Alma vinculada al juego - Capítulo 52
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Capítulo 52: Capítulo 50 Las visitantes que no llegan tarde
Las alarmas no sonaron.
Eso fue lo primero que Arthur notó.
Dos presencias habían cruzado los límites de la ciudad sin activar una sola barrera. No por fuerza bruta. No por descuido. Simplemente… porque el sistema no las consideró una amenaza.
Arthur estaba en la sala central cuando Sophia habló, con una calma que no era habitual.
—Arthur.
—Dos entidades acaban de entrar en la ciudad.
—No hostiles.
—Y… son similares a mí.
Arthur alzó la mirada.
—¿Similares cómo?
Sophia tardó una fracción más de lo normal.
—Conceptualmente.
Antes de que pudiera preguntar más, la puerta se abrió.
Dos elfas avanzaron al interior.
Ambas altas, de porte sereno, con rasgos que no gritaban antigüedad pero la transmitían en cada movimiento. No vestían armaduras ni ropas ceremoniales exageradas, sino prendas prácticas, tejidas con materiales que Arthur no reconoció del todo.
La primera tenía el cabello plateado, largo, recogido de forma simple. Sus ojos eran claros, casi translúcidos, como si reflejaran cosas que no estaban en la habitación.
La segunda llevaba el cabello verde oscuro, corto, y una expresión más directa, casi inquisitiva. Observaba la sala como quien ya entiende su estructura antes de recorrerla.
—Arthur de la ciudad libre —dijo la de cabello plateado—.
—Gracias por recibirnos sin resistencia.
Arthur no respondió de inmediato.
—Eso no fue decisión mía —dijo finalmente—.
—Las barreras los dejaron pasar.
La elfa sonrió apenas.
—Lo sabemos.
Dio un paso adelante.
—Mi nombre es Elowen Aethryl.
—Ella es Saelis Thandoriel.
Saelis inclinó la cabeza, sin ceremonias.
—Venimos porque Eiren Valcross cruzó un límite que ya no puede ignorarse.
El aire en la sala cambió.
Mora, Akira, Kael y Lyse se tensaron de inmediato.
Arthur no apartó la mirada.
—¿Cómo saben eso?
Elowen lo miró directamente a los ojos.
—Porque, al igual que tú… —dijo—
—no estamos solos en nuestra mente.
Sophia habló.
No solo para Arthur.
—Confirmación —dijo—.
—Ambas portan un Concepto activo.
Saelis tomó la palabra.
—El tuyo se manifiesta como Sophia.
—El nuestro no tiene nombre propio… pero su función es similar.
Arthur frunció el ceño.
—¿Sabiduría?
Elowen asintió.
—Sabiduría compartida —corrigió—.
—No analiza.
—Recuerda.
Kael fue el primero en hablar.
—¿Y por qué los elfos?
Saelis respondió sin rodeos.
—Porque nuestra ciudad no vive bajo el flujo normal del tiempo.
Arthur sintió un leve ajuste interno, como si algo encajara.
—El Concepto del Tiempo…
Elowen sonrió.
—Exacto.
—No lo controlamos —continuó—.
—Convivimos con él.
—Por eso vivimos más.
—Y por eso… vemos antes ciertas consecuencias.
Saelis dio un paso más.
—Eiren no está improvisando.
—Está intentando algo que solo alguien con conocimiento fragmentado del Vacío haría.
Arthur apretó los dientes.
—Los Jinetes.
Ambas elfas asintieron.
—No solo uno —dijo Elowen—.
—Y no para servirle como soldados comunes.
—Quiere alinearlos —añadió Saelis—.
—No dominarlos por fuerza bruta.
Silencio.
Arthur cerró los ojos un segundo y los abrió.
—Entonces esto ya no es solo mi ciudad.
Elowen inclinó la cabeza.
—Nunca lo fue.
Saelis cruzó los brazos.
—Por eso venimos a pedirte algo.
Arthur levantó la vista.
—Díganlo.
—Ven a la Ciudad Élfica de Lathariel —dijo Elowen—.
—Tú…
—Y solo aquellos en quienes confíes plenamente.
Akira dio un paso adelante.
—¿Para qué?
Saelis la miró con atención, como si midiera algo que no era visible.
—Para que entiendas qué ocurre cuando alguien altera el equilibrio entre mundos…
—y qué papel juegan los Conceptos cuando eso sucede.
Arthur respiró hondo.
Sophia habló solo para él.
—Recomendación: aceptar.
—La información que poseen no es replicable por otros medios.
Arthur asintió lentamente.
—Entonces iremos.
Miró a su gente.
—Pero la ciudad queda en estado de alerta total.
Elowen sonrió, satisfecha.
—Sabíamos que lo entenderías.
Saelis se dio media vuelta hacia la puerta.
—Muévanse rápido —dijo—.
—El tiempo no se detiene…
—ni siquiera para los que viven cerca de él.
Y Arthur supo que el siguiente paso ya no era reaccionar.
Era anticiparse.
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