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Alma vinculada al juego - Capítulo 36

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  4. Capítulo 36 - 36 CAPÍTULO 35 — El que cae no siempre es el que yerra
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36: CAPÍTULO 35 — El que cae no siempre es el que yerra 36: CAPÍTULO 35 — El que cae no siempre es el que yerra Arthur terminó de ajustar la capa en silencio.

Akira fue el primero en hablar.

—No tiene sentido que vayas solo.

Arthur no respondió de inmediato.

Lyse cruzó los brazos.

—No es orgullo.

Es suicidio.

Mora dio un paso al frente.

—Arthur… esto no es una misión exploratoria.

—Es un arcángel.

Arthur finalmente los miró.

—Justamente por eso.

Silencio.

—Si voy con ustedes —continuó—, esto deja de ser una conversación.

—Se convierte en una amenaza.

Sophia apareció a su lado.

—Evaluación aceptable.

—Las entidades celestiales interpretan la presencia de múltiples voluntades poderosas como desafío colectivo.

Akira apretó los dientes.

—Entonces… ¿cargás con todo vos?

Arthur asintió.

—Si algo sale mal, quiero que el error sea mío.

—No de una ciudad que todavía está aprendiendo a existir.

Nadie discutió más.

Arthur dio media vuelta.

Y partió solo.

La ciudad destruida no parecía una ciudad.

Parecía una idea rota.

Calles partidas en líneas imposibles, edificios convertidos en polvo blanco, como si la materia hubiera sido juzgada y descartada.

No había fuego.

No había sangre fresca.

Solo… silencio.

Arthur avanzó.

Y entonces lo sintió.

No como presión.

No como miedo.

Sino como presencia absoluta.

—Podés salir —dijo Arthur—.

—No vine a pelear.

El aire se partió.

No con violencia.

Con solemnidad.

Una figura descendió lentamente.

Alas de luz opaca, no brillantes, sino densas, como conceptos solidificados.

Armadura blanca marcada por grietas oscuras, como si hubiera sobrevivido a algo que no debía.

Su rostro era sereno.

Demasiado.

—Arthur —dijo—.

—Portador de una ciudad naciente.

Arthur frunció el ceño.

—¿Nos conocemos?

—Conozco tu peso —respondió el arcángel—.

—No tu historia.

Arthur sostuvo su mirada.

—¿Tu nombre?

El arcángel inclinó apenas la cabeza.

—Aurelion Thalos.

—Arcángel del Veredicto Silente.

Arthur exhaló.

—Entonces decime, Aurelion… —¿por qué destruiste esta ciudad?

Aurelion no respondió de inmediato.

Miró a su alrededor.

—No la destruí.

Arthur tensó el cuerpo.

—Cayeron del cielo y media ciudad desapareció.

—Porque no era una ciudad —respondió Aurelion—.

—Era un nodo.

Arthur parpadeó.

—Explícate.

Aurelion alzó una mano.

El aire mostró fragmentos invisibles: líneas, símbolos, rutas que no existían en el mundo físico.

—Este lugar era un punto de tránsito conceptual.

—Pactos rotos.

—Promesas falsas.

—Entidades que usaban a los mortales como anclas.

Arthur apretó el puño.

—¿Y eso justifica matar gente?

Los ojos de Aurelion se encontraron con los suyos.

—No murieron por mí.

—Murieron por lo que aceptaron sin entender.

Silencio.

Arthur habló con voz baja.

—Eso es una excusa cómoda para alguien que cae del cielo.

Aurelion no se ofendió.

—Y tú —respondió—, ¿qué eres?

—¿Un rey que aún no acepta su corona?

—¿O un juez que todavía cree que puede cargar con todo?

Arthur sintió el golpe.

—No soy juez.

—Lo serás —dijo Aurelion—.

—Toda ciudad necesita uno.

—Y todo juez mancha sus manos.

Arthur dio un paso adelante.

—Si vas a volver a caer en otro lugar… —te voy a detener.

Por primera vez, Aurelion sonrió.

No con burla.

Con algo parecido al respeto.

—Entonces estamos de acuerdo.

Arthur frunció el ceño.

—¿En qué?

—En que este mundo está entrando en una etapa donde —los que actúan solos… ya no son suficientes.

El viento se levantó.

Aurelion comenzó a elevarse.

—No he terminado aquí, Arthur.

—Pero tampoco soy tu enemigo.

Arthur lo observó irse.

—Todavía.

Aurelion se detuvo en el aire.

tendras que elegir entre sostener lo que amas… —o dejarlo morir para que el resto sobreviva.

—recuerdá esta conversación.

Y desapareció.

Arthur quedó solo entre las ruinas.

Por primera vez desde que aceptó ser líder, entendió algo con claridad brutal: No todo lo que cae del cielo lo hace por maldad.

Y no todo lo que se levanta desde la tierra es inocente.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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