Leer Novelas
  • Completadas
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
Avanzado
Iniciar sesión Registrarse
  • Completadas
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
  • Configuración de usuario
Iniciar sesión Registrarse
Anterior
Siguiente

Alma vinculada al juego - Capítulo 30

  1. Inicio
  2. Todas las novelas
  3. Alma vinculada al juego
  4. Capítulo 30 - 30 Capítulo 29
Anterior
Siguiente
Tamaño de Fuente
Tipo de Fuente
Color de Fondo

30: Capítulo 29 30: Capítulo 29 El territorio estaba en calma por primera vez en siglos.

No ilusoria.

No forzada.

Real.

Nyssara se encontraba arrodillada frente a Eiren.

No porque no pudiera levantarse… sino porque sabía que hacerlo no tenía sentido.

—Así que… —dijo ella, con una sonrisa cansada— ahora soy tuya.

Eiren no la miró.

Estaba observando el horizonte, donde el mundo se reconstruía lentamente.

—No —corrigió—.

Estás bajo mi mando.

No es lo mismo.

Nyssara rió suavemente.

—Los humanos siempre dicen eso.

—Yo no soy amable —respondió él—.

Solo soy claro.

Ella levantó la mirada, evaluándolo.

—¿Qué harás conmigo?

—preguntó—.

¿Usarme?

¿Sellarme?

¿Borrarme cuando ya no sea útil?

Eiren giró al fin.

Su mirada era tranquila… y aterradora.

—Eso depende de ti.

Nyssara frunció el ceño.

—¿De mí?

—Eres el Rey Demonio de los pactos rotos —dijo—.

Tu especialidad es mentir sin mentir.

Ella sonrió, orgullosa.

—Lo tomo como un cumplido.

—Yo no rompo pactos —continuó Eiren—.

Los redefino.

Se acercó un paso.

—Mientras estés bajo mi mando: No traicionarás sin permiso.

No manipularás aliados.

No jugarás con verdades a medias conmigo.

Nyssara tragó saliva.

—¿Y si lo hago?

Eiren no levantó la voz.

—Entonces dejarás de existir como individuo.

Silencio.

Nyssara bajó la cabeza.

—…Entendido.

Pasaron unos segundos.

—Eiren —dijo ella, con un tono distinto, más serio—.

¿Puedo hacerte una pregunta real?

—Una —respondió él.

—¿Por qué no me mataste?

Eiren la observó un largo momento.

—Porque alguien como tú… —dijo— No debería servir al caos.

Nyssara abrió los ojos lentamente.

Por primera vez en siglos… No sonrió.

—Qué cruel esperanza —susurró.

Eiren se dio la vuelta.

—Levántate, Nyssara.

Ella obedeció.

—Tenemos trabajo.

Días después.

La Reina de los Pactos Rotos El territorio de Nyssara no tenía cielo.

No porque estuviera cubierto, sino porque nadie levantaba la vista allí.

Los colores eran suaves, agradables incluso, pero cada tono ocultaba una intención.

Cada brisa era una pregunta mal formulada.

Cada silencio, una trampa.

Nyssara estaba sentada sobre un trono que no existía del todo.

Hecho de promesas incumplidas, de acuerdos olvidados, de palabras dichas con sonrisa y traición.

Sonreía.

Siempre sonreía.

Un movimiento imperceptible cruzó su dominio.

No una invasión.

No una ruptura.

Algo peor.

Nyssara ladeó la cabeza.

—Oh… Sus dedos, largos y elegantes, trazaron un gesto en el aire.

El mundo respondió con imágenes fragmentadas: una planicie prohibida, una ciudad naciente, una presencia que no pedía permiso… pero tampoco lo imponía.

Arthur.

Ella no sabía su nombre.

Aún.

Pero lo sintió.

No como amenaza inmediata.

No como presa.

Como una variable incómoda.

Nyssara entrecerró los ojos.

Su sonrisa no se amplió, se afinó.

—Qué interesante… No había pacto que lo uniera a ella.

No había juramento roto.

No había deuda.

Y sin embargo… Había algo en su existencia que no encajaba con las corrientes normales del mundo.

No dominaba, no engañaba, no manipulaba.

Avanzaba, y el mundo decidía después cómo reaccionar.

Nyssara apoyó el mentón en la mano.

—No eres mío… —susurró—.

Y eso es lo más divertido.

Un espíritu feérico menor apareció, arrodillándose.

—¿Debemos informar?

—preguntó con voz temblorosa.

Nyssara lo miró.

Por un instante, el espíritu envejeció siglos.

—No.

La palabra fue suave.

Definitiva.

—Aún no —continuó—.

Si hablo de él… otros mirarán.

Y quiero ver qué forma toma cuando cree que nadie lo observa.

El espíritu desapareció, agradecido por seguir existiendo.

Nyssara volvió la vista al vacío.

—Además… —dijo con una risa baja—.

Hay otro moviéndose en la sombra.

Uno que sí quiere el mundo entero.

Pensó en Eiren, aunque todavía no lo conocía del todo.

Dos piezas nuevas.

Dos direcciones distintas.

Nyssara se relamió los labios.

—Veamos quién rompe primero sus promesas… incluso sin haberlas hecho.

El dominio volvió a la calma engañosa de siempre.

Y en ningún lugar del mundo, Arthur sintió esa mirada.

Porque Nyssara había decidido algo raro para alguien como ella: Esperar.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

Anterior
Siguiente
  • Inicio
  • Acerca de
  • Contacto
  • Política de privacidad

© 2025 LeerNovelas. Todos los derechos reservados

Iniciar sesión

¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

Registrarse

Regístrate en este sitio.

Iniciar sesión | ¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

¿Perdiste tu contraseña?

Por favor, introduce tu nombre de usuario o dirección de correo electrónico. Recibirás un enlace para crear una nueva contraseña por correo electrónico.

← Volver aLeer Novelas

Reportar capítulo