Airen: Poder y Leyenda - Capítulo 1
- Inicio
- Todas las novelas
- Airen: Poder y Leyenda
- Capítulo 1 - 1 Capítulo 1 — El llanto que despertó al bosque
Tamaño de Fuente
Tipo de Fuente
Color de Fondo
1: Capítulo 1 — El llanto que despertó al bosque 1: Capítulo 1 — El llanto que despertó al bosque El bosque siempre susurró mi nombre.
Su viento fue mi arrullo, sus ramas mi único refugio.
Soy Airen Vhaldron.
Hija de Elidrin, sanadora del claro de las lunas.
Hija de Aerithor Vhaldron, maestro de runas y guardián del saber.
Nací en Pyrenhal, pueblo elfo oculto entre árboles eternos y protegido por magia ancestral.
Pero incluso allí, donde todo florecía en armonía, mi nacimiento fue distinto.
No lloré al nacer.
Las parteras se miraron con horror.
Buscaron vida en mis ojos… solo hallaron silencio.
Mi piel era tan pálida como un lirio invernal.
Mi maná… apenas un soplo, casi inexistente.
Las ancianas pronunciaron el veredicto.
“Frágil.” “Marcada por el Vacío.” Pero mis padres no cedieron.
Elidrin me rodeó con canciones curativas cada amanecer.
Aerithor trazó círculos de protección hasta que su sangre se secaba sobre los grimorios.
No permitirían que la oscuridad me arrebatara.
Yo seguía sin reír.
Sin llorar.
Sin reaccionar.
Mis ojos dorados observaban el mundo en silencio.
Algunos me llamaban presagio, otros error.
Pero mis padres resistieron.
Hasta que el viento cambió.
Aquel amanecer, el bosque se detuvo.
Y entonces… sonó.
Un grito.
Un llanto.
Un rugido imposible nacido de mí.
El aire tembló.
Las hojas cayeron como si el otoño hubiera sido arrancado de su ciclo.
Las criaturas mágicas levantaron el rostro.
Los árboles antiguos despertaron.
Todo Pyrenhal escuchó.
Los sabios salieron de sus templos.
Los centinelas abandonaron las torres.
Las dríadas callaron su canto.
En la casa Vhaldron, mis padres irrumpieron desesperados.
Me encontraron envuelta en un resplandor plateado, un velo que danzaba alrededor de mi cuerpo.
Lloraba como si la vida hubiera irrumpido de golpe.
Mi madre cayó de rodillas.
Mi padre, el guerrero que nunca temió al abismo, sollozó.
—Ella… está viva.
—No solo viva… está despierta.
Ese día me nombraron: La Hija del Lamento Celeste.
Mi maná seguía débil, inestable, pero no vacío.
Caprichoso.
Como un río contenido demasiado tiempo.
Los sabios no comprendían qué era.
Mis padres solo eligieron una verdad simple: amarme.
Crecí así.
Rodeada de miradas, dudas, y una fuerza interna que nadie más veía.
Cada intento de invocar una chispa me derribaba al suelo.
Cada contacto con los espíritus se disolvía como humo.
Pero dentro de mí, algo ardía.
Una llama pequeña.
Persistente.
Me repetía una sola verdad: Ese llanto no fue casualidad.
Nací con un propósito.
El bosque me enseñó lo que nadie más pudo.
Que incluso la raíz más frágil puede quebrar la piedra.
Que lo invisible también es fuerte.
La magia no se mide en poder.
Se mide en voluntad.
Y de eso… yo tenía de sobra.
Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com