Alma vinculada al juego - Capítulo 63
- Inicio
- Todas las novelas
- Alma vinculada al juego
- Capítulo 63 - Capítulo 63: CAPÍTULO 61 Hambre no muerde… espera
Tamaño de Fuente
Tipo de Fuente
Color de Fondo
Capítulo 63: CAPÍTULO 61 Hambre no muerde… espera
Akira despertó sin dolor.
Eso fue lo primero que la inquietó.
No había suelo firme bajo sus pies, sino una superficie oscura, lisa, que parecía absorber la luz sin reflejarla. El espacio no tenía cielo ni horizonte claro. Todo era cercano… y lejano al mismo tiempo.
—Hmm…
La voz no fue amenazante.
Fue curiosa.
Akira giró con rapidez, instinto puro.
Frente a ella, sentado sobre lo que parecía un trono incompleto, había una figura delgada, de rasgos suaves, cabello largo y oscuro cayendo desordenado sobre los hombros. No irradiaba presión aplastante como Kaelthar. Tampoco la brutalidad muda de Guerra.
Solo… presencia.
—Vaya —dijo el Jinete, llevándose la mano a la parte trasera de la cabeza, algo avergonzado—.
—Hace tiempo que nadie aparece por aquí.
Akira no bajó la guardia.
—¿Quién eres? —preguntó.
El Jinete ladeó la cabeza.
—Ah, cierto… educación primero.
—Soy Hambre.
La palabra resonó más de lo que debería. No como sonido, sino como idea. Akira sintió un vacío leve en el estómago, no físico, sino algo más profundo: deseo, carencia, anhelo sin objeto.
—¿Y tú? —preguntó él—.
—No hueles a invocadora… ni a conquistadora.
Akira tragó saliva.
—Kaelthar me envió aquí —respondió—.
—Dijo que aprendería lo que es el miedo.
Hambre parpadeó… y suspiró.
—Ah… —dijo con una sonrisa cansada—.
—Lo siento. Mi hermano sigue siendo infantil cuando se trata de “enseñar lecciones”.
Se rascó la nuca otra vez.
—Guerra hace lo mismo, solo que rompe cosas.
—Conquista prefiere romper voluntades.
—Cada uno tiene su estilo, supongo.
Akira frunció el ceño.
—¿No te molesta?
Hambre la miró, genuinamente confundido.
—¿Molestarme?
—No, en realidad no.
Se acomodó mejor en su asiento.
—Verás… nosotros no podemos morir.
—Así que esas luchas entre mis hermanos no son más que juegos.
—Diversión.
—Jerarquía.
Hizo una pausa breve.
—Por cierto —añadió—, yo estoy último en esa jerarquía.
Akira lo observó con atención.
—¿El más débil…?
Hambre negó suavemente con la mano.
—No.
—El más dócil, por decirlo de alguna manera.
Sonrió.
—Es mejor así.
—Cuando estás abajo, nadie te busca para pelear.
El silencio se extendió un momento.
No era incómodo.
Era… extraño.
—Bueno —dijo Hambre, levantándose finalmente—.
—Ahora que estás aquí, ¿te gustaría hacerme compañía un rato?
Akira tensó los músculos.
—¿Compañía…?
—Hablar —aclaró él rápido—.
—Solo hablar.
—No hay muchas personas con las que hacerlo.
Miró alrededor.
—Mis hermanos se la pasan discutiendo quién es más fuerte.
—Pero eso no sirve de nada.
La miró directamente.
—Tú, en cambio, estás aquí sin pertenecer.
—Eso es raro.
Akira respiró hondo.
—Vengo de una ciudad —dijo—.
—De alguien que intenta proteger lo que construyó.
Hambre alzó una ceja.
—Un humano… que protege.
—Interesante.
Se quedó pensativo unos segundos.
—La última vez que llegó un humano al Vacío… —dijo—
—se fue después de pelear con Guerra y Conquista.
Miró a Akira con una curiosidad más profunda.
—Dime…
—¿Crees que tú también te irás?
Akira apretó los puños.
Pensó en Arthur.
En Mora.
En la ciudad.
—No —respondió con firmeza—.
—No hasta que termine lo que vine a hacer.
Hambre la observó largo rato.
Luego sonrió, esta vez sin cansancio.
—Entonces… —dijo—
—tal vez esta visita sea más interesante de lo que esperaba.
El Vacío pareció inclinarse levemente.
No en amenaza.
En expectativa.
Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com