Leer Novelas
  • Completado
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
Avanzado
Iniciar sesión Registrarse
  • Completado
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
  • Configuración de usuario
Iniciar sesión Registrarse
Anterior

After death, without memories - Capítulo 20

  1. Inicio
  2. Todas las novelas
  3. After death, without memories
  4. Capítulo 20 - Capítulo 20: Retrato
Anterior
Tamaño de Fuente
Tipo de Fuente
Color de Fondo

Capítulo 20: Retrato

Seis meses pasaron sin que lo notora. Cuando miré atrás, ya tenía seis años.

Todo a mi alrededor crecía. Thomas, que de pronto hablaba sin parar. Papá, más maduro, más atento, más presente con nosotros. Mamá… su belleza parecía renovarse cada año, pero no era solo eso. Había algo distinto en su mirada.

Tal vez la familia tendría un nuevo integrante.

Y deseé que fuera verdad.

En cuanto a Ravenscroft… después de aquello, las cosas cambiaron para mejor. Es más abierto y expresivo en cuestión de nuestra relación maestro-alumno.

Aún sigue guardando secretos, cosas que simplemente no quiere contar. Pero es lo normal, así es él, no dudo que en el futuro pueda sincerarse con más facilidad.

Seguimos haciendo misiones; los lobos ya dejaron de ser un problema grande, ahora son algo que puedo controlar adecuadamente por mí mismo.

Por otro lado, nunca me había dado cuenta de que Leo tenía una relación, más específica, con Odette, la misma del gremio de aventureros.

Qué pequeño es el mundo.

Aunque ella sabía de mí, fue raro que no me reconociera.

Luego caí en cuenta: para ella yo solo era “el niño del que hablaba Leo”, nunca alguien a quien mirar de verdad.

***

Dos semanas después, mi intuición fue cierta. Mamá está esperando otro bebé. Esto me llena el corazón de alegría; ya no seremos dos hermanos. Quizás algún día seamos cinco como mi papá y mis tíos…

Aún es temprano para especular si será un niño o una niña, pero si de algo estoy seguro, es que mis responsabilidades como hermano mayor crecen.

Sin embargo, no puedo dejar de lado un pensamiento: “Ser más fuerte para protegerlos de esta vida cruel”. Quizás estoy exagerando, pero es algo que no sale de mi cabeza desde la vez de la hidra de Ravenscroft.

***

Aproximadamente seis meses después, el ansiado día llegó. Y nuevamente el señor Gregory y la señora Anne asistieron a mi madre en su parto.

Una vez que todo terminó, curioseando, pude ver que la señorita Anne llevaba consigo un anillo bastante bonito. Tengo un recuerdo vago de que mi madre contó hace tiempo que ella se casaría pronto con un buen sujeto… Eliot, creo que era su nombre.

Y no solo eso, al señor Gregory comenzaban a notársele arrugas más marcadas.

Recuerdo haberlos visto alguna que otra vez por la ciudad, pero nunca les puse la atención suficiente. Hasta hoy en día.

Todos quedamos atónitos al ver a la pequeña. Nació con el cabello negro único de mi padre, sin faltar los ojos característicos de nuestra familia. Era idéntica a mi madre.

***

Alrededor de un mes después, en una reunión en mi casa, notamos algo muy específico con Emma: su favoritismo hacia Ravenscroft. Con tenerlo cerca, ella solo reía; estaba de buen humor siempre.

Él lo tomó bastante bien y cada que podía la cargaba con mucho cuidado; sus ojos brillaban al tener a mi pequeña hermana en brazos. Tal vez él espera pronto también tener descendencia. Quién sabe, él tiene años, siglos para hacerlo.

***

Un día cualquiera, después de un baño, ayudaba a mamá cuidando a Emma y Thomas mientras estaban recostados en la cama.

Thomas la miraba con mucho amor y con sus manos las acercaba a las diminutas de Emma, mientras que ella, un tanto inquieta, las apretaba. Una escena demasiado dulce para el corazón de cualquiera.

Yo los miraba a los dos con aprecio, pero con una pequeña sensación ajena de soledad.

Aún no me voy y creo que será difícil dejar de verlos.

Alcé un dedo y con un susurro conjuré:

—Diosa de la luz, sé mi guía e ilumina mi camino. Espíritus, surjan.

El pequeño espíritu agarró forma y tanto Thomas como Emma lo vieron anonadados. No era la primera vez que Thomas lo veía, pero siempre le impresionaba como la primera vez.

La magia de la magia.

Suavemente hice que se acercara a los dos. Thomas intentó tomarlo con su mano, pero esta lo atravesó, fallando en el intento. Mientras que Emma lo seguía con la mirada y una pequeña sonrisa se dibujó en su cara.

Lo alejé de ellos a una zona segura, y con mi mano izquierda canalicé una pequeña llama.

La lancé al ser de luz y estalló, dejando rastros diminutos de luz y fuego. Un espectáculo visual, fuegos artificiales en casa.

Los dos quedaron absortos.

—Una vez más, hermano mayor.

—Claro.

Así seguí jugando con ellos hasta la llegada de la hora de cenar.

***

Era el día de descanso entre mi entrenamiento. Estaba con papá y Thomas mientras teníamos una partida de ajedrez. Él aún no comprendía el juego del todo cuando decidí indagar en los pensamientos de mi hermano.

—Thomas, ¿algún día quisieras ir al Instituto como yo?

—No me distraigas.

Él se encontraba completamente concentrado en el tablero. Papá soltó una leve risa.

—Aún es muy chico para pensar en ello.

Este comentario se me hizo interesante, porque con Thomas irían con calma; en cambio, conmigo fue diferente.

—¿Y cómo conmigo no dudaron?

—Drake, Thomas a sus cuatro años ya habla fluido. Tú a los tres ya querías leer solo.

Hizo una pequeña pausa para ayudar a Thomas a elegir cuál era el mejor movimiento.

—Fuiste más adelantado.

Moví mi alfil hacia una casilla segura.

—¿No quiere decir eso que soy especial?

—Claro que sí, porque eres mi hijo. Al igual que Thomas y Emma. Todos son especiales.

—Sabes que no me refería a eso, papá.

—Yo creo que sí. Así como tú eres bueno en algunas cosas, Thomas lo será en otras; Emma, por igual.

—Mejor te preguntaré yo a ti. Una vez que termines el Instituto, ¿qué harás?

—Aún falta mucho para eso. Solo me quieres desconcentrar también, ja, ja.

—Solo hago lo mismo que intentaste con Thomas.

—No lo sé. Regresaría, sin duda.

—¿No preferirías hacer una vida allá? Lo más seguro es que encuentres a tu compañera de vida. Aun con eso, ¿quisieras regresar?

—Supongo que sería lo ideal. Pero yo quisiera volver con ustedes, aquí, mi hogar.

—Veremos qué depara el futuro y si es verdad que volverás con nosotros.

Así mi padre me sentenció con un jaque mate, finalizando esta partida.

***

Era muy de madrugada cuando salí de mi habitación buscando el baño, pues tenía muchas ganas de orinar. Pero para mi sorpresa, mamá estaba despierta con Emma en brazos.

—¿Sucedió algo, mamá?

—Emma no parecía dormir y tu papá necesitaba descansar.

—Ya veo. Si quieres puedo cuidarla y que también descanses.

—¿En qué momento creciste tanto, Drake? —Ella sonrió con nostalgia—. Recuerdo que estabas del tamaño de Emma y ahora me pides cuidarla.

Me quedé en silencio, mirándola y escuchando con atención.

—Cómo un niño de apenas tres años ya quería devorar libros en vez de estar llorando por golpearse al caer. Y a los cinco ya andaba planeando cosas tan meticulosas. ¿Recuerdas aquella vez que tenías celos de Thomas? Ese día casi se me para el corazón.

—Cómo es que tan pequeño ya estabas consciente y te aferrabas tanto a lo que querías. Quisiera que hubieses durado más siendo tan inocente, mi niño pequeño.

—Pero no, aquí estás a escasos años de que puedas ir al Instituto de Magia.

Me acerqué a mi madre y puse mi mano sobre la suya.

—Supongo que es porque soy hijo de la mejor mujer en el mundo.

Agaché la cabeza un momento y me sinceré con ella.

—Y lo siento, mamá, no estoy orgulloso de eso. Me resultó fácil; en ese momento no pensé en cómo te sentirías.

Liberó una mano y acarició mi cabeza, tranquilizando mi culpa.

—Lo bueno y malo es que fue una broma. ¿Imaginas qué hubiese sido de ti si no tuvieras una mano a día de hoy?

Mamá tenía razón. ¿Pudiera estar entrenando con Ravenscroft ahorita? ¿Siquiera tendría la oferta de salir de Auspect? Ella notó que me quedé pensando un momento en sus palabras, cuando se puso de pie y dijo:

—Te la encargo un momento en lo que yo también entro al baño.

Asentí y levanté mis brazos para cargar a mi hermana. Mientras mamá iba, yo contemplé a Emma; con el pasar de los meses se hacía cada vez más notorio que era idéntica a mamá. En unos años podrían decir que son hermanas, y no madre e hija.

—Algún día, Emma… seré alguien de quien estés orgullosa.

Ella dormía. No podía entenderme.

—Solo dame tiempo. Te prometo que nunca te faltará nada.

La abracé un poco más fuerte y se quejó en sueños. Aflojé enseguida.

Sonreí.

—Y quien quiera estar a tu lado… primero tendrá que hablar conmigo.

Guardé silencio.

Era ridículo decirle todo eso a alguien que apenas podía sostener la cabeza.

***

El tiempo voló. No exagero cuando lo digo, porque en realidad pasó más de un año. Yo seguí con mis responsabilidades: entrenar, aprender y prepararme para cuando llegue el momento de ingresar al Instituto de Magia. Hubo más cenas en casa, entre Ravenscroft y mis padres, algunas veces solo para tener una buena charla, otras solo para unir más los lazos.

Nos encontrábamos cenando en familia. Papá sostenía a Emma con un brazo, y con el otro comía con cuidado. Entonces comentó:

—Hoy me encontré con un hombre muy peculiar.

—¿En qué aspecto, cariño? —preguntó mamá.

Con su cautivadora sonrisa carismática:

—Un magistral artista. Me enseñó unos cuantos de sus trabajos que vendía para recaudar fondos. Y por ayudarle un poco y unas cuantas cosas más, nos hará un retrato para enmarcar por toda la vida.

No comprendía del todo por qué papá se encontraba tan entusiasmado con esto. ¿Tendrá que ver con el pasado de mi ascendencia?

—¿No será muy cansado para Emma, papá?

—Drake tiene razón, papá —confirmó Thomas.

—Es grandioso, amor, pero los niños también tienen razón. ¿Cómo haremos para que todos salgan bien sin movernos tanto tiempo?

—Ustedes no se preocupen por eso, solo vayamos y quedarán anonadados del magnífico trabajo de este hombre.

Nos preparamos con nuestras mejores ropas para la ocasión, aunque lo cierto es que no sabríamos por cuánto o qué tanto tardaría en terminar el retrato. En los ojos de papá se podía ver un brillo nostálgico; era lo mismo para mamá, pero ella lo intentaba esconder un poco.

Ahora ya era un hermano mayor; el título de niño curioso se heredó en Thomas y, sin pelos en la lengua, preguntó a mamá:

—Mamá, ¿por qué papá está tan emocionado con esto? ¿Acaso le recuerda algo?

Ella acarició el cabello de Thomas con dulzura para luego decir:

—Este momento le trae recuerdos a tu padre sobre tus abuelos y tíos, al igual que a mí. Es un hermoso símbolo de recordar a aquellos que siempre permanecerán en nuestros corazones.

—Un retrato así no es cosa común, hijo. Los grandes artistas solo pintan para reyes o familias con castillos. Por eso tu padre está tan emocionado: encontró un artista prometedor que pinta con el alma y no con monedas.

***

Caminamos juntos a una pequeña casa; ahí sería la reunión para la pintura.

Cuando llegamos, ya se encontraba aquel joven de pie esperando por nosotros. Rhadolf es su nombre. Fácilmente duplicaba mi edad, de unos dieciséis o diecisiete años aproximadamente.

Nos explicó cómo posaríamos: mamá al centro, sentada con Emma en brazos. Papá detrás, firme, con una mano sobre su hombro. Thomas a la izquierda, erguido como si ya fuera un caballero. Yo a la derecha.

Sin suavizar la mirada.

Cuando todos estuvimos como él dijo, en las posiciones exactas, las marcó con gis. Esto ayudó mucho al momento de los descansos. Sin duda, la que peor lo pasó fue mi madre con mi hermana.

La habitación en silencio, salvo por el leve raspar del lapiz sobre el lienzo. La luz de la tarde que entraba por la ventana y bañaba la habitación con un tono calido. Cada ciertos segundos Rhadolf levantaba la mirada. Como si no solo intentara dibujar nuestros rostros… si no algo más dificil de atrapar: el momento.

Fue divertido ver como Thomas hacia su mayor esfuerzo por quedarse quieto, aunque sus piernas se balanceaban sin parar. Emma, en cambio, dormía tranquila en brazos de mamá, ajena a todo.

Los papeles se habian invertido, a lo que pensamos tiempo atrás.

Pero para nuestra sorpresa, el talento de Rhadolf fue más que las adversidades. Se las ingenió de forma brillante para pintarnos a todos exactamente como él nos había colocado.

Esto era arte en su máximo esplendor.

Para cuando cayó la noche, las bases del retrato estaban hechas; solo era cuestión de afinar detalles y lo entregaría.

En ese momento ninguno de nosotros lo sabia… pero aquel lienzo terminaría guardando el recuerdo más fiel de nuestra familia.

***

Los días volvieron a la normalidad. Entrenamiento. Estudio. Rutina.

Me abalancé contra él una vez más, ahora por la izquierda. No era mi punto fuerte, pero esto era parte de mi plan.

Con ataque feroz intenté golpear el costado izquierdo de Ravenscroft, pero él lo detuvo sin problemas con su bastón; en un rápido movimiento me hizo girar de nuevo, llevándome al suelo.

Pero antes de caer como costal de trigo, puse mi mano izquierda amortiguando la caída y, en un rápido movimiento, con toda la fuerza que pude reunir, lancé una patada voladora.

—¡Tome esto, anciano!

Mi emoción duró menos de un segundo. Mi patada impactó… y fue como golpear una montaña.

—¡Ahhh, mi pie!

—Jajajaja, admito que fue un movimiento muy audaz, pero no será suficiente para derribarme.

—Por el momento terminamos, Drake. Tengo algo importante que decir.

Me levanté rápidamente, aún con un poco de dolor en el pie.

—¿Qué sucede?

—Mañana regreso a Aurenthia. Así que hoy es nuestro último día de entrenamiento.

—Lo entiendo. Pero ni siquiera me enseñó más hechizos…

—Lo sé.

—Aún no logro golpearlo en la cara.

—Ajá.

—¿Por qué se irá tan rápido?

—Lo dije en su momento: que me quedaría dos o tres años. Sin embargo, un asunto urgente sucedió y debo regresar con mi esposa.

—Al menos vendrá a cenar para su despedida.

—Claro. Pero no sin antes… —De su cinturón desenfundó una daga—. Quiero darte esto. —Él me hizo observarla detenidamente, moviéndola de un lado a otro—. Rúnstingr, mi fiel amiga.

Sus ojos reflejaban melancolía; esa daga debe guardar tantos recuerdos de aventuras, batallas o algo más allá… ¿Tendrá que ver con aquella vez que casi me confundía con alguien más?

—No puedo… no tomaré algo tan preciado para usted.

—Sí, sí lo harás. Y cuando llegue el momento de que vayas al Instituto, me la regresarás.

—Usted sabe que de todas formas iré. No tiene por qué hacer esto…

—Solo es un seguro. Que mantendrás tu palabra aun cuando las cosas se pongan difíciles.

La daga pesaba más de lo esperado.

No por el metal.

Por lo que implicaba.

***

Pensar que ya no veré a Ravenscroft desde hoy hasta dentro de cinco años era raro, irreal. Sin embargo, era verdad y, con la mesa servida para su cena de despedida, él no preparó terreno y tiró sin rodeos la noticia.

—Familia, tengo un anuncio importante que decir.

—Adelante, John —dijo papá.

—Mañana regreso a Aurenthia, así que esta noche me despido de ustedes.

Los adultos lo tomaron con calma; era algo que iba a suceder sí o sí. Pero, a pesar de saberlo desde mucho antes, aún me causaba conflicto. El que reaccionó ante ello fue Thomas.

—¿Por qué se va sin entrenarme antes? ¿Qué hay de mí? Yo también quiero ser fuerte.

—Tranquilo, tu tío Leo o tu hermano son capaces de instruirte correctamente.

—Eso… es cierto…

—También hay una petición que quiero hacerles.

—Lo que desees, John.

Ravenscroft tomó postura.

—Dejen viajar a Drake a Monfigt, solo.

El sonido de los cubiertos se detuvo. Mamá abrió los ojos de par en par.

—¿Qué?

La palabra no fue un grito. Fue una advertencia.

—No suena mala idea, ¿verdad, pequeña?

Emma soltó un pequeño grito acompañado de una risa mientras aplaudía con sus manos.

—Entiendo y tenemos la confianza en Drake. Sabemos que es bueno y responsable. Pero un viaje… y solo, John… eso es algo que no puedo permitir a la ligera.

—Sé sus preocupaciones y las comprendo perfectamente. Sin embargo, es algo que pasará tarde o temprano.

—No —la respuesta de mi mamá fue autoritaria—. Es algo que no aceptaré aun si Ethan decide lo contrario.

Fue un tanto incómodo seguir la cena, pero con astucia Leo supo dirigir la charla hacia otros temas y alivió un poco la tensión del ambiente. No se mencionó nada más sobre el viaje.

Una vez terminada la cena, la casa quedó en silencio. Thomas y Emma ya se encontraban dormidos. Yo fui a mi habitación y me encerré; tenía algunas cosas en las que pensar.

Miré la daga sobre mi mesa.

Y por primera vez… sentí que el mundo se hacía más grande que mi hogar.

***

Ethan Sapphirús

La cena no terminó de la mejor manera. Y con la sorpresa de que John se iría, con la propuesta de que dejemos viajar a Drake solo, todo se juntó en un instante. Más preguntas que respuestas brotaban.

En este momento tenía que acudir con la madre de mis hijos.

—Angie.

—No es no, Ethan.

Fue tajante y directa. Pero yo necesitaba por lo menos platicarlo con ella.

—Recuerdo lo que sucedió cuando aquella ciudad casi fue aniquilada. Pero gracias a eso las cosas cambiaron; ya no es tan largo el camino y es mucho más seguro. Mucha gente va y viene, te lo aseguro que mínimo estará con dos personas distintas en el mismo trayecto.

—Solo son dos semanas de ida y vuelta. Muchos niños tienen que hacer…

Ella me miró directo a los ojos.

—No es cualquier niño, Ethan.

Con sus puños apretados:

—Es mi hijo. Es idéntico a ti.

El silencio se volvió pesado. Yo sabía exactamente a qué se refería. Me acerqué a ella, que aún estaba a la defensiva. La rodeé entre mis brazos y me sinceré ante ella.

—Lo sé, yo también tengo miedo.

Planté un beso en su frente y entré a la cama para dormir. Ella se quedó mirando por la ventana un rato.

Ella no dijo ni una sola palabra más.

La dejé sola un momento, lo necesitaba. Al igual que yo, pensar un par de cosas. Mientras tanto, esperé pacientemente a que se recostara también.

Trato de mantenerme sereno, no mostrar debilidad como el hombre de la casa. ¿Pero qué debo hacer en estas circunstancias?

¿Que viaje solo? ¿Puede ya estar listo y solo necesita el apoyo de su familia? ¿Que aún no lo esté y muera por ahí sin la posibilidad de encontrarlo?

Lo sabía, que era un prodigio y cuando John lo confirmó me temí lo peor. Lo manejamos lo mejor que pudimos, calmando su hambre de aprender cuando tenía tres años, hasta que apareció Ravenscroft y supo llevarlo de mejor manera.

Me alegro de haberle dado una infancia tranquila y sin presiones. Como cualquier otro niño de su edad.

Pero…

Mañana… mañana veremos qué nos deparará el futuro. Solo espero que tomemos la decisión correcta.

Angie no tardó mucho en recostarse. La abracé con fuerza. Acaricié con suavidad su espalda.

Los dos envueltos en nuestros propios pensamientos. No hubo ruido. No hubo relaciones.

Solo consuelo mutuo hasta que los dos cayéramos dormidos.

Tuve algunos problemas personales y por eso estuve ausente un tiempo.

Pero estoy de vuelta para compartirles este capítulo que disfruté mucho escribir.

Gracias a quienes siguen aquí apoyando la historia.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

Anterior
  • Inicio
  • Acerca de
  • Contacto
  • Política de privacidad

© 2025 LeerNovelas. Todos los derechos reservados

Iniciar sesión

¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

Registrarse

Regístrate en este sitio.

Iniciar sesión | ¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

¿Perdiste tu contraseña?

Por favor, introduce tu nombre de usuario o dirección de correo electrónico. Recibirás un enlace para crear una nueva contraseña por correo electrónico.

← Volver aLeer Novelas

Reportar capítulo