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Alma vinculada al juego - Capítulo 73

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  4. Capítulo 73 - Capítulo 73: CAPÍTULO 71 El mensajero que no vino a hablar
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Capítulo 73: CAPÍTULO 71 El mensajero que no vino a hablar

No llegó con estandartes.

No anunció su nombre.

Ni siquiera cruzó las puertas.

Simplemente estuvo allí.

En el límite exterior de la ciudad, donde la piedra daba paso a tierra abierta, el aire se comprimió como si el mundo hubiese dudado un segundo antes de seguir existiendo.

Mora fue la primera en sentirlo.

Apareció frente a Arthur sin transición.

—No camina —dijo—.

—No vuela.

—No se mueve como nada que haya visto.

Arthur ya estaba de pie.

—¿Dónde?

—Allí donde termina la ciudad —respondió—.

—Y empieza la decisión.

Kaelis ya estaba dando órdenes. Las murallas no se cerraron. Las defensas no se activaron por completo. Ruhn mantuvo las barreras en estado latente, como una respiración contenida.

—Si esto es un mensaje —dijo Ruhn—, viene envuelto en presión conceptual.

Astraea alzó la mirada.

—No es un emisario común.

Nyxaria ya caminaba hacia la salida.

Arthur la siguió.

—No —dijo—.

—No esta vez.

Nyxaria se detuvo.

—Arthur.

—Si Eiren quiere hablar —continuó—, lo hará conmigo.

Nyxaria lo observó unos segundos largos.

Luego asintió.

—Entonces yo observaré —dijo—.

—Muy de cerca.

La figura esperaba sola.

No llevaba armadura.

No portaba arma.

No tenía aura visible.

Eso era lo inquietante.

Era humano.

Demasiado humano.

—Arthur —dijo, sin levantar la voz—.

Arthur no respondió de inmediato.

Sophia habló en su mente.

No está aquí para negociar.

Está aquí para definir un marco.

—No recuerdo haberte invitado —dijo Arthur al fin.

El hombre sonrió apenas.

—No vine por invitación.

—Vine porque el mundo empieza a reorganizarse.

Nyxaria inclinó la cabeza.

—¿Y tú qué eres? —preguntó—.

La figura la miró por primera vez.

Por una fracción mínima de segundo, la tierra murió bajo sus pies.

No se quebró.

No explotó.

Simplemente… perdió sentido.

Nyxaria sonrió.

—Ah —dijo—.

—Un intermediario que cree que puede mirarme.

Arthur dio un paso al frente.

—Habla —ordenó.

El hombre recuperó la compostura.

—Mi nombre no importa —dijo—.

—Represento una estructura que ya existe.

—Eso siempre dicen los cobardes —murmuró Akira desde atrás.

El mensajero no se giró.

—Eiren Valcross reconoce la ciudad —continuó—.

—Reconoce tu autoridad sobre ella.

Arthur entrecerró los ojos.

—Eso no es un favor.

—No —admitió el hombre—.

—Es una constatación.

Sophia intervino.

No solo en Arthur.

Su voz se proyectó, suave pero imposible de ignorar.

—Toda constatación implica un límite.

—Dilo.

El mensajero se tensó. No de miedo. De reconocimiento.

—Mientras los Jinetes del Caos permanezcan aquí —dijo—, esta ciudad será considerada un punto de excepción.

—¿Excepción a qué? —preguntó Kaelis.

—A la definición del mundo.

Silencio.

Nyxaria avanzó un paso.

El aire se volvió pesado.

El corazón del mensajero se detuvo… y volvió a latir solo porque ella lo permitió.

—Eso suena a amenaza —dijo—.

El hombre tragó saliva.

—No.

—Es una advertencia.

Arthur habló con calma.

—Entonces dile a Eiren esto.

El mensajero levantó la mirada.

—Aquí no se define a nadie por la fuerza.

—Ni por palabras bonitas.

—Ni por miedo.

Nyxaria añadió, con una sonrisa peligrosa:

—Y si vuelve a mandar a alguien que intente mirarme así…

—La próxima vez no voy a ser curiosa.

El mensajero asintió lentamente.

—Transmitiré el mensaje.

Se dio media vuelta.

Y antes de desaparecer, dijo una última cosa:

—Eiren no busca guerra aún.

—Busca coherencia.

Arthur respondió sin dudar:

—Entonces eligió el lugar equivocado.

La presencia se deshizo.

El campo volvió a respirar.

Durante varios segundos, nadie habló.

Eryndor rompió el silencio.

—Eso no fue un aviso final.

—No —dijo Arthur—.

—Fue la primera línea.

Sophia habló solo para él.

Ahora el mundo sabe dónde mirar.

Arthur cerró los puños.

—Entonces que mire bien.

Muy lejos de allí, Eiren sonrió.

—Interesante —susurró—.

—No huyeron. No atacaron.

Cerró los ojos.

—Entonces enviaré algo que no pueda quedarse quieto.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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