Alma vinculada al juego - Capítulo 13
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- Capítulo 13 - 13 Capítulo 12 La despedida del Dominio Umbrío
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13: Capítulo 12 La despedida del Dominio Umbrío 13: Capítulo 12 La despedida del Dominio Umbrío El amanecer en el territorio de Serathiel no tenía sol visible.
La luz simplemente… estaba.
Arthur se encontraba en la misma terraza de piedra donde todo había comenzado.
Su cuerpo se sentía distinto.
No más fuerte de forma explosiva, sino más asentado, como si cada movimiento tuviera ahora un propósito claro.
Serathiel apareció sin anunciarse.
—Ya tomaste una decisión —dijo.
Arthur no se giró.
—Sí.
—Vas a buscarla.
—Voy a volver con Akira.
El viento recorrió la terraza.
Las montañas lejanas permanecían inmóviles, como testigos.
—Este mundo no perdona los regresos —advirtió Serathiel—.
—Nada garantiza que la encuentres igual.
Arthur cerró los ojos un instante.
—Yo tampoco soy el mismo.
Serathiel lo observó con atención, como si evaluara algo más profundo que su postura o su energía.
—Eso es lo que me preocupaba —admitió—.
Hubo un silencio breve.
—Arthur —continuó—.
Cuando regreses, ya no serás invisible.
—Las facciones sentirán tu paso.
—No porque seas fuerte… —Sino porque ya no perteneces a ningún marco.
Arthur asintió lentamente.
—Lo sé.
Giró finalmente hacia ella.
—Serathiel… gracias.
Ella arqueó levemente una ceja.
—¿Por entrenarte?
—Por no usarme.
Eso pareció sorprenderla más que cualquier halago.
—No te entrené para servirme —dijo—.
—Te entrené porque ibas a sobrevivir de todos modos.
—Preferí que lo hicieras con conciencia.
Arthur dio un paso atrás y se inclinó ligeramente.
No como súbdito.
Como igual.
—Si sobrevivo a lo que viene… volveré.
Serathiel lo miró fijamente.
—Las puertas del Dominio Umbrío no se cierran para quien sabe marcharse.
Extendió la mano.
No hubo círculos complejos esta vez.
No símbolos brillantes.
Solo una grieta silenciosa en el espacio.
—Este camino no lo abriré otra vez —dijo—.
—Cruza.
Arthur dio un último vistazo al territorio.
Y entonces, la voz habló en su mente.
—¿Estás preparado?
Arthur respondió sin mover los labios.
“Lo estoy.” Dio el paso.
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