Academia Edimburgo - Capítulo 33
- Inicio
- Todas las novelas
- Academia Edimburgo
- Capítulo 33 - 33 Capítulo 32 Quién eres realmente
Tamaño de Fuente
Tipo de Fuente
Color de Fondo
33: Capítulo 32 “Quién eres realmente” 33: Capítulo 32 “Quién eres realmente” AILA Un paso a la vez.
Eso era todo lo que necesitaba para poder dar ese paso para ir a entrenar con Draven.
Aprender a dominar el poder del sello, usarlo para protegerme me ayudaría a entender cuán complejo era el poder de este, solo había sentido el intenso arder y dolor que este provocaba en mí cuando ya no podía soportar el poder de este cuando la luna estaba en fase creciente.
Al llegar al salón de combate me llevé la sorpresa que no había círculos, no había espejos encantados que mirar para que este mirara a través de uno para conocer nuestros más grandes miedos y usarlos como un arma para hacernos ver que el miedo era solo algo que nuestra ha creado para hacernos más débiles y susceptibles a ser eliminados por enemigos que vieran dichas debilidades.
Debilidades que debía de controlar antes de que el sello me dominara usando mis miedos, peor que mirar el espejo que mira mi interior con un solo vistazo.
Sin darme cuenta Draven ya estaba allí apoyada en una de las columnas del salón con un pie apoyado en la columna y el otro sobre el escalón.
Mirándome de arriba y abajo, como si estuviera buscando en mí que desde hace tiempo ha estado buscando.
Se dispuso a bajar los tres escalones de piedra y fue en dirección hacia a mí, con los brazos cruzados y mirada afilada dijo: —Desde ahora esto no será una clase, ni un entrenamiento común como has visto en la clase de Defensa contra las artes oscuras.
No, eso no.
A partir de hoy y que te quede muy claro…—me miró fijamente—haré que ese sello no solo responda a tu voluntad sino que también será tu guía en cada batalla que afrontes de hoy en adelante, no lo olvides, el sello no es tu enemigo, sino tu aliado demostrando que eres merecedora de ese poder, de lo contrario…
no serás capaz de dominarlo.—Asentí en respuesta.
Sin esperarlo Draven hizo un hechizo en mi brazo, lo cual provocó que el ardor que había controlado y soportado por semanas, había vuelto con más y más fuerza hasta que ya no pude más y me dejé caer al suelo.
Me dolía y ardía tanto que no podía soportar el ardor, el dolor menos.
No podía respirar, no podía moverme, rogaba porque el sufrimiento terminara, pero al ver la mirada afilada de Draven, me di cuenta de que no podía seguir con esto, estaba por pedirle que me ayudara, pero eso sería mostrar que soy débil y frágil.
Algo en mí me hizo darme cuenta de que no podía rendirme, no debía rendirme, tenía que seguir y lo hice.
Me levanté con dificultad del suelo y sin pensarlo decidí usar el poder del sello para hacer aparecer una daga en mi mano derecha.
La sostuve con fuerza y no dudé en atacar.
Draven sonrió y comenzó a atacarme también usando una espada corta que estuvo a punto de cortarme el rostro en más de una ocasión, apenas fui capaz de esquivarla lo cual hizo que Draven tomara la ventaja y me atacara con todo su poder hasta el punto en que estuve a un paso de dejarme llevar por la voz que me hablaba en mi cabeza, pero no lo hice.
Esa voz solo era el producto de mis miedos que el propio sello había creado para hacerme caer.
—¿Es todo lo que tienes Crown?—dijo Draven sacándome de mis pensamientos—.
Creí que eras realmente una Crown, pero no lo estás demostrando,—¿demostrar que soy una Crown?
¿se refiere a que no he demostrado ser hija de Sonja Crown?
Eso es…
—¡Déjate de estupideces y demuestra quién eres realmente, demuestra que eres una Crown que pelea por lo que más ama en este mundo!
¡No le demuestres a nadie que eres hija de Sonja, demuestra quién eres tú REALMENTE!
¿Demostrar a mí misma quién soy yo realmente?
Me detuve un momento.
Cerré los ojos, respiré profundo y lo hice.
Dejé que el poder del sello fluyera por todo mi cuerpo, esa sensación de hormigueo me hizo estremecer de una forma que nunca antes sentí.
La energía era de un azul brillante y hermoso, que brillaba con una intensidad absoluta y era sumamente hermoso.
Abrí los ojos, miré la energía era de un azul brillante y hermoso, que brillaba con una intensidad absoluta y era sumamente hermoso.
Y luego miré a Draven queriendo atacarme de frente, lo dudé e interpuse mi daga bloqueando su ataque de la espada, la energía que emanaba de mi cuerpo era palpable, una sensación que me era imposible de explicar, pero que al mismo tiempo se sentía bastante real e increíble.
Apenas me di cuenta de que la energía que emanaba de mi cuerpo emabana ahora en mi daga, lo cual hizo que la espada corta de Draven se partiera en dos.
El combate se detuvo y entonces Draven declaró: —Tiempo fuera—nos detuvimos, al hacerlo mi cuerpo cedió al cansancio lo cual hizo que cayera al suelo de rodillas sin darme cuenta de que me había excedido.
Draven me ayudó a levantarme y me dio una botella de agua la cual agradecí.
Le di un gran trago al agua y solté un gran suspiro cargado de alivio.
—Lo hiciste bien, pero debes confiar más en ti misma, en clase te haré pruebas y exámenes, y no te preocupes lo demás harán lo mismo así evitamos las preguntas incómodas.
Estuve de acuerdo, era lo mejor.
Me fui tras otra sesión de entrenamiento menos intensa, lo cual me dio esperanzas, me dio la fuerza de seguir adelante sin ya temerle tanto al sello en mi brazo.
Volví a mi habitación, era de noche y al llegar vi a Sasha dormida en su cama.
Se veía tan tranquila, pero sabía que ella estaba muy preocupada por mí, sin embargo, teniéndola como un apoyo era más que suficiente para mí.
Me fui a dormir siendo consciente de que el primer entrenamiento era apenas el principio.
Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com