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Academia Edimburgo - Capítulo 8

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  4. Capítulo 8 - 8 Capítulo 7 Pesadilla
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8: Capítulo 7 “Pesadilla…” 8: Capítulo 7 “Pesadilla…” Mis pensamientos estaban absortos en la forma en que Sasha estaba manejando el asunto, lo cual no me dejaba tranquilo en absoluto, sin embargo, no podía dejar que mis preocupaciones nublaran mi juicio en la prueba y menos sabiendo que a todos los quedamos en la segunda prueba estábamos siendo puestos a prueba usando nuestros peores miedos y preocupaciones más profundas, sinceramente nadie estaba exento de ello y menos un Alfa como yo.

“—No—” Oí una voz murmurar a una voz femenina y un tanto melosa.

No comprendía nada, llevaba años sin oír esa voz.

La última vez que oí esa voz fue hace casi doce años, cuyos años hubiese preferido no recordar.

Ese recuerdo, esa pesadilla…

La mujer que me dio a luz no fue la mujer que me crió y amó desde el momento en que me tomó en brazos.

La ‘gestante’ que me llevó en su vientre por nueve meses por simple chantaje hacia mi padre.

Nunca supe los detalles de mi origen, pero sabía que la ‘gestante’ era una dama de compañía en eventos exclusivos dado que la vida no fue muy amable con ella, en el sentido de que su belleza era lo único que le daba de comer.

Esa mujer en medio de la desesperación tuvo la gran idea de drogar a mi padre y eso fue antes de conocer a mi Madre Anna.

Tras haber tenido su noche de pasión con mi padre un Alfa respetado, la ‘gestante’ llegó a la puerta de la casa de mi padre con una enorme panza de unos seis meses y con una sonrisa llena de arrogancia y de satisfacción.

Al verla mi padre no comprendía nada hasta que luego de una larga y tensa conversación con esa mujer fue que recordó todo.

Sin embargo, cuando esa mujer se dio cuenta de que no sería ama y señora de la casa, fue cuando mi padre encontró a Anna mi madre, que también había sido dama de compañía por necesidad de dinero y no por gusto.

Anna impidió que mi vida y a la de mi padre fueran un infierno a lado de la ‘gestante’, quien había planeado con mucho cuidado el momento preciso para que yo fuera concebido, tras saberse que ella había drogado a mi padre, bueno…

La ‘gestante’ de nombre Alicia, fue detenida por el consejo de Alfas y la condenaron al destierro luego de darme a luz, pero ella trató de escapar faltando poco para mi nacimiento, pero la luna llena le jugó en contra porque esa noche nací y tras haber pasado horas de trabajo de parto fue que nací.

Alicia al verme trató de matarme con sus manos, pero Anna no se lo permitió y en cambio me llevó lejos de ella, no dejó que nadie más que mi padre estuviera cerca de mí.

Anna me amó y cuidó como si fuera su hijo y lo mejor era que ella es la Mate de mi padre, gracias a la Diosa Luna por eso.

Y luego cuando cumplí dieciséis años y tuve mi primera transformación, fue entonces que Alicia volvió…

al verla me sorprendió mucho ver que había heredado sus ojos, la forma de su rostro y sobre todo el hábito de siempre tocarme el lóbulo de la oreja cuando me ponía nervioso.

Yo sabía quién era ella, porque Anna siempre fue honesta conmigo y me habló de Alicia, no de mala forma, pero tampoco de buena manera, era más bien un punto intermedio entre lo bueno y lo malo de Alicia.

Al verla mis deseos de gritarle que se largara eran grandes, pero preferí saber qué era lo que quería y saber sí mi intuición era correcta o no.

Por desgracia no me equivoqué ella había vuelto para recuperar lo que según ella era suyo, en cambio me reí en su cara y otros licántropos que estaban presentes, bueno…

hicieron más que burlarse de ella, la trataron como una mentirosa y una abandona hijos, porque la Manada nunca se olvida eso.

El abandonar a un hijo sin razón alguna, era un pecado imperdonable.

Tras ser acusada, criticada y juzgada con dureza, fue que ella se fue al borde del llanto gritando que se arrepentía de haberme concebido, y simplemente le dije que agradecía el hecho que ella no era mi madre y fue hecha un mar de lágrimas.

Luego de aquel vergonzoso momento, les dije la verdad a mis padres y ellos interpusieron una orden de restricción contra esa mujer la cual ignoró una infinidad de veces hasta que el consejo de Alfas intervino y ya nunca supe qué fue de ella.

Y ahora podía oír su voz, tan clara y melosa.

Llena de arrogancia y superioridad que daba pena ajena.

Posiblemente mi miedo era que ella volviera otra vez, pero ya habían pasado dos años desde que ella se apareció.

Nunca nadie, ni siquiera la gente que era cercana a Alicia volvió a saber de ella.

“—¡Nunca debí de haberte tenido!—” Sus gritos llenos de desesperación resonaban en mis oídos, era insoportable.

Cubrí mis oídos tratando de amortiguar el sonido de su voz, pero este era penetrante, agudo, molesto e intenso.

Los gritos de esa mujer me hacia doler los oídos.

Ese recuerdo lo había enterrado en lo más profundo de mi mente, pero luego de tantos años ese recuerdo amargo me hizo dar cuenta de que no lo había superado y mucho menos olvidado.

Finalmente el sonido de su voz cesó, ya no había gritos, ni razón para cubrir mis oídos de su irritante voz, por un instante creí haberme librado, pero al levantar la mirada me di cuenta de que no era así.

—Jamás debí de haberte tenido—Espetó indigna, mi madre biológica—.

La única razón por la que tuve fue para salir de la vida de Dama de compañía, pero ni para eso me sirves y, por lo tanto, eres un inútil.

Ella me había dicho muchas veces eso y sobre todo cuando veía a mis padres sonriendo y riendo a mi lado como una familia feliz.

Lo tanto quiso esa mujer, nunca lo consiguió y, cambio lo único que consiguió fue ser vista como una venenosa mujer sin respeto a ella misma.

Pero ni siquiera ella fue capaz de aceptarlo, tras haber sido capturada por el Consejo de Alfas su vida se desmoronó por completo, desde entonces he vivido pensando en que ella ahora está en el extranjero como tanto quiso viviendo la vida que yo le quité con mi simple nacimiento.

Comiendo caviar, bebiendo vinos caros y finos, disfrutando del hermoso paisaje que cada ciudad de Europa le ofrece, yendo de compras tiendas exclusivas y elegantes de gran renombre.

Era lo que pensaba y había momentos en los que a veces algunos conocidos de ella hablan del tema y por lo poco que oía por parte de ellos varias de mis conjeturas eran verdad o eso era lo que ellos querían reflejar a través de sus palabras, pero era evidente que la vida perfecta de esa mujer no era del todo perfecta y hermosa, sin embargo, eso no era mi problema.

—¿Qué haces aquí?—Pregunté con deseos de gritarle que se largue, pero su mirada penetrante y llena de odio, me hizo dar cuenta de que ella aún me daba cierto miedo.

—No eres nadie, solo eres el bastardo de ese maldito que tuvo la osadía de ¡ABANDONARME!—Gritó indignada y llena de rencor.

—Él no te dejó, tú misma cavaste tu propio destino al haber tenido la osadía de drogarlo con el fin de dejar de ser una Dama de compañía, pero solo conseguiste tener un lugar donde darme a luz y después te fuiste al darte cuenta de que mi Padre jamás sería tuyo y le agradezco a la Diosa Luna por eso—Hablé con honestidad y a ella no le agradó eso.

Me miró con aquellos ojos que eran idénticos a los míos, tan verdes como la esmeralda, pero muy demasiado oscuros como para dejar de ver en ellos la oscuridad que tanto despreciaba.

Era una mujer muy bella, alta, de una figura envidiable de una mujer de unos cuarenta años, con curvas perfectas que le iban bastante bien.

Sin embargo, al mirar su rostro que recordaba como perfecto y hermoso, pasó a ser un rostro lleno de lineas que tenían escrito su vida tras haber sido desterrada tras haberme dado a luz en aquella luna llena que casi la mata, pero que gracias a la Diosa Luna que le tuvo compasión fue entonces que ella pudo sobrevivir al verme inmediatamente me rechazó como si fuera nada más que un estorbo y dos meses tras haber dado a luz fue desterrada en medio de la noche, con el objetivo de que ella fuera devorada por los animales en plena tormenta y bueno…

casi lo consiguen, pero fue muy astuta y pidió un taxi para irse al aeropuerto.

—Si no hubiese sido por culpa de esa golfa, yo sería la luna de la manada Dark Moon, pero ella lo arruinó todo con el hecho de revelar mi perfecto plan.

Negué con la cabeza, ella estaba mal y por más que lo intentara no serviría de nada tratar de convencerla, porque sabía que su reacción sería la de alguien que no acepta la verdad tras saberla desde un inicio, pero ella misma fue la que provocó que su destino no fuera el que Alicia esperaba.

Era patética.

—La única golfa aquí eres tú…—Me miró con los ojos muy abiertos cargados de asombro.—Además eres patética, no puedo creer que mi padre haya tenido el corazón de soportarte, cuando en realidad no eres nada, pero debo reconocer que fuiste muy lista al drogar a mi padre sin hacer mucho, el hacer que un mesero amable e ingenuo le llevara aquella bebida con esa droga que de no haber sido porque mi padre es un licántropo, creo que tu plan te habría salido con la cola entre las patas.

Sabías muy bien lo que era mi padre, de eso no te preocupaste, todo lo contrario—.

Ella se dejó caer de rodillas ensuciando la falda de su fino vestido azul oscuro, con un escote profundo que apenas cubría sus pechos sin ser vulgar.

Me daba asco ver eso, porque era una mujer de cuarenta años y seguía vistiendo como si tuviera veinte años, era una mujer ridícula que no entendía que ya no tenía veinte años—, por lo que puedo decir que al darte cuenta de que solo te tuvieron lástima, te enloqueció a tal punto en que creíste que escapar te daría la ventaja de hacer que mi padre recapacitara, pero la luna llena te jugó en contra y simplemente ya no pudiste jugar tu jugada.

—¿Cómo sabes eso?—Su voz sonaba asombrada y a la vez nerviosa.

Era evidente que mis suposiciones y conjeturas eran verdad, qué lastima no me equivoqué.—Eras solo un bebé cuando te abandoné.

¡DIME!—Me gritó sujetándome de los hombros, la sensación de ser sujetado de los hombros por esa mujer era muy extraña porque la última vez que lo sentí fue algo que no deseaba sentir nuevamente.

—No fue difícil deducirlo y menos cuando mis padres me han hablado de ti con ciertas restricciones, claro.

Pero eso no impidió que yo tuviera una opinión sobre ti, sin embargo, al conocerte por primera vez hace dos años; me hizo dar cuenta de que no soy tu hijo, solo de sangre, no de corazón ni nada parecido, porque con Anna aprendí que una verdadera madre ama y protege a sus hijos con su vida aun si uno de ellos no lleva su sangre.

Desearía tanto no ser tu hijo, pero no puedo desear algo imposible, eres mi madre, es verdad.

Sin embargo, no eres nada para mí—.

Le dije la verdad, no era nada para mí, la reconocía como mi madre biológica, pero era todo.

—Eres un malagradecido—Chilló.

Corrió hacia a mí en un intento inútil y desesperado de abofetearme, pero solo consiguió tropezar y caer de forma patética en el suelo, tras haberse dejado caer al suelo de rodillas.

Al final se rindió y fue entonces que Alicia se desvaneció con el viento dejándome solo en el bosque o eso creía.

—¡Heiner!—Oí la voz de Sasha llamándome.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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