Airen: Poder y Leyenda - Capítulo 9
- Inicio
- Todas las novelas
- Airen: Poder y Leyenda
- Capítulo 9 - 9 Capítulo 9 — Inician los Duelos Mágicos
Tamaño de Fuente
Tipo de Fuente
Color de Fondo
9: Capítulo 9 — Inician los Duelos Mágicos 9: Capítulo 9 — Inician los Duelos Mágicos Dos años y medio han pasado.
Tengo ocho años y medio y estoy a la mitad del cuarto año en la Escuela de Magia.
Cuando pasé a tercer año, además de magia de viento se agregaron clases de esgrima.
La última vez que levanté una espada la dejé caer sobre mi cabeza, así que no tenía muchas expectativas… pero luego de practicar, terminó gustándome.
En mi entrenamiento me interesé mucho por las artes de combate.
Estudié la teoría de varias formas de lucha cuerpo a cuerpo.
Recuerdo que solo llegué a practicar una, aunque no recuerdo cuál.
Mis recuerdos del estilo que practiqué son borrosos.
Sin embargo, recuerdo muy bien la teoría de las artes con espada.
Leí muchísimo, ya que tenía intención de aprenderlas, aunque nunca lo hice.
Las espadas más comunes en Pyrenhal son las Fhin, muy similares a sables curvos usados por algunos clanes antiguos.
También existen otras más rectas y gruesas, enfocadas más en potencia que en velocidad, parecidas a las Claymore.
Esas no me sirven: son muy pesadas y están hechas para hombres grandes y musculosos.
Por último están los estoques, espadas delgadas, ligeras y puntiagudas, más útiles para apuñalar que para cortar.
Es del tipo que usa mamá.
No se ven mucho en Pyrenhal; según sé, suelen ser utilizadas por la nobleza.
Respecto al estilo de esgrima que enseñan aquí… no sabría definirlo muy bien.
He reconocido algunos movimientos similares a formas tradicionales de combate con espada, pero la mayoría son nuevos para mí.
Quizá los conocía antes, pero los olvidé.
Me gusta este estilo, pero no creo que sea el más apropiado para mí.
Por ahora lo estudiaré, aunque espero encontrar uno que se adapte mejor a mis habilidades.
A Faelith no le gusta la esgrima.
Dice que no tiene sentido usar una espada si puedes usar magia.
Puede que tenga razón, pero no todos tienen la cantidad de maná que ella posee.
El maestro pensó en una alternativa: combinar la esgrima con magia.
Cuando lo escuchó, Faelith pareció interesada por primera vez.
A mí también me llamó la atención, así que le pedí que me explicara más.
Al parecer existen estilos de combate que mezclan magia y espada.
La más común es con magia de viento: al usar la espada como catalizador, puedes generar cuchillas de aire más fuertes y rápidas que con la mano.
Otros combinan con fuego, aunque necesitas espadas hechas de materiales especiales que resistan altas temperaturas.
Una espada de hierro común se derretiría.
Hay diferentes combinaciones y estilos que se adaptan a este tipo de magia, así como espadas mágicas hechas de materiales extraños con propiedades que refuerzan la magia.
Recuerdo haber leído hace años sobre las espadas etéreas, valiosas armas mágicas… En el futuro, me gustaría encontrar una.
Dejando la esgrima de lado, en estos dos años logré dominar la magia de agua y viento a nivel intermedio.
Mi magia de fuego sigue en nivel básico: solo puedo crear pequeñas bolas de fuego o llamas.
Recordando mi primer intento hace cuatro años, por fin descubrí mi error: perdí el control porque no sabía controlar el maná fuera de mi cuerpo.
Aunque el maná se transformaba en fuego, seguía actuando como maná e incluso peor: se propagaba por mi cuerpo y podía dañarme.
Ahora que aprendí a manipularlo a distancia, puedo mantener el control de la bola de fuego.
Aunque, al principio, si me desconcentraba, la llama se apagaba o crecía más de lo esperado.
En esos momentos recuerdo mi primera impresión al ver a Therion practicando magia de fuego, la primera vez que llegué al claro.
Lysian se fue a Authon al cumplir quince años.
Fue una despedida conmovedora y animada en su casa, hace ya un año.
Therion y Kael tienen doce y están en séptimo año.
Lonie tiene trece y está en octavo año.
Casi no la veo últimamente.
Según Therion, los de octavo año están muy ocupados.
Aun así, de vez en cuando, Lonie va a practicar al claro rocoso.
Se ha vuelto más distante con los chicos y también con Therion.
Casi pensé que se habían peleado, pero cuando están juntos hablan normalmente.
Ella también ha cambiado físicamente.
Ahora se ve más femenina, con curvas marcadas y pechos notorios.
Me cuesta creer que sea la misma niña que conocí.
Le pedí a Therion que me hiciera una demostración de la magia de luz.
Lo primero que hizo fue crear una pequeña esfera brillante, como una pelota de golf.
No estoy segura de que fuera una esfera, ya que era tan luminosa que era difícil mirarla directamente.
Parecía como mirar el sol en pleno verano.
Le pregunté qué podía hacer con eso y, al principio, parecía que solo servía como linterna… pero luego me explicó que eso era lo más básico.
En niveles intermedios, se pueden generar rayos eléctricos directamente.
Suena peligroso y útil a la vez.
En cambio, cuando le pedí a Lonie que me mostrara magia de oscuridad, me dijo que no sabía nada práctico.
Solo le habían enseñado teoría y métodos de defensa.
Ahora tengo aún más curiosidad… En cuanto al trío inseparable, no hay mucho que contar.
Tienen once años, están en sexto año y siguen siendo inseparables.
Últimamente se han estancado con la magia de tierra.
Parece difícil para la mayoría, aunque Therion y Kael no tuvieron muchos problemas.
Faelith tiene nueve.
Su amor por Therion sigue tan fuerte como siempre, pero no parece darse cuenta de que a Therion le gusta Lonie… y viceversa.
De hecho, creo que es la única del grupo que no lo ha notado.
“Lo siento, Faelith.
Me gustaría poder contarte la verdad… pero tengo miedo de que mates a Lonie… y a mí en el proceso.” Ahora mismo estoy con todos en el claro rocoso.
Acabamos de llegar, y hoy incluso Lonie está presente.
Estoy practicando magia de tierra con Faelith.
—Oye, ¿entrarás a los Duelos Mágicos?
—No lo sé… ¿tú entrarás?
—Eso quisiera, pero aún no controlo la magia de refuerzo.
—Ni yo… —Bueno, aún faltan dos semanas.
—¿De verdad crees que podrás dominarla en dos semanas?
—Me falta poco.
—Yo no voy tan avanzado… Estaba escuchando la conversación de mis compañeros que se sientan detrás de mí.
Desde que empezó el segundo trimestre no se habla de otra cosa más que de los Duelos Mágicos.
A partir de cuarto año puedes participar, pero solo si dominas la magia básica de refuerzo.
Es un requisito para evitar que alguien resulte gravemente herido.
Yo ya puedo usarla… pero no quiero arriesgarme a recibir un ataque peligroso que me mate.
Hay médicos capacitados supervisando los duelos, y según he escuchado, casi nunca ocurren desgracias.
Aun así… no quisiera arriesgarme.
Los duelos duran cinco días y constan de cinco fases.
La primera es la fase eliminatoria, donde los 100 participantes inscritos se enfrentan en un enorme cuadrilátero en una batalla de todos contra todos.
En esta etapa está prohibido el uso de magia: solo se permite el uso de un bastón de madera o el propio cuerpo.
El objetivo es expulsar a los oponentes fuera del cuadrilátero o dejarlos fuera de combate.
Esta fase termina cuando solo quedan 32 participantes.
Luego comienzan los combates individuales, uno contra uno.
En estas rondas ya se permite el uso de magia, con excepción de la magia de luz y oscuridad.
Se celebra una ronda por día, y al final del quinto día, solo uno queda como campeón.
—¡Arte secreto, escape fantasma!
—grité con entusiasmo mientras estrellaba la bola de agua contra el suelo justo entre las dos.
Un gran chorro de agua salpicó hacia arriba, cubriendo momentáneamente el campo de visión.
Aproveché ese instante para girar hacia la derecha, me impulsé con magia de refuerzo en las piernas y salté hacia atrás mientras formaba una ráfaga de viento para impulsarme aún más lejos.
—¡¿Qué clase de técnica fue esa?!
—escuché a Faelith toser por el agua—.
¡¿Me lanzaste una bomba de agua?!
—¡Táctica evasiva clase A!
—respondí con una sonrisa mientras aterrizaba de pie a varios metros.
Los chicos que miraban desde las rocas se rieron y aplaudieron.
—¡Vaya táctica!
No será muy elegante, pero fue efectiva —comentó Lysian desde lo alto de una rama.
Faelith se secó el agua del rostro y alzó una ceja.
Su mirada se volvió afilada, aunque seguía sonriendo.
Sabía que no estaba molesta, solo más motivada.
—Está bien, Airen.
Entonces subiré un poco el nivel.
—¿Eh?
Espera, ¿eso era con nivel bajo?
Ella concentró maná en sus piernas y en un parpadeo se desplazó lateralmente a una velocidad impresionante, lanzando múltiples chorros de agua desde sus palmas que se curvaban en el aire como látigos.
“¡Eso no lo hemos visto en clase todavía!” No tenía tiempo para cuestionarme de dónde había sacado esa técnica.
Formé un escudo de viento frente a mí, pero uno de los látigos de agua lo atravesó parcialmente y me golpeó en el hombro izquierdo, haciéndome trastabillar.
—¡Auch!
—mascullé—.
Esto se pone serio… Aproveché la distancia que aún nos separaba para canalizar energía en ambas manos.
El viento empezó a girar rápidamente a mi alrededor y el agua de la bola que aún no había usado se elevó formando un pequeño remolino.
—¡Vórtice ascendente!
—exclamé, fusionando viento y agua en una corriente espiralada que lancé directamente hacia ella.
Faelith entrecerró los ojos, tomó una respiración profunda y alzó ambas manos frente a sí.
Una pared de agua se formó con rapidez, bloqueando el impacto de mi técnica.
Sin embargo, la presión del vórtice la empujó unos pasos hacia atrás, mojándola más aún.
—¡Basta, Airen!
¡Vas a dejarme como un trapo mojado!
—rió mientras el vórtice se disolvía.
Yo también reí.
Estaba cansada, pero algo emocionada.
Faelith era claramente más hábil en combate cuerpo a cuerpo y en control del agua, pero yo tenía buenas ideas y un manejo decente del viento.
No íbamos a ganar este duelo fácilmente… ninguna de las dos.
—¡Es suficiente por ahora!
—gritó Lonie, alzando ambas manos y corriendo entre nosotras—.
Este duelo fue solo práctica, no era para que se destruyeran.
—Solo fue un poco de agua —respondió Faelith sacudiéndose el cabello.
—¡Un poco!
Pareces salida del río —dijo Lysian desde su árbol, aun riéndose.
—¿Y tú qué sabes?
¡Bájate de ahí y pelea tú entonces!
—Faelith lo señaló.
—¡Paso!
Yo no me inscribí, ¡recuerda que soy frágil y poético!
—dijo llevándose una mano al pecho con dramatismo.
—Ustedes están locos —dije yo, dejándome caer al suelo para recuperar el aliento—.
Pero admito que fue… divertido.
—¡Lo sabía!
—exclamó Faelith triunfante—.
Los duelos mágicos son lo mejor.
Kael se acercó y comenzó a curarme el hombro con un pequeño hechizo de luz.
Su toque era cálido y suave.
—Nada grave, solo una contusión leve.
Lo hiciste bien, Airen.
—Gracias… aún no sé cómo sobreviví —susurré.
—Deberías confiar más en ti misma —dijo Lonie sonriendo—.
Tienes buenas ideas.
Y buena puntería con el agua, aunque eso del “arte secreto” fue bastante improvisado.
—¡Lo llamaré mi técnica secreta!
—reí.
Nos quedamos ahí, hablando, riendo y repasando los mejores momentos del duelo.
La emoción del torneo estaba en el aire, y aunque todavía no había comenzado oficialmente, ya todos lo sentíamos como algo más grande.
Y por primera vez en mucho tiempo… me sentí preparada para afrontar algo así.
Tras decir las palabras más vergonzosas de mi vida, creé una bola de fuego en mi mano derecha y la fusioné rápidamente con la bola de agua que tenía en mi mano izquierda.
El resultado fue una nube de vapor que nos envolvió, cegando a Faelith y dándome la oportunidad de alejarme de ella.
La nube de vapor se disipó rápidamente, pero me dio tiempo suficiente para preparar mi “cañón Gatling”.
Cuando uso esta técnica, mantengo una mano apuntando a mi objetivo y la otra apuntando a la fuente de agua que me abastece de “balas”.
Así uso mi mano izquierda para atraer el agua y mi mano derecha para dispararla a donde quiero, en forma de cientos de gotas de agua disparadas como bolas.
—¡¡¡Tomaaaaaa!!!
—¡¿Uwah?!
¡¿Qué…?!
En un segundo, cientos de balas de agua golpearon a Faelith de frente.
Ella comenzó a retroceder y a tratar de escapar de la lluvia de ataques, pero no era posible escapar de mi cañón acuático Gatling.
¡Es muy fácil apuntar con esta técnica!
—¡Jajajaja!
¡Mejor ríndete, Faelith!
¡No hay escapatoria!
Faelith estaba resistiendo el ataque con sus brazos cubiertos alrededor de su cara, pero estaba inmóvil.
Pensé que solo era cuestión de tiempo para que se rindiera.
Pero entonces, por fin actuó.
En un movimiento rápido, puso ambas manos al frente con las palmas extendidas.
“¿Eso acaso no es…?” De inmediato, las balas de agua comenzaron a desviarse hacia todas direcciones sin poder golpear a Faelith.
—¡¿¡¡La técnica sombrilla!¡?!
“¿¡¡Mi súper cañón acuático Gatling fue vencido por la técnica de agua más simple de todas!¡?!
¡Debe ser una broma!” “Tsk… no voy a ningún lado de esta manera…” Dejé de usar mi cañón Gatling y reanudé el ataque con bolas de fuego.
Faelith comenzó a correr hacia los lados, por lo que era difícil pegarle.
Y las que la golpeaban no le hacían daño, así que tripliqué el poder de las bolas de fuego y dupliqué su velocidad.
Ahora podría golpearla en más ocasiones y necesitaría menos impactos para debilitarla.
Sin embargo, la respuesta de Faelith fue esquivar más rápido y lanzar bolas de agua siempre que podía.
“Bien, si así lo quieres… ¡Eh!
¿Qué…?” —Ah… Justo cuando iba a cambiar de táctica, sentí un fuerte mareo y me tambaleé un par de pasos, pudiendo recuperar mi equilibrio con dificultad.
—¿Eh?
¿Qué pasó?
Detuve mi ataque y me concentré en no perder el equilibrio, ya que, aparte del mareo, también me sentía débil y pesada.
“La última vez que sentí esto… no puede ser… ¿o sí?” —¡Es mi victoria!
Pude escuchar la voz de Faelith y un segundo después un fuerte empujón me hizo caer de espaldas al suelo.
Justo entonces, Lonie gritó: —¡La ganadora es Faelith!
Escuchaba las voces asombradas de los chicos.
Yo seguía en el suelo, ya que me sentía muy débil como para levantarme por mi cuenta.
—Déjame ayudarte —dijo Lonie mientras me ayudaba a ponerme de pie.
Luego añadió—: Fue una gran batalla, no creía que fueras tan buena con la magia en tan pocos años… jeje, me enorgullece ser quien te enseñó primero.
—Pero… —Pero exageraste y te olvidaste de conservar tu maná.
¿No tienes maná infinito, sabes?
“Lo sabía.
Agotamiento de maná.
Qué gran descuido de mi parte.” —Por cierto… ¿¡Qué fue eso de “ataque sorpresa”?!
—¡Awa-wa-wa-wa-wa!
¡¡NADA, OLVÍDALO POR FAVOR!!
“Cuando se me ocurrió sonaba genial en mi cabeza, pero tras decirlo sentí que debía meter mi cabeza en la tierra…” —Airen… Miré a Faelith.
Ella estaba sonriendo frente a mí, esperando a escuchar lo que yo tenía que decir.
Después de todo, solo tenía una cosa que decir.
Sonreí alegremente y dije: —Es mi derrota.
Esa noche, después de cenar, subí a mi habitación y me cambié rápido.
Aún me dolía un poco el hombro, pero no tanto como para detenerme.
Tomé mi espada de madera, la que papá me hizo con tanto cariño, y me escapé por la ventana del segundo piso, como siempre.
El tronco del árbol al lado ya tenía las marcas de todas mis escapadas.
Me sentía como una exploradora secreta… aunque mamá dice que un día me caeré y aprenderé la lección.
Crucé el jardín, entre los arbustos, hasta el claro del bosque.
Era tarde y hacía frío, pero no importaba.
Ahí, bajo las estrellas, el mundo se sentía distinto.
Me paré en el centro del claro y desenvainé la espada.
Era liviana, pero firme.
Mis manos ya no temblaban como antes.
Cerré los ojos, respiré profundo… y comencé.
Movimientos básicos primero.
Estocadas.
Cortes.
Giros.
Seguía el ritmo que nos enseñaron, pero también hacía pasos míos.
A veces salían raros.
A veces me tropezaba.
Pero me encantaba.
Después de un rato, solté la espada, me senté en el suelo y me quedé en silencio.
Escuchaba todo: grillos, hojas, y el suave latido de la magia en mi pecho.
—Respirar… sentir… soltar —susurré, como nos decía el maestro Therion para canalizar el maná.
Puse las manos sobre las rodillas, cerré los ojos y dejé que el viento me acariciara.
Imaginé el maná como un riachuelo tibio, fluyendo desde el centro de mí hacia todo el cuerpo.
Y, por un momento, sentí que todo estaba en calma.
A veces eso no me salía.
Me distraía.
Pensaba en postres o en lo que haría Faelith mañana.
Pero esta vez fue diferente.
Esta vez… sentí que la magia me sonreía.
Me quedé ahí hasta que la luna subió alto.
Me dolía un poco la espalda, pero no me moví.
Quería quedarme así un poco más.
Cuando decidí volver, el viento vino conmigo, como un amigo silencioso.
Caminé descalza, con la espada en la espalda y una sonrisita que no se me quitaba.
Sabía que aún no era fuerte.
Ni rápida.
Ni la mejor.
Pero estaba entrenando, paso a paso, como una semilla que empieza a brotar.
Y si algún día florecía… quería estar lista para proteger todo lo que amaba.
Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com