Leer Novelas
  • Completadas
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
Avanzado
Iniciar sesión Registrarse
  • Completadas
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
  • Configuración de usuario
Iniciar sesión Registrarse
Anterior
Siguiente

Alma vinculada al juego - Capítulo 25

  1. Inicio
  2. Todas las novelas
  3. Alma vinculada al juego
  4. Capítulo 25 - 25 Capítulo 24
Anterior
Siguiente
Tamaño de Fuente
Tipo de Fuente
Color de Fondo

25: Capítulo 24 25: Capítulo 24 Una noche sin guerra El fuego crepitaba con calma.

No era una fogata de emergencia ni una vigilia tensa.

Era, simplemente, fuego.

Arthur estaba sentado sobre una roca baja, afilando una hoja que no necesitaba ser afilada.

Lo hacía por costumbre… o para no pensar demasiado.

—Nunca pensé que sobreviviría tanto tiempo sin que algo intentara matarnos —dijo Darían, mirando el cielo—.

Me pone nervioso.

—Eso explica por qué estás tenso incluso sentado —respondió Mora, estirándose sobre el césped—.

Relájate un poco.

Si morimos, morimos.

—Eso no ayuda —gruñó Darían.

Lyse observaba las flores de la planicie, jugueteando con una entre los dedos.

—Este lugar es extraño —dijo—.

Es hermoso… pero no se siente vacío.

Arthur levantó la vista.

—Porque no lo está.

Silencio breve.

—Ok —dijo Mora—.

Eso fue inquietante.

Gracias.

Akira sonrió por primera vez en horas.

Kael, apoyado contra una piedra más grande, cruzó los brazos.

—Si sirve de consuelo —dijo—, la mayoría de los lugares donde no ocurre nada suelen ser los más peligrosos.

—Eso no es consuelo —dijeron Darían y Mora al mismo tiempo.

Sophia apareció en la mente de Arthur, divertida.

—Interacción social estable detectada.

Nivel de tensión reducido.

—No hagas comentarios así —murmuró Arthur en voz baja.

Akira lo miró de reojo.

—¿Le estás hablando otra vez?

Arthur suspiró.

—Sí.

—Bien —respondió Akira—.

Ya me estaba preocupando de que no lo hicieras.

Lyse inclinó la cabeza.

—Aún me cuesta creerlo —dijo—.

Dos personas de otro mundo, una voz antigua en la cabeza, un demonio como aliado… Kael levantó una mano.

—Ex rey demonio.

—Eso no mejora nada —respondió Lyse.

Mora se sentó, apoyando los codos en las rodillas.

—Entonces… ¿qué sigue?

Arthur no respondió de inmediato.

Miró el fuego.

Luego la planicie.

Luego a las personas.

—Descansar —dijo finalmente—.

Moverse sin prisa.

Aprender.

Darían parpadeó.

—¿Eso es todo?

Arthur asintió.

—Por ahora.

Sophia intervino, solo para Arthur.

—Los momentos tranquilos no son pausas.

Son acumulación.

Akira bostezó.

—Me gusta este plan —dijo—.

Es el primer plan que no incluye correr o sangrar.

Kael soltó una risa baja.

—No se acostumbren.

Arthur sonrió apenas.

No como un héroe.

No como un conquistador.

Solo como alguien que, por una noche, Podía permitirse existir sin pelear.

El fuego siguió ardiendo.

Y el mundo… Esperó.

Lo que permanece La mañana llegó sin sobresaltos.

No hubo emboscadas, ni alarmas, ni esa sensación constante de que algo estaba a punto de romperse.

El sol se alzó sobre la planicie y el viento movió las flores como si el mundo no cargara con siglos de violencia.

Arthur fue el primero en ponerse de pie.

No por costumbre.

Por claridad.

Observó el terreno con atención: la extensión abierta, la visibilidad limpia, la ausencia de ruinas visibles… y aun así, esa sensación persistente de que el lugar no había sido olvidado, sino evitado.

Sophia habló con calma.

—Este sitio no fue abandonado por falta de valor.

Fue abandonado por memoria.

Arthur no respondió en voz alta.

Akira se acercó, estirándose.

—Dormí mejor de lo que esperaba —dijo—.

Eso me preocupa.

—A mí me preocupa que te preocupe dormir bien —respondió Mora.

Lyse estaba arrodillada, tocando la tierra.

—No hay residuos de asentamientos —comentó—.

Ni cimientos, ni marcas antiguas.

Es como si nadie hubiera intentado quedarse jamás.

Kael escuchaba en silencio.

—Lo intentaron —dijo finalmente—.

Una vez.

Todos lo miraron.

—Y fue suficiente para que nadie más lo hiciera.

Darían frunció el ceño.

—¿Qué pasó?

Kael negó despacio.

—No fue una batalla.

Fue una lección.

Arthur levantó la mirada.

—¿Una advertencia?

—Algo así —respondió Kael—.

El mensaje fue claro: no construyas aquí.

Sophia intervino, solo para Arthur.

—Este lugar no responde a nadie.

No rechaza.

No protege.

Simplemente recuerda.

Arthur cerró los ojos un segundo.

No sintió miedo.

Sintió… posibilidad.

—No planeo fundar nada —dijo al fin—.

No todavía.

Akira lo miró con atención.

—Pero lo pensaste.

Arthur no lo negó.

—Pensar no es actuar.

Kael lo observó con una expresión que Arthur no supo leer.

—Eso te diferencia de muchos —dijo.

El grupo comenzó a moverse.

No como exploradores.

No como conquistadores.

Como personas que aún no sabían qué lugar ocuparían en el mundo.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

Anterior
Siguiente
  • Inicio
  • Acerca de
  • Contacto
  • Política de privacidad

© 2025 LeerNovelas. Todos los derechos reservados

Iniciar sesión

¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

Registrarse

Regístrate en este sitio.

Iniciar sesión | ¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

¿Perdiste tu contraseña?

Por favor, introduce tu nombre de usuario o dirección de correo electrónico. Recibirás un enlace para crear una nueva contraseña por correo electrónico.

← Volver aLeer Novelas

Reportar capítulo