Airen: Poder y Leyenda - Capítulo 24
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- Capítulo 24 - 24 Capítulo 24 – Malas Intenciones
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24: Capítulo 24 – Malas Intenciones 24: Capítulo 24 – Malas Intenciones —Oye… ¿lo mataste de verdad?
—¡No!
Solo lo golpeé suavemente.
—Mmm… Faelith y yo estábamos frente al edificio de esgrima, y justo frente a nosotras yacía Lairam, inconsciente sobre el suelo.
Cayó tras el primer golpe de Faelith y no se ha movido desde entonces.
—Quizá no mediste tu fuerza… —Bueno… él es más débil de lo que pensé.
¿Puede que haya sido mucho para él?
—Ciertamente, parece muy débil.
—¿Y qué hacemos?
—…Dejarlo aquí sería un problema.
Cava un agujero en la tierra, vamos a darle una sepultura por lo menos.
—Sí.
—¡No!
Lairam se incorporó de golpe.
Como imaginé, estaba fingiendo.
—Jajaja, lo sabía, estabas fingiendo.
—¿No vamos a enterrarlo entonces?
—Faelith… me estás dando miedo.
—¿¡Planeaban enterrarme de verdad!?
—Eso te pasa por decir cosas absurdas.
Lairam hizo una mueca de vergüenza mientras su rostro se teñía de rojo.
—Y-yo… hablaba en serio.
—De verdad… ¿venir a proponerme matrimonio así, de la nada?
¿Sabes que solo tengo quince años?
—Está bien, puedo esperar hasta que cumplas dieciséis y así podremos casarn— ¡¡Wah!!
Faelith lo golpeó antes de que pudiera terminar la frase.
En Pyrenhal, las mujeres pueden casarse a partir de los dieciséis años, siempre que sus padres lo aprueben… aunque no suele ocurrir.
—¿Por qué quieres casarte conmigo?
—¿Por qué?…
porque eres hermosa, lista, hábil, hermosa, de buena familia, valiente, hermosa, fuerte y sobre todo… muy hermosa.
Escuché la palabra “hermosa” demasiadas veces… no me hace feliz en lo absoluto.
—Pues lo siento, pero debo rechazar tu oferta.
—¿¡Eh!?
¿Por qué se sorprende tanto?
¿Acaso este idiota de verdad pensó que iba a aceptar?
—¿Acaso… hay alguien que te gusta?
—Para nada.
—¿Entonces?
—Para empezar, ¿de verdad crees que me casaría con un chico que ni conozco?
Solo tengo quince años.
Definitivamente no.
—… —Segundo, y más importante… ahora mismo no puedo pensar en eso.
No es algo que me interese.
Él me miró confundido.
Yo solo suspiré.
—Incluso si quisiera casarme, preferiría mil veces a Faelith antes que a cualquier chico.
—Lo dije rodeando el cuello de Faelith con mis brazos y apoyando la cabeza en su hombro.
—¿¡Eh!?
—Faelith pareció no esperarlo y se puso muy nerviosa.
Su cara se volvió completamente roja.
¡Muy linda!
—…¿Cómo… cómo puede ser eso verdad?
Lairam parecía haber recibido un golpe directo en su orgullo.
Apretaba los puños, con la mirada fija en el suelo.
Su voz era temblorosa.
—¡Eso es absurdo!
¡No puedes casarte con una chica si tú eres una chica!
Su reacción era predecible.
En Weltmir, las parejas del mismo sexo no son comunes entre los elfos.
No es que estén prohibidas, simplemente no se dan con frecuencia.
Aunque si llegaran a surgir… bueno, no serían vistas con buenos ojos por muchos.
—No importa.
¡Yo lucharé por el amor de Faelith!
—Incluso si suena absurdo, Faelith sigue siendo una mejor opción que tú.
Piensa bien: es hermosa, fuerte, valiente… seguro podría protegerme mejor que tú.
Solo ríndete.
No hay forma de que me case contigo.
Voy a casarme con Faelith.
Fui dura.
Pero era necesario.
Lo último que necesito es un acosador en mi vida, y menos si es insistente.
—E… entonces… ¿¡entonces qué tengo que hacer para que me consideres!?
¡Voy a hacer todo para ser digno de ti!
—Tsk… No te rindes, ¿verdad?
Bien.
Si puedes vencer a Faelith en un duelo mágico, entonces podría considerarte.
—¿¡Un duelo mágico con ella!?
—¡Airen!
—¿Qué pasa?
¿No dijiste que harías todo lo posible?
Ah, es verdad… para ti es imposible vencer a Faelith, así que mejor ríndete de una vez.
Lairam miró al suelo un momento.
Pensé que saldría huyendo, pero se dio la vuelta con decisión, me miró firme y dijo: —Está bien.
Voy a entrenar, y cuando esté listo, tendré un duelo con Faelith.
¡Y entonces aceptarás mi propuesta!
—Ah, si ganas solo consideraré tu propuesta.
No significa que vaya a aceptarla directamente.
Pero es imposible que le gane a Faelith… así que no importa.
—¡Te lo prometo!
¡Voy a ganar por ti!
Antes de que comenzara a correr, recordé algo: —Ah, y deja de seguirme, ¿quieres?
—Mmh… está bien.
Dicho eso, se marchó corriendo.
Seguramente entendió que es imposible ganarle a Faelith, pero aun así quiere intentarlo.
Incluso para mí sería difícil vencerla… no tiene oportunidad.
Aunque debo reconocerle algo: tiene determinación.
—A… Airen.
—¿Mmm?
—¿Puedes soltarme ya?
—¡Ah!
Lo siento, jaja.
—Eso de antes… sabes que te quiero mucho, pero… casarnos es… es un poco… Faelith tenía la cara roja como un tomate y me miraba confundida.
Es normal, dije muchas cosas raras.
—Solo quería deshacerme de ese chico.
Aunque no era mentira.
La quiero mucho, es como una hermana para mí… —Ah, claro… jajaja.
—Su rostro se iluminó y pareció aliviada.
Siento que lo tomo muy en serio.
—¿Y esa cara de alivio?
¿Acaso no te gusto?
—Lo dije en tono de broma, haciendo señas de querer abrazarla otra vez.
Ella solo sonrió mientras caminaba hacia atrás.
—No, bueno… mmm, te quiero mucho, pero como mi amiga —dijo Faelith, riendo nerviosa.
—¿Y si fuera un chico?
—¿Si fueras un chico?…
creo que te parecerías a Therion, así que…
—¡¿Sólo porque me parezco a Therion!?
—¡Lo siento!
Es que no puedo ver a mi mejor amiga como un posible amor —gritó Faelith mientras se alejaba corriendo.
Yo la seguí bromeando de tras de ella.
—¿¡Ni siquiera crees que hay una posibilidad!?
¡Podrías por lo menos considerarlo!
jajaja —¡Lo siento!
¡Imposible!
Sí… me has rechazado” —grité… — “¡Sí!” —dice Faelith, riendo…
Perspectiva de Lairam ¡Idiota, idiota, idiota!
¡Lo arruiné!
¡Aaaahhh, no puedo creer que le propuse matrimonio!
¿¡Cuán idiota soy!?
Después de huir de Airen y la aterradora Faelith, salí de los terrenos de la universidad rumbo a casa.
La verdad es que he estado enamorado de Airen desde cuarto año.
Ese día, en los duelos mágicos, fue tan impresionante que quedé completamente hechizado por ella… Ahora es tan hermosa que solo podía verla desde lejos.
Ni en sueños me habría atrevido a hablarle directamente.
Está claro que está a un nivel completamente distinto al mío.
No solo es hermosa, también es inteligente.
Desde que compartimos clases, la he visto obtener siempre el primer lugar en calificaciones.
Y a pesar de eso, ni siquiera parece interesarse en competir.
Si se hubiera fijado, habría notado que yo fui el segundo lugar todos esos años.
Pero cuando me miró hoy… ni siquiera sabía quién era.
Es normal… supongo.
Airen también es excelente con la magia.
Aunque es mitad elfa y se supone que eso la pone en desventaja, en realidad está al nivel de cualquier estudiante… incluso por encima de muchos elfos puros.
Lo que era de esperarse de alguien como ella.
—Ugh… —¡Oye, fíjate por dónde caminas, chico lentes!
Jajajaja, quizás necesitas unos más grandes.
—¡Qué malo eres!
Jajaja.
Por ir distraído, choqué con Anton Isvell y sus amigos.
O mejor dicho, sus seguidores.
Él pertenece a una familia noble de Arnidiel que se mudó recientemente a Pyrenhal.
No sé por qué, pero todos los nobles que he conocido de Authon o Arnidiel siempre son arrogantes y fastidiosos.
Los de Pyrenhal también lo son… pero no tanto.
—¿Oye, acaso eres mudo?
¿No crees que deberías disculparte?
—¡Ah!
S-sí, lo siento mucho.
No volverá a pasar.
A pesar de que él fue quien pudo evitarme, soy yo quien debe disculparse… —Heh.
Está bien, mientras reconozcas tu error.
Siguieron su camino riéndose y burlándose de mí.
Siempre que me ve, Anton busca una excusa para humillarme.
Está en algunas de mis clases, y me puso el apodo de “chico lentes”.
Está claro que no es muy original, pero sus seguidores lo aplaudieron como si lo fuera.
Ser noble tiene grandes ventajas… Caminé hacia la parte suroeste de la muralla interior, donde está mi casa, pero antes pasé por la vivienda de mi amigo Naerion.
—¡Oh, Lairam!
Hola —me saludó su madre, dejándome pasar hasta su habitación.
Hemos sido amigos desde hace años.
Nuestras familias se conocen bien, así que la confianza es mutua.
Naerion Ornithar es delgado y apenas un poco más alto que yo.
Somos parecidos en más de un aspecto, y creo que por eso es mi único amigo.
A veces deseo ser como él, porque tiene confianza en sí mismo.
Es valiente… a diferencia de mí.
—Lairam, te he estado esperando.
Cuéntame, ¿cómo te fue?
Naerion es mitad elfo al igual que Airen, pero no es ni tan fuerte ni tan listo como ella.
Su padre fue un campesino, y escuché que la madre de Airen pertenece a una familia de hechiceros noble.
Tal vez eso influya.
—Mmm… pues… muy mal.
Me rechazó.
—Vaya, de verdad creí que te aceptaría.
No pensé que Airen fuera del tipo de chica que rechaza una amistad.
Quizás es cierto eso de que el dinero cambia a las personas… —Bueno… no le pedí su amistad exactamente.
Naerion me miró, extrañado.
Luego frunció el ceño, se puso de pie y dijo: —Lairam… ¿qué le dijiste?
—Mmm… —¿Lairam?
—Pues… le propuse matrimonio.
—¿¡Es broma verdad!?
Negué con la cabeza.
—¡¿Eres idiota!?
¡Por supuesto que te iba a rechazar!
—Ugh… —¡Se suponía que le pedirías ser su amiga, no proponerle matrimonio!
—¡Ya lo sé!
Es que… ella es tan hermosa… me puse nervioso… —Haa~… ¿y cómo se lo tomó?
—No tan mal, supongo.
Pero su amiga casi me mata.
—¿¡Le propusiste matrimonio frente a Faelith!?
—Sí… traté de hablar con Airen cuando estaba sola, pero estaba tan nervioso que simplemente la seguí… —¿Eres un acosador?
…La cosa empeora mientras más escucho… —¡De verdad quería hablarle!
Pero no podía… su aura radiante me lo impedía.
Luego se reunió con Faelith y tuve que alejarme cuando entraron a la escuela.
Al salir, la vi en los jardines… y no pude evitar observarla.
Pero me descubrieron… y fue entonces que me confesé.
—No sé si eres valiente o simplemente un idiota.
Un idiota… claramente.
—¡Pero escucha!
Al final llegamos a un acuerdo.
—¿Un acuerdo?
—Dijo que lo pensaría… si puedo derrotar a Faelith en un duelo mágico.
—… —¿Qué pasa?
—Lairam… eso lo dijo claramente para deshacerse de ti.
¡Ni en un millón de años podrías vencer a Faelith!
—Ugh… no me lo recuerdes… Ciertamente, Faelith es fuerte.
Quedó entre los cinco mejores en los duelos mágicos cuando estaba en sexto y séptimo año.
Si los de octavo hubieran participado, probablemente habría quedado entre los tres primeros.
—P-pero… si perfecciono la herramienta mágica en la que hemos estado trabajando, quizá… —Creo que ella te ganaría igualmente… Además, estamos muy lejos de terminar la herramienta —dijo Naerion con seriedad—.
Necesitamos a alguien que sepa magia de sanación de nivel intermedio, por lo menos, para poder avanzar.
Fue por eso que te ofreciste a invitar a Airen, pidiéndole su amistad… ¿lo olvidaste?
Sin ella, solo podrías usar la herramienta incompleta, y con tu capacidad de maná, no aguantarías ni un minuto en combate.
Hace tres años, Naerion y yo comenzamos a interesarnos en las herramientas mágicas después de ayudar a mi hermano.
Él quería una beca para la universidad mágica de Authon, así que desarrolló una herramienta mágica que usaba cristales de agua y viento para impulsar barcos más rápido de lo normal.
Fue aceptado y ahora estudia en Réquen.
Desde entonces, Naerion y yo trabajamos en mi casa usando la antigua habitación de mi hermano como taller para nuestros experimentos.
Al principio solo teníamos sus libros y apuntes, así que no lográbamos gran cosa, pero gracias a la biblioteca de la escuela encontramos textos útiles.
Como somos débiles, decidimos crear una herramienta mágica que nos ayudara a ser más fuertes.
Sin embargo, no podemos conseguir los cristales necesarios, ya que son muy raros y costosos.
Además, el uso de la herramienta supone una enorme carga muscular: después de usarla, pasamos un día entero sin movernos y con dolores por tres días más.
Eso hace que las pruebas avancen muy lento.
Aunque si tuviéramos a Airen, ella podría usar su magia de sanación y en pocos minutos estaríamos como nuevos… pero lo arruiné, me puse nervioso y le propuse matrimonio en lugar de pedirle amistad.
De momento, estamos estancados.
—Como sea, deberías darte por vencido ya —continuó Naerion con tono firme—.
Antes de hoy, ella ni siquiera sabía que existías.
Pero a partir de ahora, seguramente mantendrá distancia de ti… —¿¡Mantener distancia!?
—Claro.
No puedes simplemente ir y pedirle matrimonio a una chica después de seguirla a escondidas por la ciudad como un acosador.
Si me lo hicieran a mí, definitivamente me alejaría de esa persona.
—Eso… eso no puede ser verdad… jaja… —Ya lo comprobarás tú mismo mañana.
“¿Ella no va a evitarme… verdad?” Perspectiva de Airen —Ugh, Airen, ahí está ese chico otra vez… —murmuró Faelith mientras caminábamos por los pasillos de la universidad.
Miré discretamente.
En efecto, Lairam venía desde la otra dirección… parado, mirándome fijamente.
“¿Qué hace?
Solo está ahí… mirándome.
Me está dando escalofríos.
Mejor lo ignoro.” —No quiero hablarle.
Ignorémoslo.
—Será lo mejor —asintió Faelith.
Me acerqué a la pared y desvié la mirada al pasar junto a Lairam.
Faelith lo miró con desagrado, mientras yo simplemente lo ignoré.
Al llegar al final del pasillo y doblar la esquina, eché una mirada atrás: Lairam estaba de rodillas, en medio del pasillo, con un aura de absoluta depresión.
“Qué chico más raro…” Fuimos a la biblioteca.
Planeaba ayudar a Faelith a estudiar.
Sacamos los libros y comenzamos a repasar, pero pronto un grupo de chicos entró haciendo demasiado ruido.
Era molesto.
—¡Jajajaja!
—¡Te digo la verdad, jajaja, no se lo esperaba!
—¡Me hubiera gustado verlo, jajaja!
—¡Fue genial, jajaja!
“Sí que son molestos…” Ni siquiera tenían libros, solo hablaban fuerte y reían.
Me pregunté por qué nadie les decía nada.
La encargada se había ido hacía rato y no parecía volver.
Los demás simplemente ignoraban el alboroto.
Al mirar mejor, reconocí a uno de ellos.
Creo que era noble… lo que explica por qué todos preferían no meterse.
En esta ciudad muchos nobles son fuertes y hábiles con la magia, además de arrogantes.
No es que me intimiden.
Ya he enfrentado grupitos como ese antes… y lo haría de nuevo.
Me levanté y caminé hasta el grupo.
Dos eran gemelos, idénticos: pelo rubio largo, trenzado hasta la espalda, ojos amarillos.
Ignoré a ambos y me enfoqué en el del medio: el líder.
Su cabello era blanco azulado, ligeramente ondulado y largo hasta cubrirle parcialmente el rostro.
Solo algunos elfos de Arnidiel tienen ese color de cabello, así que asumí que era de ahí.
Tenía ojos de un azul cielo pálido y, aunque estaba sentado, parecía muy alto.
Con tono formal, dije: —Disculpa, mi amiga y yo estamos tratando de estudiar.
¿Podrías bajar el volumen de tu voz?
Se miraron entre ellos y sonrieron.
El chico se levantó.
Era claramente más alto que yo, debía medir 1.78.
Tuve que alzar la cabeza para verlo.
Odio que me vean hacia abajo.
—Oh, me disculpo por molestarlas —dijo con voz educada—.
Me llamo Anton Isvell.
¿Puedo saber tu nombre?
“Supongo que no hay problema.
Está siendo educado.” —Me llamo Airen Giliel.
—¡Iah!
—exclamó uno de los gemelos—.
¿Eres la chica que se volvió rica de la noche a la mañana?
—¿Eh?
—¡Iah, es verdad!
—añadió el otro—.
Escuché de mi madre que tus padres son inventores.
¡Parece que eres famosa!
“¿Famosa?
Solo un poco, quizás… pero eso de ‘rica de la noche a la mañana’ es una exageración ridícula.
Además, la historia de que mis padres inventaron los productos fue una excusa que yo misma creé para mantener la atención lejos de mí.
Odio ser el centro de atención…” —No sé si soy famosa o no… Por ahora solo me gustaría estudiar sin tanto ruido, por favor.
—Oye, ahora que te veo bien… eres muy linda, ¿eh?
—dijo el gemelo 2.
—Oh, sí que tienes razón.
¿No quieres ir a comer algo con nosotros y luego ir a jugar?
—añadió el gemelo 1.
—Sí, sí, a jugar, jeje —remató el gemelo 2 con una mirada insinuante.
Sus ojos no se apartaban de mi pecho.
“Otra cosa más que odio.
Desde que me crecieron los pechos, los chicos actúan como idiotas.
Se supone que son elfos… ¿por qué se comportan tan inhumanamente?” Cruzando los brazos sobre mi pecho, los miré con rabia.
¡PAM!
Un fuerte golpe resonó detrás de mí.
Giré y vi a Faelith, quien había golpeado la mesa con la mano.
Su expresión era de evidente molestia.
Anton, al notarlo, lanzó una mirada rápida a sus amigos, quienes se callaron y apartaron la vista algo nerviosos.
—Lamento mucho el comportamiento de mis amigos, te ruego los perdones.
—…No importa.
—De hecho, ya nos íbamos.
Perdón por el ruido y por la falta de respeto de parte de estos dos.
—Ah, no hace falta que te disculpes más, gracias por entender.
Vaeric y sus amigos salieron de la biblioteca.
Antes de salir por completo, Vaeric me miró con una sonrisa y me guiñó un ojo mientras se despedía con la mano.
Fue un poco desagradable, pero no se lo tomé en cuenta y regresé con Faelith.
—Por fin se han ido… Chicos desagradables.
—Desde luego.
Bueno, por lo menos Vaeric fue más amable y comprensivo de lo que pensé que sería.
—¿Te enamoraste de él?
—Ja, por supuesto que no.
Yo no voy a enamorarme de ningún chico.
—Me pregunto si será así… —Claro que sí.
No podría gustarme un chico de otra manera que no fuera como amigo.
“¿Desde cuándo se convirtió esto en una típica charla de chicas?
Últimamente tengo muchas conversaciones de este tipo con Faelith.” —Bueno, en cierto modo te comprendo.
No hay ningún chico que se compare con tu hermano.
Nunca volveré a enamorarme de nuevo.
—¿No es muy pronto para decir eso?
—Lo mismo te pregunto a ti.
—En mi caso es diferente.
—¿En qué sentido?
“En que soy un hombre en mi interior… Pero no hay manera de que le diga eso.” —Solo lo sé.
—Ese argumento no es válido.
—Grr, como sea.
Tenemos que estudiar, para eso vinimos aquí.
—Lo había olvidado… Bien, estudiemos.
Mientras tanto, en el pasillo fuera de la biblioteca, tres chicos caminaban en silencio hasta que, al doblar la esquina, uno de ellos comenzó a hablar: —Oye Vaeric, ¿por qué fuiste tan amable con ella?
—(amigo 1) —Sí, normalmente te hubieras burlado de ella —(amigo 2) —O le hubieras coqueteado para… ya sabes, jajaja —(amigo 1) —Sí… normalmente sería así —(Vaeric) —¿Entonces?
¿No me digas que te asustó su amiga, la molesta?
—(amigo 1) El chico de cabello blanco se detuvo de golpe y miró con ira al que había dicho eso.
Este de inmediato se atemorizó y procedió a disculparse.
—L-Lo siento, no era en serio —(amigo 1) —Tch… que sea la última vez que dices una tontería así —(Vaeric) Tras seguir caminando, se reanudó la charla.
Esta vez el mismo Vaeric comenzó a hablar.
—Al principio pensé en intimidarla.
Ella parece no conocerme bien, así que pensé en darle una lección por hablarme tan a la ligera.
—¿Y qué te hizo cambiar de opinión?
—(amigo 2) —Su mirada.
—¿Su mirada?
—(ambos amigos) —Ella en ningún momento apartó la mirada ni se perturbó por mí.
Vaeric había experimentado tres tipos de reacciones por parte de todas las chicas que había conocido.
La primera era miedo o incomodidad: al ser un noble y tener una mirada intensa, algunas chicas apartaban la vista o temblaban al sentir su presencia.
La segunda reacción era interés: no era exagerado al presumir de su apariencia, su cabello sedoso y sus llamativos ojos hacían que muchas se sonrojaran y se pusieran nerviosas.
Más de una se había enamorado de él.
La tercera reacción era odio, pues al ser presumido, orgulloso y abusivo, se divertía a costa de las chicas y muchas lo detestaban por eso.
Sin embargo, Airen no demostró ninguna de esas tres reacciones.
No le tuvo miedo, no se enamoró y tampoco lo odiaba.
Como nunca antes se habían conocido, su reacción fue completamente nueva para él.
—Indiferencia —murmuró Vaeric.
Comprendió de inmediato.
A Airen simplemente no le importaba.
Solo le habló porque quería silencio para estudiar.
Esto despertó el interés de Vaeric y, sobre todo, hirió su orgullo.
Fue como un instinto competitivo… o de caza.
—Ninguna chica había ignorado mi atractivo antes.
Y para ser una plebeya, me habló muy despreocupadamente.
—¿Quién se cree?
—(amigo 2) —¡Sí!
¿Quién se cree?
—(amigo 1) —¿Quizás debería darle una lección?
—(Vaeric) —Je, eso suena divertido.
Sabía que no serías amable con alguien solo porque sí —(amigo 2) —¡Jaja!
¡No puedo esperar!
¿Qué haremos?
—(amigo 1) —¿La intimidamos?
—(amigo 2) —¿La amenazamos?
—(amigo 1) —Eso es muy simple.
¿Podrían pensar en algo más interesante?
—(Vaeric) —Mmm… podrías hacer que se enamore de ti —(amigo 1) —¡Y después humillarla!
—(amigo 2) —Hum… eso suena… —(Vaeric) —¡No!
—(???) La voz de alguien más sonó justo detrás de ellos.
Al darse la vuelta, Vaeric y los gemelos vieron, intrigados, a quién se trataba.
Vaeric sonrió al ver a un chico escuálido, de estatura baja, pelo verdoso y unos lentes inconfundibles.
—Chico lentes, es de mala educación escuchar las conversaciones de los demás.
¿Acaso los plebeyos no aprenden modales?
—(Vaeric) —Y-Yo… escuché lo que dijiste antes.
¡No voy a permitir que le hagas daño a Airen!
—(Lairam) Vaeric miró a Lairam.
El chico había hablado con determinación, y sin embargo sus rodillas temblaban y sus ojos estaban llorosos.
Eso solo aumentó el interés de Vaeric.
Se lo imaginaba haciendo hasta lo imposible por salvar a la chica, solo para fallar.
Estaba haciendo un gran esfuerzo por no estallar en carcajadas de la emoción.
—Je~… qué interesante —susurró Vaeric.
Caminó con paso firme hacia Lairam, quien se quedó inmóvil del miedo.
Le dio un puñetazo en la cara que lo lanzó contra la pared detrás de él.
Lairam se cubrió el rostro quejándose del dolor.
Entonces Vaeric lo levantó por el cuello de la camisa y le dijo: —¿Piensas que puedes detenerme?
¿Un debilucho como tú?
¡Jajaja!
No me hagas reír.
Convertiré a esa chica en mi obediente mascota frente a tus ojos.
¡Jajaja!
—Guh… Vaeric soltó a Lairam y siguió su camino mientras él y los gemelos se burlaban.
Lairam, por otro lado, se despreciaba a sí mismo por ser tan débil.
Pero en su mente ya había tomado una decisión: haría todo lo posible por evitar que Vaeric le hiciera daño a su amada.
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