Afinidad: Caos - Capítulo 530
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Capítulo 530: Eliminarte es suficiente
En el escenario.
El joven de cabello ámbar se sorprendió al ver cómo Grey fue capaz de eliminar rápidamente al otro joven.
—Gracias por dejarme avanzar a la siguiente ronda —le dijo.
Conocía su propia fuerza, y por la forma en que Grey cambió de posición con aquel joven antes de meterse de nuevo en el rayo, le habría resultado difícil, incluso a él, salir a tiempo. Además, cuando vio la velocidad con la que Grey eliminó al joven, supo que Grey no quería eliminarlo a él, de lo contrario, podría haberlo hecho después de que fuera alcanzado por el ataque la primera vez.
—Comparado con él, no estoy seguro de poder eliminarte tan fácilmente —respondió Grey con una sonrisa.
—¡Animal! ¡¿Cómo te atreves a eliminarme?!
Mientras Grey y el joven intercambiaban palabras, oyeron un grito desde debajo del escenario.
Todos se giraron para mirar el origen, y no era otro que el desafortunado joven que Grey había eliminado.
—¿Qué significa esto? Puesto que estás eliminado, ya no se te permite subir al escenario.
Antes de que Grey o el joven de cabello ámbar pudieran responder, se oyó la dura voz del supervisor desde un lado.
—Yo… yo… ¡esto no es justo! ¡Lo desafío a un duelo a muerte! Si gano, ocuparé su lugar —declaró el joven agresivamente.
El supervisor echó un vistazo a los jueces y, al ver asentir al Maestro de Ezra, no reprendió al joven. Ahora, todo estaba en manos de Grey.
Si Grey aceptaba, entonces lo permitiría; si no, entonces echaría al joven.
Grey entrecerró los ojos al oír las palabras del joven.
—Vamos, genio número uno, ¿tienes miedo? —se burló el joven.
—¿Miedo? ¿De un oponente ya derrotado? Ni hablar. Pero no soy tan malvado como para desear tu muerte, eliminarte es más que suficiente —respondió Grey.
Su respuesta al desafío del joven fue un rotundo no. Tenía otras cosas de las que preocuparse, ¿por qué iba a querer perder el tiempo luchando contra este joven?
Aunque no sería fácil, sabía que si sacaba algunas cartas, ganaría seguro. Aún no había usado sus inscripciones en las batallas, y también estaba esa matriz espacial que había aprendido, la cual haría imposible que sus oponentes lo tocaran.
Todavía no era el momento de mostrar sus cartas, así que no le interesaba luchar contra este joven. Además, ya lo había derrotado antes; aunque fuera por un ataque furtivo, una derrota era una derrota.
—Maldito seas, canalla. ¡Pelea conmigo si te atreves! —El joven no estaba dispuesto a dejarlo pasar.
—Ni hablar —se encogió de hombros Grey, antes de girarse para mirar al supervisor, esperando que echara al joven.
No se sintió decepcionado, ya que el supervisor no tardó en echar al joven. Por supuesto, este continuó montando una escena, amenazando con matar a Grey después de que salieran de este lugar.
Grey sonrió de oreja a oreja al oír esto, enfureciendo aún más al joven. De todas las cosas que le preocupaban a Grey, que alguien lo matara mientras estaba bajo la vigilancia de Sylvia no era una de ellas.
Con Sylvia cerca, ni siquiera los jueces se atreverían a atacarlo, y mucho menos una figura insignificante como la del joven.
…
—Deberías tener cuidado, es de una familia de gente sin moral y de bajo nivel; puede que no se contengan al intentar matarte —advirtió el joven de cabello ámbar.
—Ah, gracias. Pero él no me preocupa —agradeció Grey al joven su preocupación.
El joven asintió, antes de salir del escenario.
Ahora, quedaban cien personas en la competición. Diez de ellas no habían participado en ninguna batalla, y eran las que estaban entre los diez primeros de la clasificación.
Después de esta serie de batallas, los jueces dieron por terminado el día, diciendo a todos los participantes que volvieran a sus lugares de descanso. La competición continuaría al día siguiente.
Grey y Sylvia salieron juntos del coliseo, dirigiéndose directamente a la taberna. No tardaron en llegar.
—Parece que ese tipo no lanzó una amenaza vacía. Alguna gente nos ha estado siguiendo, y no son solo los suyos. ¿A cuánta gente has ofendido? —preguntó Sylvia.
—No tengo ni idea —se encogió de hombros Grey antes de entrar en la taberna.
Esto no era algo de lo que debiera preocuparse. Puesto que Sylvia fue quien lo hizo participar en esta competición, entonces era ella quien se encargaría de cualquier problema fuera de la misma.
Sylvia observó la figura de Grey mientras se alejaba, antes de negar con la cabeza y entrar también en la taberna. Ya casi atardecía, y sabía que si esa gente quería hacer un movimiento, esperarían hasta que anocheciera.
Aunque en realidad no le importaba matarlos ahora, estaba segura de que no todos querían matar a Grey; algunos solo querían confirmar dónde se alojaba.
Al día siguiente.
Grey salió como de costumbre, cansado de su constante investigación sobre las matrices. De verdad que quería parar y dormir bien, pero sabiendo que tenía algo en la espalda que atraería a gente que querría matarlo, no podía.
—¿Cómo fue? —le preguntó a Sylvia después de salir de su habitación.
—Solo unos don nadie de los que no volveremos a oír hablar —respondió Sylvia.
—De acuerdo, gracias —dijo Grey agradecido antes de salir de la taberna.
Se dirigieron hacia el coliseo y, por el camino, oyó hablar de los cadáveres de ocho personas que fueron encontrados en un callejón no muy lejos de la taberna en la que se alojaba.
«Oye, Vacío, ¿cómo estás?», empezó a conversar Grey con Vacío mientras se dirigían al coliseo.
Hacía tiempo que no podía hablar con él, así que sintió que ahora era un buen momento.
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