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Alma vinculada al juego - Capítulo 3

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  4. Capítulo 3 - 3 Primera Batalla Real
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3: Primera Batalla Real 3: Primera Batalla Real El Acechador del Alba desapareció en un parpadeo.

No corrió.

No saltó.

Simplemente… dejó de estar ahí.

—¡Movimiento lateral!

—grité por instinto.

Akira apenas alcanzó a girar cuando la criatura reapareció a su espalda.

La katana chocó contra una garra oscura, arrancando un sonido metálico que no debería existir en un cuerpo vivo.

CHISPAS.

El impacto la empujó hacia atrás varios pasos.

—¡Es más fuerte que en el juego!

—exclamó.

—¡No le des la espalda!

—respondí—.

¡Se teletransporta con los puntos ciegos!

No tenía un arma.

Ni una piedra.

Nada.

Solo mis manos y la certeza de que si me alcanzaba una de esas garras, me partiría en dos.

El Acechador volvió a desaparecer.

Silencio.

—Arthur… —susurró Akira, temblando ligeramente—.

Está apuntando a ti.

Un escalofrío me recorrió.

Yo también lo sentí.

Una especie de presión… como si un depredador estuviera eligiendo el momento perfecto.

—No te muevas —dije, tragando saliva.

—¿Qué?

—Si corro, me persigue.

Si te acercas, te cambia el objetivo.

Este boss es un cazador.

Quiere que su presa entre en pánico.

BAM.

Una garra rasgó el suelo a un centímetro de mi pie cuando la bestia apareció a mi lado.

No pensé.

Reaccioné.

Rodé hacia atrás justo cuando la segunda garra cayó en el lugar donde había estado mi cabeza.

Akira saltó hacia adelante y lanzó un corte horizontal.

La katana alcanzó a rozar el costado de la criatura, dejando un tajo delgado, casi superficial.

CHISH.

La bestia retrocedió, pero no de dolor… sino de molestia, como si hubiera sentido una picadura.

—¡Mantén la distancia!

—ordené—.

¡Es resistente a los golpes precisos, pero vulnerable cuando carga!

La neblina se agitó.

Los ojos amarillos se apagaron.

Desapareció otra vez.

Akira exhaló.

—Arthur, detrás— Mi cuerpo ya se movía antes de que ella terminara.

Sentí el rugido detrás de mi nuca, una vibración que erizó mi piel.

Corrí hacia un árbol.

La garra chocó contra el tronco y lo abrió como si fuera mantequilla.

—¡¿Cómo carajos se supone que sobrevivo sin arma?!

—grité.

Akira cargó.

Su katana trazó un arco brillante que obligó al Acechador a retroceder.

—¡Confía en mí!

Mantén su atención.

¡Yo atacaré cuando abra una ventana!

El Acechador gruñó profundo.

Las articulaciones de sus patas se tensaron.

Sus ojos brillaron aún más.

Estaba cambiando de fase.

—Arthur… ¡cuidado!

¡Va a usar la embestida de amanecer!

—¡¿La qué?!

Eso no existe en la versión que yo jug— No terminé.

La criatura explotó en velocidad.

Era diferente.

No era un simple teletransporte.

Era un salto tan rápido que dejaba una estela de luz naranja detrás, como un amanecer deformado.

Esquivarlo no era físico.

Era intuición.

Salté hacia un lado y sentí cómo algo caliente me rozaba el brazo.

Cuando miré… mi manga estaba cortada.

Si hubiera sido un centímetro más adentro, me habría arrancado la piel.

Akira gritó: —¡Se quedó expuesto!

¡Ahora!

Aproveché.

No tenía arma… pero el juego seguía siendo un juego, ¿cierto?

Tomé un puñado de tierra y lo lancé directo a sus ojos brillantes.

La bestia rugió, cegada.

Akira no perdió tiempo.

—¡HAAA!

—cortó verticalmente.

Esta vez la katana sí penetró profundo.

Un tajo largo, sangriento, atravesó el lomo del Acechador.

El rugido fue brutal.

La criatura se retorció violentamente, golpeando el suelo con sus patas.

—¡Arthur, sal de ahí!

—gritó Akira.

Salté hacia atrás mientras la bestia agitaba sus garras en todas direcciones.

Estaba herida.

Y eso lo volvía más peligrosa.

Sus ojos se volvieron rojos.

La niebla alrededor empezó a vibrar.

—Arthur… —Akira tragó saliva—.

Está entrando en su última fase.

—Lo sé.

El Acechador se quedó quieto.

Demasiado quieto.

Una calma antinatural.

—Akira… cuando ataque… corta las patas delanteras.

Es su punto más débil.

Lo recuerdo de las guías viejas.

Ella asintió.

—Confío en ti.

La luz del amanecer empezó a elevarse lentamente.

Un golpe de viento.

Un rugido ahogado.

Y en un segundo… El Acechador estaba frente a mí.

Abrí los brazos instintivamente para protegerme, pero Akira se lanzó con todo su cuerpo.

La katana chocó contra las patas delanteras.

CRACK.

Una de las patas cedió.

Otro corte.

CRACK.

La segunda también.

La criatura cayó al suelo, incapaz de sostenerse.

Akira gritó: —¡Arthur, remátalo!

¡Pisa su cuello mientras yo corto…!

—¡Voy!

Di un salto y aplasté con todo mi peso el cuello del Acechador.

La bestia rugió… y Akira atravesó su cráneo con la katana.

Silencio.

El panel apareció frente a mí: [Boss derrotado: El Acechador del Alba] Recompensa obtenida: • Interfaz de habilidades activada • Inventario desbloqueado • Primera habilidad adquirida: [Latido Primordial] Tu cuerpo reacciona instintivamente al peligro, acelerando tus reflejos en momentos críticos.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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