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Airen: Poder y Leyenda - Capítulo 10

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  4. Capítulo 10 - 10 Capítulo 10 — Técnicas de Combate
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10: Capítulo 10 — Técnicas de Combate 10: Capítulo 10 — Técnicas de Combate Al moverme hasta el otro extremo de la plataforma, pude ver a Faelith y los demás.

Parecían estar bien, ya que Kael tenía un área dominada y todo el que se acercaba era golpeado.

No parecía interesado en expulsar a los demás de la plataforma; más bien, parecía estar esperando a que terminara el encuentro.

Por otro lado, Faelith y Dareth habían hecho equipo… vaya equipo.

Cualquier oponente no duraba más de tres segundos frente a ellos.

—¡Iwaaah!

Justo a mi lado cayó un chico delgado con lentes.

Es realmente raro ver a un elfo con lentes, ya que incluso yo, siendo mitad elfa, tengo una vista excelente y más aguda que la de cualquier humano.

—¿Para qué entraste a este torneo para empezar?

Un debilucho como tú… Otro niño apareció, seguramente el que lo había empujado.

El chico de lentes se puso de pie y, aunque las rodillas le temblaban, corrió hacia el chico más alto y quiso golpearlo, pero este le dio una patada en el pecho y cayó nuevamente a mi lado.

Ambos chicos estaban desarmados, seguramente habían perdido sus bastones en algún enfrentamiento.

—No creo que puedas ganarle —le dije.

—Eso… eso ya lo sé.

—¿Y por qué sigues peleando?

—Porque no me gusta ser débil.

—¿¡Acaso es tu amiga!?

—dijo el niño más grande—.

No importa, ¡los echaré a ambos fuera de la plataforma!

No planeaba meterme, pero supongo que no se puede evitar.

Bien, después de descubrir que en realidad no soy tan débil… quiero ver qué pasa si me arriesgo un poco más.

—¿Por qué no intentas echarme entonces?

—le grité.

A él pareció molestarle eso.

—¡¿Oye qué haces?!

¡Te sacará de la plataforma con una sola patada!

—Deberías tener más confianza, ¿sabes?

—¡¡Haaaaaa!!

—el otro chico corrió hacia mí y yo comencé a correr hacia él también.

—¡Espera, estás loca!

Cuando estuve cerca del chico, puse mi bastón en el suelo y lo usé como garrocha para saltar sobre él y caer a su espalda.

Aunque a causa de esto pateó mi bastón fuera de la plataforma, yo rápidamente corrí y lo empujé por la espalda usando todo mi cuerpo.

El chico se tambaleó unos pasos hacia adelante, pero se recuperó sin llegar a la orilla.

Él es mucho más grande que yo, no puedo usar mi peso para empujarlo.

Mi oponente debía ser de quinto o sexto año.

Considerando que yo estoy un año adelantada, es como si fuera una alumna de tercer año.

El chico se dio la vuelta y ahora sí parecía molesto.

—¡Hazlo ahora!

El chico de lentes le había abrazado las piernas para que no se moviera.

Rápidamente corrí hacia adelante y salté hacia él una vez más, tacleándolo con toda mi fuerza, pero de nuevo no fue suficiente.

El chico me atrapó en pleno salto y me lanzó hacia el borde de la plataforma.

Afortunadamente, pude aferrarme a la orilla con una mano y una pierna, aunque casi me caigo.

—¡Suéltame ya, debilucho!

El chico de lentes recibió una patada en la cara, lo que hizo que lo soltara.

Yo pude subirme nuevamente a la plataforma, pero estaba en la orilla; un pequeño empujón y caería al agua.

—Oye, ¿no que me ibas a echar fuera?

Lo reté para que dejara de patear al chico de lentes, pero la verdad es que no tenía idea de cómo defenderme ahora.

Creo que él ya tiene en cuenta que podría esquivar su ataque, así que no creo que funcione esquivar.

Por desgracia, el chico no me dio tiempo para idear una estrategia y corrió hacia mí ferozmente.

¡Oye, espera, espera, espera!

¿Qué hago, qué…?!

¡Maldición!

Podía imaginar cómo saldría volando hacia el agua y la desilusión que tendrían mis amigos al saber que perdí en la fase eliminatoria.

La escena parecía moverse en cámara lenta cuando el chico alzó su brazo hacia mí con la clara intención de empujarme fuera.

Pero, por algún motivo, sentí algo familiar con la escena… una sensación extraña, como si supiera qué hacer.

Dejé de pensar y dejé que ese sentimiento tomara el control de mi cuerpo.

Mis manos se movieron hacia adelante, tomando el brazo del chico y su ropa.

Al mismo tiempo, giré mi cuerpo y usé una pierna y mi espalda para levantarlo del suelo.

Usando el impulso de su propio ataque, logré levantarlo del suelo y lanzarlo fuera de la plataforma casi sin esfuerzo.

—¡¿¡Quéeee!?

—¡Ah!

Pude escuchar el grito de confusión del chico que fue lanzado, y la expresión de asombro del chico de lentes.

Yo estaba aún sin saber qué había pasado.

—¡Oye!

¿¡Cómo hiciste eso!?

—… Secreto.

—Como sea.

¿Puedes pararte?

—Ayudé al chico de lentes a ponerse de pie.

Pese a que lo golpearon en la cara un par de veces, no parece que esté tan mal.

—Estoy bien, gracias.

—Me alegro.

Así no me sentiré mal por hacer esto.

—¿Hacer qué?

Puse mis manos en el pecho del chico delgaducho y, con una sonrisa en mi cara, lo empujé fuera de la plataforma.

La fase eliminatoria terminó poco después.

Por hoy no habría más duelos, así que podíamos descansar para la primera ronda de mañana.

Tanto yo como Faelith, Kael y Dareth conseguimos pasar, y celebramos en la casa de Dareth, la cual también era un restaurante.

Aún sentía la emoción de la ronda eliminatoria.

Había sido divertido.

Me gustó darme cuenta de que no soy tan débil como creía.

Tal vez sea por practicar junto a estos chicos… si una persona se reúne seguido con chicos habilidosos y practica con ellos, me parece normal que esa persona también se haga más habilidosa.

—¡Ahora empieza lo mejor: los encuentros con magia!

—dijo Dareth.

—Realmente me alegro de que todos hayan pasado la fase eliminatoria —comentó Lonie.

—Fue muy fácil, incluso vi a Airen deshaciéndose de unos cuantos chicos, jajaja —añadió Dareth.

—Perdón, Airen.

Quería hacer equipo contigo, pero como nos separamos al principio… —dijo Faelith.

—No importa.

Me divertí, y creo que gracias a eso descubrí algo que necesitaba —respondí con una sonrisa.

Publicarían la lista de oponentes en una hora.

Después de almorzar, podíamos ir a ver quiénes serían nuestros rivales.

—Sería genial que no nos enfrentemos hasta las semifinales —dijo Kael.

Yo soy quien más desea eso… Por la tarde, después de almorzar, regresamos a la escuela para ver la lista de oponentes.

Por suerte, no tendríamos que enfrentarnos entre nosotros en esta primera ronda.

Si pasábamos, podríamos encontrarnos más adelante… aunque sinceramente, no creo que yo pueda llegar a las semifinales.

Al día siguiente fuimos al lugar donde se celebran los encuentros.

Una vez más sería en la misma plataforma de ayer.

En el momento en que llegamos, dos chicos estaban teniendo su duelo.

Al parecer, era el tercer encuentro del día, y el de Dareth sería el siguiente.

Buscamos un asiento entre la multitud, y apenas nos sentamos, el combate terminó.

Uno de los dos había recibido el suficiente daño como para que su pulsera se rompiera.

Se puede usar todo tipo de magia, exceptuando la de oscuridad y la magia ofensiva de luz.

No sé por qué estas dos están tan restringidas, la verdad… pero si lo están, debe ser porque son muy fuertes.

—¡Ahí viene Dareth!

—gritó Taryn Dareth y su oponente se posicionaron a unos cinco metros de distancia uno del otro.

Cuando el maestro dio la señal, ambos comenzaron el combate.

El chico que era su oponente parecía ser de sexto o séptimo año.

La mayoría de los concursantes son de sexto año.

Dareth comenzó el ataque levantando tres rocas grandes del suelo usando magia de tierra.

Las hizo girar a su alrededor y comenzó a correr hacia su oponente.

Este no se movió de donde estaba y comenzó a sacar agua del canal, formando una enorme bola de agua sobre él.

Dareth lanzó una de las rocas, pero el chico la detuvo con la bola de agua y la dejó caer al suelo.

De inmediato contraatacó: de la gran bola de agua salió disparado un chorro de agua hacia Dareth.

Este lo esquivó saltando a un lado, pero casi de inmediato otro chorro se dirigía hacia él.

No era un simple chorro de agua.

A simple vista se notaba que llevaba fuerza consigo, como si fuera agua a presión.

Si lo golpeaba directamente, podría causarle daño.

Aunque necesitaría más de un impacto para romper el brazalete, aun así podría lanzarlo fuera de la plataforma.

El chico siguió enviando chorros de agua, lo que detuvo el avance de Darethr, quien tenía que saltar de un lado a otro para esquivar los ataques.

Con cada chorro, la bola de agua se iba reduciendo, pero cuando esta se hizo más pequeña, el chico alzó su mano izquierda hacia el canal y reunió más agua, mientras continuaba atacando con la derecha.

Al hacer esto, sus ataques se volvieron más lentos, posiblemente porque debía concentrarse en ambas cosas al mismo tiempo.

Dareth aprovechó esto y lanzó otra roca.

El chico la detuvo con la bola de agua, pero al estar ya reducida, no pudo resistir del todo.

La roca la traspasó y golpeó su mano.

El chico perdió la concentración de ambas magias, haciendo que su control sobre el agua colapsara.

Dareth reanudó su carrera y lanzó su tercera roca, la cual el chico esquivó por muy poco.

Aunque de nada le sirvió: al mismo tiempo, Dareth creó una bola de fuego que impactó directamente en el pecho del oponente, lanzándolo hacia atrás con fuerza.

Justo después de caer al suelo, se escuchó un sonido como de cristal rompiéndose: el brazalete se había roto, y la victoria fue para Dareth.

—¡Sííí!

—Taryn e Lysian dieron un grito de emoción por la victoria.

Luego nos reunimos con él y lo felicitamos.

—¿Oye, de verdad eras así de bueno?

¡Controlaste toda la pelea desde el principio!

—dijo Faelith.

—No fue del todo así, realmente estuve cerca de perder.

—¿Su ataque te golpeó una vez, verdad?

—le pregunté.

—Oh, ¿lo viste, Airen?

—No realmente, lo digo porque tu hombro está mojado y tu ropa está rota.

¿Cuándo sucedió?

—Fue cuando ataqué con la magia de fuego al final.

No me lo esperaba.

Si me hubiera dado en la cabeza o en el cuello, mi brazalete se habría roto antes que el suyo y yo habría perdido.

Es muy bueno.

—Pero no entiendo por qué solo usó magia de agua.

¿No lo puso eso en desventaja?

—Para nada.

Algunos prefieren especializarse en un solo tipo de magia, la que más les gusta o con la que tienen mejor afinidad.

Si te concentras en una sola cosa, seguro obtendrás mejores resultados que si intentas aprender todo a la vez.

—Y aun así ganaste.

—Fue solo suerte.

Los encuentros continuaron, y el siguiente fue Kael.

Diría que tuvo suerte, ya que su oponente fue un chico de cuarto año de una clase distinta a la mía.

El combate fue completamente imparcial y Kael ganó sin mucho esfuerzo.

Él parecía un poco disgustado, pero no hay nada que hacer: los oponentes son decididos al azar.

Esa es una de las razones por las que muy pocos alumnos de cuarto año ingresan.

Cuando llegó el combate de Faelith, me desanimé un poco al ver que su oponente era uno de séptimo año.

No parecía muy fuerte, pero claramente tenía ventaja.

Nosotros dominamos solamente hasta la magia de fuego, mientras que él seguramente ya ha aprendido magia de tierra.

Me llamó la atención la conversación que unos chicos estaban teniendo.

Parecían conocer al oponente de Faelith.

—Pobre niña, no tiene oportunidad.

Debería solo rendirse.

—¿Tú crees?

Thalan es algo débil.

No me sorprendería si pierde contra una niña de cuarto año, ¡jajaja!

—Él es débil, pero sigue siendo mayor.

Además, su especialidad es magia de tierra.

No hay manera de que una de cuarto año le gane… sería muy vergonzoso.

“Así que es débil, como pensé… pero magia de tierra.

Faelith lo va a tener difícil.” El problema con la magia de tierra es que es muy fuerte.

Además, la magia de refuerzo es casi inútil contra ella.

Por esa razón, todos creen que una estudiante de cuarto año la tiene difícil contra él.

Lamentablemente, yo también lo creo.

—¡Aaaaw, qué injusto!

—Lonie estaba muy molesta, y los demás chicos parecían algo tensos.

Faelith, por otro lado, se veía tranquila.

Incluso me atrevo a decir que se veía feliz… aunque puede ser solo mi imaginación, y ella en realidad esté muy nerviosa.

—Ya comienza.

Cuando el combate inició, ni Faelith ni Thalan se movieron.

Tal parece que ambos pensaron que el otro atacaría primero.

Unos segundos después, Faelith comenzó a moverse con cautela e inició su ataque con una bola de agua.

Thalan la esquivó fácilmente moviéndose hacia un lado y, al parecer, se decidió a avanzar.

Faelith, al ver que se acercaba, comenzó a lanzarle más bolas de agua, pero ninguna acertó.

Entonces lo que hizo fue usar magia de viento, ya que tiene un alcance más alto y es difícil de esquivar.

Pero Thalan no pretendía esquivarlo.

La ráfaga de viento de Faelith lo atravesó como si fuera una simple brisa.

—Magia de refuerzo.

La magia de refuerzo ayuda a repeler ataques mágicos, pero dependiendo del tipo, puede ser muy efectiva o completamente inútil.

Por ejemplo, no sirve contra ataques físicos, por lo que la magia de tierra es lo mejor para atacar a alguien que se defiende con esto, tal como hizo Dareth.

Por otro lado, la magia de viento es lo menos efectiva contra esta defensa.

Las acciones de Faelith me hacen dudar de su concentración.

Al no funcionar la magia de viento, Faelith regresó a la magia de agua.

Esta vez, en lugar de solo una, hizo alrededor de ocho bolas de agua y las envió volando a gran velocidad contra Thalan.

Este esquivó más de la mitad, pero algunas lo golpearon.

Al parecer, Faelith notó algo, y repitió el ataque de antes, solo que esta vez creó más bolas de agua y siguió atacando, cada vez más rápido y con más cantidad.

—¿Va a seguir con bolas de agua?

Eso no romperá el brazalete de Thala —dijo Dareth.

—No estés tan seguro, mira —señaló Kael.

Miré donde indicaba: detrás de Thalan, algunas bolas de agua que no lo golpeaban volaban hasta impactar en el muro trasero.

Este vibraba con cada impacto y empezaba a agrietarse.

—¡Ha ganado!

—gritó Lonie emocionada.

—Faelith… ¡ha copiado mi Cañón Gatling!

—¿El qué?

—Esa técnica que le gusta usar a Airen —dijo Dareth—.

Pero Faelith… es increíble.

“No me molesta que lo copiara… lo que me molesta es que lo haya mejorado a tal grado que deja en ridículo al mío…” Como aún quedaban varios encuentros antes de que me tocara a mí, decidimos ir con Faelith a un jardín cercano.

Al llegar, ella se dejó caer sobre el césped, visiblemente cansada.

—¿Estás bien?

—preguntó Lonie.

—Sí… es solo agotamiento de maná.

—Pusiste mucha energía en esos ataques, ¿no es así?

Para que se te haya agotado casi todo el maná… Cuando se agota el maná del cuerpo a más del 90%, se obtiene lo que se conoce como agotamiento de maná.

Empieza con fatiga general, aunque no se haya hecho ejercicio, luego vienen los mareos y la dificultad para respirar.

Si el maná se agota más allá del 95%, se empiezan a sentir dolores en el cuerpo o en la cabeza, dificultad para caminar, acompañado de una gran fatiga física.

Y si aun así se excede el consumo de maná, la persona se desmayará de inmediato y quedará en coma por varios días.

Hasta donde yo sé, no hay nadie que haya muerto por el mero agotamiento de maná, pero el simple hecho de quedar en coma ya es un riesgo peligroso si no se está acompañado o se encuentra en una situación crítica.

Por ahora, Faelith parece estar alrededor del 10%, así que no hay peligro.

Su maná se repondrá por completo para mañana, aunque puede tardar más, ya que mientras más maná tienes, más lento se recupera.

—Airen, ¿te pasa algo?

Has estado muy callada —preguntó Faelith.

—…No es nada.

Solo me preguntaba… ¡¿QUIÉN TE DIJO QUE PODÍAS COPIAR Y MEJORAR MI TÉCNICA?!

—¡Jajaja!

Lo siento.

Cuando te vi, recordé eso y pensé que podría ser útil si lo hacía más fuerte.

—¡Solo para que sepas, cuando la inventé, lo hice para que fuera molesto, no letal!

Así que no creas que no puedo mejorarla también.

—Pero ¿no te alegra, Airen?

—dijo Therion—.

Gracias a tu técnica, Faelith ganó el encuentro.

—…Bien, como sea.

Te perdonaré esta vez, solo porque mi grandiosa mente aún tiene muchas técnicas que puedo usar.

—Te has vuelto un poco presumida de momento, hermanita… “Bien, se me subió a la cabeza… pero no mentía.

Realmente he preparado algunas cosas para esta batalla.” —Oh, eso suena interesante —dijo Kael desde atrás—.

Ahora que lo pienso, entrenaste por tu cuenta en varias ocasiones esta semana pasada.

Viendo que inventaste una técnica de ese tipo, me pregunto qué más habrás inventado, ¡jajaja!

—Tendrás que esperar a la pelea.

Es en dos horas.

—He investigado a tu oponente: Agfir Gligan, de quinto año.

Se especializa en magia de fuego, así que ten cuidado.

—Magia de fuego… debería ir con magia de agua entonces.

Hasta el momento, tengo más habilidad con la magia de agua, luego la de viento y, por último, la de fuego.

Mi magia de agua apenas llega al nivel intermedio, lo que me permite levantar unos 100 litros de agua a la vez.

Lo sé, parece mucho, pero no es gran cosa en realidad.

He visto al maestro Uras mover un torrente de agua que fácilmente podría llevar varias toneladas.

Además, mover una gran masa de agua es más fácil Que mover muchas pequeñas al mismo tiempo.

Por ejemplo, sería más fácil hacer levitar una bola de agua de 50 litros que tres de cinco litros.

En cambio, el fuego es diferente.

La magia de fuego es básicamente quemar maná como si fuera gas.

Si lo dejo salir de forma violenta desde la palma de mi mano, podría crear un poderoso lanzallamas.

Pero mientras más maná use, más posibilidades hay de que pierda el control… y si eso pasa, no solo agotaré mi maná, también me quemaría con mi propio fuego.

El control es lo único que me protege de las quemaduras.

A lo que quiero llegar es que mi oponente, que usará magia de fuego, podrá atacar de forma potente.

Debería asumir que uno o dos impactos bastarán para romper mi brazalete.

En cambio, yo lo tendré más difícil, ya que no tengo la cantidad de maná que tiene Faelith.

Mis ataques no serán tan poderosos.

—Va a estar complicado… pero lo intentaré.

—Sé que ganarás —dijo Faelith muy emocionada—.

¡Así todos podremos pasar a la segunda ronda… y posiblemente también a la tercera!

“Solo agregas más peso a mis hombros…” Tras dos horas de descanso, por fin llegó el momento.

Caminé hacia la zona del encuentro con el corazón palpitando y subí a la plataforma.

El maestro supervisor se acercó con dos brazaletes en las manos: uno para mí y otro para Agfir.

Su presencia imponente como réferi garantizaba que el duelo fuera justo y seguro.

Él tenía la autoridad de detener la pelea en cualquier momento si algo iba mal… aunque esperaba que no fuera necesario.

El brazalete que me entregó tenía un diseño imponente.

Era de metal oscuro, casi negro, pulido con un brillo metálico tenue.

En la parte superior se distinguía un símbolo tribal plateado que parecía moverse sutilmente bajo la luz: era el sello mágico que canalizaba la protección.

Lo tomé y lo coloqué en mi muñeca derecha.

El contacto fue frío al principio, pero al verterle una pequeña cantidad de maná, el símbolo centelleó con una luz plateada suave.

Al instante, sentí una ligera presión envolviendo todo mi cuerpo, como si una delgada película invisible me protegiera.

Ese era el escudo del brazalete: no infalible, pero suficiente para evitar heridas graves durante los duelos.

—¿Ambos listos?

—preguntó el maestro con voz firme.

Asentimos.

—¡Comiencen!

Apenas sonó la orden, retrocedí de inmediato para evitar un ataque directo.

Agfir no se hizo esperar: una andanada de pequeñas bolas de fuego voló hacia mí.

Eran rápidas, pero no lo bastante fuertes, así que logre esquivarlas sin demasiado esfuerzo.

Aun así, cada impacto que hubiera recibido habría debilitado el brazalete.

Evitar el daño era la mejor estrategia.

Al llegar al borde de la plataforma, extendí mis manos y comencé a reunir toda el agua que pude de los canales cercanos.

Luego me moví, evitando otra ráfaga de fuego, y lancé tres esferas de agua hacia Agfir.

Fallaron.

Estaba lejos y sabía moverse bien.

—Necesito acercarme… aunque sea riesgoso.

Reuní más agua, esta vez formando una gran esfera del tamaño de un balón de playa.

No era pesada, pero mantenerla cohesionada mientras corría requería concentración.

Me lancé hacia él, usando la esfera como escudo improvisado.

Cada bola de fuego que tocaba el agua creaba una nube de vapor, reduciendo poco a poco mi defensa.

“Debo atacar antes de que se evapore toda.” Cuando estuve a unos cinco metros, supe que era el momento.

Apunté con la mano y liberé la técnica que había estado perfeccionando en secreto: un potente chorro de agua a presión, inspirado en una manguera de bomberos.

El líquido, ahora un cilindro de agua grueso y veloz salió disparado.

Logré golpear su hombro, lo suficiente para hacerlo retroceder varios pasos.

Pero no fue el impacto que esperaba.

Había apuntado a su pecho, y lo esquivó en el último momento.

Apenas le hice daño.

Agfir contraatacó de inmediato, extendiendo su mano izquierda para liberar un lanzallamas.

No tuve más opción que usar magia de viento para desviar las llamas.

Aun así, el fuego avanzaba, empujando contra mi barrera de aire.

Salté a un lado para escapar, pero él ya lo había previsto.

En el aire, apareció justo frente a mí y, con un movimiento similar al de un pitcher, me lanzó una enorme bola de fuego.

Impactó directamente en mi pecho, y salí volando varios metros.

El golpe fue brutal, aunque contenido por el brazalete.

Aun así, el impacto lo había agrietado seriamente.

Apenas me puse de pie, noté cómo mis amigos me miraban con preocupación desde las gradas.

“Si pierdo ahora… seré la vergüenza del grupo.” Me acerqué al borde y reuní más agua.

Esta vez formé dos látigos alargados de agua, de metro y medio cada uno.

Era difícil mantenerlos estables, pero lo había practicado.

Luego, comencé a canalizar viento alrededor de mí, creando un torbellino giratorio.

“Debí amarrarme el cabello antes… ahora parece tener vida propia.” Las gradas guardaban silencio.

Algunos maestros sonreían, asintiendo con aprobación.

Controlar dos magias a la vez no era sencillo, menos a mi edad.

“¡Terminaré esto ahora!” El torbellino se cerró bruscamente en mi espalda y me impulsó hacia adelante como una flecha.

En un instante, ya estaba sobre Agfir.

Corté una bola de fuego con uno de mis látigos y usé el otro para golpearlo directamente.

Una vez.

Otra.

Tres veces más.

Al cuarto golpe, escuché el crujido inconfundible de su brazalete quebrándose.

“Estamos igualados.” —¡Ya basta de juegos!

—gritó Agfir.

En ese instante, liberó una explosión de llamas que lo rodeó por completo.

Usé el viento una vez más, esta vez para impulsarme hacia atrás.

Pero aun así, parte del fuego me alcanzó.

Escuché el crujido del brazalete.

Estaba al límite.

No había más tiempo.

Mientras era lanzada hacia atrás, reuní el agua que tenía entre las manos y disparé un último chorro a presión.

El fuego aún me cegaba.

No sabía si lo alcanzaría, pero disparé de todos modos.

Un segundo después, un ¡CRACK!

Se oyó en la arena.

Caí de espaldas, jadeando.

Cuando el humo y el fuego se disiparon, vi claramente los fragmentos de su brazalete esparcidos sobre la plataforma.

Pero también… los míos.

Ambos se habían roto.

El público quedó en silencio.

El maestro subió a la plataforma y se posicionó entre nosotros.

Mi corazón latía con fuerza mientras me ponía de pie.

“Creo que el suyo se rompió un segundo ante… pero será el maestro quien decida.” El maestro nos observó.

Luego, con voz solemne, levantó su brazo y lo extendió hacia mí.

—¡La ganadora del vigésimo tercer encuentro de la primera ronda de los Duelos Mágicos es…!

—¡AIREN VHALDRON!

REFLEXIONES DE LOS CREADORES R_Mejia No es fácil crear una obra, ¡deme un voto por favor!

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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