Adviento del archimago - Capítulo 433
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- Capítulo 433 - 433 Capítulo 433 Una Misteriosa Sombra Negra
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433: Capítulo 433: Una Misteriosa Sombra Negra 433: Capítulo 433: Una Misteriosa Sombra Negra Editor: Nyoi-Bo Studio La extraña desgracia del mago enano y el guerrero dragón rojo hizo que Link fuera extremadamente cauteloso.
Los gritos de ayuda viajaban con el viento de vez en cuando, de repente más cerca y luego, más lejos.
Cuando se acercaban, el cielo comenzaba a oscurecerse.
El aura del Vacío se hacía más espesa y la densidad de maná también se disparaba.
Link comprobó sus estadísticas.
Su velocidad de recuperación de poder dracónico había llegado a 41 puntos por segundo.
Golpeó el aire suavemente y apareció un detector microespacial.
Unos segundos más tarde, recibió el resultado.
La densidad del espacio es menos de la mitad de la de Ferde.
De vez en cuando ocurren desgarres espaciales.
No es de extrañar que salgan bestia del Vacío.
Link siguió adelante.
Ni siquiera 30 metros más tarde, sonó un repentino y miserable grito.
Estaba a 45 metros de distancia.
—¡Waaah!
¿Hay algún alma bondadosa por aquí?
¡Ah, voy a morir!
¡Ah!
El corazón de Link dio un salto.
Corrió hasta detrás de un gran árbol y se quedó inmóvil.
No se atrevió a usar descaradamente una Distorsión espacial para investigar lo que sucedía en el otro lado.
Por tres minutos completos, no hubo ningún movimiento nuevo.
Incluso los gritos desaparecieron y el bosque se quedó en silencio.
Link se asomó y miró hacia donde había salido el sonido.
Allá el bosque era denso y totalmente negro.
No podía ver nada.
Los pocos rayos de luz que atravesaban las copas de los árboles no podían penetrar la oscuridad.
Desde la turbiedad venían unos débiles sonidos de respiración.
Esto significaba que sin duda había algo escondido allí, pero Link no podía ver nada, incluso entrecerrando los ojos.
Por primera vez, Link sintió su corazón latir con fuerza.
No tenía ni idea de lo que había allí o de lo que eso podía hacerle.
Ni siquiera sabía si esa cosa lo había descubierto.
Esto era un poco problemático.
Pensándolo un poco, Link decidió que esa cosa no lo había visto.
O al menos, no tenía intención de atacarlo.
De lo contrario no seguiría aquí, en una sola pieza.
Tampoco se atrevía a avanzar, pero quedarse aquí no era una solución.
Después de pensarlo, Link decidió retirarse y usar una marioneta mágica para atraer a la cosa.
Entonces, al menos sabría qué habilidades tenía la cosa.
Se retiró silenciosamente.
Nada lo atacó.
A medida que la distancia aumentaba, el ambiente seguía cambiando.
De repente, cien metros más tarde, una mano se deslizó fuera de los arbustos y se movió hacia el tobillo de Link.
El corazón de Link dio un brinco.
Su pierna se sacudió y, esquivando la mano, le dio una patada.
—¡Espera!
—dijo una voz apresurada muy áspera y que poseía una terquedad natural: era un enano.
Link retiró su pierna y miró el césped.
Era un nogal pequeño y con muchas hojas.
Debajo del árbol había una cabeza oscura y peluda.
Era un enano con una barba poblada.
El enano no habló.
Le hizo un ademán a Link y luego señaló el nogal, claramente diciéndole a Link que se escondiera como él.
Link se agachó y descubrió que había una cueva debajo del árbol.
Tenía más o menos 1.20 metros de ancho.
Las paredes de arcilla y los árboles que estaban alrededor y por encima de la cueva estaban cubiertos de runas estrelladas.
Las runas eran muy exquisitas.
Cubrían completamente el aura del enano, así que Link ni siquiera lo notó.
Al ver que dudaba, el enano se puso impaciente.
Vociferó las palabras: —¡Entra aquí!
Link vio a su alrededor.
Después de confirmar que estaba a salvo, se metió en la cueva oculta que había debajo del árbol.
Una vez dentro, el enano volvió a poner las ramas y ajustó algunas runas.
Finalmente, dejó escapar un suspiro y se volvió hacia Link.
—Soy el mago Gaimin.
¿Es usted el maestro Link?
Esto no sorprendió a Link.
Había determinado la identidad del enano a partir del aura de su maná.
Estaba en el pináculo del nivel 8 y era bastante poderoso.
Link pensaba que había muerto; no esperaba que el enano estuviera escondido.
—Sí.
¿Lo viste?
—preguntó Link.
—No, solo vi una sombra negra, pero no pude ver qué era realmente —dijo Gaimin, que se veía aterrorizado al sentarse en el suelo y hundir la cara en sus manos, murmurando—: Flo murió por mi culpa…
Link también se sentó.
La cueva era estrecha y estaban apretados, así que trató de quedarse a un lado.
—Dime qué les pasó a ustedes dos.
—Escuché a una niñita pidiendo ayuda.
Sonaba como una Yabba, así que pensé que había una Yabba en problemas, así que fui con Flo.
Cuando llegamos a los árboles sentí un peligro y traté de retirarme, pero ya era demasiado tarde.
¡Se abalanzó sobre nosotros!
Los ojos del enano barbudo eran redondos y estaban llenos de terror.
—Rápidamente lancé el hechizo Explosión supernova, pero ya viste el resultado.
Fue inútil.
Esa cosa se lo tragó.
En el último momento, Flo me lanzó hasta acá.
Me escondí entre los arbustos y usé nuestro hechizo para esconderme.
Luego escuché el llanto de Flo…
lo vi morir sin poder hacer nada.
Entonces el enano resolló con fuerza y se frotó los ojos.
—Es demasiado aterrador.
Nunca había visto algo así.
Link frunció el ceño mientras reflexionaba.
También había visto esa espesa sombra negra e incluso había oído su respiración.
Eso quería decir que seguro se había encontrado con la cosa.
—También lo vi, pero podría tenerle miedo a mi poder.
No hizo nada.
—¡Claro!
Tú tienes un poder sobrenatural, así que no se atreverá a actuar de forma imprudente —dijo Gaimin mientras se limpiaba la nariz y luego preguntó—: ¿Qué deberíamos hacer ahora?
—Primero, retirarnos —contestó Link—.
Escuché que los enanos son buenos usando marionetas de piedra.
—Sí.
¿Te refieres a usar marionetas de piedra para probar el poder del oponente?
Oh, es una buena idea.
Gaimin no era estúpido.
En realidad, todos los magos eran muy inteligentes.
Aunque ambos eran enanos, el cerebro de Gaimin era mucho más útil que el del frívolo Riel.
—Alejémonos más.
— dijo Link levantándose para salir de la cueva oculta.
—Mira, no tenemos que salir.
Diciendo eso, Gaimin agitó sus brazos y movió la tierra del suelo.
Link observó cómo sus brazos brillaban con una terrosa luz amarilla.
Al empujar la tierra hacia los lados, parecía que estuviera nadando ella.
Luego la tierra de verdad se separó como el agua.
Un túnel de piedra fue formado instantáneamente.
—Sígueme.
Es seguro aquí abajo.
Gaimin era como una marmota grande.
Mientras hablaba, ya había cavado un túnel de 10 metros de largo y 1 metro de ancho.
Link tuvo que doblarse para seguir a Gaimin.
El enano siguió cavando hacia adelante.
Diez minutos más tarde, había creado un túnel de 200 metros de largo.
La habilidad de los enanos para cavar hoyos era, honestamente, impresionante.
—Ya debería ser seguro, ¿cierto?
—No, no es suficiente.
Seguiré cavando.
Gaimin se veía inspirado.
Cavó otros 400 metros antes de empezar a subir.
Con un chasquido, el túnel atravesó la tierra.
La luz se filtró hacia adentro y Gaimin salió.
Afuera, Link descubrió que había llegado a una meseta abierta.
Al ver hacia atrás, pudo observar todo el lugar en el que estaban antes.
—Mira la luz negra-púrpura que hay allá.
Allá es donde se esconde la cosa esa —dijo Gaimin.
Obviamente Link también la veía.
La luz negra-púrpura tenía un ancho de más de 45 metros.
Envolvía al bosque como una niebla.
Cuando el viento soplaba, la niebla también se movía, como una enorme bola de polen.
—Empezaré a invocar a la marioneta de piedra —dijo el enano.
Vio hacia ambos lados y finalmente se puso de pie frente a una roca de 6 metros de alto.
Le dio unos golpecitos.
—Es piedra blanca.
No está mal, pero no es lo suficientemente robusta.
Mientras hablaba, sacó un oscuro pedazo de metal del tamaño de una cabeza, y un pedazo de metal de color morado claro del tamaño de un puño.
Los presionó contra la roca y empezó a usar un encantamiento de campo de fuerza.
Bajo el campo de fuerza, las dos piezas de metal permearon en la roca como si fueran mercurio, y se volvieron uno con ella.
Link reconoció que el metal oscuro era oro fino, y el morado claro era eternio.
Eran metales extremadamente preciosos en el mundo humano, pero el enano los había sacado como si no fueran nada.
Los enanos eran realmente los mejores mineros de Firuman.
Los dos tipos de metal se filtraron y el color de la roca empezó a cambiar lentamente.
Al comienzo era de un blanco grisáceo, pero poco a poco empezó a verse metálica.
Link se acercó y golpeó la roca suavemente, produciendo ruidos huecos.
No se veía ni como metal, ni como madera, pero sí era extremadamente fuerte y resistente.
—Tenemos muchas fórmulas de aleaciones fuertes —explicó Gaimin—.
Cada mago tiene que aprender a cambiar materiales de metal y roca.
Ahora, la fuerza de esta roca puede invocar un títere de piedra y aguantar un hechizo de fuego de nivel 8.
Sin embargo, me temo que todavía no es suficiente.
Maestro Link, ¿tiene alguna idea?
Los encantamientos de Link y su poder eran reconocidos en todo el continente.
Cualquier mago sabía de ellos.
—Déjame ver.
Sacó la espada Ira del Rey Dragón y raspó una pequeña bola de la roca.
La frotó en sus manos mientras estas brillaban con la luz del encantamiento.
Link analizó cuidadosamente la naturaleza del material.
Unos segundos después, ya comprendía las características de la aleación.
La síntesis del material ya era perfecta, por lo que Link no hizo mucho en ese aspecto.
Pero el encantamiento sí podía mejorarse mucho.
Pensó un rato y luego grabó algunas runas mágicas en la roca.
Las runas eran muy delicadas.
La punta de su espada vibró suavemente, y varias runas pequeñas aparecieron rápidamente en la roca.
También las llenó con una gran cantidad de poder dracónico legendario.
Al principio el enano lo observó con atención, pero cinco minutos después corrió a jugar con unas piedras junto a un árbol.
Era demasiado complicado de ver; le dolía la cabeza.
Link trabajó alrededor de media hora y creó unas 800 runas.
También inyectó unos 5 000 puntos de poder dracónico en la roca.
El poder dracónico se recuperaba hasta el máximo rápido, así que no era problema en absoluto.
Mientras más y más runas aparecían, la roca cambiaba sin parar.
Era de un color gris metálico al principio; luego se volvió rojo cristalino, y luego medio translúcido.
Cuando Link terminó la última runa, la roca se había convertido en un cristal muy transparente.
También había puñados de polen en el cristal, como si fueran nubes en un cielo despejado.
Esos eran los halos de las runas que Link había agregado a la roca.
—Toma —dijo Link—.
Ya terminé.
Solo puedo hacer esto en tan poco tiempo.
Gaimin se acercó y rodeó el cristal gigante.
Lo golpeó y luego intentó el hechizo.
Entonces gritó: —Es demasiado fuerte.
Mi hechizo es inútil…
Ya no puedo convertirla en una marioneta de piedra.
Este cristal era el material más duro y resistente que había visto en su vida.
Cuando su hechizo se le acercó, fue como si un tigre se encontrara con una tortuga.
No tenía forma de actuar.
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