Alma vinculada al juego - Capítulo 19
- Inicio
- Todas las novelas
- Alma vinculada al juego
- Capítulo 19 - 19 CAPÍTULO 18 — Voluntades que no se detuvieron
Tamaño de Fuente
Tipo de Fuente
Color de Fondo
19: CAPÍTULO 18 — Voluntades que no se detuvieron 19: CAPÍTULO 18 — Voluntades que no se detuvieron El rastro no era una línea clara.
Era fragmentado.
Pisadas interrumpidas.
Zonas donde alguien había esperado demasiado.
Restos de combates antiguos, no recientes, pero tampoco olvidados.
Arthur avanzó siguiendo esa lectura irregular, con Kael a unos pasos detrás.
—No son huellas de huida —dijo Kael—.
—Se movían con cautela.
En grupo.
Arthur asintió.
Sophia confirmó: —Cuatro presencias.
—Tres humanas.
—Una… conocida.
Arthur se detuvo.
No aceleró.
No llamó su nombre.
Siguió avanzando hasta que el bosque se abrió en un claro estrecho, atravesado por un arroyo poco profundo.
Allí estaban.
Akira fue la primera en girarse.
No sonrió.
Su mano ya estaba sobre la empuñadura de su arma —ya no era la katana limpia de antes, sino una hoja más corta, gastada, adaptada al uso real—.
Sus ojos se afilaron al verlo.
—Arthur.
No fue un suspiro.
Fue una constatación.
Arthur se quedó quieto.
—Akira.
Silencio.
Los otros tres reaccionaron de inmediato.
Un hombre dio un paso al frente, bloqueando parcialmente la línea entre ellos.
Era alto, de complexión dura, con cicatrices viejas en brazos y cuello.
No levantó su arma, pero tampoco la bajó.
—¿Lo conoces?
—preguntó, sin apartar la vista de Arthur.
Akira respondió sin dudar: —Sí.
Luego añadió, tras una pausa mínima: —Pero no sé en qué se ha convertido.
Arthur aceptó eso.
Kael dio un paso visible hacia atrás, dejando claro que no tomaba iniciativa.
El hombre relajó apenas los hombros.
—Bien.
Entonces presentémonos como corresponde.
Se señaló a sí mismo.
—Darian.
Luego indicó a las dos mujeres a su lado.
—Ella es Lyse —una mujer de cabello claro, mirada atenta, con marcas rúnicas incompletas en los brazos—.
—Y ella es Mora —más baja, silenciosa, con una lanza apoyada en el suelo y ojos que no dejaban de medir distancias—.
Arthur inclinó la cabeza levemente.
—Arthur.
Kael habló después.
—Kael.
Mora frunció el ceño.
—¿Solo eso?
—Es suficiente —respondió Kael con calma.
Akira observó a Arthur con más atención ahora.
No su ropa.
No su postura.
Su manera de estar.
—Ya no te apoyas en nada externo —dijo—.
—Antes… siempre había algo detrás de tus decisiones.
Arthur respondió con honestidad directa: —Ya no.
Eso no pareció tranquilizarla.
Darian intervino.
—No tenemos intención de pelear.
—Pero tampoco confiamos rápido.
Arthur asintió.
—Es razonable.
Lyse dio un paso al frente.
—Akira ha cambiado —dijo—.
—Y nosotros con ella.
Arthur la miró.
—Lo noto.
Akira sostuvo su mirada.
—Aprendí a no esperar respuestas —dijo—.
—Ni recompensas.
—Ni segundas oportunidades.
Arthur respiró hondo.
—Yo aprendí algo parecido.
Fue entonces cuando el vacío se movió.
No violentamente.
Internamente.
Arthur llevó una mano al pecho.
Kael lo notó de inmediato.
—Arthur… Sophia habló, firme.
—El uso reciente de Gormand Void dejó residuos.
Arthur cerró los ojos un instante.
—¿Qué tan grave?
—A largo plazo —respondió—, letal.
Akira dio un paso adelante.
—¿Qué?
Arthur abrió los ojos.
—No es algo inmediato.
Sophia continuó, sin dramatismo.
—Gormand Void no distingue límites biológicos.
—Si se usa sin regulación, el vacío comienza a considerarte una fuente más.
Darian tensó la mandíbula.
—Eso suena a una sentencia.
—Lo sería —confirmó Sophia—.
—Si no existiera una compensación natural.
Arthur frunció el ceño.
—¿Compensación?
—Derivada del combate contra Kael —explicó—.
—No como recompensa.
—Como ajuste necesario.
El vacío se estabilizó levemente.
Sophia habló con precisión absoluta.
—Habilidad adquirida: Regulación Abisal.
Arthur sintió el cambio.
No poder.
Resistencia interna.
—Función —continuó—: —Gormand Void ya no se activa por impulso.
—Requiere decisión consciente.
—Y su consumo será limitado por tu estado físico y mental.
Arthur exhaló lentamente.
—¿El costo?
—Persistente —dijo Sophia—.
—Nunca desaparecerá del todo.
—Solo aprenderás a cargarlo sin que te devore.
Akira lo miró largo rato.
—Sigues apostando tu vida —dijo—.
—Solo que ahora sabes exactamente cuánto.
Arthur asintió.
—Y tú sigues avanzando —respondió—.
—Aunque nadie te garantice nada.
Por primera vez, Akira sonrió apenas.
No de alivio.
De reconocimiento.
—Supongo que eso no cambió.
El grupo permaneció en silencio unos segundos más.
Finalmente, Darian habló: —Si vamos a seguir juntos… —Habrá reglas.
Arthur lo miró.
—Me parece justo.
Kael cruzó los brazos.
—Y enemigos —añadió—.
—Muchos.
Sophia cerró el análisis con una frase breve: —Las trayectorias se han alineado.
—No por destino.
—Por supervivencia.
Arthur miró al grupo.
Luego a Akira.
—Entonces caminemos —dijo—.
—Antes de que el mundo vuelva a cobrarnos algo.
Y esta vez… Nadie dudó en seguir.
Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com