Afinidad: Caos - Capítulo 516
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Capítulo 516: ¡El Señor Gato es genial
—¿Qué está pasando? —murmuró Grey en medio de la noche, observando sus manos mientras estaba sentado con las piernas cruzadas.
Considerando lo mucho que había estado entrenando últimamente, hacía tiempo que debería haber logrado un avance. Con Sylvia a su lado, le hizo todas las preguntas sobre las que tenía dudas, y aun así seguía sin poder avanzar al Plano del Soberano.
—Debería intentarlo de nuevo; si sigo sin poder, entonces lo dejaré así por ahora. —Cerró los ojos.
Tras cerrar los ojos, siete cuentas del tamaño de un puño salieron de su cuerpo; cada una tenía un color diferente y una de ellas, dos. Estas eran las cuentas elementales que había creado al avanzar al Plano de Origen.
En el Plano del Soberano, primero tendría que hacer añicos las cuentas, permitiendo que el torrente de esencia elemental de su interior le bañara el cuerpo. Primero purificaría su cuerpo por fuera, antes de filtrarse para purificarlo por dentro.
Esto no solo fortalecería su cuerpo físico, sino que también le daría un mayor control y comprensión de sus Elementos.
Una vez finalizado el proceso de purificación, un nuevo tipo de cuenta elemental se formaría en su interior, pero esta vez, en lugar de una cuenta, sería un orbe.
Las siete cuentas flotaban sobre su cabeza, moviéndose en círculo. Se concentró por completo, intentando usar sus sentidos espirituales para romper a la fuerza las cuentas elementales y que así pudiera comenzar el proceso de purificación. Pero por mucho que lo intentó, fue incapaz de romperlas.
No tardaron en pasar treinta minutos, y Grey empezaba a frustrarse por sus constantes fracasos.
Llevaba toda la noche intentándolo y ya casi amanecía, pero seguía sin tener éxito.
«Ya tengo una gran comprensión de mis Elementos; ni siquiera algunos Elementalistas del Plano Sabio pueden decir que los han estudiado tanto como yo. ¿Por qué no funciona?», pensó con fastidio antes de volver a guardar las cuentas en su cuerpo.
—¿Aún sin éxito? —preguntó Vacío al ver a Grey abrir los ojos.
—Mmm —asintió Grey, un poco cansado de los continuos intentos.
—No deberías desanimarte por eso, ya lo conseguirás. Supongamos que solo estás atascado en un cuello de botella —lo animó Vacío.
—Sí, lograré el avance cuando llegue el momento. Por ahora, lo intentaré de vez en cuando, a la vez que mejoro mis grados elementales —asintió Grey antes de levantarse.
—¡De acuerdo, esa es la actitud! —saltó Vacío con entusiasmo.
—Todavía no hemos comprobado el grado elemental de tus Elementos. Le preguntaré a Sylvia; con lo poderosa que es, seguro que tiene una de esas piedras —dijo Grey.
—¿Las piedras esas para comprobar los grados elementales? —se detuvo Vacío de repente.
—Sí —asintió Grey.
—Conseguí una cuando asalté a aquellas familias en la Ciudad Ernst. La cogí por puro capricho, ¡¿quién iba a pensar que resultaría útil?! —rio Vacío antes de sacar una de las piedras.
Grey miró la piedra en el suelo y luego a Vacío; tuvo la sensación de que Vacío no había sacado todos los objetos que robó a las familias.
La piedra medía alrededor de un metro de altura; fácilmente podría confundirse con un pilar.
«Da igual. Tengo un montón de piedras de esencia, múltiples armas elementales e incluso una armadura elemental defensiva mejor. También hay algunas técnicas», se dijo.
Nunca había sido tacaño y, como no quería depender en exceso de los tesoros para mejorar, no le preocupaban demasiado.
—Vale, pon tu ma… zarpa sobre la piedra —le indicó Grey.
Vacío hizo lo que le indicó y pronto empezó a soltar risitas.
—¿Qué es tan gracioso? —no pudo evitar preguntar Grey.
—Jaja, hace cosquillas —respondió Vacío entre risas.
Grey miró la piedra y negó con la cabeza, sonriendo. Vacío se reía por la energía que emanaba de la piedra.
Pocos segundos después, Vacío dejó de reír, lo que indicaba que la energía ya había salido de su cuerpo.
—Ya puedes quitar la zarpa —dijo Grey antes de examinar la piedra más de cerca.
Vacío obedeció, sin dejar de mirar la piedra con curiosidad. Él también quería saber los grados elementales de sus Elementos.
Los resultados no tardaron en aparecer, y se pudo ver a Grey frotándose los ojos con fuerza tras verlos, intentando confirmar si lo que estaba viendo era real.
En la piedra había cuatro colores que indicaban los cuatro Elementos actuales de Vacío y, en el centro de cada uno, una brillante luz blanca. La luz casi eclipsaba los colores de los Elementos, haciendo que pareciera que todos eran de color blanco.
—¿Esto es en serio? —preguntó Grey, atónito.
—¿Qué ocurre? —preguntó Vacío, un poco preocupado por la reacción de Grey.
A él no le interesaban estas cosas, así que no sabía qué significaba la luz blanca en el centro de los colores.
—¿Solo cogiste esta piedra? —preguntó Grey.
—No, también cogí otra —respondió Vacío antes de hacer aparecer otra piedra.
Esta era unos centímetros más alta que la otra y tenía un color lechoso.
Grey le dijo a Vacío que repitiera el proceso y, al cabo de un rato, apareció el resultado. Era el mismo.
—¡Joder! Vacío, ¿qué demonios eres? —exclamó Grey, alterado.
No podía mantener la calma. Cuando se enteró de la existencia de los grados elementales, le dijeron que los grados blanco y negro eran algo que ocurría en raras ocasiones y que se consideraban el décimo grado.
¡Y ahora estaba viendo en Vacío algo que se suponía que era tan raro, en sus cuatro Elementos! Si eso no era impactante, ¿qué lo era?
Si se corriera la voz de que un Gato tenía el grado elemental blanco en cuatro Elementos, todo el continente Aurora se pondría patas arriba.
—¿Qué ocurre? —preguntó Vacío, preocupado por cómo lo miraba Grey.
—Pase lo que pase, no hagas esto nunca delante de extraños. Si la gente se entera de lo que eres, te darán caza —dijo Grey con la máxima seriedad.
—Entiendo. Ahora dime qué significa esto —asintió Vacío.
Grey rara vez hablaba de esa manera, así que Vacío supo que era algo serio. Pero eso no quitaba que quisiera saber qué significaba.
Grey pasó a explicarle lo que significaba, y Vacío no podía dejar de sonreír de oreja a oreja.
—¡Jaja, siempre supe que el señor Gato era genial! Y tú te atreves a compararme con esos asquerosos lagartos gigantes —se rio histéricamente.
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