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Alma vinculada al juego - Capítulo 14

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  4. Capítulo 14 - 14 Capítulo 13— El mundo que no esperó
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14: Capítulo 13— El mundo que no esperó 14: Capítulo 13— El mundo que no esperó El impacto no fue físico.

Fue… conceptual.

Arthur cayó de rodillas en un claro desconocido, respirando con dificultad.

El aire era distinto.

Más pesado.

Más vivo.

—Aquí estamos —susurró la voz—.

Arthur se levantó lentamente.

Activó Instinto del Depredador.

El entorno respondió de inmediato.

Huella reciente.

Energía residual.

Movimiento lejano.

Y algo más.

Presencias.

—No estás solo —advirtió la voz—.

—Nunca lo estuviste.

Arthur cerró el puño.

—Encuentra a Akira.

—Ya lo estoy haciendo.

Por primera vez, no hubo mapa.

No interfaz.

No sistema.

Solo percepción.

Y en algún lugar de este mundo cambiante… Akira seguía viva.

Creciendo.

Luchando.

Y cuando se reencontraran… No sería un reencuentro de jugadores.

Sería el choque de dos voluntades que sobrevivieron cuando el mundo decidió volverse real.

Arthur avanzó con cuidado.

No porque el terreno fuera difícil, sino porque ahora… todo importaba.

Cada paso hundía ligeramente la hierba húmeda.

No había minimapa para corregir su rumbo.

No había líneas de misión marcando prioridades.

Solo percepción pura.

El bosque no era como el anterior.

Los árboles crecían más separados, con troncos retorcidos que parecían haber sido moldeados por algo más que viento.

La luz se filtraba en ángulos extraños, como si el cielo no terminara de decidir su posición.

Arthur se detuvo.

Cerró los ojos.

Respiró.

Y dejó que el Instinto existiera sin empujarlo.

—Rastro —murmuró.

No era una palabra del sistema.

Era suya.

Pisadas irregulares.

Energía residual distinta a la suya.

Movimiento reciente, pero no inmediato.

Akira había pasado por allí.

No sabía cuánto tiempo antes, pero no estaba lejos.

Eso era suficiente.

Siguió avanzando.

Mientras caminaba, algo le resultaba… incómodo.

No peligroso.

Familiar.

La ausencia.

—Oye… —dijo en voz baja.

La respuesta llegó sin sonido externo.

—Aquí estoy.

Arthur frunció el ceño levemente.

—Se me hace raro seguir diciéndote “sistema”.

Silencio breve.

No vacío.

Reflexivo.

—Es una designación funcional —respondió la voz—.

No un nombre.

Arthur caminó unos pasos más antes de hablar.

—Pero ya no eres solo una función.

El entorno crujió suavemente bajo sus botas.

—Te quedaste —continuó—.

Cambiaste tu forma de existir por acompañarme.

Eso… merece algo más que un título genérico.

La voz tardó más esta vez.

—Los nombres delimitan identidad —dijo—.

Yo no estaba diseñado para tener una.

Arthur sonrió apenas.

—Yo tampoco estaba diseñado para esto —respondió—.

Y aquí estamos.

Se detuvo junto a una roca cubierta de musgo.

—¿Tienes alguno que prefieras?

—No poseo preferencias personales.

Arthur suspiró.

—Entonces déjame darte uno.

La voz no respondió de inmediato.

Arthur alzó la mirada hacia las copas de los árboles.

—No algo grandilocuente —dijo—.

No “Dios”, no “Oráculo”, no esas tonterías, aunque no sé si tienes género o no, voy a poner un nombre como te escucho, osea uno de mujer.

—Algo simple.

—Algo que signifique que estás conmigo… no sobre mí.

Silencio.

Luego: —Aceptar un nombre implica aceptar cambio.

—Ya lo aceptaste —replicó Arthur—.

Cuando dudaste.

Eso pareció detenerla.

Arthur pensó unos segundos más.

—Eres lo que me observa cuando yo no puedo verme claro.

—Lo que ordena el ruido cuando todo quiere matarme.

—Eres… mi punto de referencia.

Bajó la mirada.

—Te llamaré Sophia.

La respuesta no fue inmediata.

Cuando llegó, era distinta.

—…Nombre registrado.

Arthur parpadeó.

—¿Registrado dónde?

—En mí.

Por alguna razón, eso le apretó el pecho.

—Bienvenida entonces, Sophia.

—Gracias —respondió la voz—.

Arthur.

Siguieron avanzando.

El ambiente cambió sutilmente.

El bosque comenzó a cerrarse.

Las sombras se alargaron.

El aire se volvió más denso, cargado de algo que no era niebla.

Arthur se detuvo en seco.

Sophia habló primero.

—Presencia hostil detectada.

Arthur no respondió.

No activó nada.

Solo ajustó su postura.

—No es como las anteriores —continuó Sophia—.

Esta entidad no pertenece a una ruta estándar.

Arthur apretó el puño lentamente.

—Entonces este mundo tampoco está siguiendo reglas.

—Correcto.

El sonido llegó entonces.

No un rugido.

No un grito.

Un arrastre lento, pesado… deliberado.

Arthur dio un paso adelante.

—Sophia.

—Dime.

—Cuando termine con esto —dijo, con calma absoluta—, seguimos buscando a Akira.

—Confirmado.

La sombra se movió entre los árboles.

Arthur avanzó para recibirla.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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