mujer, cuando discutí con Sonja…

ella ni siquiera se quebró en el instante en que mencioné el nombre de Adler.

Entré a mi habitación y cerré la puerta con un hechizo de sello sigiloso.

Puse el diario sobre el escritorio, todavía sin abrirlo otra vez.

Las primeras hojas ya habían cambiado mi mundo.

Y algo en mi pecho me decía que lo que estaba a punto de venirse iba a quitarme por completo la poca inocencia que me quedaba.

Iba a encontrar más cosas sobre Adler, cosa que jamás me imaginaría o pensaría que pronto sería testigo de ello.

Y antes de abrirlo nuevamente, finalmente entendí algo: No era yo la estaba siendo acechada.

Era la sangre.

(*****) ASHER  —¿No crees que fue demasiado el haber dejado que tu hermana encontrara tu diario?—Adler soltó un largo suspiro cargado de resignación.

—Sé que fue imprudente,—expresó frotando el entrecejo—pero ella debe saber a qué se está enfrentando.

Sé que ella puede con esto, es más fuerte que yo.

Aila es todo menos débil.

—Entonces debes saber que ella no dejará de investigar hasta dar con la verdad.—su mirada se oscureció, pero no era una mirada fría sino de intriga y de cierta burla.

—¿Por qué cree que dejé que Aila encontrara el diario?

Lo pensé un momento mientras Adler tomaba asiento a mi lado mientras las llamas del fuego de la chimenea tiritaban y el crujido no era suficiente para ahogar el silencio que se había formado.

—Lo hiciste porque no quieres que ella viva lo mismo que viviste tras haber aceptado ser miembro del Consejo de la media luna.

¿O estoy equivocado?—Hubo un silencio incómodo.

Adler no era de los que permitía que alguien tan importante para él como su hermana, sufriera lo mismo que él vivió en la Academia hace dos años.

—Majestad, simplemente le diré que lo único que me importa es que mi hermana no sea como yo y caiga en la trampa de aquellos que alguna vez los consideré amigos.

—Espero que tu método sea suficiente para proteger a tu hermana de Damon.

Porque sabes que ella es mi REINA LUNA.

Y lo daré todo para que ella esté bien.

Adler suspiró nuevamente.

Pero era diferente, no era de severidad, ni de resignación, menos de miedo.

Solo que él quería lo mismo que su familia.

Paz…

nada más que eso.

Adler no pedía nada más que eso, paz.

Pero estando entre las garras de la Academia, era prácticamente imposible no perder la cordura.

Hasta el punto que nada más importa más que la reputación de la AE.

Aunque tras el intento de suicidio de Adler las cifras han ido en picada.

Han sido pocos los que sean convertido en Guardianes, por lo que es muy poco probable que haya suficientes alumnos que se reciban de la Academia.

Además…

desde que se fundó esta Academia, mi familia ha hecho todo porque esta mantenga las viejas enseñanzas de mi tatarabuelo Asher Klein.

Pero tras años y siglos de absurdas mentiras, dichas enseñanzas se han convertido en polvo…

El recuerdo y enseñanzas de mi tatarabuelo fueron convirtiéndose en nada más que en un ideal que simplemente fue ignorado con el paso de los años.

Pero tras el incidente de Sonja con Damon hace dos años, me hizo ver que nada es lo que parece por lo que no he tenido otra opción más que…

Fingir ignorancia.

No había nada más qué hacer más que quedarme al margen de la situación.

Lo mejor que podía hacer era estar cerca de Aila, sin que ella se diera cuenta de ello.

Sin revelar mi verdadera posición, era lo peor que podía hacer.

La pondría en peligro.

—Por el momento me voy a encargar de que tu hermana esté bien, así que no dejes que te vea—Le advertí a Adler.

Asintió lanzando un suspiro cargado de alivio, pero a la vez de resignación.

—No le agradará para nada que alguien la esté cuidando, no deje que lo vea—.

Estuve de acuerdo con ello, Aila era muy lista y perceptiva además no era alguien a quien fácilmente pudiera engañar.

Pero siendo ella mi Reina, era mi deber protegerla bajo la identidad de Adam Wolf.

Guardián e Instructor de la Academia Edimburgo.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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