Academia Edimburgo - Capítulo 39
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Capítulo 39: Capítulo 38 “Asher White”
AILA
—Tú eres el chico que se burló de mí cuando llegué el primer día a la Academia—Hablé rompiendo el incómodo silencio que se formó. El Guardián Goldberg se rió.
—Y tú eres la chica que se metió donde no debe—. No dije nada. El maldito tenía razón y Sasha se estaba riendo entre dientes, la miré y ella seguía riéndose.
—¿A qué se debe el honor de tener a alguien que parece un anciano en esta magnífica torre de vigilancia? Porque hasta donde sé… los hombres mayores de sesenta años… no tienen permitido seguir siendo Guardián—Dejó de sonreír, respiró profundo y no dijo nada. Por un instante creí ganar, pero el siguiente golpe que dio me hizo querer golpearlo, sin embargo, me contuve.
—¿Y lo dice alguien que se mete en donde no la llaman y tiene que hacer voluntariado? Qué triste…— Suspiré ante ese comentario, no dije nada. Y eso hizo que Sasha tragara saliva nerviosa, hizo señas para que el chico se callara, pero este siguió hablando con una libertad e hipocresía y no dudé en darle una pequeña lección a ese imbécil.
Hice un pequeño hechizo en sus zapatos sin que se diera cuenta, entonces al darse cuenta de que no decía nada, fue que sonrió con satisfacción, dio un paso al frente y se tropezó cayendo al suelo golpeando su barbilla contra este, los presentes que iban pasando se rieron, mientras que otros solo negaban con la cabeza diciendo que no debió haber provocado a la hija de la Generala Crown.
Y en cierta forma… tenían mucha razón. Sasha suspiró pesadamente negando con la cabeza, se cruzó de brazos y se dio la vuelta para empezar las doscientas ochenta horas que debía cumplir.
El imbécil se levantó del suelo de piedra indignado, su barbilla tenía un gran raspón que sangraba un poco, pero eso no quitaba el hecho que estaba molesto, en sus ojos veía esa furia contenida, sin embargo, no dijo nada y simplemente soltó una risa seca, respiró profundo y eso fue todo.
—Bueno, viendo que ya se han conocido lo suficiente, solo basta decir que este chico…—lo señaló—La va a vigilar. Asher White, se asegurará de que cumplan sus horas las dos, sobre todo usted Crown.
Asentí sin decir nada. No objeté porque no serviría de nada. Además no tenía porque preocuparme de nada más que hacer mi voluntariado. Él no dijo nada, no había nada qué decir. El Guardián Goldberg, se aclaró la garganta rompiendo el silencio que se había instalado en la habitación.
—Bien, por ahora ustedes dos trabajarán por separado. Burnedead, venga conmigo y usted Crown con White, les toca vigilar el primer y tercer nivel de la torre de vigilancia.
Burnedead y yo nos encargaremos del segundo y cuarto, después rolaremos y el turno termina a las seis en punto de la mañana. NO se queden dormidos, ¿Entendido?—Asentimos los dos sin más remedio. No soportaba tenerlo cerca de mí a ese patán de cabello blanco. Goldberg se fue con Sasha a comenzar el turno. Me quedé con el imbécil de cabello de anciano y simplemente comenzamos el turno recibiendo una que otra risita y simplemente otros negaban con la cabeza riendo entre dientes.
Comenzamos a patrullar el primer nivel en un completo silencio que me erizó la piel. No me sentía cómoda estando con él, pero no me quedaba de otra debía cumplir mi castigo. El silencio prevaleció un largo rato, eterno rato que me pareció un sacrilegio, pero ese silencio incomodo fue roto por el mismo Asher.
—¿Crees en las historias que se cuentan en la Academia?—Me preguntó de repente.
—No es algo que he llegado a pensar, pero no tengo dudas de que posiblemente halla algo de verdad.—sonrió—¿Dije algo gracioso?—Negó con la cabeza aún riendo en silencio.
—No, es solo que nunca antes oí una respuesta de ese tipo. Es la primera vez, debo reconocer—Entonces yo sonreí, me miró con esa sonrisa burlona que me daba deseos de borrársela, dejé de sonreí.
—Sigamos patrullando…—Lo oí quejarse, pero poco me importó. Antes de que él me protestara un ruido llamó nuestra atención. Dimos pasos suaves y tranquilos en un intento que evitar ser descubiertos, pero por desgracia nuestra intención descubierta, vi a la mujer de cabellos blancos caminando como si fuera conociera el lugar desde siempre, era muy extraño verla, pero cuando quise dar un paso más hacia adelante ella ya no estaba y por ende no pude ver su rostro, solté una maldición.
—¿Quién demonios es ella?—murmuró Asher desconcertado.
—No tengo idea, solo sé que ella debería estar conectada a un respirador luego de las heridas que le infligí en las catacumbas—. Su mirada se oscureció, me miró directamente, me tomó de los hombros y me estrelló contra la pared con una fuerza que me hizo estremecer confundida y a la vez desconcertada, pero no sentía miedo alguno. Por alguna razón su aura, fuerza y oscuridad me atraían de una forma que no lograba comprender.
Mi loba estaba inquieta y mi bruja interior estaba más que curiosa y deseosa ver lo qué había en lo profundo de su mente, pero pronto esa curiosidad que vio opacada por una pregunta de Asher que me hizo dudar.
—Sigamos,—Habló calmadamente alejándose de mí lentamente sin apartar la vista de mí—no creo que haya ido tan lejos y ni una palabra a Goldberg, ¿entendido?—, asentí pensando en que por fin conocería el rostro de la chica de cabellos blancos y posiblemente conocería la razón por la que atacó a mi hermano. Todo. Absolutamente todo.
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