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Academia Edimburgo - Capítulo 27

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  4. Capítulo 27 - 27 Capítulo 26 Sándalo
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27: Capítulo 26 “Sándalo” 27: Capítulo 26 “Sándalo” AILA El aire frío era cortante, pesado, calaba hasta los huesos, ni siquiera el calor que emanaba la chimenea era suficiente para calentar la habitación, era apenas otoño y el frío era incesante y estremecedor.

Pasé la tarde pensando en todo lo que había leído del diario de mi hermano.

Me dolía y a la vez me reconfortaba saber que mi hermano no se había tratado de suicidar, pero a la vez esta sensación de incertidumbre me hacia preguntarme: “¿Por qué mi hermano fingió un intento se suicidio?” “¿qué pasó realmente ese día para que se dictaminara que Adler intentó quitarse la vida?”  Eran tantas preguntas que para ninguna tenía una respuesta, por lo que mi incertidumbre y mis deseos de saber me hicieron caer en cuenta de que había más detrás del intento de suicidio de mi hermano.

El diario de mi hermano me dio muchas respuestas, pero también me dio muchas respuestas y a la vez surgieron dudas, las cuales me hicieron cuestionarme en más de una forma sobre las razones por las que Adler buscaba respuestas sobre la Academia, sus secretos, intrigas, conspiraciones, las cuales aún no conocía del todo, pero era cuestión de tiempo para que todo se descubriera.

Debía tener cuidado, además tenía que encontrar a la mujer que había hablado con mi hermano antes de que ocurriera el incidente.

Era una idea descabellada, pero…

era mi única opción para conocer la verdad de su propia boca.

Solté un largo suspiro sin darme cuenta de que había alguien conmigo.

Levanté la mirada y era Sasha, mirándome con sus dos grandes ojos verde manzana con preocupación.

—¿Qué estás pensando?—Me preguntó sacándome de mi trance.

—Estaba pensando en lo que leí del diario de Adler, necesito saber la verdad.

Pienso buscar a la mujer de cabellos blancos y necesito que me acompañes—me miró como si estuviera loca.

—¡¿Estás completamente loca?!—Me gritó con sorpresa y a la vez con una mezcla de preocupación y paranoia—¿No te bastó con ser casi descubierta por los Guardianes de primer nivel por ir a las catacumbas por el diario?

Además debes ser consciente de que aún no controlas el sello de tu brazo, por lo que estás en un peligro eminente.

—Soy consciente de ello, por lo que pensaba en pedirle ayuda a Draven.

Necesito que me ayude a dominar el poder del sello antes de que este me domine a mí.

Algo me dice que lo necesitaré…

Sasha se calmó, pero no demasiado.

—Bueno, viéndolo de ese modo, creo que no es mala idea que consultes a Draven, pero no podemos decirle del diario y de la mujer de cabellos blancos.

Alguien con malas intenciones se iría en contra nuestra de Draven y posiblemente de Heiner y de mí, ya que ambos conocemos tu secreto.

Ella tenía razón.

Era muy probable que alguien dentro de la AE tratara de hacer algo en contra de quienes conocen mi secreto.

Sobretodo sí es ese alguien ya conoce mi secreto o tal vez estaba sospechando ya de ello, era algo de lo cual no estaba del todo segura.

—Entonces habrá que actuar con cuidado, porque de lo contrario nos tomarán de sorpresa y debemos estar preparados, además quiero que Heiner y tú entrenen conmigo mientras domino el poder del sello, sé que es una acción peligrosa e imprudente, pero…

es necesario para comprender la magnitud del poder del sello y sobretodo entender la magnitud de este en combate—.

Sasha estuvo de acuerdo conmigo, pero aún esa inquietud prevalecía en sus ojos.

—Tienes razón, pero no quita el hecho de que estamos en peligro gracias a la herencia de tu procreadora—.

Heiner entró a la habitación sin tan siquiera tocar la puerta.

Típico de él…

—¡Heiner!—Habló Sasha llamándole la atención a Heiner.

—Lo siento…—Negué con la cabeza.

—No te disculpes, lo sé.

Pese a que Sonja cometió una infinidad de errores, entiendo que en su desesperación quiso evitar una catástrofe aún mayor.

Sin embargo, eso la hizo pagar un precio, por el cual espero que no haya sido en vano, porque de lo contrario su sacrificio y precio que pagó no habrán válido la pena—.

Hubo un silencio incómodo, nadie dijo nada, había cosas que se sabían sin la necesidad de decirlas, pero al mismo tiempo ninguno tenía la certeza de que las cosas mejorarían.

—Podremos con esto, además tengo que decir que eres una mujer muy fuerte Aila, te admiro—Las palabras de Sasha me hicieron dar cuenta de que no estaba sola.

Ya no estaba sola, pero mi camino apenas comenzaba desde el instante en que nací mi vida se volvió todo un caos, un sacrilegio, un abismo tan oscuro que ni la más intensa luz me ha podido sacarme de esa oscuridad o eso creí hasta que conocí y volví a ver a Sasha.

Tenerla en mi vida ha sido una bendición, una aventura de la cual nunca me arrepentiría, sin importar el paso de los años ella sería mi más querida amiga.

—Espero que nadie más se entere de esto…—murmuré casi en un ruego.

—No te preocupes, estaremos contigo cuando más lo necesites.

Las palabras de Heiner me dejaron muda, pero decir algo no era necesario, porque su silencio me lo dijo todo.

Pero por lo visto Sasha podía conversar con él con cierta naturalidad, con confianza porque ambos eran mates, almas gemelas, dos personas que se complementaban de una manera que me costaba comprender.

No tenía idea de qué se sentía tener a alguien que te mira con devoción, amor, respeto, serenidad, de una forma que me dijera que puedo confiar en esa persona, sin la necesidad de palabras, sin la necesidad de decirlo por medio de cartas, poesía, sino más bien con acciones que valen más que mil palabras.

Ellos eran el ejemplo que nunca pude ver en mis padres, porque mi madre era en efecto indiferente ante el amor y devoción de mi padre, tengo ese recuerdo desde que nací.

Mientras pensaba en ello un olor particular invadió mis fosas nasales, un olor que desde hace tiempo no percibía.

El sándalo…

El ambiente olía a sándalo, un olor que me proporcionaba calidez, era distintivo, almizclado, cremoso y amaderado.

Un olor que me era familiar, pero a la vez tan distante…

—Sándalo…

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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