Alma vinculada al juego - Capítulo 24
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24: CAPÍTULO 23 24: CAPÍTULO 23 La planicie que el mundo abandonó El viento recorría la planicie como si el lugar respirara.
Arthur notó algo extraño desde el primer momento: No había animales.
Ni insectos.
Ni siquiera el sonido lejano de algo vivo.
Era belleza… pero una belleza incompleta.
—Esto no es normal —murmuró Akira.
Uno de los hombres de su grupo, Darian, se agachó y tocó el suelo.
—La tierra está viva —dijo—, pero… como si recordara algo.
Kael fue quien lo dijo sin rodeos.
—Aquí ocurrió una catástrofe.
Todos lo miraron.
—Hace más de un siglo —continuó—, el Jinete de la Guerra descendió a este mundo.
El ambiente cambió.
Incluso Sophia guardó silencio un instante.
—No vino con un ejército —dijo Kael—.
No lo necesitó.
Arthur sintió un leve peso en el pecho.
—Este lugar… —Kael miró alrededor— Es lo que quedó después.
Nadie habló.
—El Jinete necesitó un cuerpo físico —prosiguió—.
Alguien se lo dio.
Un recipiente capaz de soportar su concepto: Guerra Absoluta.
Akira tragó saliva.
—¿Y qué pasó?
Kael cerró los ojos.
—El mundo perdió.
Montañas reducidas a polvo.
Reinos borrados.
Y cuando el cuerpo finalmente colapsó… El Jinete desapareció.
Sophia habló, conectándose a todos.
—Esta planicie es una cicatriz dimensional.
El lugar donde su presencia fue expulsada.
Arthur apretó los puños.
—¿Por eso nadie construye aquí?
—Exacto —asintió Kael—.
Creen que si alguien reclama este lugar… El Jinete de la Guerra podría volver.
El viento sopló con más fuerza.
Arthur no sintió miedo.
Sintió algo peor.
Responsabilidad.
Lo que no es un imperio La noche cayó sin estrellas.
El grupo encendió una fogata.
Por primera vez desde que se reencontraron, hablaron sin tensión.
—Entonces… —dijo Lyse, una de las mujeres del grupo de Akira— Si nadie gobierna este lugar… ¿qué hacemos aquí?
Arthur miró el fuego.
—No vine a fundar un reino.
Kael arqueó una ceja.
—Pero tampoco planeas irte.
Arthur negó.
—Si este lugar es temido… entonces puede protegernos.
Nadie vendrá.
Nadie vigilará.
Akira lo observó con atención.
—¿Quieres una base?
—Quiero una opción —respondió Arthur—.
Un lugar donde no dependamos de nadie.
Sophia intervino.
—Esto no sería un imperio.
Sería un núcleo.
Arthur asintió.
—Nada de coronas.
Nada de tronos.
Kael soltó una risa seca.
—Eso es exactamente cómo empiezan los imperios peligrosos.
Arthur lo miró.
—No quiero gobernar personas.
Quiero preparar un lugar… Para cuando el mundo empiece a romperse de verdad.
Silencio.
Sophia proyectó información en la mente de Arthur.
PROTO-ESTRUCTURA DETECTADA No como edificios.
No como ejércitos.
Sino como roles.
ESTRUCTURA INICIAL DEL “PROTO-IMPERIO” (No oficial, no declarada) Arthur Núcleo de Autoridad.
No rey.
No líder.
Ancla conceptual.
Sophia Administradora absoluta.
Control de información, análisis y defensa mental.
Kael Brazo externo.
Representante, ejecutor, disuasión.
Akira y su grupo Exploradores / Enlace humano.
Observadores del mundo.
El Territorio No reclamado oficialmente.
Protegido por miedo y leyenda.
Sophia fue clara.
—Esto no atraerá súbditos.
Atraerá sobrevivientes.
Arthur cerró los ojos.
—Entonces que así sea.
La herencia que no pediste Esa noche, Arthur no durmió.
El vacío en su interior se agitó.
Gormand Void reaccionaba.
No con hambre… Sino con reconocimiento.
Sophia apareció frente a él, etérea.
—Arthur.
Este lugar resuena con el Jinete de la Guerra.
—Pero mi poder viene del Hambre.
—Los Jinetes no son enemigos entre sí.
Son fuerzas.
Arthur sintió presión en el pecho.
—¿Esto fue un error?
Sophia negó.
—No.
Pero tampoco es casualidad.
La planicie vibró levemente.
—El Jinete de la Guerra dejó aquí un rastro.
No de poder… Sino de concepto.
Arthur entendió.
—Conflicto.
—Preparación.
Evolución a través del enfrentamiento.
Arthur apretó los dientes.
—Entonces este lugar… —Es ideal para ti.
Pero te exigirá más que cualquier otro.
Gormand Void se agitó con fuerza.
Por primera vez… Arthur sintió dolor real.
Cayó de rodillas.
Sophia fue directa.
—Este es el costo.
Aquí, tu poder crecerá más rápido… Pero el vacío también.
Arthur respiró hondo.
—Entonces tendré que controlarlo mejor.
Sophia lo miró.
—Y por eso te di la habilidad de regulación.
No para protegerte.
Sino para que sobrevivas a lo que viene.
Arthur levantó la vista.
—¿Esto atraerá a los Jinetes?
Sophia tardó en responder.
—No todavía.
Pero si algún día reclamas este lugar como algo más… Ellos lo sabrán.
El viento volvió a recorrer la planicie.
Arthur se puso de pie.
—Entonces que este lugar sea solo… El inicio.
Sophia sonrió, apenas.
—Así nacen las cosas que cambian el mundo.
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