Alma vinculada al juego - Capítulo 4
- Inicio
- Todas las novelas
- Alma vinculada al juego
- Capítulo 4 - 4 El Cazador que Despierta
Tamaño de Fuente
Tipo de Fuente
Color de Fondo
4: El Cazador que Despierta 4: El Cazador que Despierta La ventana no desapareció.
Se quedó flotando, temblando como si estuviera “pensando”.
Akira se acercó un paso.
—Arthur… ¿Qué pasa?
—el sistema sigo viéndolo.
El panel empezó a reconfigurarse por sí solo.
Las letras se reorganizaron.
Parpadearon.
Cambiaron de color.
Del rojo al blanco.
Luego al negro.
Y finalmente, surgió una línea nueva.
El sistema evaluó tu desempeño bajo estrés extremo.
Se ha desbloqueado una habilidad única.
¿Aceptar habilidad?
[Sí] — [No] Sentí un escalofrío subiendo desde mi columna hasta mis hombros.
—Akira… ¿tu sistema te mostró algo más como ami?
Ella negó.
—No.
Para nada.
Eso… eso es solo para ti.
Tragué saliva y seleccioné [Sí].
La pantalla explotó en un destello blanco que solo yo pude ver.
Y entonces, algo cambió dentro de mí.
Como si una parte de mi mente se hubiera encendido.
Fría.
Precisa.
Perfecta.
HABILIDAD ÚNICA ADQUIRIDA: [Instinto de Depredador] Tu cerebro interpreta microgestos, tensiones musculares y patrones de movimiento.
En situaciones de peligro, tu cuerpo reaccionará con precisión extrema, Suprimiendo emociones innecesarias.
Fase actual: Lectura Instintiva (Evoluciona según tus experiencias de combate.) El panel desapareció lentamente.
Cuando abrí los ojos, Akira me observaba con una mezcla de preocupación y curiosidad.
—Arthur… tus ojos.
Por un segundo se veían fríos.
Totalmente… calculadores.
Me pasé una mano por la cara, todavía sintiendo ese eco extraño.
—Estoy bien —dije, aunque ni yo lo sabía con certeza—.
Pero… esto no es normal.
Akira suspiró.
—Nada es normal desde que quedamos atrapados aquí.
Nos dirigimos al refugio para reagruparnos.
El sol comenzaba a aparecer entre los árboles, tiñendo el bosque con un brillo anaranjado.
Lo habíamos logrado.
—Arthur —me llamó Akira mientras caminábamos—.
Si todos los jefes son como ese… estaremos muertos si no mejoramos.
—Entonces tendremos que hacerlo —respondí.
Y por primera vez, esa respuesta… no sonó como un intento de ser valiente.
Sonó calculado.
La habilidad seguía latente en el fondo de mi mente.
Como un depredador dormido, esperando otro combate.
Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com