Academia Edimburgo - Capítulo 43
- Inicio
- Academia Edimburgo
- Capítulo 43 - Capítulo 43: Capítulo 42 "Una mirada, un beso inesperado..."
Tamaño de Fuente
Tipo de Fuente
Color de Fondo
Capítulo 43: Capítulo 42 “Una mirada, un beso inesperado…”
SASHA
Miraba a Aila agitada y apenas de pie. Se sentó a mi lado en alféizar mirando al suelo con un cansancio profundo y deseos de ya no levantarse.
—Te ves terrible, ¿te torturó?—Pregunté y ella me miró con esa expresión de pocos amigos.
—¿Y cómo te fue con Draven? ¿Fue placentero?—Preguntó con una sonrisa burlona en su rostro.
—Es peor que Wolf—admití recordando cada golpe y movimiento que apenas pude esquivar sin caerme al suelo de trasero, como todos los demás vivieron al enfrentarse a Draven.—, todos los que nos enfrentamos a Draven sin usar magia fue peor que hacerlo con ella, y más aterrador que enfrentarse a Wolf. Sinceramente prefiero que sea Wolf quien me torture.
Aila sonrió y se rió entre dientes mientras negaba con la cabeza.
—Concuerdo.—Dijo sin más que agregar.
*****
Luego de un rato nos fuimos a clase, afortunadamente era historia de la magia lo cual nos dio un respiro de las clases de Draven y de Wolf. Sinceramente no sé por qué Aila tenía el olor de Wolf impregnado de una forma que no era normal, pero no dije nada, porque ella no diría nada más que no era nada ya que solo había ido a entrenar con él y nada. Esas serían sus palabras sin lugar a duda.
Salimos de clase y nos dirigimos a cumplir nuestro castigo patrullando con los Guardianes de tercer rango, solo esperaba pasar mi turno con Aila en vez de pasarlo escuchando a Goldberg quejarse de todo y de todos.
Sin embargo; para mi mala suerte no fue así y Goldberg me llevó con él a patrullar la zona sur y Aila y el tal Asher fueron a lado este.
Mientras patrullábamos Goldberg comenzó a quejarse como siempre, pero dijo algo que me dejó desconcertada.
—Es una lástima ese chico que intentó suicidarse—habló con pesar—, sin embargo, dudo que ese haya sido el caso.
—¿Por qué?—pregunté tratando de sonar normal.
Goldberg suspiró pesadamente mirando al techo y luego desvió su mirada hacia mí.
—Porque he visto heridas que un suicida estúpido no puede hacer. Además el chico era pésimo manejando una daga, lo sé porque él mismo me pidió ayuda para aprender a usar una. Sigamos no perdamos más tiempo.—Dijo sin más. Lo que me había dicho me dejó desconcertada y supe que lo que Aila había leído en el diario de Adler.
La mujer de los cabellos blancos era la responsable del ataque a Adler. Tal y como había dicho Aila y también en lo que estaba escrito en el diario de Adler. Sin embargo; no dije nada. Seguí caminando manteniendo el silencio que se instaló en la habitación, era un silencio que pesaba y me rompía por dentro sintiendo que había más secretos que de a poco se iban revelando de formas que nadie pensaría.
*****
AILA
Las pisadas de Asher y mías resonaban por el pasillo como un eco constante.
Podía percibir esa pesadez en el ambiente, la sensación de que pronto seríamos sorprendidos por algo o más bien por alguien. Asher apenas me miraba y tenía esa mirada de haber olido algo desagradable. Soltó una maldición y simplemente me tomó de la mano y corrimos.
—¿Qué pasa?—Pregunté desconcertada mientras corría.
—¿Qué no lo hueles?—Me dijo casi gritando. Pronto percibí ese olor. Era sangre…
Corrimos por el pasillo temiendo lo peor, pero al llegar nos llevamos una sorpresa. La sangre que percibimos era de…
—¿La mujer cabellos blancos?—Murmuré pensando en que estaba alucinando, pero el verla tan indefensa, sangrando profusamente, apenas podía respirar.
Asher y yo nos miramos confundidos, pero ninguno dijo nada. Pedimos ayudar por el comunicador de Asher y en menos de diez minutos llegó la ayuda, se llevaron a la mujer en una camilla conectada a máquinas que monitoreaban sus signos vitales y tenía una intravenosa en el brazo una bolsa de suero que le pasaba líquidos. Además de medicamentos que apenas la mantenían con vida.
******
Luego de un rato las guardias se volvieron más tensas, oscuras y tediosas. Nadie de los Guardianes de tercer rango decía nada, nadie se atrevía.
Tras haber estado un largo rato de silencio. Este se rompió cuando Asher comenzó hablar.
—¿Qué sabes de esa mujer de cabellos blancos?—Preguntó con voz plana y seria.
—¿Por qué me preguntas eso?—Pregunté y ese fue mi error. Me acorraló contra la pared, me sujetó de las muñecas subiéndolas a la altura de mi cabeza. Me miraba con mucha intensidad algo que solo los licántropos hacían con sus presas o a veces con sus…
Mates…
Solté una maldición en silencio, tratando de entender cómo demonios se dio cuenta si yo había tomado precauciones, pero antes de que pudiera hablar, él estampó sus labios con míos en un profundo beso que me hizo estremecer.
Rompió el beso, juntó su frente con la mía y entonces dijo:
—MÍA.—Un escalofrío recorrió mi espina dorsal, pero al mismo tiempo mi deseo y sentirlo y de oler su cuello eran fuertes.
Pronto se separó de mí y como si nada seguimos con el patrullaje ninguno de los dos dijimos nada, porque simplemente no sabíamos qué decir, sin embargo, no era un buen momento para hablar sobre lo ocurrido, pero el saber que él era mi mate eso me hizo estremecer.
Realmente no buscaba encontrarlo, pero la diosa luna se encargó de callarme la boca.
Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com