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Academia Edimburgo - Capítulo 37

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  4. Capítulo 37 - Capítulo 37: Capítulo 36 "¿Descubierto?"
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Capítulo 37: Capítulo 36 “¿Descubierto?”

AILA

—Entonces… ¿por qué razón fue a las catacumbas, arrastrando consigo a su compañera?—Esa pregunta era algo que no iba a responder, porque no tenía la certeza de que el director de la Academia entendiera que buscaba saber la verdad sobre Adler. No le daría el gusto de ello.

Al ver que no hablaba simplemente soltó un suspiro cargado de exasperación.

—¿No dirá nada?—preguntó con tono irritado. Negó con la cabeza harto de mi actitud, pero poco le importó porque procedió a preguntarle a Sasha, pero al igual que yo ella tampoco dijo nada. Sabía que ella Sasha no diría nada, porque no era algo de lo cual ella tuviera que decir si yo no quería decirlo, además nada me garantizaba que el director fuera alguien de confianza. Además el Instructor Wolf al ser un profesor de la Academia tampoco decía nada para hacernos hablar, entonces eso me confirmó que él tampoco confiaba en el director o al menos eso era lo que aparentaba. Las cosas se pusieron más tensas cuando el director golpeó el escritorio con el puño, el sonido se escuchó en toda la habitación, apretó tanto los puños que sus nudillos se pusieron blancos. Estaba furioso y no era para menos, no obtenía las respuestas que tanto quería oír.

—Señor Volkov…—Intervino Wolf—, si no dicen la razón es porque les dije que era un asunto delicado del que les prohibí hablar, además es un asunto que no involucra a esas dos, pero por desgracia se vieron envueltas por su imprudencia. Sin embargo, le diré lo que está pasando cuando estas dos prometan que no volverán a hacer la misma estupidez, y además ya se les impuso el castigo correspondiente, pero si desea darles otro castigo…—nos miró y siguió hablando—hágalo y me encargaré de que lo cumplan al pie de la letra.

Las palabras del Instructor resonaron en la habitación como eco amenazante que me heló la sangre. Sasha tragó en seco y ambas nos miramos temiendo que nuestro castigo sea peor. El director por otro lado únicamente nos miró esperando a que dijéramos algo en un intento desesperado de deslindarnos del problema que nos habíamos metido.

—Ustedes dos… seguirán limpiando la sala de combate en el tiempo establecido que les impuso el Instructor Wolf, además como les gusta tanto andar explorando las catacumbas y el resto de la AE importándoles un carajo las consecuencias, entonces… harán un voluntariado de doscientas ochenta horas con los Guardianes de tercer nivel, luego de clases y los fines de semana, ¿entendieron?—Asentimos entendiendo que ya era hora de irnos y eso hicimos luego de que Wolf hiciera una seña con la cabeza indicándonos que nos fuéramos. Salimos de ahí y al alejarnos de la oficina, solté un largo suspiro cargado de alivio. Mientras que Sasha simplemente se dejó caer en el suelo, se cubrió el rostro con las manos, soltó un jadeo y luego apartó las manos del rostro, me miró y comenzó a reírse negando con la cabeza.

—No puedo creer que no nos hayan expulsado, es más no sé cómo es que no me expulsaron a mí. De ti entiendo que no lo hayan hecho, porque eres hija de esa bruja…—Ahora yo me reí por ese comentario que era demasiado cierto.

—Lo sé, pero eso no quiere decir que nos libremos del otro castigo que ya tenemos sobre las dos.—Sasha asintió en respuesta dejando salir un largo suspiro. Volvimos a la habitación, en ella estaba Heiner durmiendo en la cama de Sasha, roncaba igual que un oso. Por la diosa, no iba poder dormir nada.

—Déjalo que se quede—. Me suplicó y acepté tirándome en la cama. No quería discutir, tal vez luego de que amaneciera.

*********

ASHER

—Esas dos son… como Helena y Sonja cuando eran más jovenes.—expresó el director sirviendo un trago de whisky en un vaso que acepté con gusto, lo necesitaba luego de haber tenido que ser el profesor Wolf frente a esas dos.

—No me imagino a Draven siendo así de adolescente y menos a la General—El director soltó una risa seca.

—Se nota que no las conoce, pero eso no importa. Sinceramente… espero que esas dos no tengan el mismo destino que Helena y Sonja. De lo contrario se odiarán de la misma forma…—Sabía a lo que se refería, pero eso era algo de lo cual no podía decir porque era un asunto que no me convenía de ningún modo, menos sabiendo que era algo que no se debía decir. Esas palabras resonaron como un eco en la habitación. Fueron duras y crudas, pero llenas de una verdad que no alcanzaba a comprender del todo.

—Ahora dígame, ¿qué es ese asunto tan importante que no puede decir frente a esas dos imprudentes?—Solté un largo suspiro y simplemente se lo dije.

Dejé sobre el escritorio fotos y documentos sobre los actos ilícitos que la sobrina de ese hombre había cometido, por la expresión en su rostro supe que él no sabía nada, la vergüenza en sus ojos era genuina, no había ápice de mentira alguna. Él en verdad no sabía nada. No dijo nada, no hubo gritos, ni insultos, al contrario el silencio invadió la habitación casi por completo, a excepción del leve sonido del viento de afuera, era tranquilo, pero cortante, dada la sensación de que nadie podía domarlo y en ese momento me di cuenta de que realmente el terror y el enojo lo habían invadido por completo.

Saber que su propia sobrina, su mundo y tesoro, había tenido la osadía de entrar a las catacumbas y embriagarse hasta el punto de que fue tan tonta que no limpió el desorden, y por si fuera poco… había tenido relaciones sexuales con uno de los Guardianes de primer grado que custodiaba la puerta que llevaba a las catacumbas para poder entrar a ellas y hacer su desastre. Y que además otros querían que ella fuera la esposa del rey Alfa, eso patético.

—¿Desde hace cuánto que sabe esto?—Solté una risa seca.

—De hecho nuestro rey vino aquí disfrazado de Guardián para conocer las instalaciones de la Academia y le llamó la atención ver que la puerta de las catacumbas estaba abierta, por lo que ordenó una investigación tras oír ruidos extraños. Lo que llevó a que me pidió hacer dicha investigación tras haber revisado todo el lugar y me llevé esa… sorpresa—. Dije nada más, no era necesario seguir humillando a alguien cuyo único crimen fue tener una hija que no sabe cómo comportarse en una Academia que exigía disciplina.

—¿Qué es lo que quiere?—Sonreí, no pude evitar sentir esa sensación de que por fin estaba limpiando la suciedad de esta Academia con mis propias y lo mejor sin usar mi verdadera identidad ante él.

—Que saque a su sobrina indecente de esta Academia, ya no soporto que siga seduciendo a mis hombres en sus horas laborales, además se han recibido muchas quejas sobre la muchacha, así que haga lo que Su Majestad, el rey le está ordenando.

Apretó los dientes hasta hacerlos rechinar de la furia contenida que estaba creciendo dentro él. Pero pronto esa furia se convirtió gradualmente en resignación. No podía hacer nada para evitar lo inevitable.

—Haré que la trasferieran a otra Academia, y me encargaré de que esta sea más estricta con ella—Juró con seriedad, pero eso no era suficiente debía evitar que esa chica volviera a causar más dolores de cabeza.

—Espero que lo haga pronto, porque el rey alfa está considerando hacer que se vaya a la Academia Dark Moon—El nombre de la Academia lo hizo palidecer, y la razón era simple. La Academia Dark Moon era una Academia militar para chicos problemáticos que iban allí por razones que muchos se podían imaginar.

—Haré los arreglos y me encargaré de que se disculpe con sus hombres de manera pública.—Asentí al notar la seriedad en su voz, era evidente que no le gustó saber que su sobrina era una mujer sin escrúpulos. Pero siendo honesto… el director era alguien honesto, sin embargo, su sobrina se aprovechaba de ello y por ende evita ser castigada por sus acciones.

Salí de la oficina con la satisfacción de saber que mi falsa identidad estaba haciendo justicia. Pero antes de irme el director me miró una última vez y dijo:

—Dígale a Damon que su hija estará pronto en otra Academia…—Asentí y me fui luego de eso.

Por instante pensé que él me había descubierto, pero después me di cuenta de que simplemente lo dijo porque vio algo en mí que le hizo deducir sobre quién era yo en realidad, pero estaba seguro de que no diría nada, además nadie conoce al rey alfa en persona y quienes han tratado con él han sido pocos.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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